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	<title>Revista de Letras &#187; Reseñas</title>
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	<description>La  Revista de críticas de libros, entrevistas, reportajes, reseñas y noticias sobre el mundo literario</description>
	<lastBuildDate>Wed, 15 May 2013 08:04:45 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Una policromía humana: &#8220;David Bowie: Starman&#8221;, de Paul Trynka</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Apr 2013 03:26:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jordi Corominas i Julián</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Alba Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[David Bowie: Starman]]></category>
		<category><![CDATA[Paul Trynka]]></category>

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		<description><![CDATA[Trynka derriba mitos, perfila al personaje y apuntala la idea de un ser obsesionado, como por otra parte es comprensible, en el control de su carrera...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/04/David.Bowie_.Starman.jpg" rel="lightbox[32532]"><img class="alignright size-full wp-image-32533" alt="David.Bowie.Starman" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/04/David.Bowie_.Starman.jpg" width="194" height="276" /></a>David Bowie: Starman</strong></em>. Paul Trynka<br />
Traduccíon de María Pildain Parra<br />
Alba Editorial (Barcelona, 2011)</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://amzn.to/17TAxfF" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-22409" alt="Cómpralo aquí" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2011/11/Cómpralo-aquí.png" width="196" height="31" /></a></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Lo más habitual es que los aficionados de los grandes ídolos del Pop conozcan las más básicas mitologías. Eso produce desconocimiento y una bonita confusión basada en la transmisión oral de anécdotas y episodios memorables.</p>
<p style="text-align: justify;">En el caso de<strong> David Bowie</strong> este caos de datos, efemérides y fechas se acrecienta por la misma personalidad camaleónica del artista, uno de los pocos que a lo largo del ya fenecido siglo XX supo transformarse para sobrevivir y perpetuar su estela más allá de un momento concreto.</p>
<p style="text-align: justify;">Me interesé por la biografía escrita por<strong> Paul Trynka</strong> por dos motivos. Quería saber si <em>The Rise and Fall of Ziggy Stardust</em> había sido concebido como una<em> suite</em> desde el principio porque su estructura es casi perfecta, tanto por montaje de las canciones como por la trama que contienen en su totalidad, donde cada pieza conecta con las demás de manera natural, sin innecesarios barroquismos. El otro motivo era averiguar si existía algún truco para el escandaloso, en sentido positivo, directo del Bowie de los setenta, cuando se comía el escenario y jugaba con él como pocos lo han hecho en las últimas décadas.</p>
<p style="text-align: justify;">El libro editado por Alba, una editorial que debería gozar de más reconocimiento, respondió a mis dudas y consiguió que me adentrara más aún en la vida del chico que desde su adolescencia tuvo un ojo de cada color y una consigna clarísima: ¡Número no, colega!</p>
<div id="attachment_32535" class="wp-caption alignleft" style="width: 258px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/04/David-Bowie-en-1974.png" rel="lightbox[32532]"><img class="size-full wp-image-32535" alt="David Bowie, en una actuación de 1974 (foto: AVRO/wikimedia)" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/04/David-Bowie-en-1974.png" width="248" height="235" /></a><p class="wp-caption-text">David Bowie, en una actuación de 1974 (foto: AVRO/wikimedia)</p></div>
<p style="text-align: justify;">El estrellato, sin embargo, tardaría en llegar. Quizá la primera parte del volumen, como suele suceder cuando el protagonista vive su esplendor antes de la teórica madurez, sea la más interesante, porque nos muestra cómo Bowie creció en un ambiente típico de una época donde ser joven e inglés podía conducirte hacia una senda artística. Nacido en Brixton, donde hace pocos días celebraran con entusiasmo el fallecimiento de <strong>Margaret Thatcher</strong>, el <em>duque blanco</em> fue educado en una familia donde su ímpetu venía más del padre que de la madre, y este factor repercutió en la balanza de su trato con ambos. Los inicios fueron difíciles, pero sorprende que con tan sólo quince años ya exhibiera una determinación brutal por acceder al estrellato, misión que se reveló más complicada de lo que parecía.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay un vídeo de la BBC donde el autor de<em> Fame</em> muestra su ingenio precoz. Estamos en 1964 y un adolescente irónico y medio formal defiende la sociedad para la prevención de la crueldad contra los melenudos. Se llama <strong>David Jones</strong>, su voz es maravillosa y se defiende muy bien ante la cámara. Ocho años más tarde, con el apellido en homenaje a la navaja, lo hará aún mejor en el célebre programa <em>Top of the Pops</em>, instante que para Paul Trynka marca un antes y un después decisivo. No le quitamos razón. El chaval que ha pasado las de Caín para triunfar ha dado con la formula. Los creadores del montón copian, pero los genios roban hasta transformar el hurto en algo único y reconocible.</p>
