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	<title>Revista de Letras &#187; Sergi Bellver</title>
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	<description>La  Revista de críticas de libros, entrevistas, reportajes, reseñas y noticias sobre el mundo literario</description>
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		<title>XXII Editores: Óscar Sipán</title>
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		<pubDate>Mon, 24 May 2010 05:15:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergi Bellver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
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		<description><![CDATA[Recta final de nuestro ciclo dedicado a la edición independiente. Sergi Bellver nos acerca al trabajo de Tropo editores a través de su editor, Óscar Sipán.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Recta final de nuestro ciclo dedicado a la edición independiente. Sergi Bellver nos acerca al trabajo de Tropo editores a través de su editor, Óscar Sipán. Antologías de relatos, libros ilustrados, nuevos autores y rescate de obras de referencia, conforman un catálogo, el de Tropo, tan personal como heterogéneo.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/XXII-Oscar-Sipan.jpg" rel="lightbox[10760]"><img class="size-medium wp-image-10764  aligncenter" title="XXII - Oscar Sipan" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/XXII-Oscar-Sipan-300x69.jpg" alt="" width="413" height="94" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_10779" class="wp-caption alignleft" style="width: 285px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Óscar-Sipán.jpg" rel="lightbox[10760]"><img class="size-medium wp-image-10779" title="Óscar Sipán" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Óscar-Sipán-300x225.jpg" alt="" width="275" height="207" /></a><p class="wp-caption-text">Foto © Biblioteca de Alagón</p></div>
<p style="text-align: justify;">Desde Zaragoza y desde hace unos pocos años, el equipo de <strong>Tropo editores</strong> viene trayendo un poco de aire fresco a la narrativa española. Una de las razones que debieran justificar siempre la edición independiente en nuestro país es la apuesta por la literatura original en castellano, y en Tropo se preocupan tanto de las nuevas voces como de la recuperación de autores muy importantes en nuestra narrativa más o menos reciente. Entrevistamos a una de las tres patas del banco de la editorial, <strong>Óscar Sipán</strong>, con quien conversamos de ese aire sano (que no cierzo), de la trayectoria de Tropo editores y de lo que estos aragoneses guardan bajo la manga para seguir agradando al buen lector.</p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;"><strong>A modo de test&#8230;</strong></p>
<p><strong>¿Cuándo decidiste ser editor y por qué?</strong></p>
<p>Comencé moviendo proyectos alimenticios para una editorial catalana que se portó  muy mal. Decidí, junto a Mario de los Santos y Amadeo Cobas, que eso no volvería suceder, así que tomamos el control y fundamos Tropo. Luego, tras esos primeros proyectos, nos picó la avispa de la edición.</p>
<p>Decía George Orwell que sólo había un modo de hacer dinero escribiendo: casándote con la hija de tu editor. Los tiempos cambian: ahora tienes que casarte con la hija de tu distribuidor.</p>
<p><strong>¿Cuál es el criterio principal de vuestro catálogo?</strong></p>
<p>Basamos el catálogo en un concepto del diseñador Philippe Starck: la posesión de la diferencia. El catálogo ―y los libros― de Tropo tiene que ser distinto al del resto de editoriales.</p>
<p><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Museo.jpg" rel="lightbox[10760]"><img class="alignright size-medium wp-image-10765" title="Museo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Museo-196x300.jpg" alt="" width="175" height="268" /></a>¿Primer libro publicado?</strong></p>
<p>Primer libro no alimenticio publicado: <em>Museo de la soledad</em>, de Carlos Castán.</p>
<p><strong>¿El libro más difícil? (de editar, de conseguir, de vender&#8230; interpretación libre).</strong></p>
<p><em>El río</em>, del chileno Alfredo Gómez Morel. Conseguir localizar a los herederos de un preso común (detenido en 288 ocasiones, en cárceles de seis países) varias décadas después de su muerte resultó un gran desafío.</p>
<p><strong>¿Qué libro os hubiera gustado publicar y habéis tenido que rechazar? (por estar ya editado, por problemas de derechos, por no encajar en tu colección&#8230; ).</strong></p>
<p><em>Baal Babilonia</em>, de Fernando Arrabal.</p>
<p><strong>¿Qué  os impulsa a publicar un libro, además de verlo en vuestro catálogo?</strong></p>
<p>El único dios de todo editor debe ser el catálogo. Y el tiempo es el ama de llaves de ese catálogo. Ni nombres ni currículum: buenos libros.</p>
<p><strong>¿Qué  os impide publicar un libro?</strong></p>
<p>Los agentes literarios.</p>
<p><strong>Por curiosidad: ¿Por cuántos correctores pasan vuestros libros?</strong></p>
<p>Por una correctora.</p>
<p><strong>¿Libro electrónico?</strong></p>
<p>El libro tradicional y el libro electrónico son como esos primos lejanos que llevan la misma sangre.</p>
<p><strong>Confiesa: Vas a una librería. ¿Recolocas tus libros en las mesas de novedades o en los estantes cuando no están bien visibles?</strong></p>
<p>Sí, en Tropo creemos en nuestro trabajo y queremos llegar a la gente.</p>
<p><strong>Imagina: En unos años, debido al éxito de la editorial, os ofrecen formar parte de un grupo o venderla. ¿Qué harías?</strong></p>
<p>Venderíamos Tropo para dar a luz otro proyecto editorial: tenemos ideas y libros en la cabeza para varias vidas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Tropo.jpg" rel="lightbox[10760]"><img class="alignright size-full wp-image-10767" title="Tropo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Tropo.jpg" alt="" width="130" height="168" /></a>Como decía en la breve presentación de vuestra editorial, a través de la colección Voces estáis apostando por nuevos narradores y, de manera muy particular, por nuevos cuentistas, lo que tiene doble valor ante las exigencias habituales del mercado. ¿Qué balance haces de esta colección hasta el momento? ¿Vais a seguir por esta línea en el futuro?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Voces</strong> es la columna vertebral del proyecto. Recibimos dos manuscritos diarios para dos huecos anuales. Hasta la fecha tenemos el olfato de un perro trufero en forma, estamos muy satisfechos. La gente quiere publicar, no escribir. Y ser escritor significa tener un gran talento para soportar el rechazo (Mario Jurisch).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/soledad-de-los-ventrilocuos.jpg" rel="lightbox[10760]"><img class="alignleft size-medium wp-image-10777" title="soledad-de-los-ventrilocuos" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/soledad-de-los-ventrilocuos-187x300.jpg" alt="" width="175" height="268" /></a>Algunos de los autores de Voces han demostrado un potencial enorme y varios ya empiezan a publicar en otras editoriales o están a punto de hacerlo. Patricia Esteban Erlés, Matías Candeira, Lara Moreno o vuestra autora más reciente, Paula Lapido, que con <em>Teoría de todo</em> también empieza pisando fuerte. Esto quiere decir, como mínimo, que tenéis buen ojo. ¿No teméis siempre que un pez más grande os arrebate esos hallazgos? ¿Tenéis la sensación de ser una especie de cantera de narradores?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No importa: en Tropo siempre recibirán un diez por ciento más de cariño. Cada año que pasa somos más grandes y hacemos más cosas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La edición literaria tiene mucho de descubrimiento y goce privado, cuando uno se encuentra un texto que le apasiona y que aún no ha caído en manos de quienes, eso espera, serán los lectores de su editorial. Sin desvelar del todo la receta, ¿cómo vivís esa búsqueda previa, qué <em>modus operandi</em> seguís para conseguir un texto que os seduzca? ¿Qué ha de tener un texto para que todo el equipo Tropo se ponga de acuerdo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La semilla de los buenos libros. Igual que no tiene el mismo sabor un euro ganado con tu verdadero trabajo que con un trabajo alimenticio, se nota. Lo hueles. Te emociona. Te conmociona. Detectas la trufa en medio de un bosque podrido.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/portadatardedinosaurio.jpg" rel="lightbox[10760]"><img class="alignright size-medium wp-image-10769" title="portadatardedinosaurio" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/portadatardedinosaurio-200x300.jpg" alt="" width="175" height="268" /></a>Haciendo un repaso de vuestros títulos más significativos, uno puede encontrar en la colección </strong><strong>Segundo asalto algunos libros de relatos de grandes del género, referencias y valores seguros como Carlos Castán o Norberto Luis Romero. También a Cristina Peri Rossi, entre otros. Las ediciones, como siempre, fantásticas. ¿Qué respuesta percibís por parte del público en estos rescates?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es la parte militante de Tropo. Los defendemos a muerte en esas trincheras del cara a cara que son las ferias. Los presentamos con la emoción de la autoría propia. Contamos con un catálogo de futuribles de más de cien libros (algunos los vemos publicados en grandes editoriales, poco tiempo después). Este año hemos traducido a uno de los padres del cuento moderno norteamericano, John Cheever. También recuperamos libros colombianos (<em>Opio en las nubes</em>, de Rafael Chaparro, Premio Nacional Colombiano en 1992), argentinos (<em>Cerrado por melancolía</em>, de Isidoro Blastein, un maravilloso libro de culto) o españoles (<em>Solanar y lucernario</em>, de Ramón J. Sender).</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/leyendario-2bcopy.jpg" rel="lightbox[10760]"><img class="alignleft size-medium wp-image-10770" title="leyendario-2bcopy" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/leyendario-2bcopy-300x300.jpg" alt="" width="225" height="223" /></a>Háblanos un poco de vuestros libros ilustrados, porque, desde luego, el diseño y toda la parte gráfica es uno de los sellos distintivos de vuestra editorial.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El diseño corre a cargo de un visionario: Oscar Sanmartín. Como autores, detectamos una laguna en los libros ilustrados para adultos. Y decidimos apostar fuerte, con pocos títulos pero muy llamativos. Nos fascinan los libros-objeto.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Las antologías de relatos destacan también en vuestro catálogo y nacen siempre de un tema común. Bien por encargo o, de nuevo, rescatando relatos, los textos conforman libros tan divertidos como, por ejemplo, aquél que vindicaba el <em>Spaghetti Western</em>. ¿Cómo os han funcionado estas antologías con los lectores, cómo crees que las reciben? ¿Vais a seguir con ellas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Un consejo: nunca encargues un cuento a un novelista. Desconocen las reglas de juego y seguro que intentará colarte un inicio de novela fallido. En las antologías, los buenos cuentistas hacen del encargo una primera comunión.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Además de editor, entre otras cosas, Óscar, eres también narrador. ¿En qué crees que te influye y te ayuda tu actividad como escritor a la hora de editar? ¿Qué aporta esa experiencia a un proyecto como Tropo editores?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Me gustaría pensar que ayuda a bajar a la mina de la ficción todos los días y luego cambiar el papel por el de señorito con látigo y sombrero. José Emilio Pacheco solía decir: “Cuando un joven me pregunta por el oficio de escritor, siempre le respondo: lo primero que tienes que hacer es elegir si quieres ser escritor o ser famoso; las dos cosas son incompatibles”. A demasiada gente que escribe, el ego no les deja ver el bosque.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/PortadaUnicornio.jpg" rel="lightbox[10760]"><img class="alignright size-medium wp-image-10771" title="PortadaUnicornio" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/PortadaUnicornio-198x300.jpg" alt="" width="175" height="268" /></a>Como le vengo comentando a otros editores, digamos, periféricos, que no trabajan desde Madrid o Barcelona, creo que la labor de vuestra editorial tiene un triple mérito, por lo independiente, por apostar tan a menudo por el relato breve y, como digo, por hacerlo desde Zaragoza, aunque es verdad que esa ciudad tiene un ecosistema literario propio y particular. ¿Cómo vive el equipo de Tropo la edición con estos parámetros? ¿Crees que esa periferia relativa tiene alguna influencia en vuestro trabajo? ¿Más o menos dificultades en la difusión, más o menos independencia en lo literario?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Desde la llegada de Internet, la periferia es un invento de las grandes ciudades. Eso sí, dificulta la visibilidad en los medios de comunicación. Pero si editas buenos libros, tarde o temprano tendrás tu oportunidad.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>La saturación de títulos en las librerías cobra dimensiones bíblicas. Aparte de mantener la calidad en la edición (gracias a esa joya que se llama Óscar Sanmartín vuestros libros resultan siempre hermosos como objetos, muy cuidados, cosa que agradecemos los bibliófilos), ¿cómo os planteáis la promoción de un libro para que no sea <em>otro más</em> en los anaqueles? ¿Simplemente, dejáis que el circuito haga su trabajo o buscáis vías alternativas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cada año abren y cierran casi medio centenar de editoriales en España. Editar es el sueño romántico de todo funcionario leído, en un país de funcionarios. Cada año hemos intentado añadir un extra, algo que nos haga especiales (un formato, un audiovisual, etcétera). Todo el mundo trata de realizar algo grande, sin darse cuenta de que la vida se compone de cosas pequeñas (Frank Clark).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Malas-influencias.jpg" rel="lightbox[10760]"><img class="alignleft size-medium wp-image-10776" title="Malas influencias" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Malas-influencias-187x300.jpg" alt="" width="175" height="268" /></a>El modelo actual de distribución está comenzando a mostrar sus fallas. ¿Una editorial independiente necesita también de libreros independientes, de otras estrategias más directas para ganar visibilidad, o las grandes cadenas se seguirán llevando siempre la parte del león?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El de librero, como el de afilador de cuchillos, es un oficio en extinción. Es muy difícil vivir en las trincheras y los editores, dependientes o independientes, necesitamos de las grandes cadenas y de las librerías angostas.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo valoras la incidencia de la crítica literaria y de los medios en vuestro trabajo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las verdaderas críticas (libres y razonadas) se hacen en Internet y en algunos periódicos de provincias. La mayoría de medios le rezan al corta y pega de las notas de prensa. Aunque, como dice Gamoneda, la crítica es un imposible: “¿Cómo se le cuenta a un ciego qué es el color azul?”.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>La red, a través de bitácoras y revistas especializadas, en teoría  también independientes, y sobre todo gracias a las redes sociales, ofrece un nuevo espacio de comunicación, tanto entre profesionales como, sobre todo, con el lector. ¿Cómo enfocáis en Tropo editores vuestra presencia en la red?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Este año arrancamos un proyecto del que nos sentimos muy orgullosos: una Plataforma Literaria y Audiovisual. Un punto de promoción, reunión y venta de artículos que nacen de Tropo: carteles, cortometrajes, libros, etcétera.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué nos prepara Tropo a partir de ahora, en qué estáis trabajando? Háblanos de vuestro catálogo, Óscar, pero sobre todo de dónde te gustaría ver a vuestra editorial en un futuro cercano.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Teoria-de-Todo.jpg" rel="lightbox[10760]"><img class="alignright size-medium wp-image-10768" title="Teoria-de-Todo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Teoria-de-Todo-186x300.jpg" alt="" width="175" height="268" /></a>Es un año muy importante para Tropo. Desde la publicación de <em>Fall river</em>, de John Cheever, con prólogo de Rodrigo Fresán, pasando por <em>Opio en las nubes</em>, del colombiano Rafael Chaparro (Premio Nacional en 1992) y <em>Cerrado por melancolía</em>, del argentino Isidoro Blastein. También el libro de texto y fotos panorámicas sobre Roberto Bolaño <em>El viaje imposible. En México con Roberto Bolaño</em>; el libro de bolsillo <em>Lo breve</em>, de Cristina Grande, y los nuevos autores de <strong>Voces</strong>: <em>Teoría de todo</em>, de Paula Lapido; <em>El trepanador de cerebros</em>, de Sara Mesa y<em> Beria y alrededores</em>, de Alfredo Mozas. Equilibrio entre juventud y veteranía. Porque el mundo está hecho para desembocar en un libro (Mallarmé).</p>
<p><strong>Sergi Bellver</strong><br />
<a href="http://alasdealbatros.blogspot.com/">Bitácora de Sergi Bellver</a></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>XXII Editores: José Ángel Zapatero</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:20:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergi Bellver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
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		<description><![CDATA[José Ángel Zapatero, responsable de la editorial Menoscuarto, responde a las preguntas de Sergi Bellver en nuestro ciclo "XXII Editores", un repaso a algunas de las mejores editoriales independientes españolas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/XXII-José-Á.-Zapatero.jpg" rel="lightbox[10209]"><img class="size-medium wp-image-10235  aligncenter" title="XXII - José Á. Zapatero" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/XXII-José-Á.-Zapatero-300x61.jpg" alt="" width="464" height="95" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/José-Ángel-Zapatero.jpg" rel="lightbox[10209]"><img class="alignleft size-medium wp-image-10230" title="José Ángel Zapatero" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/José-Ángel-Zapatero-214x300.jpg" alt="" width="188" height="258" /></a>Si imagináramos el mapa de España como un inmenso reloj, justo a menos cuarto de cualquier hora, en ese cuadrante noroeste, encontraríamos esta editorial palentina que, desde hace ya tiempo, es sinónimo de rigor y calidad en sus publicaciones. Su director, <strong>José Ángel Zapatero</strong>, atiende a esta entrevista desde esa sana periferia, tanto geográfica como literaria, lo que le permite apostar por un catálogo que se mantenga fiel a sus ideas y a lo que le da sentido a una editorial de veras independiente como <strong>Menoscuarto</strong>. Con cuatro colecciones especializadas, entre las que destaca <em>Reloj de arena</em>, dirigida por Fernando Valls y dedicada al cuento y al microrrelato, y con ediciones siempre impecables, Menoscuarto se ha convertido en un sello de garantía en la narrativa española.</p>