<p style="text-align: justify;">Sus múltiples intereses fueron durante los sesenta un paseo a trancas y barrancas hasta orientarse en la brújula del firmamento Pop. Se aventuró con experimentos, renuncias, intentos actorales, amistades con <strong>Marc Bolan</strong>, <em>singles</em> frustrados y malas compañías. El alba de la nueva década lo contempló inspirado. Ya había salido, en una operación que fue la antesala de la victoria, <em>Space Oddity</em>. El hombre llegó a la luna y él aprendió a componer. Tras este paso adelante logró juntarse, algo básico para comprender el porqué de su <em>boom</em>, con los elementos adecuados, y la bomba estalló. <strong>Mark Ronson</strong>, los <em>Spiders from Mars</em> y una línea que ya sólo fue ascendente.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/04/BowieStarman1.jpg" rel="lightbox[32532]"><img class="alignright size-full wp-image-32537" alt="BowieStarman1" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/04/BowieStarman1.jpg" width="278" height="274" /></a>Vemos a Bowie cantando <em>Starman</em>. Sonríe y apabulla con su dominio escénico. La metamorfosis, el travestismo de las identidades se ha completado. Desde<em> Ziggy</em> nada fue igual, tampoco para él, que inauguró su era con la pesada losa de ser un icono cayendo en el marasmo de la droga y la locura de las giras. El caos, pese a todo, se tiñó de astucia y siempre logró salir a flote, reclutando a <strong>Iggy Pop</strong> y <strong>Lou Reed</strong> para la causa, consolidándose en varias facetas y malviviendo en un universo cargado de cocaína del que en parte le sacó <strong>John Lennon</strong> con sus consejos.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo dicho es una breve síntesis de una inmensidad, de la concentración de sucesos en pocos años del calendario. La extrema delgadez del marciano dio con sus huesos en Berlín, vuelta de tuerca que alteró otra vez los códigos y, de la mano de brillantes colaboradores, prosperó con una trilogía en la que destaca <em>Low</em>, quizá la gran perla, <em>Lp</em> que resume su capacidad para adaptar sus infinitos campos de interés a sus necesidades hasta convertirlos en algo propio, personal e intransferible. Esos capítulos del libro son mágicos porque evocan una época desaparecida, con la capital alemana dividida por el muro, personas besándose con metralletas alrededor y un atrevimiento a flor de piel, como si la anomalía fuera el acicate más profundo para subvertir y llevar la transgresión a una aceptación colectiva.</p>
<p style="text-align: justify;">Trynka derriba mitos, perfila al personaje y apuntala la idea de un ser obsesionado, como por otra parte es comprensible, en el control de su carrera para no perder comba, absorber cualquier tendencia para seguir en la brecha y no caer en el anonimato, algo que en pleno siglo XXI asumió con el lujo de <strong>Houdini</strong>. Desaparecer para que hablen de ti, para que se pregunten qué ha sido de la omnipresencia y deslumbrar con cada aparición, como sucedió con su papel, uno más en su trayectoria interpretativa, en <em>The Prestige</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay veces en que la reseña de una biografía posibilita jugar con claves interpretativas y desmenuzar sus entresijos. <em>Starman</em> de Paul Trynka merece ser leída y devorada por el lector, que con sus experiencias, emociones de nostalgia y un ojo de cada color podrá adentrarse más en una singladura que son muchas, infinitas fuentes en un solo cuerpo humano.</p>
<p><strong>Jordi Corominas i Julián</strong> (<span style="text-decoration: underline;"><a href="https://twitter.com/jordicorominas" target="_blank"><strong>@jordicorominas</strong></a></span>)<br />
<a href="http://corominasijulian.blogspot.com/" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">http://corominasijulian.blogspot.com</span></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>&#8220;Venganza&#8221;, de Benjamin Black</title>
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		<comments>http://www.revistadeletras.net/venganza-de-benjamin-black/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 27 Mar 2013 10:27:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ricardo Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Alfaguara]]></category>
		<category><![CDATA[Benjamin Black]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>