<blockquote style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">A modo de test&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuándo decidiste ser editor y por qué?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Creo que como la mayoría de los editores empecé por ser un lector compulsivo. Siempre sentí, además, curiosidad por la factura y la presentación de los libros: formato, papeles, tintas… Al final decides emprender tu propia propuesta y tu selección de títulos. Comencé creando el sello Ediciones Cálamo, con el que llevamos más de quince años, y en 2004 me decidí a crear Menoscuarto. De cualquier forma, pienso que ser editor, además de un oficio, es una pasión.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuál es el criterio principal de tu catálogo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El criterio fundamental es la calidad y la obsesión por aportar siempre algo diferente, nuevo o interesante que despierte la curiosidad del lector, para que disfrute con su lectura. En resumen, tratar, en la medida de lo posible, de publicar libros ‘necesarios’.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/EL-corazón-y-otros-frutos-amargos.jpg" rel="lightbox[10209]"><img class="alignright size-full wp-image-10210" title="EL corazón y otros frutos amargos" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/EL-corazón-y-otros-frutos-amargos.jpg" alt="" width="150" height="226" /></a>¿Primer libro publicado?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En Menoscuarto hicimos nuestra ‘puesta de largo’ con un título y un autor de lujo, E<em>l corazón y otros frutos amargos</em>, de Ignacio Aldecoa. Junto a éste presentamos también el primer libro que publicó su mujer, Josefina Aldecoa, <em>A ninguna parte</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿El libro más difícil? (de editar, de conseguir, de vender&#8230; interpretación libre).</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Quizá el más difícil de editar haya sido <em>Viejas historias y cuentos completos</em>, donde reunimos la narrativa breve de Miguel Delibes. Estuvimos prácticamente un año para cerrar el libro. Ahora es una de las ‘joyas’ de nuestro catálogo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué libro te hubiera gustado publicar y has tenido que rechazar? (por estar ya editado, por problemas de derechos, por no encajar en tu colección&#8230;).</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En la trayectoria de un editor esa situación se produce de manera frecuente por las razones que apuntas y algunas más. Por poner un ejemplo, quisimos publicar los cuentos completos de Ernest Hemingway pero no hubo manera de conseguir los derechos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué  te impulsa a publicar un libro, además de verlo en tu catálogo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Intervienen varios factores. Los fundamentales: calidad literaria y que encaje en nuestra línea editorial.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Delibes.jpg" rel="lightbox[10209]"><img class="alignleft size-full wp-image-10221" title="Delibes" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Delibes.jpg" alt="" width="150" height="226" /></a>¿Qué te impide publicar un libro?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Para esto hay más razones. Además de la poca calidad o que no encaje en nuestra línea, anticipos disparatados, complicación en la gestión de derechos, producción muy costosa…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Por curiosidad: ¿Por cuántos correctores pasan tus libros?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Además del responsable de la edición, disponemos de una magnífica correctora. Intentamos cuidar al máximo tanto el contenido como el continente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Libro electrónico?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Un nuevo modelo de lectura y de comercialización del libro, aún en pañales. Será un formato que irá ganando terreno, pero creo que convivirá tiempo con el papel. De cualquier manera hay que estar atentos a estos cambios y aprovechar las oportunidades que estas nuevas herramientas nos brinden.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Confiesa: Vas a una librería. ¿Recolocas tus libros en las mesas de novedades o en los estantes cuando no están bien visibles? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">No lo hago. Prefiero conversar con el librero y convencerle de que él mismo los sitúe. De algún modo, va también en su propio beneficio.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Imagina: En unos años, debido al éxito de la editorial, te ofrecen formar parte de un grupo o venderla. ¿Qué harías? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">No sabría muy bien, pero supongo que dependería de la oferta. De cualquier manera si vendiese intentaría seguir al frente del proyecto. Si me obligasen a apartarme, seguramente crearía otro sello. Esto es como una adición.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/coleccion_reloj_de_arena.png" rel="lightbox[10209]"><br />
</a></strong></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>Menoscuarto dedica su catálogo a la novela, el ensayo, a obras de pequeño formato y, de una manera muy singular, al relato breve. En seguida </strong><strong>regresaremos a la colección</strong><strong> <em>Reloj de arena</em>, vuestro buque insignia, y a <em>Cristal de cuarzo</em> (ensayo), pero háblanos un poco ahora de <em>Cuadrante nueve </em>(novela) y de <em>Entreta</em></strong><strong><em>nto </em>(pequeño formato). ¿Cuál ha sido tu mayor alegría como editor en cada una de ellas?</strong></p>
<p style="text-align: center;"><a href="../wp-content/uploads//2010/05/coleccion_reloj_de_arena.png" rel="lightbox[10209]"><img title="coleccion_reloj_de_arena" src="../wp-content/uploads//2010/05/coleccion_reloj_de_arena.png" alt="" width="124" height="84" /></a><a href="../wp-content/uploads//2010/05/coleccion_cuadrante_nueve.png" rel="lightbox[10209]"><img title="coleccion_cuadrante_nueve" src="../wp-content/uploads//2010/05/coleccion_cuadrante_nueve.png" alt="" width="124" height="84" /></a><a href="../wp-content/uploads//2010/05/coleccion_entretanto.png" rel="lightbox[10209]"><img title="coleccion_entretanto" src="../wp-content/uploads//2010/05/coleccion_entretanto.png" alt="" width="124" height="84" /></a><a href="../wp-content/uploads//2010/05/coleccion_cristal_de_cuarzo.png" rel="lightbox[10209]"><img title="coleccion_cristal_de_cuarzo" src="../wp-content/uploads//2010/05/coleccion_cristal_de_cuarzo.png" alt="" width="124" height="84" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Cada libro es una pequeña alegría. Todos son, en cierto modo, hijos de la editorial y estamos muy satisfechos de la buena acogida de estas dos colecciones. La de novela (<em>Cuadrante nueve</em>) era una ilusión y un reto. La fórmula que hemos empleado ha sido la misma que en la de relato: la combinación de clásicos modernos —como Mário de Sá-Carneiro, Evelyn Waugh o George Orwell (de próxima publicación)—, autores de calidad literaria contrastada —Carlos Pujol, Juan Pedro Aparicio, Andrés Ibáñez o Elena Santiago— y nuevas e interesantes voces —Manuel Moyano, Ernesto Calabuig o Julio Baquero—. La creación de <em>Entretanto</em>, largamente perseguida, es otro motivo de orgullo. Tratamos de rebuscar entre la abundancia de títulos textos breves para editarlos en pequeño formato y con calidad: son nuestras <em>delicatessen</em>.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/100-narradores.jpg" rel="lightbox[10209]"><img class="alignright size-full wp-image-10222" title="100 narradores" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/100-narradores.jpg" alt="" width="150" height="226" /></a>Dos títulos de la colección de ensayo, <em>Cristal de cuarzo</em>, giran en torno al microrrelato, género que también tiene presencia en <em>Reloj de arena</em> y del que es un especialista el profesor y crítico Fernando Valls, un aliado importante en vuestra singladura. ¿Crees que existe de veras un auge de la microficción o simplemente faltaban voces autorizadas que señalaran lo mejor del género?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hay un auge. Es indudable. No es un género nuevo, como demuestran estos ensayos de los que hablas. Tiene un siglo de vida en nuestras letras, pero la falta de tiempo en las sociedades contemporáneas ha sido un aliado. A cualquier amante de la literatura le gusta leer un relato de calidad, con interés, de apenas una página o de un puñado de palabras. Es literatura quintaesenciada. Pero tienes razón en que la reflexión de profesores, críticos y autores sobre el género contribuye a difundir y amar el microrrelato, claro. Para ello es un lujo contar con uno de los mejores especialistas en este territorio, Fernando Valls. Por otra parte, ahora hemos dado un giro a la colección, con el volumen <em>100 narradores españoles de hoy</em>, un panorama de nuestra narrativa actual a cargo de uno de sus mejores conocedores, el profesor Pozuelo Yvancos, una autoridad en la materia.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/menoscuarto.png" rel="lightbox[10209]"><img class="alignright size-full wp-image-10220" title="menoscuarto" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/menoscuarto.png" alt="" width="253" height="41" /></a>Desde luego, <em>Reloj de arena</em> es, como decía, vuestro buque insignia, no sólo porque el setenta por ciento de las publicaciones de Menoscuarto pertenecen a esa colección, sino también porque es la que el lector tiene más presente. Me parece que la labor de tu editorial desde hace años tiene triple mérito, por lo periférico, por lo independiente y, para colmo de audacias, por apostar por el relato breve. ¿Tuviste clara esa línea desde la fundación de la editorial?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Siempre tuve claro que para tener un mínimo de atención y éxito debía empezar con algún tipo de especialización. La narrativa breve para mí siempre ha sido una debilidad y consideré que no estaba suficientemente atendida. Fue arriesgado, pero nos ha posibilitado fijar una marca, creo que con suficiente prestigio, y a partir de ahí ampliarnos a otros géneros sabiendo por dónde pisábamos. Creo que si hubiéramos arrancado con una colección de novela, sobre todo con autores contemporáneos, nos habría costado más sobrevivir, porque ahí la competencia es mayor y el poder de los grandes grupos editoriales es enorme.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Juan-Ramón-Jiménez.jpg" rel="lightbox[10209]"><img class="alignleft size-full wp-image-10223" title="Juan Ramón Jiménez" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Juan-Ramón-Jiménez.jpg" alt="" width="150" height="226" /></a>Haciendo un repaso de vuestros títulos más significativos, uno puede encontrar libros de relatos de grandes del género, referencias como Aldecoa, valores seguros como Calcedo o Moyano, y también autores que pueden sorprender en su faceta de cuentistas, como es el caso de Juan Ramón, Laforet, Delibes o Borau, ya que el lector medio los asocia con la poesía, la novela o el cine. ¿Pretende Menoscuarto convertirse en una especie de archivo del cuento español? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, ojalá… Efectivamente, en la colección de relato es una satisfacción tener la narrativa breve completa de autores fundamentales de nuestras letras como Delibes, Laforet, Esther Tusquets, García Lorca o Juan Ramón Jiménez. Pero también hay un placer especial en descubrir talentos nuevos. En ese sentido, acabamos de lanzar <em>Siglo XXI</em>, un panorama con treinta y cinco autores de relato español actual que es toda una declaración de intenciones. Por otro lado, en cuanto a géneros, considero que somos uno de los sellos de referencia tanto para el cuento como para el microrrelato en castellano, tan en auge en las últimas décadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero creo que nuestro planteamiento es, en todo caso, más modesto. No tratamos de conquistar un territorio, sino de ir descubriendo a los lectores ―que son muy diversos― rincones del paisaje que pueden estar ocultos, menos visibles. Si esa llamada de atención al lector va dejando sedimento, va haciendo una colección coherente o, como tú dices, una especie de archivo, bienvenido sea.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Las antologías de relatos son parte importante de vuestro catálogo, aunque tienen siempre vocación de estudio y muestra, es decir, no nacen de un tema común cualquiera, arbitrario o de encargo, por lo general, sino que repasan el status quo del cuento en parcelas muy concretas. Esto tiene un gran valor, con un matiz casi académico. Pero, ¿cómo os han funcionado estas compilaciones con los lectores, cómo crees que las reciben?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La respuesta es buena, teniendo en cuenta ese carácter que dices. Desde luego, es mucho más fácil llegar con una recopilación de cuentos para leer en la piscina, relatos de vampiros o dedicados a profesiones u oficios. Ahí hay un suelo de venta relativamente atractivo, gracias al regalo o al lector impulsivo. Pero nuestras antologías se convierten en referencias para conocer una época, una circunstancia histórica o una generación de escritores. Al fin y al cabo, la literatura es reflejo de la vida, de la realidad, de la cultura. Agrupar cuentos por circunstancias casuales o de mero interés comercial resulta, a mi juicio, un tanto estéril y forzado.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Voces-disidentes.jpg" rel="lightbox[10209]"><img class="alignright size-full wp-image-10224" title="Voces disidentes" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Voces-disidentes.jpg" alt="" width="150" height="226" /></a>Abundando en ello, quiero destacar especialmente vuestra reciente antología  <em>Voces disidentes. Cuentos de la generación del medio siglo</em>, en la que Ana Casas traza una línea ineludible en el cuento contemporáneo español. Háblanos un poco de este libro, ya que resume bastante, creo, el espíritu de Menoscuarto.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Estaba pensando en ese libro, precisamente, cuando te contestaba antes. Ana Casas ha hecho un gran trabajo de selección y estudio de una generación a la que debe mucho el auge actual del relato en nuestro país. Hay ahí un plantel de escritores excepcionales y auténticos relatos antológicos, memorables. Además, el volumen refleja muy bien el tránsito de esa generación, que paulatinamente va mostrando su toma de conciencia contra el régimen y la sociedad franquistas, pero sin hacer una literatura social utilitarista a costa de la calidad.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Siglo-XXI.jpg" rel="lightbox[10209]"><img class="alignleft size-full wp-image-10225" title="Siglo XXI" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Siglo-XXI.jpg" alt="" width="150" height="226" /></a>Acaba de llegar a las librerías esa otra antología ya mencionada y que va a dar mucho que hablar: <em>Siglo XXI</em>, donde hacéis inventario de los narradores más destacados de la última década, desde los más jóvenes hasta los que llevan ya un tiempo en esto pero es ahora cuando comienzan a ganar presencia en el cuento español. En todo caso, como apostilla el libro, se trata de nuestros nuevos nombres del relato en lo que llevamos de siglo. ¿Implicará también esta antología algún rumbo nuevo en Menoscuarto? ¿Vamos a ver cada vez más escritores jóvenes en vuestro catálogo a partir de ahora? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Seguiremos combinando autores jóvenes y voces ya consolidadas, como hasta ahora. Pero este libro, que ha implicado un intenso trabajo de los antólogos, Fernando Valls y Gemma Pellicer, va a resultar una puerta de entrada para muchos a esa generación de cuentistas españoles contemporáneos. Sí te puedo avanzar que casi con seguridad al menos dos o tres de los autores seleccionados publicarán próximamente libros en Menoscuarto, tanto relatos como novelas.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Balada-de-gamberros.jpg" rel="lightbox[10209]"><img class="alignright size-full wp-image-10226" title="Balada de gamberros" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Balada-de-gamberros.jpg" alt="" width="150" height="226" /></a>La saturación de títulos en las librerías cobra dimensiones bíblicas. Aparte de mantener la calidad en la edición (los libros de Menoscuarto, como objetos en sí, tienen siempre una presencia muy cuidada y reconocible), ¿cómo os planteáis la promoción de un libro para que no sea <em>otro más</em> en los anaqueles? ¿Simplemente dejáis que el circuito haga su trabajo o buscáis algunas vías alternativas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Creo que en estos momentos es fundamental la labor de promoción de cada libro y por eso la cuidamos al máximo. Para ello cuento con un magnífico profesional que se encarga, casi en exclusiva, de los temas de comunicación. Somos conscientes, por otra parte, de que si reseñaran todos los libros que reciben e incluyesen todas las notas de prensa necesitarían cada mes varios tomos… Intentamos que los críticos, los periodistas especializados, vean que no es un libro más, sino un libro ‘necesario’, como te decía antes. También usamos las nuevas herramientas: tenemos una página web actualizada, informamos personalmente a distribuidores y a algunos libreros receptivos, acabamos de abrir un perfil en Facebook, etcétera. Es difícil, somos pequeños, pero procuramos que se nos vea, sin agobiar, sin exigir, sin presionar. Respetamos al profesional, sea crítico, periodista, autor, distribuidor o librero. En estos tiempos el paño ya no se vende en el arca, desde luego, por bueno que sea. Pero tampoco hay que ponerse cargantes.</p>
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<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/El-origen-del-mono.jpg" rel="lightbox[10209]"><img class="alignleft size-full wp-image-10227" title="El origen del mono" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/El-origen-del-mono.jpg" alt="" width="150" height="226" /></a>El modelo actual de distribución está comenzando a mostrar sus fallas. ¿Una editorial independiente necesita también de libreros independientes, de otras estrategias más directas para ganar visibilidad, o las grandes cadenas se seguirán llevando siempre la parte del león?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es un mundo complejo. Mario Muchnik dijo que editar es distribuir. Y no le falta razón. Hay que ser ágiles y más en un país como éste, con una enorme diferencia entre la estructura social y comercial de unas grandes ciudades como Madrid y Barcelona, y unas comunidades de población muy dispersa. La presencia en cadenas y grandes superficies es indispensable para llegar a una mayoría de lectores, pero nuestro catálogo es de los que se cuidan y se buscan en esas pequeñas y medianas librerías en las que conoces al dueño por su nombre.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo valoras la incidencia de la crítica literaria y de los medios en el trabajo de Menoscuarto?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hasta ahora hemos recibido un trato exquisito y cariñoso. La prueba es esta entrevista generosa. Nos ayudó mucho la buena acogida y la atención a los primeros libros del sello: los Aldecoa, Laforet, Horacio Quiroga, Léon Bloy, un poco después los Delibes o Jiménez Lozano. Eso nos ha permitido diversificar y, en ese sentido, la crítica y los medios también han ofrecido después un trato diverso, según la peculiaridad de cada libro. Por otro lado, hay circunstancias aleatorias a la hora de que los medios presten atención a un título, como su coincidencia o no al aparecer con otros títulos, su proximidad a ferias o las navidades.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/La-muerte-y-las-cerezas.jpg" rel="lightbox[10209]"><img class="alignright size-full wp-image-10228" title="La muerte y las cerezas" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/La-muerte-y-las-cerezas.jpg" alt="" width="150" height="226" /></a>La red, a través de bitácoras y revistas especializadas, en teoría  también independientes, y sobre todo gracias a las redes sociales, ofrece un nuevo espacio de comunicación, tanto entre profesionales como, sobre todo, con el lector. ¿Cómo enfoca Menoscuarto su presencia en la red?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hace ahora dos años renovamos completamente nuestra página web, que tratamos de mantener actualizada con novedades, reseñas y noticias. Consideramos a los medios digitales y bitácoras en pie de igualdad con los medios tradicionales. Es una pena que, por razones económicas obvias, no podamos atender con nuestros ejemplares de promoción a todos los que en la red tienen un espacio dedicado a libros. Nos gustaría, pero no es posible. Acabamos de aterrizar en Facebook y la experiencia es buena. Cada día se inscriben amigos nuevos a nuestro perfil, que nos permite una relación próxima e inmediata.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué nos prepara Menoscuarto a partir de ahora, en qué estás trabajando? Háblanos de tu catálogo, José Ángel, pero sobre todo de dónde te gustaría ver a tu editorial en un futuro cercano.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Neutralia.jpg" rel="lightbox[10209]"><img class="alignleft size-full wp-image-10229" title="Neutralia" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/05/Neutralia.jpg" alt="" width="150" height="226" /></a>Acabamos de editar nuestro título numero 75. Supone un promedio de unos once libros por año, una cifra que requiere un esfuerzo dadas las características de nuestra editorial y del sector. Seguiremos trabajando para mantener las cuatro colecciones en una línea coherente y equilibrada. No es poco, porque poner un libro en una librería requiere mucha labor y esfuerzo, como bien sabes. Éste es un oficio, no un negocio, donde las inercias empresariales apenas ayudan. Cada título supone un poco empezar de nuevo y, desde el punto de vista económico, una nueva inversión. Haber recopilado los cuentos completos de Delibes apenas te ayuda para publicar una novela de Evelyn Waugh inédita en España, como es <em>Neutralia</em>, otro de nuestros recientes logros. En este momento estamos trabajando en otro libro en el que tenemos depositadas muchas esperanzas: la recopilación de las siete novelas cortas de Carmen Laforet. Continuaremos trabajando, paso a paso, libro a libro. Con respecto a la editorial, no aspiro a ver Menoscuarto en otro sitio que en las manos de un lector. Aquí no hay <em>pole position</em>, ni Primera y Segunda División. Nuestro objetivo es que el lector de estas líneas vaya a una librería, busque un libro de Menoscuarto, le atraiga, se lo lleve y, sobre todo, que disfrute leyéndolo.</p>
<p><strong>Sergi Bellver</strong><br />
<a href="http://alasdealbatros.blogspot.com/">Bitácora de Sergi Bellver</a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;">Más información:<a href="http://www.menoscuarto.es/"> Web de Editorial Menoscuarto</a></p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>XXII Editores: Pablo Mazo</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Apr 2010 15:32:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergi Bellver</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Salto de Página reúne a buena parte de la plantilla de autores de habla hispana más interesantes del momento, además de recuperar obras de otros que permanecen en el recuerdo. Sergi Bellver dialoga con el editor Pablo Mazo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/XXII-Pablo-Mazo.jpg" rel="lightbox[9919]"><img class="size-medium wp-image-9941  aligncenter" title="XXII - Pablo Mazo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/XXII-Pablo-Mazo-300x73.jpg" alt="" width="423" height="102" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Pablo-Mazo.jpg" rel="lightbox[9919]"><img class="alignleft size-full wp-image-9921" title="Pablo Mazo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Pablo-Mazo.jpg" alt="" width="209" height="251" /></a>Desde sus inicios, la editorial madrileña <strong>Salto de Página</strong> se ha caracterizado por una apuesta decidida por la narrativa en castellano, tanto nacional como latinoamericana. Con el tiempo ha ido creándose un aura de calidad y buen hacer, tanto en la selección de textos (con una cierta predilección por el género negro o criminal, reinventado en muchos casos, eso sí) como en la edición final de cada libro. Todo ello gracias al trabajo de un equipo de editores y socios del que hoy secuestramos y metemos en nuestro zulo virtual de Revista de Letras a <strong>Pablo Mazo</strong>, para que nos cuente algunas cosas sobre la edición independiente en general y sobre su experiencia como editor en particular. Permanezcan atentos tras cada salto de… párrafo, porque Pablo es un lector avezado y un editor que cree en lo que hace y al que apenas hemos tenido que torturar (bastó amenazarle con ciertas lecturas en voz alta) para que nos hable con franqueza, tal y como entiende este crimen, es decir, este oficio.</p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;"><strong>A modo de test&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuándo decidiste ser editor y por qué?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">A finales de 2006, cuando me lo propuso mi amigo —y hoy también socio— Daniel Martínez. Supongo que, junto a su gran capacidad persuasiva, el motivo fundamental fue que casi todo lo que siempre he querido y sabido hacer ha girado en torno al mundo del libro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuál es el criterio principal de vuestro catálogo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Queremos pensar que la calidad literaria es el primer criterio, una especie de requisito previo. Todos sabemos que se publica mucho, y las editoriales que eligen cuidadosamente su catálogo son las que pueden ofrecer un asidero en medio de la actual sobreabundancia de títulos y ganarse así la simpatía del lector. Por supuesto, es éste el que ha de decidir si cumplimos con ese criterio.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, a partir de ahí, la selección tiene que ver con la línea editorial; con la proximidad de la propuesta a la literatura que nos interesa.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Puta-linda.jpg" rel="lightbox[9919]"><img class="alignright size-medium wp-image-9922" title="Puta linda" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Puta-linda-198x300.jpg" alt="" width="165" height="250" /></a>¿Primer libro publicado?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Puta linda</em>, del peruano Fernando Ampuero. Fernando es un excelente narrador que, como muchos otros autores hispanoamericanos, goza de gran reconocimiento en su país, pero no ha obtenido el correspondiente reflejo en España, al menos entre el gran público. Esto y la frescura de la novela parecieron una estupenda carta de presentación para la editorial. Y lo fueron.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿El libro más difícil? (de editar, de conseguir, de vender&#8230; interpretación libre).</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Tal vez<em> El año del desierto</em>, de Pedro Mairal, porque despertó el interés de otros sellos con mayor capacidad que nosotros y, tras diversos avatares, ha habido que esperar más de un año para contar con esta extraordinaria novela en nuestro catálogo. Pero ha valido la pena. Lo publicaremos este próximo mes de mayo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué libro os hubiera gustado publicar y habéis tenido que rechazar? (por estar ya editado, por problemas de derechos, por no encajar en tu colección&#8230;).</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Muchos. En algunos casos nos vemos obligados a rechazar proyectos que publicaríamos con toda satisfacción, si tuviéramos la capacidad y los recursos. Pero en la mayor parte de estos casos tratamos con problemas de derechos (y ahí los rechazados somos nosotros), como nos ha ocurrido con la obra de Jorge Ibargüengoitia.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué  os impulsa a publicar un libro, además de verlo en vuestro catálogo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sin duda, una de nuestras mayores satisfacciones es apostar por voces nuevas —o no tan nuevas, pero poco escuchadas—, y que éstas encuentren la complicidad de lectores y libreros. Si un texto satisface determinados criterios de calidad y adecuación a la línea editorial, creo que el último impulso procede de la convicción de que nos gustaría que alguien lo descubriera para nosotros como lectores: nos gusta publicar lo que nos gustaría leer.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué  os impide publicar un libro?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Que falte ese último impulso. También, no seamos tan idealistas, que falte tiempo, dinero, capacidad de trabajo, espacio en el catálogo…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Por curiosidad: ¿Por cuántos correctores pasan vuestros libros?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Al menos por dos, más la revisión del autor.<strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Libro electrónico?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, desde luego; aunque es difícil ser preciso. En este aspecto los editores parecemos estar conteniendo la respiración hasta que se aclaren algunas cuestiones, como las relacionadas con la seguridad o la compatibilidad de formatos, y demos con la modalidad idónea. Entretanto, creo que quienes trabajamos con contenidos literarios estamos más o menos de acuerdo en que el libro tradicional seguirá siendo nuestro soporte privilegiado por mucho tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Confiesa: Vas a una librería. ¿Recolocas tus libros en las mesas de novedades o en los estantes cuando no están bien visibles?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No. Sólo reconoceré haber reprimido la tentación, pero ni creo que sirva de mucho, ni es nuestro trabajo. Sería un poco como entrar en casa de un cocinero de probada solvencia y recolocarle los productos en el frigorífico.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Imagina: En unos años, debido al éxito de la editorial, os ofrecen formar parte de un grupo o venderla. ¿Qué harías?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, depende de bajo qué condiciones de independencia o de cuánto dinero… Pero en cualquiera de los dos casos hablaríamos de un precio proporcional a su valor para nosotros. Que es mucho.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Aunque es verdad que el género negro tiene cierta presencia en vuestro catálogo, parece que la línea de Salto de Página va más por la calidad de cada título que no tanto por un perfil determinado. Digamos que la facultad narrativa es lo que manda en vuestras colecciones, en las que figuran obras muy distintas. También sois varios editores y, por lo tanto, lectores distintos. ¿Qué ha de tener un texto para que todo el equipo de Salto de Página se ponga de acuerdo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Efectivamente, nuestra línea editorial se puede caracterizar no tanto por la debilidad hacia determinado género como por una marcada inclinación por lo narrativo en un sentido muy amplio. Sin duda esa inclinación por la narrativa nos ha llevado a apostar por textos que siempre lindan de alguna manera con géneros de origen «popular», y a menudo injustamente valorados, como la novela negra, el fantástico, el terror o la ciencia ficción. Pero la literatura de género nos interesa en la medida en que haga justicia a lo mejor de su tradición, y eso se hace liberándose de clichés y reinventándose, fuera de los caminos trillados.</p>
<p style="text-align: justify;">Al compartir este planteamiento, el acuerdo entre los cuatro miembros del equipo sobre una propuesta nunca ha sido un problema. Como decía más arriba, un texto de calidad y adecuado al catálogo sólo requiere esa chispa de entusiasmo que, por lo general, suele ser peligrosamente contagiosa.</p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/logotipo-sdp.jpg" rel="lightbox[9919]"><img class="alignright size-medium wp-image-9923" title="logotipo sdp" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/logotipo-sdp-300x123.jpg" alt="" width="289" height="129" /></a>Esto de la edición literaria tiene mucho de descubrimiento y goce privado, cuando uno se encuentra un texto que le apasiona y que aún no ha caído en manos de quienes, eso espera, serán los lectores de su editorial. Sin desvelar del todo la receta, ¿cómo vivís esa búsqueda previa, qué <em>modus operandi</em> seguís para conseguir ese texto que os seduzca?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Por supuesto, esos «descubrimientos» son uno de los momentos mágicos del trabajo editorial (aunque también creo que conviene no mitificarlo, pues a menudo el supuesto hallazgo es tan privado como el goce, es decir, que uno no conocía de nada a ese autor, pero éste lleva años escribiendo, bregando en concursos o incluso publicando… Desarrollando un trabajo literario y extraliterario, en definitiva. Quizá habría que decir que nuestro momento no es tanto el del descubrimiento como el de la apuesta). En este sentido nuestra receta no es ningún misterio: junto a la búsqueda más activa que todo editor lleva a cabo, estamos abiertos a cualquier propuesta que se adecue a nuestros intereses, procuramos dedicar a la lectura todo el tiempo que es posible (aunque éste es siempre insuficiente), e intentamos evaluar todo lo que recibimos.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/La-raiz-rota.jpg" rel="lightbox[9919]"><img class="alignleft size-medium wp-image-9924" title="La raiz rota" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/La-raiz-rota-199x300.jpg" alt="" width="165" height="250" /></a>En vuestra colección más reciente, Cian, encontramos dos referencias y valores seguros como Emilio Carrère y, sobre todo, Arturo Barea. ¿Cómo nace esta iniciativa? ¿Qué respuesta percibís por parte del público y de la crítica en estos rescates?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La colección Cian tiene la vocación de rescatar obras del siglo XX escritas originalmente en castellano que han permanecido inéditas en España o llevan un largo periodo de tiempo fuera del mercado editorial a pesar de su calidad e interés. Para nosotros era la forma natural de ampliar el catálogo y llegar a nuevos lectores sin alterar la identidad del proyecto, y aunque su andadura aún es corta la recepción hasta ahora ha superado nuestras expectativas. El tercer título de la colección será <em>El golpe de Estado</em><em> de Guadalupe Limón</em>, una singular y poco conocida novela de Gonzalo Torrente Ballester.</p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Pero-sigo-siendo-el-rey.jpg" rel="lightbox[9919]"><img class="alignright size-medium wp-image-9926" title="Pero sigo siendo el rey" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Pero-sigo-siendo-el-rey-199x300.jpg" alt="" width="165" height="250" /></a>Repasando vuestra colección principal de narrativa, Púrpura, encontramos a algunos autores que repiten en novela, como es el caso de Óscar Urra o, claramente, de Carlos Salem, uno de vuestros <em>best sellers</em>. ¿Salto de Página es una editorial de autores? ¿Cuidáis esa labor, digamos, de mecenazgo de una firma, o todo depende al final de cada texto?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sin duda, nuestra voluntad es trabajar con autores antes que con proyectos. Es el caso de Urra y Salem, pero también de Jon Bilbao, Alejandro Hernández, Leonardo Oyola… Apostar por un autor es apoyar una trayectoria, y trabajar con éste más allá de la producción y promoción de determinado título —en ámbitos como las traducciones o la gestión de derechos audiovisuales— nos parece fundamental para cualquier proyecto como el nuestro. Además de muy gratificante.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ya que te he secuestrado con malas artes, Pablo, voy a concederte una licencia. O voy a torturarte un poco más, no lo tengo claro. Todo editor tiene siempre una espinita clavada, un libro por el que se apasionó  y en el que creía de veras, pero ante el que luego el mercado, ingrato, no respondió como uno esperaba. Forma parte de este crimen, perdón, oficio, nunca perfecto. Háblanos aquí y ahora, si quieres, de ese libro de Salto de Página, si lo hubo. Nunca se sabe quién te puede estar leyendo para salir corriendo a darle la vara a su librero…</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Plop.jpg" rel="lightbox[9919]"><img class="alignleft size-medium wp-image-9927" title="Plop" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Plop-196x300.jpg" alt="" width="165" height="250" /></a>Pues aprovecho la licencia para recomendar, una vez más, <em>Plop</em>,<em> </em>de Rafael Pinedo. Ya hablamos de él durante la pasada Feria del Libro de Madrid de 2009, en un acto en torno a los libros peor vendidos, nuestros <em>worst sellers</em> (fue una iniciativa de Ediciones Escalera en la que discutimos, desde la autocrítica y el sentido del humor, sobre nuestros proyectos menos afortunados). <em>Plop</em> es una novela potentísima, impactante y muy original en su contexto, que no nos cansamos de reivindicar porque es para nosotros esa apuesta editorial desafortunada por la que preguntas, y porque la historia de su edición fue también amarga (Rafael Pinedo falleció poco después de que tuviéramos conocimiento de su obra, y apenas dos días antes de que lográramos ponernos en contacto con su familia).</p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/como.una_.historia.de_.terror21.jpg" rel="lightbox[9919]"><img class="alignright size-medium wp-image-9928" title="como.una.historia.de.terror21" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/como.una_.historia.de_.terror21-199x300.jpg" alt="" width="165" height="250" /></a>Entre novela y novela, también figuran en la colección Púrpura varios libros de relatos. Incluso uno de vuestros autores, Jon Bilbao, también con una novela en Salto de Página, se hizo con el Premio Ojo Crítico de RTVE con uno de los mejores libros de cuentos de los últimos años, <em>Como una historia de terror.</em> Por su parte, Esther García Llovet firmó el excelente <em>Submáquina</em>. Los que trabajamos en esto y desde cualquier punto de la cadena (como editores, críticos o autores), sabemos lo que a estas alturas cuesta todavía vender relatos. Sin embargo, luego el lector de cuentos es siempre un lector fiel y activo. ¿Cómo fue la experiencia posterior al Premio Ojo Crítico? ¿Va a continuar Salto de Página apostando con cierta regularidad por el relato breve?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, seguiremos peleándonos por el cuento. Claro que tiene sus propias dificultades, pero como dices sus lectores son fieles, inquietos y exigentes, y muchas editoriales —sin duda encabezadas por la labor de referencia de Páginas de Espuma— vienen demostrando que es posible sostener un proyecto publicando buenos relatos. Nuestra experiencia hasta ahora ha sido muy positiva, desde <em>Como una historia de terror</em>, que nos situó en el mapa para muchos lectores de relato, hasta <em>De mecánica y alquimia</em>,<em> </em>de Juan Jacinto Muñoz Rengel, que también ha recibido una excelente acogida. Nuestra apuesta más reciente es el último libro de Jon Bilbao, <em>Bajo el influjo del cometa</em>: estamos convencidos de que no defraudará a los gourmets del cuento más exquisitos.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Perturbaciones.jpg" rel="lightbox[9919]"><img class="alignleft size-medium wp-image-9935" title="Perturbaciones" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Perturbaciones-199x300.jpg" alt="" width="165" height="250" /></a>Las antologías de relatos destacan también en vuestro catálogo y parten siempre desde premisas de género, bien policial, bien fantástico, como la celebrada <em>Perturbaciones</em>, a cargo de Juan Jacinto Muñoz Rengel. Creo que al relato como fenómeno literario le hacen mucho bien, pero, ¿cómo os han funcionado estas antologías con los lectores? ¿Cómo crees que las reciben? ¿Vais a seguir con ellas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ambas antologías fueron muy bien recibidas —algo difícil de conseguir con una tarea selectiva y a veces necesariamente restrictiva—. Seguiremos trabajando en la línea de las antologías de género, pero también habrá alguna sorpresa&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La saturación de títulos en las librerías cobra dimensiones bíblicas. Aparte de mantener la calidad en la edición (como objetos, vuestros libros resultan siempre reconocibles y tienen un diseño muy cuidado, cosa que agradecemos los bibliófilos), ¿cómo os planteáis la promoción de un libro para que no sea <em>otro más </em>en los anaqueles? ¿Simplemente, dejáis que el circuito haga su trabajo o buscáis vías alternativas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Siempre hemos intentado cuidar mucho el diseño; creo que es casi una seña de identidad de la mayor parte de las editoriales independientes más jóvenes, y que en este sentido se viene haciendo un trabajo muy valioso. Las mesas de novedades son un poco menos feas, y se agradece. Un diseño cuidado es una declaración de principios sobre el valor que uno otorga al libro como objeto, pero también —cómo no— una herramienta comercial, una estrategia para destacar en medio de esa saturación.</p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/presentacion-salto-de-pagina-l-fnac-madrid.jpg" rel="lightbox[9919]"><img class="alignright size-medium wp-image-9936" title="presentacion-salto-de-pagina-l-fnac-madrid" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/presentacion-salto-de-pagina-l-fnac-madrid-300x200.jpg" alt="" width="345" height="230" /></a>El modelo actual de distribución está comenzando a mostrar sus fallas. ¿Una editorial independiente necesita también de libreros independientes, de otras estrategias más directas para ganar visibilidad, o las grandes cadenas se seguirán llevando siempre la parte del león?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las grandes cadenas siguen siendo fundamentales, y además creo que han cambiado mucho en los últimos años. Su oferta hace tiempo que no se limita a las novedades más comerciales de los sellos consagrados. Pero, sin duda, una editorial independiente necesita de la complicidad del librero-prescriptor y de las librerías independientes, espacio natural de nuestros libros. El apoyo de muchas de estas librerías ha sido, en nuestra experiencia, una ayuda inestimable. Lo cierto es que nosotros estamos muy satisfechos con el trabajo de nuestro distribuidor, y cualquier estrategia directa o alternativa —presentaciones, encuentros, lecturas— es una tarea complementaria de ese trabajo, que exige coordinación y apoyo mutuo.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo valoras la incidencia de la crítica literaria y de los medios en vuestro trabajo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La crítica es, ante todo, la primera respuesta de los lectores. Y es también, junto a la distribución, la clave de nuestra visibilidad en el momento quizá más difícil del proceso —la promoción—, en el que las cosas dejan de depender del propio trabajo. Si ese momento falla, es muy difícil que un título encuentre a sus lectores: en medio de la sobreabundancia que tanto mencionamos, resulta casi un milagro que una propuesta pueda abrirse paso por sí sola, sin la adecuada comunicación.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La red, a través de bitácoras y revistas especializadas, en teoría  también independientes, y sobre todo gracias a las redes sociales, ofrece un nuevo espacio de comunicación, tanto entre profesionales como, sobre todo, con el lector. ¿Cómo enfoca Salto de Página su presencia en la red?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hoy la red nos permite afinar, llegar a un público especializado que sabe lo que quiere y dónde buscarlo. Permite también, a través de las redes sociales y blogs, una comunicación más directa con los lectores, y con muchos libreros. Los grandes medios conservan su importancia a la hora de lograr visibilidad, pero han perdido parte de su capacidad prescriptiva frente a los nuevos medios. Como tú sabes de primera mano, el lector especializado hoy confía menos en unos suplementos a menudo con una selección de propuestas muy comprometida y en un espacio muy limitado que en un conjunto de bitácoras o revistas digitales donde encuentra críticas igualmente cualificadas, contenidos más desarrollados y libres de aquellas restricciones.</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestro caso, siempre hemos tratado de prestar toda la atención posible a los medios digitales y aprovechar su gran capacidad para llegar a un público segmentado; también intentamos emplear las redes sociales como herramienta de comunicación y no como mero escaparate. Nos ha sorprendido muy gratamente el número de personas que nos llegan a conocer o contactar a través de este medio.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué nos prepara Salto de Página a partir de ahora, en qué estáis trabajando? Háblanos de vuestro catálogo, Pablo, pero sobre todo de dónde te gustaría ver a vuestra editorial en un futuro cercano.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/portada-bosque-oscuro.jpg" rel="lightbox[9919]"><img class="alignleft size-medium wp-image-9937" title="portada bosque oscuro" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/portada-bosque-oscuro-297x300.jpg" alt="" width="222" height="224" /></a>Encantado: además del magnífico nuevo libro de relatos de Jon Bilbao que antes mencionaba —<em>Bajo el influjo del cometa</em>—, estamos muy orgullosos de presentar estos días la última novela de Jorge Volpi, <em>Oscuro bosque oscuro</em>: una fábula estremecedora con el nazismo como fondo, y al mismo tiempo una arriesgada apuesta formal.</p>