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		<description><![CDATA[A veces pareciera como que el novelista John Banville tuviese el instinto lúdico muy desarrollado y no sólo eso, sino que el propio juego lo plantease como un acertijo...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/02/Venganza.jpg" rel="lightbox[32164]"><img class="alignright size-full wp-image-31612" alt="Venganza" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/02/Venganza.jpg" width="183" height="293" /></a>Venganza</strong></em>. Benjamin Black<br />
Traducción de Nuria Barrios<br />
Alfaguara (Madrid, 2013)</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://amzn.to/14nIOZ2" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-22424" alt="Cómpralo aquí" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2011/11/Cómpralo-aquí.gif" width="196" height="31" /></a></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">A veces pareciera como que el novelista <strong>John Banville</strong> tuviese el instinto lúdico muy desarrollado (escribir también es un juego) y no sólo eso, sino que el propio juego lo plantease como un acertijo, como un reto. Pero se sabe pronto (sus extraordinarias dotes de narrador así lo confirman) que no se trata sino de un juego: sutil, intrigante, muy bien trabado.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ejemplo cuando se hace llamar<strong> Benjamin Black</strong> y firma novelas sospechosamente llamadas negras. ¡Pero si en él, en su prosa inteligente, sugeridora, cuidadosamente descriptiva, es donde radica propiamente la novela policíaca; psicológicamente policíaca! No hay por qué señalar lo obvio: una muerte que pudiera haber sido un asesinato y la intervención de un policía y un investigador “privado” para advertir, en tantas de sus obras, la intriga.</p>
<p style="text-align: justify;">Diría, como lector, que en prácticamente todas sus obras, desde <em>El libro de las pruebas</em> a <em>Los infinitos</em>, desde <em>Antigua luz</em> a <em>Imposturas</em> (pasando por ese soberbio ejercicio literario que es su vida novelada de <strong>Copérnico</strong>) todo es intriga. Eso sí, intriga de la mejor: la duda ontológica, la sospecha, la trama sutil de una tragedia personal siempre narrados con demorada exquisitez. Así pues, lo único que hace esta novela ennegrecida es añadir al inspector Hackett y al doctor-investigador Quirke, lo demás es novela al uso. Reitero, muy buena novelística, de lo mejor, creo, de cuanto se está haciendo en Europa.</p>
<p style="text-align: justify;">El amor y los celos, los intereses ocultos de unos personajes a veces solitarios, a veces psicológicamente complejos, la riqueza en la descripción de los detalles, el reiterado tema de la luz que a veces pareciera un hilo conductor: luz del atardecer, o reflejada, o tamizada en colores por una vidriera… Argumentos estos precisos para describir una situación dramática donde la intriga está más dentro de los personajes que fuera de ella. Para el caso que nos ocupa, repárese en el final de la hermana de Víctor, la extraña Maggie.</p>
<p style="text-align: justify;">Dos socios veladamente enfrentados mueren en unas  circunstancias poco claras. Eso es el núcleo esencial, pero la trama de verdad está en el interior de los componentes familiares: la casquivana Mona, los perversos gemelos, el padre implacable… Y, para ordenar las fichas de este damero de solitarios, el inspector de policía diestro, implacable sabueso, y la irónica digresión del doctor que, al fin, parece venir a decir: “el hombre, la mujer, es un ser lleno de pasiones ocultas. Sus actos, por ello, pueden resultar a veces de algún modo inexplicables, pero no desesperemos: siempre será así”.</p>
<p><strong>Ricardo Martínez</strong><br />
<a href="http://www.ricardomartinez-conde.es/" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">www.ricardomartinez-conde.es</span></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La muerte de la literatura por partida doble: A propósito de &#8220;Magma&#8221;, de Lars Iyer</title>
		<link>http://www.revistadeletras.net/la-muerte-de-la-literatura-por-partida-doble-a-proposito-de-magma-de-lars-iyer/</link>
		<comments>http://www.revistadeletras.net/la-muerte-de-la-literatura-por-partida-doble-a-proposito-de-magma-de-lars-iyer/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 25 Mar 2013 17:53:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elisa Rodríguez Court</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[David Markson]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Vila-Matas]]></category>
		<category><![CDATA[Franz Kafka]]></category>
		<category><![CDATA[Gustave Flaubert]]></category>
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		<category><![CDATA[Lars Iyer]]></category>
		<category><![CDATA[Magma (Sporious)]]></category>
		<category><![CDATA[Max Brod]]></category>
		<category><![CDATA[Pálido Fuego]]></category>