<p style="text-align: justify;">En mayo, además del rescate de <em>El golpe de Estado de Guadalupe Limón</em>, de Torrente Ballester, presentaremos <em>El año del desierto</em>, de Pedro Mairal, sin duda una de las mejores novelas que ha dado la nueva y valiosísima narrativa argentina de los últimos años.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Dónde nos gustaría vernos en un futuro cercano? Supongo que consolidándonos como una editorial independiente de referencia, valorada por la calidad del catálogo, y sin dejar de cuidar los libros como creo que hemos hecho hasta ahora. Y respondiendo nuevas entrevistas como ésta: es siempre un placer.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sergi Bellver</strong><br />
<a href="http://alasdealbatros.blogspot.com/">Bitácora de Sergi Bellver</a></p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;">Más información: <a href="http://www.saltodepagina.com/">Web de Salto de Página</a></p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>XXII Editores: Eduardo Riestra</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Apr 2010 09:02:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergi Bellver</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nueva entrevista en nuestro ciclo "XXII Editores". En esta ocasión, Sergi Bellver conversa con Eduardo Riestra, responsable de Ediciones del Viento, especializada en literatura de viajes.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/XXII-Eduardo-Riestra.jpg" rel="lightbox[9365]"><img class="size-medium wp-image-9367  aligncenter" title="XXII - Eduardo Riestra" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/XXII-Eduardo-Riestra-300x63.jpg" alt="" width="433" height="93" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Eduardo-Riestra.jpg" rel="lightbox[9365]"><img class="alignleft size-medium wp-image-9368" title="Eduardo Riestra" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Eduardo-Riestra-300x279.jpg" alt="" width="273" height="253" /></a>Me acuerdo ahora, y nada es casualidad, del archiconocido inicio de cada entrega de las aventuras de Astérix y Obélix. Lo hago al pensar en <strong>Ediciones del Viento</strong> y en su editor, <strong>Eduardo Riestra</strong>. Pienso en esta editorial irreductible en la esquina noroeste y más celta del país, en cómo resiste permaneciendo leal a sus principios, apostando por un texto cuando el texto (y sólo el texto) se defiende por sí mismo, en cómo mantiene una colección de literatura de viajes que se ha convertido en referencia, en cómo renuncia a las mieles de la subvención por cuotas lingüísticas e insiste desde Galicia en aportar su granito de arena a la narrativa en castellano. Conversamos con este editor en quien los efectos de la pasión por su trabajo son permanentes. Como Obélix, parece que Riestra cayó de pequeño en la marmita de esta maravillosa locura que es la edición independiente.</p>
<p style="text-align: justify;">
<blockquote>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;"><strong>A modo de test&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuándo decidiste ser editor y por qué?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Voy a contar por primera vez la historia públicamente: una noche de febrero del año 2002 mi amiga ―mi medio hermana― Catalina Luca de Tena me invitó a cenar a un conocido restaurante japonés de Madrid. Al llegar, me comentó que le habían subido a su despacho del <em>ABC</em> unos libros que habían aparecido en los almacenes del periódico en unas cajas. Se trataba de algunos ejemplares de la vieja editorial Prensa Española. En un ataque de nostalgia, comenzó a imaginar el rescate de la editorial, y me propuso dar los primeros pasos con el fin de recuperar aquel sello. Yo me puse manos a la obra y recopilé un montón de información: hablé con autores, traductores, correctores, diseñadores, maquetadores, editores, distribuidores, libreros, periodistas y, en fin, lectores. Me hice un informe que me quedó de lo más apañado. Entre tanto, <em>ABC</em> se incorporó a Vocento y el proyecto se paró. Mi gozo en un pozo. Decidí entonces tirar para delante… y aquí estoy.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuál es el criterio principal de tu catálogo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, esto lo digo porque sois ya bastantes los que me lo reconocéis. Mi criterio principal es la calidad de los textos. Después ya viene la temática, la línea de la colección… En Viento Simún, nuestra colección más emblemática, estamos creando un catálogo fundamental de viajeros, y llevamos ya medio centenar. En Viento Abierto, estamos robándole la cartera por ejemplo a Herralde, con una catálogo de narrativa actual de altísima calidad literaria.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/losdiasdebirmania.jpg" rel="lightbox[9365]"><img class="alignright size-medium wp-image-9370" title="losdiasdebirmania" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/losdiasdebirmania-194x300.jpg" alt="" width="185" height="287" /></a>¿Primer libro publicado?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Y quizá el preferido:<em> Los días de Birmania</em>, de George Orwell.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿El libro más difícil? (de editar, de conseguir, de vender&#8230; interpretación libre).</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No difícil, pero lamentablemente inadvertido para los lectores, <em>Los días</em>, de Taha Hussein, con traducción de Emilio García Gómez, el más grande arabista español del pasado siglo, premio príncipe de Asturias. Es una delicia, una maravilla de libro del que hemos vendido apenas unos cientos de ejemplares.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué libro te hubiera gustado publicar y has tenido que rechazar? (por estar ya editado, por problemas de derechos, por no encajar en tu colección&#8230; ).</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hay una novelita maravillosa de una escritora senegalesa, Mariama Bâ, de la que me hablaban mis amigos los “peligrosos delincuentes” africanos que venden cedés en la calle de mi ciudad. Se titula <em>Mi carta más larga</em>, y cuando comencé a moverme para buscar los derechos… apareció en una pequeña editorial llamada Zanzíbar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué  te impulsa a publicar un libro, además de verlo en tu catálogo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, aparte de la codicia, últimamente tengo una especie de sentimiento de justicia literaria. Creo que si tiro a la papelera con furia toda la basura que me llega por correo (siempre la misma novela, tópica, mal escrita, a veces ―lo que es peor― pretenciosa), por la misma regla tengo obligación de publicar una obra extraordinaria aunque pueda perder dinero (y lo pierdo, vaya si lo pierdo).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué te impide publicar un libro?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En general, la mala calidad. En algunos casos, el libro me gusta pero no encaja en mi catálogo. Esto último, por ejemplo es muy frecuente en libros de viajes actuales. Mucha gente cree que yo publico eso, pero no.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Por curiosidad: ¿Por cuántos correctores pasan tus libros?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Dos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Libro electrónico?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, gracias.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Confiesa: Vas a una librería. ¿Recolocas tus libros en las mesas de novedades o en los estantes cuando no están bien visibles?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Blanca Andreu libraba una batalla justiciera en las librerías. Tapaba libros malos con libros buenos. Yo me uní a su cruzada durante un tiempo, antes de ser editor. Ahora sé que algunos fieles hacen eso con mis libros. Yo, a veces, me siento tentado. Y algunas de esas veces sucumbo a la tentación.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Imagina: En unos años, debido al éxito de la editorial, te ofrecen formar parte de un grupo o venderla. ¿Qué harías?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Aceptar, claro. Otra cosa es lo que haría al día siguiente. En general al editor comprado se le jura amor eterno y se le ofrece libertad para continuar su labor. Este amor eterno suele durar un año. Entonces estamos ante el nacimiento de una nueva editorial (¡una más!).</p>
</blockquote>
<p><strong>Los dos pilares de Ediciones del Viento son la narrativa y la literatura de viajes. ¿Cuál ha sido tu mayor alegría como editor en cada una de estas vertientes?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En literatura, como te imaginarás, el éxito y la consolidación de mi relación editorial con Óscar Esquivias, uno de los escritores más importantes actualmente en castellano (y llamo tu atención sobre la falta de mayor acotación de esta afirmación ―perdón por la rima―).</p>
<p style="text-align: justify;">En cuanto a mi querida colección de viajes, sin ninguna duda la mayor alegría fue editar mi primer libro, la novela de Orwell que he citado más arriba. Ahora estamos disfrutando mucho el éxito de la divertidísima <em>Guía para viajeros inocentes</em>, de Mark Twain, con espléndida traducción de mi coeditora, Susana Carral. A pesar de sus más de seiscientas páginas y de su precio, veintinueve euros, se está vendiendo muy bien, lo que no me extraña nada, porque también fue el libro de mayores ventas en vida de su autor.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/del-viento-logo.jpg" rel="lightbox[9365]"><img class="alignright size-medium wp-image-9371" title="del viento logo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/del-viento-logo-300x69.jpg" alt="" width="333" height="76" /></a>El catálogo en vuestra colección de literatura de viajes empieza a convertirse en una referencia ineludible del género, entre otras cosas porque nos acerca tanto la obra de grandes viajeros clásicos como, sobre todo, los viajes de grandes escritores de la literatura universal. ¿Crees que ha existido siempre un espacio para este género? ¿Cómo percibes su recepción por parte de los lectores? ¿Te plantea estrategias diferentes a la hora de promocionar tus libros? Háblanos un poco de esta colección.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En España ha habido grandes proyectos editoriales que han tratado este tipo de libros. Empezando por Muntaner y Simón o Labor y pasando por Editorial Juventud hasta Laertes, Abraxas o Ediciones El Serbal. Nosotros nos apoyamos desde luego en estas experiencias, pero creo sinceramente que los estamos superando a todos ellos. En la época moderna, Javier Reverte ha sido un hito con <em>El sueño de África</em>, que sufrió el rechazo de media docena de editoriales hasta que cayó en las manos de Mario Muchnik. Él es nuestro auténtico Paul Theroux y ha creado afición no sólo a la lectura sino al viaje mismo. Creo que los tour operadores deberían hacerle un homenaje. Ahora la literatura de viajes es un género con lectores fieles. Por ejemplo nosotros tenemos gente que va a una librería a pedir “el último” de Ediciones del Viento. Ese es el mayor piropo que se puede otorgar a un editor.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Como le vengo diciendo a otros editores que no están en el eje tradicional Madrid-Barcelona, creo que la labor de tu editorial tiene un mérito múltiple, por lo periférico, por lo independiente, por apostar por la literatura de viajes, por mantener la edición en castellano y renunciar a cierto tipo de subvenciones y, por si fuera poco, por enfrascarte de vez en cuando con el relato breve. ¿No es Ediciones del Viento como aquella aldea gala del cómic, no toma por locos a estos romanos del <em>mainstream</em>? Ya en serio, ¿tuviste clara desde el principio esta línea para tu editorial?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Tenía claro lo que quería hacer, pero no cómo. No sabía que Viento Simún iba a ser una colección, pero sí quería publicar muchos títulos que hoy la forman. En seguida vi que de ahí saldría una colección de viajes. Lo de mi tierra es otra cosa. No tengo ni he tenido nunca relación con la concejalía de cultura del ayuntamiento coruñés; no he tenido hasta hace unos pocos meses relación alguna con la consellería de cultura de la Xunta, y en la de ahora se me deja claro que no habrá apoyos a la edición en castellano; soy miembro del gremio de editores de Madrid porque en Galicia no existe más que una asociación de editores en lengua gallega… en fin. Pero en cambio la prensa, los libreros y los lectores me tratan muy bien. Es evidente que soy un editor gallego como Joyce era un escritor irlandés. Como diría Espronceda, a despecho del inglés.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/praderas_cielo.jpg" rel="lightbox[9365]"><img class="alignleft size-medium wp-image-9372" title="praderas_cielo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/praderas_cielo-204x300.jpg" alt="" width="185" height="287" /></a>Este carácter marcado comporta llevarse de vez en cuando algún que otro revés. De un tiempo a esta parte hemos dejado de ver en las librerías aquellas deliciosas ediciones vuestras en pequeño formato y papel reciclado, ya sabes, John Steinbeck, Julio Camba, Felisberto Hernández, etcétera. Estoy seguro de que el lector curtido las valoraba (doy fe) pero, ¿te deja ese tipo de cosas la sensación de que la velocidad del Mercado engulle a veces más de lo que puede digerir? ¿Te replanteas tu trabajo según la respuesta del público y de los medios? Y meto el dedo en la llaga porque creo que el editor independiente se enfrenta a esta clase de retos que pueden condicionar no ya su actividad, sino su labor como (si se me permite ponerme la mano en el pecho un poco) garantes de la diversidad cultural y de la calidad de los fondos en las librerías. Sí, acabo de desahogarme como lector porque siento que por culpa de esta inercia me estoy perdiendo cosas. Desahógate también un poco, Eduardo, si quieres.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La colección que citas, Viento del Oeste (<em>Oh salvaje viento del oeste, tú que eres aliento del otoño</em>, escribía Shelley), es uno de los mayores disgustos que me he llevado en esta ya no tan corta vida editorial. A mí me parecía una colección modélica, por el diseño, las medidas, el papel y sobre todo los textos. Los que citas, pero también Huxley, Bromfield, Azcona, Brandão, Anatole France, Eça de Queirós. Pero lo cierto es que el público ni se enteró. Vendimos bien los tres primeros títulos. Después nos despeñamos y tuvimos que parar, como quien se amputa una pierna gangrenada. Yo todavía siento la pierna, y me duele.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Esto de la edición literaria tiene mucho de descubrimiento y goce privado, cuando uno se encuentra un texto que le apasiona y que aún no ha caído en manos de quienes, eso espera, serán los lectores de su editorial. Tanto en literatura de viajes como en narrativa, y sin desvelar del todo la receta, ¿cómo vives esa búsqueda previa, qué <em>modus operandi</em> sigues para conseguir un texto que te seduzca?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En los libros de viajes vamos tirando del hilo. Yo me he inventado una metáfora que me ha quedado muy bonita y que paso a repetir aquí. Es como cuando uno conduce de noche por una carretera de un bosque. Parece que  en cada curva el camino se acaba, pero el haz de los focos va descubriendo nuevo asfalto, que sigue y sigue. Con los libros es igual. Cada título nos va dando nuevas pistas y cuando uno cree que se le están acabando los títulos resulta que aparecen los pombeiros que traduce Richard Burton, o el abogado negro George Washington Williams que es la primera voz que se alza contra el canalla de Leopoldo II de Bélgica por los crímenes del Congo.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/La-ceguera-de-los-ciervos.jpg" rel="lightbox[9365]"><img class="alignright size-medium wp-image-9373" title="13. La ceguera de los ciervos" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/La-ceguera-de-los-ciervos-192x300.jpg" alt="" width="185" height="287" /></a>En narrativa actual lo tengo bastante fácil. Amigos de confianza total, como Óscar, como mi hermana Blanca, me mandan cosas muy buenas. Yo además recibo mi parte de la selva del Amazonas en forma de pilas de manuscritos, malísimos casi todos. Algunos, desgraciadamente, “no están tan mal”; esos son los que nos dan trabajo, claro. Y después está la pepita de oro. Así descubrimos, por ejemplo, a José Sánchez Pedrosa y su <em>Contento del mundo</em>, o <em>La ceguera de los ciervos</em>, de Carlos Frühbeck.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Repasando vuestro catálogo en narrativa, entre novela y novela uno puede encontrar varios libros de relatos. Incluso uno de vuestros autores fundamentales, Óscar Esquivias, con varias novelas en Ediciones del Viento, se hizo con el Premio Setenil al mejor libro de cuentos editado en España gracias a<em> La marca de Creta</em>. Los que trabajamos en esto y desde cualquier punto de la cadena (como editores, críticos o autores), sabemos lo que a estas alturas cuesta todavía vender relatos. Sin embargo, luego el lector de cuento es un lector fiel y activo. ¿Cómo fue la experiencia posterior al Setenil? ¿Va a seguir Ediciones del Viento pendiente del cuento?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Yo no tengo la cabeza tan departamentada con respecto a eso. Es cierto que prefiero editar novelas que colecciones de relatos, pero también porque es más fácil tomar una decisión frente a una obra que frente a un conjunto. Si un libro de relatos es bueno (o es buenísimo, como <em>La marca de Creta</em>), desde luego lo voy a publicar. Ahora vamos a sacar un volumen que ya está levantando mucha expectación: <em>El libro del voyeur</em>. Se trata de una colección de microrrelatos y de poemas de 69 (esta cifra la tengo que poner con números) autores más o menos jóvenes, muchos muy conocidos, que cada uno de ellos ilustra un dibujo erótico de Pablo Gallo. Es un proyecto personal del artista que me ha encantado y que vamos a presentar en la feria del libro de Madrid (y a la que están todos los lectores invitados).</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Etiopía.jpg" rel="lightbox[9365]"><img class="alignleft size-medium wp-image-9374" title="Etiopía" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Etiopía-201x300.jpg" alt="" width="185" height="287" /></a>Volvamos a la aldea: la saturación de títulos en las librerías cobra dimensiones bíblicas y entre tanto romano imperial cuesta un poco encontrar a nuestros irreductibles gal(leg)os. Aparte de la calidad en la edición (los libros de Ediciones del Viento ofrecen siempre un diseño, un acabado y un tacto agradables, reconocibles), ¿cómo os planteáis la promoción de un libro para que no sea <em>otro más</em> en los anaqueles? ¿Simplemente, dejáis que el circuito haga su trabajo o buscáis vías alternativas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nosotros no sabemos bien qué hacer. Intentamos que los libros se busquen la vida. La prensa no atiende a presentaciones, que sirven para tomar un vino con amigos, lo cual desde luego es un objetivo suficientemente valioso. Pero yo ahora, después de estos años, tengo muy claro que quienes venden libros son los libreros. Lo demás sirve para que los editores quememos las calorías que nos sobran. Debería ser suficiente con hacer bien nuestra labor, es decir, editar bien y editar libros buenos.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>El modelo actual de distribución está comenzando a mostrar sus fallas. ¿Una editorial independiente necesita también de libreros independientes, de otras estrategias más directas para ganar visibilidad, o las grandes cadenas se seguirán llevando siempre la parte del león?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La verdad es que es fundamental el protagonismo del librero, y eso muchas veces falla. Se habla constantemente de la excelencia del pequeño librero frente a las grandes cadenas, y yo tengo que decir que no siempre es cierto. A veces uno se topa con auténticos cenutrios que están bailando el agua a los grandes grupos (ojo, a los libros de deshecho de los grandes grupos, no a las maravillas que editan grandes grupos como Lumen, por ejemplo) por dejadez, por comodidad y muchas veces por ignorancia. Te parecerá increíble pero hay muchos (bueno, muchos no, claro, hay pocos) libreros que no leen, y en cambio la Fnac, para mí, es un modelo de librería tradicional excelente.</p>
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<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Meneses.jpg" rel="lightbox[9365]"><img class="alignright size-medium wp-image-9375" title="Meneses" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Meneses-191x300.jpg" alt="" width="185" height="287" /></a>¿Cómo valoras la incidencia de la crítica literaria y de los medios en el trabajo de Ediciones del Viento?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Uno de los grandes placeres del editor, junto al sexo y la gastronomía, es comprar los periódicos el sábado por la mañana y toparse en media página de <em>Babelia</em> o <em>ABCD</em> con un libro suyo. A mí me han tratado muy bien casi todos. Tanto en mi tierra como los nacionales que cito (y también <em>El Cultural</em> y aprovecho para mandar saludos desde aquí a Blanca y a Nuria, que hace mucho que no me sacan). Eso a veces tiene incidencia y a veces no. Para mí es un misterio, pero a los editores nos encanta que nuestros libros salgan en los papeles (y a veces nos corroe la envidia porque sacan los libros de los otros).</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>La red, a través de bitácoras y revistas especializadas, en teoría también independientes, y sobre todo gracias a las redes sociales, ofrece un nuevo espacio de comunicación, tanto entre profesionales como, sobre todo, con el lector. ¿Cómo enfoca Ediciones del Viento su presencia en la red?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nuestros autores de Viento Abierto, es decir, nuestros autores vivos, son bastante frikis, por lo que tenemos una buena presencia. Andamos por los facebooks y demás. Ahora estamos arrancando con una nueva web que va a eliminar el flash, que era muy bonito pero poco práctico. En fin, somos editores de nuestro tiempo.</p>
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<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/48Guía-para-viajeros.jpg" rel="lightbox[9365]"><img class="alignleft size-medium wp-image-9376" title="48 Gua para viajeros" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/48Guía-para-viajeros-200x300.jpg" alt="" width="184" height="287" /></a>¿Qué nos prepara Ediciones del Viento a partir de ahora, en qué estás trabajando? Háblanos de tu catálogo, Eduardo, de tus planes inmediatos, pero sobre todo de dónde te gustaría ver a tu editorial en un futuro cercano.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los viajes traen esta primavera cosas estupendas. Quizá lo más espectacular sea <em>La tragedia del Congo</em>, un volumen con escritos de Conan Doyle y Mark Twain y que rescata por primera vez en español el informe Casement. De este personaje sabe mucho Vargas Llosa, que está escribiendo una novela. Es el cónsul británico que a principios del siglo XX elabora un informe para denunciar ante la comunidad internacional los crímenes que allí se están cometiendo.</p>
<p style="text-align: justify;">También vamos a publicar una joyita africana de un irlandés titulada <em>La tierra sin alma</em>. Su autor, James Stern, era amigo del poeta Auden.</p>
<p style="text-align: justify;">Y recuperamos las cartas abisinias de Rimbaud, del las que nos ha hecho una edición tremenda Lolo Rico. La pobre se ha quedado consternada tras el trabajo. En este momento detestamos profundamente a la madre del poeta, una mala pécora.</p>
<p style="text-align: justify;">En cuanto a literatura actual, hemos descubierto a un escritor buenísimo, Daniel Sánchez Pardos, del que vamos a sacar una novela. Es probable que él se esté enterando mientras lee esto.</p>
<p style="text-align: justify;">Y bueno, creo que para una gran parte del público lector y a pesar de nuestra trayectoria (ya siete años), seguimos siendo un sello por descubrir. Yo espero que cada vez nos conozca más gente.</p>
</blockquote>
<p><strong>Sergi Bellver</strong><br />
<a href="http://alasdealbatros.blogspot.com/">Bitácora de Sergi Bellver</a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;">Más información: <a href="http://www.edicionesdelviento.com/">Web de Ediciones del Viento</a></p>
</blockquote>
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		<title>XXII Editores: Marian y James Womack</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Apr 2010 09:15:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergi Bellver</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En la jornada de hoy hacemos doblete. Por aquello de que "la unión hace la fuerza". Hace pocos meses recibimos la estupenda noticia del nacimiento de Nevsky Prospects, editorial especializada en literatura rusa. Con cuatro libros ya en la calle y un quinto en puertas, hablamos con "los Womack" acerca de su trabajo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/XX-Womack.jpg" rel="lightbox[9010]"><img class="size-medium wp-image-9013   aligncenter" title="XX Womack" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/XX-Womack-300x83.jpg" alt="" width="393" height="108" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Womacks.jpg" rel="lightbox[9010]"><img class="alignleft size-medium wp-image-9014" title="Womacks" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Womacks-300x176.jpg" alt="" width="300" height="176" /></a>Desde Rusia con amor o la editorial que vino del frío. Bueno, no exactamente: <strong>James</strong> es un inglés encantador y <strong>Marian</strong> una entrañable gaditana, que tras unos cuantos años en Oxford decidieron mudarse a España y traerse en la maleta un proyecto fascinante. Pocos lectores baqueteados se me ocurren que no tengan algo de rusófilo, y ninguno (por lego que sea) que no vaya a encontrar algo que agradecer en el catálogo de <strong>Nevsky Prospects</strong>. Uno no puede evitar imaginarse la perspectiva desde alguno de los edificios que la flanquean: nevada, la Gran Avenida de San Petersburgo como una inmensa página en blanco, y los <strong>Womack </strong>dispuestos a llenarla con la mejor literatura rusa en traducción. El pasado año 2009 nació en Madrid Nevsky Prospects, esta editorial independiente que en pocos meses ya se ha ganado un buen puñado de fieles lectores y con cuyos editores charlamos hoy en Revista de Letras. James y Marian Womack, dos espías que conocen bien el terreno que pisan para revelarnos algunos secretos de las letras rusas.</p>
<p style="text-align: justify;">
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><strong>A modo de test&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuándo decidisteis ser editores y por qué?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Era una idea que veníamos acariciando de largo, ya en Oxford. Teníamos muy claro que si cambiábamos de vida la enfocaríamos hacia el mundo del libro. A partir de ahí, nuestro bagaje como lectores más que otra cosa nos resultó crucial. Para darnos a conocer como escritores y traductores, ambos realizábamos propuestas a editoriales, tanto españolas como inglesas; este trabajo nos reveló que nuestro universo literario parecía contener algún que otro texto “inusual” del que estábamos encandilados y que queríamos que alguien publicara. La edición se convierte en una necesidad cuando crees en un catálogo tan personal como el nuestro; nunca vas a poder “colocar” todas tus ideas en otros sellos, convencer a otros editores. Hay que arriesgarse, desde la cautela pero confiando en tu proyecto. Era eso, o la auto-subsistencia en un pueblo y escribir. Al final pensamos que nos iría un pelín mejor en esto que criando tomates…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuál es el criterio principal de vuestro catálogo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Debe tratarse de libros que hayamos leído y disfrutado, que pensamos que puedan gustar; pero también en ocasiones son obras que creemos necesarias, incomprensiblemente inéditas en castellano en algunos casos. Deben ser textos rusos, o sobre Rusia, es el límite que nos hemos marcado; claro que Rusia supone un espacio literariamente infinito y con mucho que ofrecer todavía.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/belkinportada_1.jpg" rel="lightbox[9010]"><img class="alignright size-medium wp-image-9015" title="belkinportada_1" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/belkinportada_1-200x300.jpg" alt="" width="155" height="234" /></a>¿Primer libro publicado?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Historias de Belkin</em>, de Alexander Pushkin. Teníamos varias razones para estrenarnos con Pushkin, aunque no se tratara de un texto inédito. Cualquier amante de la literatura rusa entenderá que tenía que ser Pushkin. Por otra parte, el libro ofrece una buena idea de lo que queremos que defina a Nevsky: textos tal vez más desconocidos de grandes autores, de lectura agradable, sin descartar el humor, pero sobre todo impecablemente firmados.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿El libro más difícil? (de editar, de conseguir, de vender&#8230; interpretación libre).</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Bogdánov ha sido una apuesta arriesgada, y de difícil traducción. Además, no sabíamos si la ciencia ficción soviética proto-<em>steampunk</em> iba a interesar a nadie. Por ahora la acogida está superando nuestras expectativas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué libro os hubiera gustado publicar y habéis tenido que rechazar? (por estar ya editado, por problemas de derechos, por no encajar en vuestra colección&#8230; ).</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sin duda alguna, <em>The possessed: adventures with Russian books and the people who read them</em>, de la maravillosa escritora turco-americana Elif Batuman. Su lectura nos inspiró, junto a otras ideas que han llegado hasta nosotros por diversos canales, para plantearnos con seriedad la publicación de textos sobre Rusia y su literatura en lugar de textos exclusivamente rusos. Pero acabamos de enterarnos hace unos días de que hemos llegado tarde, ya que Seix Barral ha comprado los derechos. Ha sido un revés para nosotros, pero también hemos aprendido que uno no puede dormirse en los laureles en este trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué  os impulsa a publicar un libro, además de verlo en vuestro catálogo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Deseamos ofrecer algo concreto al lector, algo que creamos que puede interesarle más allá  de los tópicos sobre Rusia. No pretendemos realizar una labor “pedagógica”, pero creemos que existen libros por ahí que los lectores españoles pueden disfrutar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué  os impide publicar un libro?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Por ahora no nos hemos topado con el problema de no poder incluir nada que queramos incluir; si la editorial continúa su andadura y el proyecto crece, estamos seguros de que las exigencias del mercado tal vez se conviertan en un factor más a tener en cuenta.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Por curiosidad: ¿Por cuántos correctores pasan vuestros libros?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Eso ha sido un poco variable hasta ahora, ya que nos ha sido imposible de momento encontrar colaboradores “fijos” para la editorial, y en cada caso ha sido distinto. Dos personas mínimo, en ocasiones tres.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Libro electrónico?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">¿Por qué no? Aunque nosotros siempre seremos amantes de los libros en papel, y no creemos que vayamos a convertirnos en la última generación que los usa y disfruta.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Dostoievski.jpg" rel="lightbox[9010]"><img class="alignleft size-medium wp-image-9021" title="Dostoievski" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Dostoievski-215x300.jpg" alt="" width="155" height="234" /></a>Confesad: Vais a una librería. ¿Recolocáis vuestros libros en las mesas de novedades o en los estantes cuando no están bien visibles?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nos ha sorprendido mucho vernos en librerías bastante bien colocados en las mesas. Nuestro distribuidor está realizando una labor encomiable con nuestro trabajo, y por ahora no hemos tenido necesidad de hacerlo… En el futuro, si no los vemos ahí, igual los ponemos… Es broma. El librero manda, por supuesto. Un librero es como un editor: él también posee sus gustos personales, su universo literario, su librería es su “catálogo”. No tenemos derecho a interferir con su trabajo, que como cualquier labor no deja de tener una parte creativa.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Imaginad: En unos años, debido al éxito de la editorial, os ofrecen formar parte de un grupo o venderla. ¿Qué haríais?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ni idea. ¿Esas cosas pasan de verdad? Tal vez sería el momento de retomar la idea de los tomates… Bromas aparte, nunca digas nunca; pero para ser sinceros no nos vemos dejando esto. Acabamos de empezar y es un trabajo fascinante y enriquecedor a cada paso.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Obras poco conocidas de Pushkin y Dostoievski. Joyas góticas de autores precursores en otras muchas cosas en las letras rusas. Una deliciosa <em>marcianada</em>, nunca mejor dicho, de Bogdánov. Literatura rusa, sí, pero literatura distintiva. ¿Nevsky Prospects quiere también diferenciarse, además de especializarse?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una de las razones para iniciar este proyecto concreto fue la impresión de que, en el caso de la literatura rusa en particular, parece aquejada de cierto afán “repetitivo”, o al menos da la impresión de que se publican siempre los mismos autores y las mismas obras. No es que nuestra intención sea diferenciarnos, es más bien que la naturaleza misma de nuestro proyecto se define por indagar un poco más, por desviarse del camino marcado. Tal vez sea la falta de tradición en estudiar el idioma aquí. No es por hacer comparaciones, pero James empezó a estudiarlo en el colegio, y la primera vez que Marian entró en contacto con la lengua rusa fue en la universidad. Hay grandes eslavistas en España, pero son una minoría. Las universidades y la educación son cruciales para la difusión de una cultura. Nosotros pensamos que es el momento ideal para ofrecer algo diferente, sí, y en eso se basa el modelo Nevsky.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/nevsky-logo.jpg" rel="lightbox[9010]"><img class="alignright size-medium wp-image-9016" title="nevsky logo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/nevsky-logo-300x161.jpg" alt="" width="215" height="115" /></a>La traducción es uno de los principales activos de vuestra editorial, ya que realizáis siempre trabajos nuevos a partir de las versiones originales en ruso. ¿Cómo valoráis en general la tradición literaria rusófila en nuestro país, cómo creéis, haciendo balance, que se ha traducido aquí a los grandes? ¿Percibís que el lector español medio conoce lo mejor de las letras rusas o encontráis alguna laguna?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es una pregunta con muchas partes, y tal vez sea mejor que nuestra respuesta se concentre en el momento presente. James tiene un doctorado en traducción, pero traducir es otra cosa; actualmente se respeta muchísimo la idea del traductor literario como escritor, y creemos que nos encontramos en un momento dorado, con traductores del ruso como Marta Rebón, Sara Gutiérrez, Selma Ancira, etcétera. Hemos tenido la suerte de encontrar traductores magníficos para las dos obras que editaremos próximamente: Joaquín Torquemada, un gran traductor de poesía, ha realizado una excelente labor con <em>Memorias Literarias</em>, libro que presentamos el 22 de Abril con Luis Alberto de Cuenca en Hotel Kafka. Y Marta Sánchez-Nieves ha traducido <em>Aelita</em> para Nevsky, nuestra apuesta para la Feria del Libro. Para el próximo catálogo, hemos firmado con Marta Rebón entre otros; de manera que no podemos estar más contentos: muchos buenos traductores jóvenes, gente que como nosotros ha vivido en distintos países y acumulado diversas experiencias, y todas ellas convergen hacia su escritura y su conocimiento de la realidad rusa para enriquecer su trabajo. Conocer el idioma no es suficiente para traducir; hay muchos otros factores en juego.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/womack2.jpg" rel="lightbox[9010]"><img class="alignleft size-medium wp-image-9024" title="womack2" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/womack2-300x200.jpg" alt="" width="251" height="167" /></a>Tenéis el privilegio de acceder a la literatura rusa sin intermediarios, pero se trata de un filón que parece tan inabarcable como la geografía del propio país. Sin desvelar del todo la receta, ¿cómo realizáis la búsqueda de obras originales? ¿Os roba mucha energía vuestra vertiente, digamos, exploradora? ¿Cómo elaboráis vuestro catálogo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">De momento vivimos de la “renta” de lo conocido durante nuestros años de formación: James estudió la doble carrera de literatura inglesa y rusa, y Marian, aunque estudió literatura inglesa, se especializó en literatura comparada y paneuropea. Y de la renta de nuestras lecturas, por supuesto. Pero la labor arqueológica siempre es fascinante. Ambos somos lectores compulsivos, y también compradores de libros compulsivos en varios idiomas, no solo ruso, inglés y español. Más que encontrar, el problema de momento es elegir debido a las limitaciones propias de un catálogo que empieza en una editorial recién nacida. Hay muchas cosas que nos gustan, pero de momento hay que ir despacio y aprendiendo. No tenemos la suficiente experiencia para realizar un catálogo más dilatado de momento, y nos faltan manos también.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A vuestra especialización en literatura rusa también se añade una nómina de autores de finales del siglo XIX y primeros del XX. ¿Os lanzaréis con la literatura rusa actual algún día o sentís una afinidad particular por esa época?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Somos un par de “victorianos” frustrados, y la ficción Rusia vivió un momento de esplendor único durante el siglo diecinueve; pero también nos consideramos lectores “modernos”, que disfrutan de los autores contemporáneos. Sin embargo, la situación en Rusia a nivel editorial continúa siendo algo compleja tras los años noventa, y casi toda la buena literatura que se produce hoy día debe de ser separada de un total gigantesco y algo caótico. Por poner un ejemplo, la novela negra rusa actual es un océano infinito de propuestas, que van de lo más mediocre a la más alta literatura. Hay que dedicarle mucho tiempo a plantear un proyecto de literatura rusa actual coherente y que pueda resultar atractivo. Pero no lo descartamos para el futuro.</p>