		<category><![CDATA[Samuel Beckett]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta novela parece desplegarse desde dos perspectivas que se entrecruzan hasta confundirse en una sola que podría llevar la firma “no hay salida para la literatura”...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>.Decir que la Literatura ha muerto es a la vez empíricamente falso e intuitivamente cierto. </em></strong>(Lars Iyer)</p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>.Después de todo, tras el terremoto que desató en el lenguaje, los más lúcidos sucesores de Joyce nos parecen hoy sobrevivientes caminando entre los cascotes, bajo un cielo insondable sin estrellas, deteniéndose ante las pocas hogueras –y aún gracias– que arden.</strong></em> (Enrique Vila-Matas)</p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>.He aquí el hombre íntegro arremetiendo contra su calzado cuando el culpable es el pie.</strong> </em>(Samuel Beckett)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Magma.jpg" rel="lightbox[32111]"><img class="alignright size-full wp-image-31929" alt="Magma" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Magma.jpg" width="203" height="295" /></a>Si tuviese que elegir una cita que definiera <em><strong>Magma</strong></em>, novela de <strong>Lars Iyer</strong>, habría recurrido a la que abre este texto. Pertenece al propio Lars Iyer, aunque no a esta novela,  excelentemente traducida por <strong>José Luis Amores</strong> y editada en Pálido Fuego. Está contenida en <em>Desnudo en la bañera, asomado al abismo (Manifiesto literario tras el fin de la literatura y los manifiestos)</em>. Se trata de un escrito que recomiendo fervientemente, si se desea captar en una mayor dimensión aquello de lo que se habla en <em>Magma</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta novela parece desplegarse desde dos perspectivas que se entrecruzan hasta confundirse en una sola que podría llevar la firma “no hay salida para la literatura”. O tal vez: “la única salida posible es reconocer que no hay salida”. A partir de este reconocimiento se vislumbraría, quizá, el camino a seguir.</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las perspectivas en <em>Magma</em>, más bien implícita, pero no por latente igualmente presente, tiene que ver con el agotamiento de “lo que se puede decir” y de las viejas formas literarias. También con una engañosa visión del mundo de lo real, concebido como unidad que se puede explicar.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Por dónde ha de proseguir entonces la literatura para evitar la mera y mala repetición de una tradición literaria cuya escritura se sostenía, por lo demás, en circunstancias que ya han desaparecido?</p>
<p style="text-align: justify;">En consonancia con esto declara Lars Iyer en una entrevista reciente:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>La ficción literaria continúa existiendo, pero se ha convertido, en su mayor parte,  en una especie de </strong></em><strong>kitsch</strong><em><strong>, dependiente de los modos más esquemáticos de presentación de los personajes, la trama etc., de un “realismo”, un sistema estandarizado de representación completamente al servicio de los modelos genéricos de gusto de los que depende el marketing y la publicidad.</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Sobre “el estilo acartonado del realismo” ha escrito largamente <strong>Enrique Vila-Matas</strong>, escritor al que Lars Iyer admira. En una de las páginas de <em>Aire de Dylan</em> intenta el narrador explicar a otro la diferencia entre lo narrativo, que defiende, y este estilo:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Te lo voy a explicar, Max. Hay un realismo para el que el propio realismo es un género como cualquier otro, no el componente esencial de la creación. Ese género realista es una convención muerta, relacionada con un cierto tipo de trama tradicional, con principios y finales previsibles, con diálogos tópicos, con marquesas que salen de casa a las cinco de la tarde y todo eso, y ahora no me digas que no me entiendes.</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Este punto de vista se relaciona así mismo con esa divergencia abismal entre una confortable narración y la realidad bárbara, brutal, muda y sin significado de las cosas, de la cual habla Enrique Vila-Matas en su texto de ficción-crítica<em> Chet Baker piensa en su arte</em>, incluido en su libro de relatos selectos que lleva el mismo título. Escribe Vila-Matas:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Nos tranquiliza la simple secuencia, la ilusoria sucesión de hechos. Sin embargo, hay una gran divergencia entre una confortable narración y la realidad brutal del mundo. “Todo se ha vuelto ahora no narrativo”, decía Musil, frecuentador de un universo multidimensional, fragmentario, de un mundo sin posibilidades reales de acceder a un orden como el que acaso pudo alguna vez existir y que Rilke creyó entrever en </strong></em><strong>Apuntes de Malte Laurids Brigge</strong><em><strong>: “Que se narrara, lo que se dice narrar, debió hacerse en otros días. Yo nunca he oído narrar a nadie”.