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<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/rusiaportada_11.jpg" rel="lightbox[9010]"><img class="alignright size-medium wp-image-9020" title="rusiaportada_11" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/rusiaportada_11-200x300.jpg" alt="" width="155" height="234" /></a>Dentro de ese marco general, cada uno de vuestros títulos tiene personalidad propia. Casi cualquier tipo de lector puede encontrar un guiño en vuestro catálogo, desde los relatos de <em>Rusia Gótica</em> a la utopía <em>freak</em> de <em>Estrella Roja</em>. Diversidad y, sin embargo, carácter reconocible. ¿Qué ha de tener un texto para que encaje en ese peculiar sello Nevsky?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Son cosas que nos gustan a nosotros; tal vez esta “coherencia interna” en el discurso de nuestro (por ahora breve) catálogo responda a nuestras idiosincrasias personales… O en teoría así debería ser con un proyecto que nos toca tan de cerca.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>La saturación de títulos en las librerías cobra dimensiones bíblicas. Aparte de la calidad en la edición (vuestros libros son muy reconocibles, con ese diseño basado en la tipografía, sencillo y efectista, cosa que agradecemos unos cuantos bibliófilos), ¿cómo os planteáis la promoción de un libro para que no sea <em>otro más</em> en los anaqueles?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nos alegra que el diseño guste; teníamos muy claro cómo queríamos que fueran los libros. Respecto al tema de la promoción, todavía estamos aprendiendo cómo plantearlo. Hemos tenido la suerte de haber sido reseñados en diversos medios, tanto impresos como en la red, e Internet sin duda alguna está resultando nuestro mejor aliado. También nos han abierto sus puertas algunos programas de radio interesados en sellos independientes. Pero la promoción es un tema en el que nos queda mucho camino por recorrer y todo por aprender.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El modelo actual de distribución está comenzando a mostrar sus fallas. ¿Una editorial independiente necesita también de libreros independientes, de otras estrategias más directas para ganar visibilidad, o las grandes cadenas se seguirán llevando siempre la parte del león?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El librero independiente es un eslabón de la cadena tan crucial como el distribuidor. Sin la complicidad de ciertos libreros no nos habría sido posible que Nevsky comience a ser un sello que le suena a algunos lectores.</p>
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<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Bogdanov-Portada-2a.jpg" rel="lightbox[9010]"><img class="alignleft size-medium wp-image-9022" title="Bogdanov Portada 2a" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Bogdanov-Portada-2a-219x300.jpg" alt="" width="155" height="234" /></a>Tenéis una sólida formación universitaria en el campo al que os dedicáis, ambos sois traductores, también del inglés, con excelentes trabajos a vuestras espaldas para otros editores. Además, entre otras cosas, James, eres poeta y tú, Marian, narradora. ¿En qué creéis que os influyen y os ayudan esas otras facetas a la hora de editar? ¿Qué aportan a un proyecto como Nevsky Prospects?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La respuesta más evidente tal vez sea que desde que podemos recordar hemos dedicado nuestros esfuerzos a la literatura, y distintas labores literarias han ocupado nuestra vida, tanto profesional como personal. Un consejo que hemos escuchado de más de una persona es que se debe ser editor las veinticuatro horas del día; creo que estamos aprendiendo que para plantearse el salto a editar uno antes debe tener la literatura como forma de vida durante las veinticuatro horas del día también. Se aprende de escribir, de traducir poemas, de elaborar una crítica, cosas distintas en cada caso pero no tan disimilares, y todas esas aptitudes vienen al final a enriquecer el proceso de trabajo con un texto, desde la primera idea en tu cerebro hasta tenerlo en tus manos.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo valoráis la incidencia de la crítica literaria y de los medios en vuestro trabajo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Siempre es bueno repasar las cosas buenas y enumerar los errores, y sin duda alguna la curva de aprendizaje resulta más llevadera con la ayuda de esa respuesta profesional. Ambos ejercemos como críticos en Inglaterra en la revista <em>Times Literary Supplement</em>, y pronto lo haremos aquí a través de <em>Revista de Libros</em>. Al venir del mundillo académico nos gusta la crítica y sabemos valorarla. Y en España hemos descubierto que existe una crítica especializada excelente, cultivada, y muy necesaria para la existencia de nuestro sector, lo cual es un alivio. Nadie escribe por escribir, ni levanta polémica por polemizar, al menos no hemos visto nada de eso. La otra crítica, la que existe, hay que respetarla y agradecerla, y nos encantará pasar a formar parte de ella en breve.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La red, a través de bitácoras y revistas especializadas, en teoría también independientes, y sobre todo gracias a las redes sociales, ofrece un nuevo espacio de comunicación, tanto entre profesionales como, sobre todo, con el lector. ¿Cómo enfoca Nevsky Prospects su presencia en la red?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nos está resultando muy útil como un canal de comunicación abierto constante con nuestros lectores, colaboradores, con amigos de la editorial, y para estar en contacto tanto con quienes han apoyado el proyecto desde el principio, como con aquellas personas que lo descubren cada día. Además de resultar un instrumento de lo más sencillo para que muchos amigos y lectores conozcan tus propuestas.</p>
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<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué nos prepara Nevsky Prospects a partir de ahora, en qué estáis trabajando? Habladnos de vuestro catálogo, pero sobre todo de dónde os gustaría ver a vuestra editorial en un futuro cercano.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Grigoróvich-Portada.jpg" rel="lightbox[9010]"><img class="alignright size-medium wp-image-9025" title="Grigoróvich-Portada" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Grigoróvich-Portada-203x300.jpg" alt="" width="155" height="234" /></a>Estamos preparando los dos libros con los que cerraremos la primavera, una nueva traducción de <em>Aelita</em> con prólogo de Félix J. Palma, y los cuentos inéditos de la escritora Nadezhna Teffi. Estos días lanzamos las <em>Memorias Literarias</em> de Dmitri Grigoróvich, un libro del que estamos muy orgullosos: no sólo se encuentra inédito en castellano, sino que su autor compartió piso con Dostoievski mientras éste escribía su primera novela, además de ser amigo íntimo de Turguéniev, y de tener alguna que otra anécdota de lo más simpática con un joven Tolstói… Es lo más parecido que haremos nunca a la prensa rosa… Y además está maravillosamente escrito.</p>
<p style="text-align: justify;">El resto del tiempo lo ocupa casi de forma exclusiva el desarrollo de una segunda colección de miradas “sobre” Rusia o su literatura, que se llamará Perspectivas y que también tendrá un diseño muy especial, y muy distinto al de la actual colección… Ahí pretendíamos encajar el libro de Elif Batuman. Pero todavía tenemos muchas ideas por ahí, además de muchos amigos de la editorial con ideas aun mejores que las nuestras. Sin duda alguna entre todos continuaremos descubriendo cosas que desearemos publicar, y que con suerte nuestros lectores desearán leer.</p>
</blockquote>
<p><strong>Sergi Bellver</strong><br />
<a href="http://alasdealbatros.blogspot.com/">Bitácora de Sergi Bellver</a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;">Más información: <a href="http://nevsky.es/">Web de Nevsky Prospects</a></p>
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		<title>XXII Editores: Iria Rebolo</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Apr 2010 05:36:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergi Bellver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
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		<description><![CDATA[Acaban de empezar y ya están en boca de todos los buenos amantes de la literatura. La barcelonesa Ático de los Libros promete un buen puñado de maravillas inéditas en nuestro país. Sergi Bellver conversa con una de sus responsables, Iria Rebolo, en nuestro ciclo dedicado a la edición independiente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/XXII-Iria-Rebolo.jpg" rel="lightbox[8864]"><img class="size-medium wp-image-8865      aligncenter" title="XXII Iria Rebolo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/XXII-Iria-Rebolo-300x70.jpg" alt="" width="360" height="83" /></a></p>
<p style="text-align: left;">
<div id="attachment_8869" class="wp-caption alignright" style="width: 219px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Iria_Rebolo_Atico.jpg" rel="lightbox[8864]"><img class="size-medium wp-image-8869" title="Iria_Rebolo_Atico" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Iria_Rebolo_Atico-260x300.jpg" alt="" width="209" height="241" /></a><p class="wp-caption-text">Foto © Ático de los Libros</p></div>
<p style="text-align: justify;">Algo de quijotesco tiene montar una editorial en plena crisis, cuando nada aconseja lanzarse a la aventura. Más aún cuando, como han decidido los tres editores de <strong>Ático de los Libros</strong>, la excelencia literaria y el esmero en la edición se van a tomar como bandera. Los lectores estamos de enhorabuena porque esta nueva editorial barcelonesa se toma el asunto en serio y con toda la pasión del mundo, es decir, porque se trata sobre todo de otros tres lectores empedernidos, con muchas ganas y buen criterio. La primera toma de contacto con Ático de los Libros promete un sello de calidad, que llenará ciertos huecos y nos traerá unas cuantas sorpresas. Con <strong>Iria Rebolo</strong>, una de sus editoras, hablamos de todo eso y de unas cuantas cosas más. Miren arriba, vecinos lectores, tenemos nuevos inquilinos en el ático y la cosa promete.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><strong>A modo de test&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuándo decidiste ser editora y por qué?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando descubrí  que existía un trabajo que consistía en leer, seleccionar y hacer llegar estos libros a más gente, decidí que no podía hacer nada más. Después, la decisión consciente de crear un proyecto editorial nace de la urgencia y la necesidad de ver determinados libros traducidos al castellano tanto como lectora como desde el punto de vista profesional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuál es el criterio principal de vuestro catálogo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La respuesta es sencilla y directa: publicar buenos libros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/KanikosenOKbaja.jpg" rel="lightbox[8864]"><img class="alignleft size-medium wp-image-8867" title="KanikosenOKbaja" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/KanikosenOKbaja-188x300.jpg" alt="" width="155" height="249" /></a>¿Primer libro publicado?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Kanikosen. El Pesquero,</em> de Takiji Kobayashi. Es un clásico de la literatura japonesa que en 2008  desató un fenómeno editorial de ventas en Japón y se convirtió en <em>best seller</em> ochenta años después de su publicación. Un libro reivindicativo que le costó la vida a su autor quien falleció tras una brutal paliza de la policía imperial nipona durante un interrogatorio. Es un puñetazo al estómago del capitalismo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿El libro más difícil? (de editar, de conseguir, de vender&#8230; interpretación libre).</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Zoo o Cartas de No Amor</em>,<em> </em>de Viktor Shklovski. Ha sido un proceso complejo y apasionante. En mayo publicaremos una versión inédita de este libro con material que no se había traducido al castellano. Existe una edición de 1971 pero está incompleta. Nosotros publicaremos todas las cartas que Shklovski escribió, además de los prefacios que, a su antojo, incluía o retiraba de las distintas ediciones del libro desde los años veinte hasta los ochenta. El autor tenía una relación difícil con el régimen soviético y en ocasiones se autocensuraba. En nuestra edición hemos apostado por incluir todo el material y así poder aportar una perspectiva más amplia sobre el autor y sobre la novela, que está basada en su vida. De hecho, es la primera edición mundial íntegra de este libro. Ha sido un trabajo laborioso de revisión de material y comparación, a partir de una traducción del ruso, de por sí delicada por el estilo tan personal del autor pero estamos muy contentos con el resultados. Los apasionados de Shklovski lo agradecerán y quienes no le conocen podrán descubrirlo a través de textos inéditos hasta ahora.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué libro os hubiera gustado publicar y habéis tenido que rechazar? (por estar ya editado, por problemas de derechos, por no encajar en tu colección&#8230; ).</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Algún libro de Jane Bowles, por ejemplo <em>En el cenador</em>, que en breve publicará la editorial Alfama. Es una autora que merece ser (re)descubierta y no estar  siempre a la sombra de Paul Bowles.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué  os impulsa a publicar un libro, además de verlo en vuestro catálogo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Que lo descubran, igual que lo hemos hecho nosotros, cuantos más lectores mejor. Compartir algo que te gusta y algo en lo que crees es uno de los mayores placeres, lo disfrutas más.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué  os impide publicar un libro?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Exactamente lo contrario a lo que nos anima a publicarlo: que sea malo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Por curiosidad: ¿Por cuántos correctores pasan vuestros libros?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los libros suelen pasar por dos correcciones internas (a veces las lecturas son más, somos tres pares de ojos siempre al acecho) y dos correcciones externas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Libro electrónico?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Creemos que el libro electrónico tendrá su hueco, pero nunca sustituirá o acabará con el papel. Nos gusta tocar y oler nuestros libros además de leerlos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Confiesa: Vas a una librería. ¿Recolocas tus libros en las mesas de novedades o en los estantes cuando no están bien visibles? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">¡Por supuesto! Es casi un acto reflejo, como el de una madre retocando la camisa de su hijo antes de que le hagan una foto porque quiere que salga bien.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Imagina: En unos años, debido al éxito de la editorial, os ofrecen formar parte de un grupo o venderla. ¿Qué harías? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nos encanta imaginarnos teniendo éxito, de lo contrario nuestro proyecto no tendría sentido. En cuanto a lo de venderla: no, gracias. Si funciona y estamos cumpliendo nuestras expectativas, ¿para qué íbamos a vender?</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Con Kobayashi y Pezeshkzad, Ático de los Libros ha apostado por autores desconocidos en nuestro país y por literaturas menos transitadas. Sin embargo, tanto <em>Kanikosen</em> como <em>Mi tío Napoleón</em> son libros que, con matices, han arrasado entre los lectores de Japón e Irán, respectivamente, y luego también en traducciones al inglés, por ejemplo. ¿Vais a mantener esa tónica en vuestro catálogo? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Desde luego, estamos convencidos de que los lectores esperan este tipo de descubrimientos, no sólo son lecturas excelentes sino que además te acercan a las culturas de las que proceden. Nunca habría imaginado un Irán divertido e irreverente como el que retrata <em>Mi tío Napoleón</em> y mucho menos en la década de los cuarenta. Su sentido del humor dista mucho de la imagen, distorsionada, que tenemos hoy de ese país. Nos encanta sorprender al lector.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Ático-Libros-Logo.jpg" rel="lightbox[8864]"><img class="alignright size-full wp-image-8873" title="Ático Libros Logo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Ático-Libros-Logo.jpg" alt="" width="268" height="72" /></a>¿No teméis siempre que un pez grande os arrebate esos hallazgos?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El hallazgo no te lo pueden arrebatar, porque ya es tuyo. En cuanto al autor, estará  siempre mejor cuidado en un sello que valora la calidad y construye catálogo. Nuestro trabajo es descubrirle nuevos e interesantes autores al lector, y no debemos dejarnos condicionar por nada más, mientras trabajamos en esa dirección.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Esto de la edición literaria tiene mucho de descubrimiento y goce privado, cuando uno se encuentra un texto que le apasiona y que aún no ha caído en manos de quienes, eso espera, serán los lectores de su editorial. Sin desvelar del todo la receta, ¿cómo vivís esa búsqueda previa, qué <em>modus operandi</em> seguís para conseguir un texto que os seduzca?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Recurrimos a múltiples fuentes, no hay nada establecido. Cada uno aporta su experiencia, sus lecturas, transformamos los <em>inputs</em> que recibimos cada día, seguimos consejos de amigos, etc. Puedes llegar a un gran libro de la forma más insospechada. ¡Y a veces, incluso, descubrir que eres el primero!</p>
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<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/NapoleonOKbaja.jpg" rel="lightbox[8864]"><img class="alignleft size-medium wp-image-8872" title="NapoleonOKbaja" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/NapoleonOKbaja-188x300.jpg" alt="" width="155" height="249" /></a>Viendo vuestro recién estrenado catálogo y curioseando por vuestra página web, uno tiene la sensación de que vuestro sello va más por la calidad  y la singularidad de cada obra que no por temas, modos o géneros. De la cruda denuncia de <em>Kanikosen</em> al humor costumbrista de <em>Mi tío Napoleón</em>, y lo que se avecina: las cartas de Shklovski, ese tratado de cetáceos de Hoare. Sano eclecticismo. ¿Qué ha de tener un texto para que todo el equipo Ático se ponga de acuerdo? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Creo que era Borges quien decía que reconocía la buena literatura por su capacidad para acelerarte el corazón. No es que hagamos competiciones de resistencia cardiovascular pero, aunque cada libro apela a una sensibilidad diferente, si alguno reacciona así ante un texto sabemos que tenemos algo bueno delante, y si no, intentamos llegar a una mayoría simple.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Os lanzaréis con la literatura original en castellano algún día?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No sólo nos lanzaremos sino que ya estamos abiertos a propuestas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La saturación de títulos en las librerías cobra dimensiones bíblicas. Aparte de la calidad en la edición (vuestros libros son de veras bellos como objetos, muy cuidados, cosa que agradecemos los bibliófilos), ¿cómo os planteáis la promoción de un libro para que no sea<em> otro más</em> en los anaqueles?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cada libro es una labor de amor, y la promoción no es sino conseguir que otros se enamoren de lo que tú amas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El modelo actual de distribución está comenzando a mostrar sus fallas. ¿Una editorial independiente necesita también de libreros independientes, de otras estrategias más directas para ganar visibilidad, o las grandes cadenas se seguirán llevando siempre la parte del león?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una buena editorial siempre necesita de libreros independientes y de cualquier estrategia que permita llegar al lector. Las grandes cadenas realizan una importante labor para dar visibilidad a los títulos pero, para nosotros, el pequeño y mediano librero es el gran héroe de esta batalla.</p>
<p><strong> </strong></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<div id="attachment_8871" class="wp-caption alignright" style="width: 165px"><strong></strong><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Takiji_Kobayashi.jpg" rel="lightbox[8864]"><img class="size-full wp-image-8871" title="Takiji_Kobayashi" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Takiji_Kobayashi.jpg" alt="" width="155" height="155" /></a></strong><p class="wp-caption-text">Takiji Kobayashi</p></div>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los tres editores de Ático de los Libros, Claudia Casanova, Joan Eloi Roca y tú misma, Iria, venís de diferentes regiones del mundo de las, para entendernos, grandes editoriales. Como es lógico, en una editorial independiente varias tácticas cambian. Cambian también algunos criterios. ¿En qué crees que puede ayudaros esa experiencia anterior en un proyecto como el vuestro y en qué se diferencia éste de aquella? ¿Más libertad, más riesgo, mayor implicación?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Creo que libertad y riesgo son palabras clave, se conjugan y conforman el perfil de nuestro proyecto ¡Sin riesgo no habría emoción! La experiencia claro que ayuda, hemos aprendido mucho tanto de los errores como de los aciertos en aquellos sitios de los que procedemos.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo valoras la incidencia de la crítica literaria y de los medios en vuestro trabajo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es fundamental, nos ayuda a llegar a lectores. Puedes tener una gran novela en tu catálogo, como <em>Mi tío Napoleón</em>, pero, si nadie habla y se lo comunica a lector no habrá forma de que éste lo descubra.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;">
<div class="mceTemp" style="text-align: justify;">
<dl id="attachment_8875" class="wp-caption alignleft" style="width: 163px;">
<dt class="wp-caption-dt"><strong></strong><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Pezeshkzad_iraj.jpeg" rel="lightbox[8864]"><img class="size-full wp-image-8875" title="Pezeshkzad_iraj" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Pezeshkzad_iraj.jpeg" alt="" width="153" height="153" /></a></strong></dt>
<dd class="wp-caption-dd">Iraj Pezeshkzad</dd>
</dl>
</div>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>La red, a través  de bitácoras y revistas especializadas, en teoría también independientes, y sobre todo gracias a las redes sociales, ofrece un nuevo espacio de comunicación, tanto entre profesionales como, sobre todo, con el lector. ¿Cómo enfoca Ático de los Libros su presencia en la red?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Intensivamente. Tenemos presencia en la red a través de nuestra página y también mediante Facebook (donde, en menos de tres semanas, hemos añadido más de 1.000 amigos), Twitter, Youtube, etc… No sólo nos parece importante para darnos a conocer sino que es casi más importante el poder recibir el <em>feedback</em> de los lectores y de la gente que conecta con nosotros a través de esos canales. Se crea una relación más cercana y, en muchos casos, conseguimos información que de otra forma no nos llegaría. Nos ayuda a mejorar y a saber qué esperan de nosotros.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/ZooOKbaja.jpg" rel="lightbox[8864]"><img class="alignright size-medium wp-image-8876" title="ZooOKbaja" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/ZooOKbaja-188x300.jpg" alt="" width="155" height="248" /></a>¿Qué nos prepara Ático de los Libros a partir de ahora, en qué estáis trabajando? Háblanos de <em>Zoo o cartas de no amor</em>, de <em>Leviatán</em>, pero sobre todo de dónde te gustaría ver a vuestra editorial en un futuro cercano.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Zoo o cartas de no amor</em>, como te decía antes, ha representado una apasionante labor de edición. Pero sobre todo, es una historia de amor amordazado. Esperamos que los lectores se emocionen tanto como nosotros al leer las frases desesperadas que Shklovski le dedica a su amada Alia. En cuanto a <em>Leviatán</em>, de Philip Hoare, es el ganador del prestigiosísimo premio Samuel Johnson 2009, el galardón británico más importante en el campo del ensayo. Este libro es el sueño dorado del lector de <em>Moby Dick</em>: una aproximación literaria, cultural y científica al océano y sus monarcas, las ballenas.</p>
<p style="text-align: justify;">En cuanto al futuro de nuestra editorial, me gustaría que nuestros libros encontraran su lugar en las bibliotecas de muchos lectores.</p>
</blockquote>
<p><strong>Sergi Bellver</strong><br />
<a href="http://alasdealbatros.blogspot.com/">Bitácora de Sergi Bellver</a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;">Más información: <a href="http://www.aticodeloslibros.com/cont/home_es.php">Web de Ático de los Libros</a></p>
</blockquote>
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		<title>Space Oddity</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jul 2009 07:26:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergi Bellver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Críticas]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Fernández Mallo]]></category>
		<category><![CDATA[Órbita]]></category>
		<category><![CDATA[Candaya]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Vilas]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Serrano Larraz]]></category>

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		<description><![CDATA[En la última escena de La hora 25 el rostro de Anthony Quinn esboza una mueca terrible —la de un hombre roto— cuando un fotógrafo insolente le pide una sonrisa más para la posteridad. Para quienes no recuerden la cinta —rodada en 1967 y basada en la novela de Virgil Georgiu—, Quinn interpreta en ella a un pobre diablo rumano...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;"><strong><em><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/07/portadaorbitapp.jpg" rel="lightbox[3622]"><img class="alignright size-medium wp-image-3625" title="portadaorbitapp" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/07/portadaorbitapp-200x300.jpg" alt="portadaorbitapp" width="148" height="223" /></a>Órbita</em></strong>. Miguel Serrano Larraz<br />
Prólogo de Manuel Vilas<br />
Candaya (Barcelona, 2009)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">En la última escena de <em>La hora 25</em> el rostro de Anthony Quinn esboza una mueca terrible —la de un hombre roto— cuando un fotógrafo insolente le pide una sonrisa más para la posteridad. Para quienes no recuerden la cinta —rodada en 1967 y basada en la novela de Virgil Georgiu—, Quinn interpreta en ella a un pobre diablo rumano que primero es enviado a un campo de concentración para judíos y después ensalzado como arquetipo de la raza aria por los nazis. Sí, señores, Anthony Quinn, la gran estrella mexicana, tan «ario» como un chihuahua gigante, ¿no creen?</p>
<p style="text-align: justify;">En el caso que nos ocupa, creo sinceramente que lo peor que podría pasarle a Miguel Serrano Larraz sería tomarse demasiado en serio el prólogo que Manuel Vilas ha escrito para <em>Órbita</em>, no fuera a terminar posando para los medios como legatario de la raza «afterpop» o relevo de la supuesta generación del cacao con avellanas. No es la primera vez que me encuentro con un prólogo bienintencionado pero que al mismo tiempo resulta arma de doble filo para presentar un libro. Sin embargo, y por fortuna, detecto en Serrano cierto distanciamiento respecto a cualquier tipo de etiquetas y entiendo el texto de Manuel Vilas como lo que en realidad es: un acto de generosidad, casi afectivo, hacia un nuevo autor zaragozano —lean ese prólogo sin comer polvorones, me lo agradecerán: «Zaragoza» figura hasta nueve veces en la primera página—. Hasta ahí, el prólogo difunde y promociona a corto plazo el trabajo de Serrano, al firmarlo en términos elogiosos nada menos que Manuel Vilas. Y es que vaya por delante que, para quien esto escribe, Vilas es, sin ambages, el escritor con la pulsión poética más interesante —junto a Fernández Mallo, para mi gusto, mejor poeta que narrador— y con la prosa más potente de toda la hornada «nocillera», y que textos como <em>España</em> (DVD ediciones) sí han abierto trocha en la oscura maleza de la narrativa contemporánea en castellano. Pero a medio y a largo plazo, el hecho de que la gran estrella de las letras mañas prescriba un libro con tal entusiasmo podría llegar a ser contraproducente para el joven autor —joven (1977), pero en absoluto novel, pues Miguel Serrano ya publicó novela y poemarios con anterioridad—, si se dejara condicionar por la parte más mundana de lo literario. Si al autor de <em>Órbita</em> le pudieran más los cantos de sirena que la voz de la escritura, si no ejerciera de Ulises amarrado al mástil en su odisea particular por las letras zaragozanas. De lo contrario, la tremenda fuerza gravitatoria de Vilas y de sus estrategias dialécticas —¿«fantasmagorías de las sociedades capitalistas de última generación», «era de mutación emocional», «instrumentos literarios antiguos», «cubismo»?— podría llegar a engullir y comprometer la originalidad de sus futuras propuestas. No, no aceptamos pulpo como animal de compañía, ni Anthony Quinn como prototipo ario, ni Manuel Vilas como <em>Ground Control</em> y Miguel Serrano como Major Tom, ni <em>Órbita</em> como satélite mutante de lo «afterpop», porque cuando todas esas tentativas de vanguardia se precipiten hacia el agujero negro del olvido, Miguel Serrano continuará escribiendo cuentos, contando historias, dejando pistas y bebiendo —por fortuna, insisto— de muchas corrientes literarias.</p>
<blockquote style="text-align: justify;"><p>Un libro mediocre, romo y timorato termina por ser lo que cualquier lector desee hacer de él. Un buen libro, sin embargo, <em>lo es</em> en sí mismo y en estado salvaje; no se presta al hierro para el ganado —la maldita etiqueta— y esa imposibilidad de domesticarlo despierta nuestro deseo de descubrimiento. Miguel Serrano —como Fernández Mallo, por cierto— viene de una formación científica, y algo queda de ello en sus cuentos desde dos puntos de vista: la investigación y el método. Se percibe esa voluntad de descubrimiento y ese trabajo de laboratorio en los cuentos de <em>Órbita,</em> aunque también ahí radican las carencias y los excesos del libro. En varios pasajes, cuando los textos demandaban más audacia, el autor ha reculado y allá donde la técnica debía perfeccionarse para sustentar la estructura, el texto se desmadeja. Quienes conozcan de antemano mi serie de derivas o críticas sabrán de sobra que, cuando un libro me decepciona, prefiero guardar silencio antes que recrearme en la crítica gratuita. Sin embargo, y aun con todas sus imperfecciones, considero que <em>Órbita</em> contiene suficientes aciertos y que la escritura de Miguel Serrano atesora el potencial necesario como para que pueda compartir su lectura con los demás. Por ello, sin dejar de señalar las zonas de luz y de sombra del libro, vale la pena detenerse en dibujar la trayectoria —elíptica, no circular— de estos cuentos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">«Órbita», el que abre fuego y da título al libro, es un explícito homenaje a Bolaño que provoca cierta sensación de vaguedad e indeterminación. Sin embargo, no creo que sea por error, sino algo deliberado: el autor toma la decisión de nublar la atmósfera del texto para llevarlo al terreno en el que piensa que la historia cobrará la dimensión adecuada. Pero una cosa es la voluntad y otra el resultado. La reiteración o la neblina textual no crean necesariamente estilo, y si bien el narrador puede abrir vías muertas, el autor —dos entes distintos; primer curso de escritura, lección uno— ha de tener perfectamente claro el rumbo del relato, porque algunas opciones no terminan de «funcionar»: aunque se exponga la idea de que es un superdotado, ¿de veras un niño de nueve años puede leer <em>Rojo y negro</em> de Stendhal y percibir «algo» de la verdadera naturaleza de Julien Soreil? (p. 18). ¿Todavía podemos aceptar en una literatura realmente contemporánea que el narrador quiera resolver el final del cuento con un sueño?</p>
<p style="text-align: justify;">«Perspectivas» es un relato arriesgado, donde se revela de nuevo el Serrano investigador, donde habla la voz de un muerto, pero también donde el narrador escatima información de manera deliberada (p. 43). Sin embargo, en esa suerte de ineficaz proyección kafkiana, de repente, asoman frases tan brillantes como «El futuro se abría ante mí hermoso y prometedor como un labio partido» (p. 43), o leves trazos líricos y con una deriva interesante (p. 48). El muerto, no lo hemos dicho, se reencarna nada menos que en… bueno, descúbranlo ustedes, pero creo que «Perspectivas» estropea la deuda con Kafka y le quita rigor al libro, cuando tal vez debiera haber quedado como cuento de ensayo y cajón, a pesar de algunas pinceladas vibrantes. En este sentido, creo que el cuento «Y así sucesivamente», por su juego cabalístico, paranoico y conspirativo, parecía un homenaje más logrado y prudente al autor de <em>El castillo</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">A quienes todavía duden entre considerar <em>Órbita</em> como un libro «afterpop» o como el dignísimo primer libro de un narrador sin demasiadas ínfulas —elogio—, les remito a «Shaman&#8217;s blues», crónica iniciática en toda regla del naufragio juvenil, llena de guiños a la Zaragoza de los años 90 —un servidor vivió algunos meses en la ciudad, durante 1995, cuando todas las mujeres se teñían de rubio platino y los domingos callaban como nazarenos, o al revés—. En este relato la voz se hace más rica en su discurso, se permite algunas licencias poéticas e incluso —ahora sí— establece algún tipo de nexo con lo «afterpop», aunque también con otras corrientes: «El martes, sin embargo, tiene, o tenía, la forma alargada de una canoa, mientras que el miércoles se desplazaba ante nosotros a la velocidad de un transatlántico, macizo, incuestionable y severo» (p. 58). Por desgracia, a ratos Serrano desbarata todo eso, y con ello lo que podría haber llegado a ser un cuento perfecto, al levantarse la falda y mostrar las enaguas de la escritura: «pero basta ya de metáforas, basta ya de símiles» (p. 59). Y digo esto porque cuando un escritor ha logrado que el lector entre en su juego, cuando ha conseguido su complicidad, no puede romper la baraja sin previo aviso, no puede deshacer de golpe la seducción —uno de los pilares del hecho literario—, minando toda la entidad de los aciertos anteriores. Una de las características de la verdadera literatura contemporánea —de la mejor, sin rodeos ni etiquetas— es que importa poco o nada la historia en sí, y es el <em>cómo</em> lo que de veras <em>cuenta,</em> un <em>cómo</em> que en «Shaman&#8217;s blues» agradecería un punto más de velocidad, manteniendo el acierto de no caer en clichés <em>punk</em> ni en personajes planos, pero potenciando ese espíritu realmente canalla que palpita en el relato.</p>
<p style="text-align: justify;">La prosa de «Y sólo del amor queda el veneno» resulta un tanto redundante y obvia en el primer párrafo, poco pulido, propio de un autor que se ha gustado antes de tiempo. En cuanto a los puntos de vista utilizados, hay que justificar, exponer o, cuanto menos, hacer coherentes las motivaciones de los personajes, sus conflictos y sus deseos. Los del personaje femenino tienen un pase, por la soledad, tal vez, pero el del masculino al final resulta bastante inverosímil, por no hablar del gato. Otro ejemplo de manual de lo que Vilas llamaría «instrumento literario antiguo»: la omnisciencia absoluta del narrador no sólo no es rompedora —más bien decimonónica—, sino gratuita en la escritura del ahora: no todo vale en lo formal, y aquí es donde la técnica flaquea.</p>
<p style="text-align: justify;">«Estrategia del aplauso» es otro relato que sigue fielmente la cuerda clásica —y lo digo ahora en clave positiva— de todos los cuentistas que en el mundo han sido —en el ámbito hispano, al menos— desde 1962: un nuevo homenaje —implícito o explícito, poco importa, porque está bien resuelto— a Cortázar, al jazz y a  <em>Rayuela.</em> Tanto si es deliberado como si el poso de sus lecturas ha salido a flote desde el inconsciente de Miguel Serrano, la herencia está ahí, incuestionable: «afterpop» no, <em>afterjazz,</em> si acaso. Otro texto que sigue el abecedario canónico del cuento es «Cuerpo y alma», una complicada pero evidente metáfora de situación llevada casi al límite entre novios y menestras.</p>
<p style="text-align: justify;">«Últimas señales» es el relato que demuestra de manera más clara, a mi entender, todo el potencial de Miguel Serrano como narrador. Salvando una nueva y gratuita personificación felina (p. 182 y 183) y obviando la extensión del texto, en el que se han dejado entrar una serie de detalles superfluos e informaciones que no aportan nada realmente significativo ni al ambiente, ni a la trama ni a la exposición del conflicto de los personajes, creo que es —al menos formalmente— el mejor relato del conjunto. Por su estructura, por su solidez, por el trabajo de revisión que se adivina en la lectura, por la consistencia del tejido narrativo y el juego de engarces que se establece en varios puntos del cuento y por el tema de fondo —la identidad en jaque—, justifica por sí solo que anotemos el nombre de Miguel Serrano para el futuro —no pienso emplear jamás la expresión «a seguir de cerca», me pone nervioso—. Ojalá en sus próximos textos —me encantaría, como lector— Serrano conserve su capacidad de trabajo, su falta de prisa y su humildad, y que a partir de ahí —la audacia sólo cabe desde el criterio, o de lo contrario se queda en bravata— haga como Major Tom en <em>«Space Oddity»</em> y se atreva de veras a abandonar la nave, a dejarse ir y a dejar atrás todo campo gravitatorio que no sea el de su propio deseo.<em> </em></p>
<blockquote style="margin-left: 150px; margin-right: 80px; text-align: justify;"><p><em>For here</em></p>
<p><em> Am I sitting in a tin can </em></p>
<p><em> Far above the world.</em></p>
<p><em> Planet Earth is blue</em></p>
<p><em> And there&#8217;s nothing  I can do.</em></p>
<div>David Bowie, <em>«Space Oddity»</em> (1969)</div>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, me pregunto si la carta de «Zaragoza, a 8 de noviembre de 2002 (Segundo premio)»  será real. Verídica o no, al menos resulta verosímil, y además destila esa otra vena que en Serrano promete y mucho: un humor agridulce, transido de nostalgia, para el que alguien debería acuñar un modismo aragonés equivalente a <em>morriña</em> o <em>saudade</em>, si es que no existía ya y lo ha borrado el cierzo de los soportales de Zaragoza, como al McDonald&#8217;s del pobre Vilas. Desde luego, a cualquier escritor (a Bryce Echenique o al que sea) le aterraría la perspectiva de recibir una carta así, ese encargo sentimental y atroz para ejercer de poco menos que de alcahueta ilustrada. Un texto irreverente, sí (p.149), con un personaje que al lector le cuesta dejar de identificar con un probable Miguel Serrano a las puertas de escarcharse el corazón, como una fruta atónita en una estación de servicio aragonesa. El texto recoge otra bella imagen —amarga, pero bella— del libro, cuando el tipo se da cuenta de que ya no quiere a la chica (p. 141 y 142).  Uno, en ese momento, ya no puede seguir leyendo con ojos de escritor, ni de lector, ni mucho menos de crítico, ni seguir pensando en una reseña ni nada que se le parezca. A uno, y perdonen ustedes, lo único que se le ocurre entonces es compadecerse del protagonista y tratar, amistosamente, de espabilarle.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sergi Bellver</strong><br />
<a href="http://alasdealbatros.blogspot.com" target="_blank"><em>Bitácora de Sergi Bellver</em></a></p>
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		<title>Licencia de armas</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Apr 2009 10:12:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergi Bellver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Críticas]]></category>
		<category><![CDATA[Esther García Llovet]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/04/portada_alta.jpg" rel="lightbox[2385]"><img class="alignright size-medium wp-image-2386" title="portada_alta" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/04/portada_alta-197x300.jpg" alt="portada_alta" width="197" height="300" /></a>Submáquina</em></strong></p>
<p>Esther García Llovet</p>
<p>Salto de Página</p>
<p>La primera elaboración mental en la que uno cae cuando se encuentra con el título de este libro le hace bosquejar el fantasma de cualquier androide salido de la imaginación de Philip K. Dick o de los fotogramas de la <em>Metrópolis</em> de Fritz Lang. En cuanto se acerquen a <em>Submáquina</em> verán que no es el caso —o no del todo, que la cosa traerá matices luego—, y que el título obedece a algo más que a ese juego de palabras y metáforas entre los títulos de las seis piezas—«Cargador», «Resorte», «Seguro», «Recámara», «Gatillo» y «Cañón»— que arman este artefacto literario: cuidado, García Llovet les está apuntando al entrecejo y no va a dudar en cometer el crimen.</p>