</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Al respecto escribe Lars Iyer en <em>Desnudo en la bañera, asomado al abismo</em>:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Año tras año vemos cómo se intenta hacer pasar  como si fuera el último grito muestras de estilos muertos como el realismo, el modernismo, el nuevo periodismo o alguna variante lúdica del postmodernismo, todos ellos más retro que la peste. Es hora de que la literatura acepte su propia muerte, en vez de seguir jugando a las marionetas con su cadáver.</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">La otra perspectiva dominante, desde la que narra Lars Iyer en <em>Magma</em> aborda la muerte de la Literatura a manos de la banalización y del mercado. Una constatación que reveló con otro enfoque <strong>Hans Magnus Enzensberger</strong>, refiriéndose a la cultura en general, a finales de los años ochenta del siglo pasado en <em>Mediocridad y delirio</em>. Claro que por entonces la era digital pertenecía todavía al futuro.</p>
<div id="attachment_32112" class="wp-caption alignleft" style="width: 315px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Lars-Iyer.jpg" rel="lightbox[32111]"><img class="size-full wp-image-32112" alt="Lars Iyer (foto: Melville House Books)" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Lars-Iyer.jpg" width="305" height="228" /></a><p class="wp-caption-text">Lars Iyer (foto: Melville House Books)</p></div>
<p style="text-align: justify;">Volviendo a la cita que inaugura este texto, la cual, según he dicho, elegiría para definir <em>Magma</em>, es verdad que los hechos en la actualidad hablan de un aumento del número de lectores y escritores cuya proliferación  se ha visto aumentada por el crecimiento de internet.</p>
<p style="text-align: justify;">Pronto habrá, como expresa Lars Iyer, más libros que personas han existido desde el principio de los tiempos. Disponemos de bibliotecas enteras en los móviles y libros a los que se pueden acceder en tabletas con solo  mover un dedo, etc. Por tanto, “decir que la literatura ha muerto es empíricamente falso”, tal y como indica con cierta ironía la primera parte de la cita. Sin embargo, también “es a la vez intuitivamente cierto”, según señala la segunda parte de la cita. El motivo: se ha desvanecido nuestra creencia en la Literatura como excelencia. La prosa se ha convertido en un producto más del mercado. Por estar al alcance de todos, se socializa en igual medida en que se degrada.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy cualquiera escribe. Ser novelista se considera actualmente un <em>hobby</em> más y se le da mayor importancia al hecho de publicar una novela que a su contenido, a su calidad. También de esto habla <em>Magma</em>, novela que nos ofrece una sátira trágico-cómica de la vida de los intelectuales hoy. Si se prefiere, de los intelectualillos en las voces de dos aspirantes a escritores. Escritores que se saben fracasados y que, no obstante, se autopromocionan a sí mismos a base de insultos mutuos. Según ellos, un modo de expresarse el gran afecto que se tienen.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Magma</em> es en apariencia una novela fácil de entender. Si bien está escrita mayormente en un lenguaje sencillo, debajo del relato fluye otro relato con las claves de las dos perspectivas apuntadas aquí más arriba. Por tanto, también Lars Iyer podría hacer suya para <em>Magma</em> la siguiente cita incluida en<em> La soledad del lector</em>, libro de <strong>David Markson</strong>:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Tengo un relato. Pero tendrás que esforzarte para encontrarlo.</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Los dos protagonistas de <em>Magma</em> son W. y Lars. El segundo es el narrador, el cual relata en el libro de forma indirecta los pensamientos y las declaraciones del otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Es un dúo cómico, que recuerda a otros célebres de la Literatura como el de <strong>Beckett</strong> en <em>Esperando a Godot</em> o el de <strong>Flaubert</strong> en <em>Bouvard y Pécuchet</em>, y que viaja por Europa en apariencia con fines intelectuales. Como se señala en la portada del libro, en busca de conferencias literarias “aceptables” donde se sirva la mejor ginebra.</p>
<p style="text-align: justify;">Tienen la sensación de que el fin del mundo ha llegado y el final de sus propios días también.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Este es el Fin del Mundo, pero ¿quién lo sabe excepto nosotros? Nadie. Estamos totalmente solos con nuestro conocimiento, que en realidad es una especie de sensación. Abandonados a nuestra suerte, decidimos. Eso es lo que tenemos en común: una sensación de apocalipsis. Una sensación de que ha llegado la hora, y de que estos son los días de nuestro Juicio.</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Se pasan gran parte del día y de la noche bebiendo y lamentando, pero con alegría, la llegada del apocalipsis, así como su propia idiotez y su propia condición de fracasados.</p>
<p style="text-align: justify;">Ven en <strong>Kafka</strong> a su líder espiritual y a la vez lo consideran culpable de que sus vidas tomaran una dirección equivocada. Todo empezó a ir mal con la literatura, dice Lars que piensa W.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante Kafka solo les queda ejercer la imitación hasta agotarse y traicionar, porque se traiciona la literatura que no se comprende y, no obstante, se pretende imitar.</p>
<p style="text-align: justify;">Carentes ambos de talento literario, están condenados a ser <strong>Max Brod</strong> el uno para el otro, ese Max Brod del cual ellos hablan con mordaz sarcasmo:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Max Brod, que se pasó la vida escribiendo comentarios y exégesis de la obra de Kafka, y del destino de Kafka, que parece mucho más oscuro y misterioso debido precisamente a los comentarios y exégesis de Brod.</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Como si W. estuviera hablando de los escritorcillos actuales, dice de sí mismo que escribe sin ningún cuidado y reflexión. También a través de otras declaraciones denuncia implícitamente a internet como el espacio de la banalidad y el exhibicionismo.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>“Compara nuestra amistad”, dice W., “con la de Levinas y Blanchot”. De su correspondencia, únicamente sobrevive un puñado de cartas. De la nuestra, que está formada por obscenidades y dibujos de pollas intercambiados por Microsoft Messenger, sobrevive todo, aunque no debería. De sus intercambios casi diarios, no se sabe nada; de nuestra amistad, se sabe todo, pues yo como un idiota la cuelgo toda en internet. Blanchot era por encima de todo discreto, pero yo soy la indiscreción en sí misma; Levinas apenas hablaba de su amigo, pero yo soy el chismorreo y la holgazanería personificados. Mientras que ambos hombres eran inmensamente modestos, y sopesaban todo lo que decían con gran consideración, yo soy inmensamente inmodesto, y no sopeso nada de lo que digo o escribo con ninguna consideración en absoluto.</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">En <em>Magma</em> Lars Iyer da otro paso hacia delante en su crítica satírica contra los actuales escritores que compensan con <em>pathos</em> lo que no tienen de capacidad intelectual y conocimiento. Individuos cuya escritura “se basa únicamente en <em>pathos</em>, y virtualmente no tiene otro contenido”. A W. y Lars les sobra, desde luego, <em>Schwärmerei</em>. Pasión, entusiasmo.</p>
<p style="text-align: justify;">También Lars Iyer denuncia con sentido del humor la falta de pensamientos propios, el vampirismo de los simuladores que pretenden hacerse pasar por maestros,  el desprecio de la lectura literaria frente a las revistas de cotilleo, la pose de alardear de leer libros que en verdad no se entienden, la inminente descatalogación de los libros nada más salir de la imprenta y llegar al mercado…</p>
<p style="text-align: justify;">Escribe sobre el triunfo del mundo de las apariencias, del envoltorio:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>¿Qué es lo que nos pasa? ¿Por qué nunca vamos vestidos para pensar? Mira mis pantalones, por ejemplo. Deberían estar subidos y alrededor de mi cintura como los de Benjamin en aquella famosa fotografía. Pero están caídos. Cuelgan de un modo decepcionante. “¡Eres un hombre sin caderas!”, dice W. “Un hombre sin ideas!”.</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">También en una escena del libro W. le dice a Lars que en ocasiones este logra hablar con sentido o “con algo que se le parece”. Recuerda entonces el día en que en un pub se quedaron todos en silencio, escuchando sorprendidos. No por <em>lo que dijo</em> Lars, sino por que <em>pudiera</em> decirlo.</p>
<p style="text-align: justify;">En otro lugar de <em>Magma</em> Lars le reprocha a W. su pelo excesivamente largo que le da un aspecto leonino, “como el león de Judá”. Él le responde:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Si no vas a ser un pensador, al menos deberías parecerlo.</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">W. y Lars se esfuerzan en parecerlo, porque saben no solo que ambos son Max Brod, sino que son Brods sin Kafka. En definitiva, nada. Ni siquiera cuentan con un escritor literario a quien entregar su vida y promocionar. Pero les queda, según ellos, la posibilidad de soñar con “el Kafka imaginario” y con los fervientes comentarios y las declaraciones públicas que harían en nombre de este y su obra.</p>
<p style="text-align: justify;">Sueños no les falta a este dúo aburrido, melancólico y alegre, pedante y adorable. Capaces ambos de atribuirle al otro, cuando no al mundo, sus propias deficiencias, habría podido presentar cada uno al otro con las palabras contenidas en la última cita que he elegido para abrir este texto:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>He aquí el hombre íntegro arremetiendo contra su calzado cuando el culpable es el pie.</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Son palabras que profiere Vladimir contra Estragon en <em>Esperando a Godot</em> de Samuel Beckett.</p>