<p>¿O se debería decir que es Tiffani Figueroa quien les tiene en el punto de mira? ¿Se pondrá García Llovet estupenda y <em>flaubertiana</em> y dirá alguna vez aquello de «Tiffani Figueroa soy yo»? Es cierto, el eje sobre el que gira el tambor de este libro es la construcción del personaje de Tiffani, pero las seis balas que se alojan en ese tambor no son para jugar a la ruleta rusa, pues no hay azar en la concepción del libro, y todo el riesgo que asume su autora es literario, es decir, el mejor de los posibles.</p>
<p>Hay quien recibe <em>Submáquina</em> como novela y no como libro de relatos. Lo cierto es que posicionarse en una de esas dos interpretaciones no resulta relevante. <em>Submáquina</em> es escritura a secas, y de paso supone —tras su novela previa, <em>Coda</em>, publicada por Lengua de Trapo— la confirmación de Esther García Llovet como una muy buena escritora, que maneja la tensión narrativa y la ambientación de manera soberbia y mesurada. Otro de los valores de <em>Submáquina</em> es que su autora no está demasiado pendiente de las etiquetas ni de los requisitos aduaneros del género —de ningún género— y, haciendo honor a la invocación estética de lo fronterizo en todo el libro, Esther García Llovet se convierte en una <em>espalda mojada</em> que burla la vigilancia de la ortodoxia literaria y, sobre todo en lo estructural, se permite el lujo de la libertad creativa.  <em>Submáquina</em> tiene mucho de novela, es cierto, y, de manera casi confesional, rinde homenaje al Roberto Bolaño de <em>Los detectives salvajes</em> o <em>2666</em>, pero no con aquella demora en su desarrollo, sino con la agilidad y el vértigo de las piezas cortas de, por ejemplo, <em>Putas asesinas</em>. Reinterpretar la mirada del Bolaño total y excesivo a través de la prosa del Bolaño francotirador es un mérito más en este homenaje implícito.</p>
<p>Dice en el prólogo de este libro Fernando Royuela que <em>Submáquina</em> «No es comida rápida sino alta gastronomía literaria. Su lectura por lo tanto no debe ser voraz, sino atenta y gustativa». La lectura cabe dejársela a los lectores, pero no se puede estar completamente de acuerdo con lo otro: en cierto modo, <em>Submáquina</em> ES «comida rápida», es el hambre que aprieta el estómago en un atasco de operación salida y que se alivia —y vaya si lo hace— en cualquier gasolinera, es el cuarto de libra en la plancha y el cocinero en camiseta panadera que te deja la carne medio cruda y el sudor en el olfato, es el vaso sucio con el rastro caramelo del refresco, el <em>sky</em> rojo de los taburetes del <em>dinner,</em> el aparcamiento oscuro de un café de carretera en el que follan el camionero y la mulata —donde podrían haberlo hecho perfectamente el taxista y una Tiffani mocosa— y es, sobre todo, la vida que ocurre a toda velocidad, la vida que no espera y empuja, la vida que te pone delante el menú sin tiempo para pensar la respuesta —su protagonista es una mujer que se ha fabricado a sí misma sobre la marcha, sin planos, asumiendo el error y la improvisación—. En ese sentido —y sólo en ese sentido—, <em>Submáquina</em> es «fast good» contemporáneo, literatura ágil y sin ese refinamiento gastronómico impostado de las «grandes obras» que hablan más del ego de su autor que de la vida que habita sus páginas. Aunque su escritura es muy cuidada —y claro que ahí toca darle la razón a Royuela— <em>Submáquina</em> es, sobre todo, un libro en el que la vida se manifiesta imperfecta y sorpresiva, es decir, verosímil:</p>
<blockquote style="font-size:84%;text-align:justify;"><p>Ese verano alquilé una moto y estuve viajando cerca de tres meses, o cuatro, no recuerdo. Viajaba por la carretera de la costa, con el sol de frente, dejando atrás playas vacías justo el instante antes de ponerse el sol. Me acuerdo de las sombras de los rascacielos avanzando por la arena de la playa hasta llegar al mar. Una mañana entré a comer a un restaurante y al sentarme en la barra la camarera me saludó y me preguntó adónde iba. Se llamaba Corina, lo ponía en su chapa. &#8220;No estoy segura&#8221;, le contesté. Y era verdad.<br />
—Pues eso ya es demasiado lejos.<br />
Me sirvió una hamburguesa doble que no había pedido y que no me cobró. Luego Corina me dijo que eso es lo malo de los viajes. Que siempre hay que llegar a alguna parte. Y que todos los sitios existen ya.</p>
<div>«Recámara» (página 55).</div>
</blockquote>
<p>La creación del personaje de Tiffani Figueroa en <em>Submáquina</em> se asienta sobre los espejos que otros personajes —tan violentos, dulces, vulnerables y terribles como ella misma— le enfrentan, sobre la huella de lo fugaz, del indicio y de lo no dicho, sobre la necesaria complicidad del lector y sobre una manera de disponer la información que recuerda a las notas, pruebas y fotografías que en una investigación policial se clavan en el corcho de la sala de <em>briefing:</em> también el lector está contratado como detective en este libro. Si en <em>Mientras agonizo</em> William Faulkner se sirve de la voz de cada personaje para construir una historia, García Llovet deconstruye esa historia en voces distintas para presentar a un personaje. Cada pieza de <em>Submáquina</em> es autónoma, o puede llegar a serlo, pero forma parte indisoluble de un mecanismo que sólo cuando se acciona de manera conjunta consigue el disparo, el crimen, la obra de arte —si se nos concede hacerle caso al Marqués de Sade—. Dilucidar si estamos ante una novela hecha de relatos o nos encontramos con seis relatos que hacen una novela, como digo, no es relevante.</p>
<p>Y no es sólo esta frontera de género la que burla <em>Submáquina</em>, pues también va más allá de los clichés más efectistas y predecibles de la novela negra o el <em>thriller</em>. Del mismo modo que la prosa de García Llovet es austera y tiene la alevosía y premeditación del mejor de los delitos —el que no se permite el error ni encuentra castigo, el verdadero crimen perfecto en literatura, aunque le deje a uno en ciertos momentos con ganas de alguna deriva, de alguna otra concesión «lírica»—, lo que de veras evoca a Hammet o a Chandler es el qué y no tanto el cómo, el trasunto del antihéroe y no sus escenas de acción o las tramas deliberadamente escatimadas al lector. Lo que recuerda al mejor género negro pero lo trasciende no es el molde externo, sino el tortuoso viaje interior del protagonista como depredador y presa a la vez. Es ese ascenso del tiburón hacia los infiernos exteriores que dibuja Roberto Bolaño en su cuento «Últimos atardeceres en la tierra», cuando escribe: <em>«Para los tiburones, para la mayoría de los peces (excepto para los peces voladores), el infierno es la superficie del mar».</em> Es la vía directa por la que un vientre hinchado —de culpas y secretos— se eleva en línea recta hacia la superficie de las cosas: García Llovet le da la vuelta a la piel de Tiffani Figueroa y nos muestra su infierno particular, sin caer en la solemnidad de un narrador demiurgo, mostrando a ráfagas los pecados y la vulnerabilidad de una verdadera autómata en su inercia vital y en sus contradicciones. De repente se acuerda uno del Deccard de K. Dick y cree que esta mujer «submáquina» es una replicante de sí misma, hecha de jirones de realidad, de recuerdos implantados por la velocidad con la que le sucede la vida y que, como todos, intenta desesperadamente huir de la muerte en cada exceso, en cada encuentro, en toda su soledad.</p>
<p>Es cierto, como ya se ha comentado varias veces en otras reseñas, que <em>Submáquina</em> puede traerle al lector un catálogo de referencias cinematográficas, pero en eso también es un libro inteligente y si algo evoca de <em>Amores perros</em> o de <em>21 gramos</em> tiene más que ver con los guiones de Guillermo Arriaga que con la a veces reiterativa puesta en escena de Iñárritu. Claro que hay David Lynch en algunas de las costuras del libro, pero más por la manera sonora e hipnótica de contar y de provocar un eco en cada ambiente,  que por los enanos y todo el circo simbólico. Si se releen algunos pasajes de <em>Submáquina</em>, especialmente uno en el que la nieve hace acto de presencia, crujiente como el papel de la diana móvil en una galería de tiro, se puede llegar a pensar en <em>Fargo</em> y en su estética desolada, y en que bien podría aparecer el personaje que allí interpretaba Frances McDormand en este libro, si alguien pudiera creerse una moral tan sólida, que para nada casaría con la del personaje axial de <em>Submáquina</em>, tan humano precisamente por sus contradicciones.</p>
<p><em>Submáquina</em> no es sólo un libro que se haya escrito, es sobre todo un libro que se ha consumado, cometido y ejecutado, como el mejor de los crímenes, pero que en algo es absolutamente <em>legal</em>, y es que se ha disparado con licencia de armas, porque Esther García Llovet se ha tomado todo el tiempo necesario para ganársela, porque se ha curtido en el trabajo para acertar en el blanco, y porque Tiffani y la literatura de <em>Submáquina</em> están hechas de abismos y de renuncias, de supervivencia y de sordidez,  en definitiva, de las mismas piezas que construyen todos y cada uno de nuestros puzles personales. <em>Submáquina</em> deja en el aire el rastro de pólvora de esa cualidad tan peligrosa, doliente y encendida de la condición humana, que nos impulsa adelante como un tiro y sin remilgos: nuestro deseo de libertad, aunque ese impulso nos empuje a las fronteras del infierno.</p>
<p><strong>Sergi Bellver</strong><br />
<a href="http://alasdealbatros.blogspot.com" target="_blank"><em>Bitácora de Sergi Bellver</em></a></p>
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		<title>Síntomas de la fe</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Apr 2009 11:43:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergi Bellver</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Descubrir a Nielsen ha sido como aprender de una vez a apreciar el mate. Primero, en la ceremonia de la lectura, uno —gallego al fin y al cabo, con el paladar educado en el café dulce y la tibieza— recibe el libro de otras manos y tantea con la bombilla esa infusión escrita, desapacible y recia. Después ese amargor se instala en la boca, pero al rato el poso de la yerba...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/04/978-84-8393-023-6.jpg" rel="lightbox[2316]"><img class="alignright size-medium wp-image-2317" title="978-84-8393-023-6" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/04/978-84-8393-023-6-189x300.jpg" alt="978-84-8393-023-6" width="189" height="300" /></a>La fe ciega</em></strong><br />
Gustavo Nielsen<br />
Páginas de Espuma</p>
<p>Descubrir a Nielsen ha sido como aprender de una vez a apreciar el mate. Primero, en la ceremonia de la lectura, uno —<em>gallego</em> al fin y al cabo, con el paladar educado en el café dulce y la tibieza— recibe el libro de otras manos y tantea con la <em>bombilla</em> esa infusión escrita, desapacible y recia. Después ese amargor se instala en la boca, pero al rato el poso de la yerba y la liturgia entre compadres llega a hacerse familiar, entrañable aun sin edulcorantes, activando ese resorte inefable de la complicidad que se establece entre los caracteres más fuertes, sin milongas ni remilgos. No importa ya el sabor duro y roto de esas letras, sino el porqué de la propia lectura, lo que nos reúne en torno a cada cuento en <em>La fe ciega</em>. Lo que tiene relevancia en estos relatos es lo que convocan en nosotros al dejar reposar el texto, y no tanto lo formal de las historias.</p>
<p>En <em>La fe ciega</em> no hay escritura complaciente, ni placebos, ni cuentos de receta. No hay soluciones ni diagnósticos, sino la convalecencia de unos textos enfermos, y por lo tanto vivos, si la enfermedad es el lenguaje de la vida cuando protesta, cuando reclama un pedazo de esperanza para sí. La condición humana demanda desde la herida y la fiebre —esa escritura de la que hablaba Cortázar y que ha de ser incendio para deshacer el coágulo— una redención, la cura del miedo en forma de consuelo. Ese es, de algún modo, el tema de fondo de los relatos de este libro: todos, en algún momento, somos el niño enfermo que, sin decirlo, no espera cuentos, sino la mano del padre en la frente.</p>
<p>Gustavo Nielsen tiene el acierto de permitirse la arruga y las zonas de sombra en el tejido narrativo, de admitir la imperfección como síntoma definitorio de toda vida, y en algunos momentos le concede a sus cuentos la virtud de lo no premeditado, del punto ciego en la perspectiva, a pesar del buen trabajo de estructura que se percibe en todo el libro. Hay una arquitectura no tan funcional y sí tentativa e integradora en cada texto, como esas casas abiertas al entorno, colgadas sobre un risco, con un patio central que respeta un árbol viejo o una escalinata que muere en el río. No hay imposición de la técnica sobre el terreno, sino asunción de la fragilidad, como el ciego que también lee el mundo con el tacto y la duda, como la fe que mueve a algunas personas a buscar alivio a esta vida alienada en territorios sin mapas, a tientas, por el puro impulso del enfermo que no se resigna.</p>
<p>A pesar del buen manejo de la tensión narrativa y de la inclusión de los elementos habituales del género, como los puntos de giro y demás artefactos, ninguno de los cuentos de <em>La fe ciega</em> peca de esa miopía mojigata de los que escriben el mismo cuento a perpetuidad. Es verdad que a veces la presentación de los personajes en algunos cuentos, o el planteamiento de la historia, o el dibujo del ambiente, sobre todo al inicio, ofrece una primera impresión algo abigarrada, por lo menos hasta que arranca de veras el texto, y entonces cada personaje llega a ser, en vez de <em>decir,</em> y el relato respira, en vez de <em>funcionar,</em> y la atmósfera cuaja y <em>se hace,</em> en vez de quedarse en la palabra escrita. Como si a priori les llamaran desde demasiados lugares a la vez, los narradores en los que Nielsen se apoya atienden apresurados a todas esas voces y sólo después —eso sí, casi al instante—, al dejarse ir, el discurso de unos y otros se va armonizando y los cuentos cobran vida propia.</p>
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<p>Tiene uno la sensación, ciega, injustificable, pero tan cierta como la fe en las tripas del creyente, de que Nielsen viene de muchas literaturas. Hay algo norteamericano en sus cuentos, no desde el canon usual, sino emigrado de Monument Valley a la Patagonia, como un Woody Allen forajido en Corrientes —si el judío genial hubiera nacido desacomplejado y valiente, esto es: con su ironía y la sal de su lenguaje pero sin el discurso del siempre <em>loser</em>—. Se perciben trazos de lo eslavo en los cuentos de Nielsen, el desapercibimiento y la fina malicia de los narradores de Bohumil Hrabal o la mirada de Kundera —de un Kundera que supiera cortar la carne de un texto sin rodeos—. Hay algo de Roth —Joseph— y de Bellow, como una tristeza soterrada en la ironía, pero una tristeza atrevida, cierta atracción por el lado oscuro de las cosas, como si al instalarse en esa ceguera los personajes de Nielsen encontraran un paisaje más habitable, más a resguardo de la demasiada luz, un refugio infantil entre las sábanas. Y por supuesto, Cortázar, mucho Cortázar, algo de Onetti, y quizá un atisbo —una temperatura— de Quiroga.</p>
<blockquote><p>En <em>La fe ciega</em> el orden de los cuentos es acertado, aunque el libro no sólo se dejaría leer perfectamente al revés, sino que incluso ganaría un tono distinto con ello. Desde luego, «El café de los micros» merecería encabezar el índice, pues es, sin duda, el mejor relato del conjunto.</p></blockquote>
<p>«Adiós, Bob» exhibe la incuestionable capacidad del autor para el retrato del mundo femenino, lejos de clichés,  y con el lienzo del 11-S de fondo, aunque de una manera tangencial —de efecto retardado— en el argumento. Nielsen consigue sin embargo dotar de un peso específico el ambiente y darle coherencia a la toxicidad que exudan las relaciones de esas mujeres, como si ya de antemano estuvieran respirando el humo y la ceniza de lo que estaba por venir, por caer del cielo. En este relato las marcas y cicatrices de las heroínas, la mastectomía de Joan, la amputación de las torres gemelas del WTC, la agonía de la gata neoyorkina, la castración de la supremacía ―doblemente fálica― americana o la liquidación de su intocabilidad, la decapitación de esa soberbia encarnada en la patinadora masculina que molesta al escupe-fuegos árabe en el parque, la rabia y el rechazo de sí misma de la Mariana inmigrante, cada símbolo y cada juego de espejos convoca ―sobre todo al dejar reposar la lectura― la inteligencia y la complicidad del buen lector. No importa si hay o no algo premeditado en ello por parte de Gustavo Nielsen ―por algo mucho más obvio que el juego con los títulos de ambos relatos―, pero existen decenas de ligazones y paralelismos ―la naturaleza felina y huidiza de los personajes, la emigración como forma de soledad, esos dos finales desolados― entre este cuento y  «Bienvenido, Bob», de Juan Carlos Onetti.</p>
<p>«La fe ciega» es otro estupendo relato, uno de los tres mejores del libro, junto a «Adiós, Bob» y «El café de los micros». Como en el último cuento, en este que da título al libro se establece con talento la relación entre el mundo infantil y el adulto, muy a lo Salinger, con ese humor implacable de los niños que no nacieron idiotas y a través de una utilización atinada de lo onírico ―los sueños del tío, la imaginación de la niña que todo lo cuestiona―. En ese tipo de cuentos hay una asunción de ese mundo infantil que no tiene nada que ver con el paternalismo, y que explora la innata capacidad del ser humano para la brutalidad cuando se siente amenazado ―impagable el diálogo de la página 52 en torno a Papá Noel―, convirtiéndola en algo que casi enternece, porque viene del afecto en peligro, de la sagrada búsqueda del consuelo. No en vano, en la página 55 se menciona como una de las claves del libro: «El consuelo es algo difícil de manejar. Una de las cosas en las que me gustaría tener una fe ciega».</p>
<p>Tanto «Redención» como «Turf», siendo muy dignos, son los textos que menos atrapan del libro, a pesar de la insana mala leche que en el primero canibaliza a un gordo y a la conciencia del protagonista, o del perfecto y sutil retrato de un hampón en el segundo. Como demuestra en varios cuentos, el humor de Nielsen ―de perfil bajo pero divertidísimo «La vida cantada»― es fino y tiene el punto justo entre crueldad y compasión hacia sus personajes, según el momento. En «Aniquilación de un poema», con el que el lector no puede evitar pensar en <em>Rayuela,</em> hay guiños tan agudos como lo de quemar el libro <em>de un tal Nielsen</em> o tan gratos como el darse cuenta de que no es fácil encontrar cuentos mejores que los de Salinger, y de que, al mismo tiempo, no existe el libro perfecto, ni siquiera <em>Nueve cuentos</em>. Este de Nielsen tiene una lucidez agridulce, echa mano del salvavidas del cinismo, con el timón del sexo navega por la ilusión de ese puñado de argentinos ―<em>insufribles,</em> como gauchos en una pampa de vasta pedantería― por formar parte de algo en el lado luminoso de las cosas, en el reverso de la mediocridad, que tampoco es la brillantez, sino una mediocridad distinta, bajo otra luz. «Aniquilación de un poema», al fin, es la coartada para la ceguera a la que se acoge la bohemia ilustrada, tan pútrida como vistosa, mientras allí fuera en el mundo sucede la realidad.</p>
<p>Para terminar, sobre «El café de los micros» no cabe decir demasiado, y es mejor dejar a los lectores casi a ciegas, despertar su curiosidad, pero una curiosidad febril, insolente, como de niño empecinado, esa pasión inconsciente que se parece tanto a la fe. Es un relato soberbio, vivísimo, un cuento excelente y heredero de muchas cosas, escrito hace tiempo ―tiene casi siete años, por lo que se deduce de los agradecimientos del libro― y se supone que muy grato para el autor, por su recorrido. Pero créanme ―no es dogma, pero casi―, porque no les miento y tengo una fe ciega en esto: si «El café de los micros» lo hubiera escrito un tal Sam Shepard, por ejemplo, ya sería parte del canon, ya lo habrían rodado los hermanos Coen, o David Lynch, o Kusturica, o Kiezlowski, o cualquier otro realizador capaz de plasmar esa calidad fílmica que tienen los espacios abiertos en la Argentina; capaz de contar en fotogramas la bella y violenta historia de un padre, un hijo, las bestias del exterior, los demonios interiores, la fiebre y el café dulce y tibio de la infancia; capaz de poner en imágenes ese viento feroz ―como el mate más genuino: un viento sin milongas― que azota lo literario en aquella página meridional del cuento en castellano desde la que escribe Gustavo Nielsen.</p>
<p><strong>Sergi Bellver</strong><br />
<a href="http://alasdealbatros.blogspot.com" target="_blank"><em>Bitácora de Sergi Bellver</em></a></p>
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