<p style="text-align: justify;">Perdidos en ninguna parte, W. y Lars saben que no hay lugar alguno para ellos.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>¿Cuál es nuestro lugar en el mundo? Ninguno. ¿Hacia dónde se dirige todo? Hacia la perdición. Hacia la desolación, y hacia la abominación de la desolación. ¿Y eso nos incluye a nosotros? ¡Todo el tiempo! Allí es hacia donde nos dirigimos ahora con nuestra ginebra y nuestro apocalipticismo, a toda velocidad en plena noche.</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Elisa Rodríguez Court </strong>(<span style="text-decoration: underline;"><strong><a href="https://twitter.com/ElisaRCourt" target="_blank">@ElisaRCourt</a></strong></span>)<strong><br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;">
]]></content:encoded>
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		<title>La pasión calmada desde un nuevo regeneracionismo: &#8220;Todo lo que era sólido&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Mar 2013 11:42:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jordi Corominas i Julián</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Muñoz Molina]]></category>
		<category><![CDATA[Seix Barral]]></category>
		<category><![CDATA[Todo lo que era sólido]]></category>

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		<description><![CDATA[Ningún autor de prestigio se había atrevido a hilvanar una reflexión bien meditada de las problemáticas actuales y un retorno comprensible del "me duele España"...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Todo.lo_.que_.era_.sólido.jpg" rel="lightbox[31893]"><img class="alignright  wp-image-31894" title="Todo.lo.que.era.sólido" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Todo.lo_.que_.era_.sólido.jpg" alt="" width="183" height="310" /></a>Todo lo que era sólido</strong></em>.<br />
Antonio Muñoz Molina<br />
Seix Barral (Barcelona, 2013)</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://amzn.to/149fnKk" target="_blank"><img class="aligncenter  wp-image-22409" title="Cómpralo aquí" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2011/11/Cómpralo-aquí.png" alt="" width="196" height="31" /></a></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Todo lo que era sólido. Piensas en <strong>Marx</strong>. Completas. Sí. Se desvanece en el aire. El título del último ensayo de <strong>Antonio Muñoz Molina</strong> es una metáfora de nuestro tiempo, donde por otra parte también es posible observar cementerios con andamios, obras paralizadas, museo al aire libre de la que podría haber sido la crónica de una muerte anunciada.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero más que de la crisis, que también, el autor ubetense se centra desde una visión global en España. Como problema, como sempiterno retablo de las maravillas quijotesco acrecentado por errores que emergen en la Transición, cuajan en plena democracia y configuran una imagen de país que roza el absurdo.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo hace desde el cambio en el relato histórico y en renuncias de moralidad en la izquierda para coger con gusto su parte del pastel de poder, traición que desprestigia lo ciudadano y apunta al inicio de la decadencia. Conservadores y socialistas, reciclados del régimen y antiguos antifranquistas optaron por, en vez de una unidad, propiciar diecisiete que se identificarían, algo muy romántico, mediante fiestas y símbolos basados en la tradición, para mayor gloria de lagarteranas, falleras, barretinas, coros, danzas, procesiones y todo el panorama que encierra en su interior la paradoja de un pensamiento común que exalta, al tiempo que propulsa problemas, naciones que nunca habían existido. El invento de tanto café comunitario conllevó a la creación de gobiernos autonómicos con sus funcionarios y de las festividades, en las que poco se recorta, se pasó a la ambición de grandes eventos, inútiles obras megalómanas y el chollo de la promoción de la marca Valencia, Illes Balears o Castilla-León. Los líderes de estas comunidades se han perpetuado en el poder, signo evidente de una democracia insana donde los gobernantes parecen de cortijo, caciques elegidos por votos sí, pero con, hasta que se les ha girado en contra, unas medidas populistas que eran una panacea barroca.</p>
<p style="text-align: justify;">Barroca porque el edificio se diseñaba sólo con una fachada que desataba el miraje de la abundancia, que en realidad era de pocos a costa de muchos.</p>
<p style="text-align: justify;">El <em>boom</em> del ladrillo, y la interesante disección que Muñoz Molina hace de la palabra <em>pelotazo</em>, es otra imagen significativa. El país perdiendo tierra auténtica a base de casas que quizás nadie habitará. Mientras eso sucedía <strong>Camps</strong> y los demás presidentes, alcaldes y concejales vivían la orgía del entremés hispano allende los mares, con galas y cenas en Nueva York para presentar el producto, la marca que fuera para un selecto público consistente en la delegación de turno y cuatro estadounidenses despistadas. Todo ello a costa del erario público, claro, y con unos minutos televisivos en <em>prime time</em> para vender la moto.</p>
<div id="attachment_31895" class="wp-caption alignleft" style="width: 210px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Antonio-Muñoz-Molina.jpg" rel="lightbox[31893]"><img class="size-full wp-image-31895" title="Antonio Muñoz Molina" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Antonio-Muñoz-Molina.jpg" alt="" width="200" height="205" /></a><p class="wp-caption-text">Antonio Muñoz Molina (foto © Ricardo Martín/Seix Barral)</p></div>
<p style="text-align: justify;">La clase política ha manejado a su antojo las riendas del cuadro quijotesco que ha derivado en la putrefacción actual. El autor terminó el libro antes del caso <strong>Bárcenas</strong> y la escalada de corrupción en cualquier institución estatal. No importa, porque las palabras suenan y son actuales,  detrás hay una profunda reflexión que se complementa con investigación de las fuentes, factor importante teniendo en cuenta que el último ganador del Premio Jerusalén vive en Nueva York, hecho que le da un papel de observador externo e interno por sus visitas a España y su continuo interés en la evolución de la piel de toro.</p>
<p style="text-align: justify;">Ello se aprecia en una línea que entronca con <em>La noche de los tiempos</em>, su última novela, desde una visión alternativa del típico cainismo y un gusto por el detalle concreto dentro del gran mapa de la Historia. La propuesta diferencial parte de la coherencia al no ser ni de unos ni de otros, apostar por el diálogo, una utopía desde los pactos de la Moncloa, y creer en una tercera vía que es la del sentido común, la misma que acude a hemerotecas y escarba hasta dar con minucias significantes que presagiaban la catástrofe.</p>
<p style="text-align: justify;">Apartamentos en la playa, extraordinarias oportunidades de crédito, optimismo salvaje en la economía. Dentro de nada seremos una potencia de primer nivel. Escaseaban las esquelas mortuorias -tan presentes ahora, como si se despidiera el mundo de ayer- y los artículos potenciaban las glorias deportivas. El escaparate rendía a pleno gas y Muñoz Molina lo registra, se viste de notario para deducir y sacar sus propias conclusiones, donde no queda exenta la crítica a su propia generación.</p>
<p style="text-align: justify;">Las tijeras perpetradas a la sanidad y la educación, las mil privatizaciones y el descaro son consecuencia de la nula voluntad de educar a la ciudadanía para que valoren la democracia y puedan participar de ella. A falta de pan buenas son tortas, pero al final quien ha optado por esta reacción, pedagógica y necesaria, es la población civil, que exhibe una nueva conciencia que ha agitado unas más que legítimas ansias de cambio y reforma verdadera.</p>
<p style="text-align: justify;">A veces da la sensación, y así lo explica<em> Todo lo que era sólido</em>, que la mayoría piensa en el éxito de los servicios públicos, monumento de un esporádico Estado del Bienestar, como algo que existe desde siempre. Su desmantelamiento es una de tantas incertidumbres que nos rodean, actos críticos que podemos subsanar si olvidamos los reinos de taifas y  a sus gerifaltes de charanga y pandereta para encaminarnos a dialogar y hallar soluciones que den luz a tanta miseria de todo tipo.</p>
<p style="text-align: justify;">El libro del autor de <em>El jinete polaco</em> es una buena noticia. Si bien es cierto que muchos escritores con columnas han reaccionado y hasta algunos se han atrevido con lo que podíamos denominar &#8220;novela de crisis&#8221;, hasta ahora fallidas en su mayoría, también cabe recalcar que ningún autor de prestigio se había atrevido a hilvanar una reflexión bien meditada de las problemáticas actuales y un retorno comprensible del <em>me duele España</em>. En <em>Todo lo que era sólido</em> un nuevo regeneracionismo se hermana con su anterior versión desde una óptica lucida que no desprestigia el vocablo, tan denostado y maltratado en bocas como las de <strong>Esperanza Aguirre</strong> o <strong>Rosa Díez</strong>.</p>
<p><strong>Jordi Corominas i Julián</strong> (<span style="text-decoration: underline;"><a href="https://twitter.com/jordicorominas" target="_blank"><strong>@jordicorominas</strong></a></span>)<br />
<a href="http://corominasijulian.blogspot.com/" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">http://corominasijulian.blogspot.com</span></a></p>
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		<title>Pequeño Caballo de Troya: &#8220;Genio de extrarradio y otros cuentos&#8221;</title>
		<link>http://www.revistadeletras.net/pequeno-caballo-de-troya-genio-de-extrarradio-y-otros-cuentos/</link>
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		<pubDate>Tue, 19 Mar 2013 10:49:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Astur González</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Genio de extraradio y otros cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[La hoja del monte]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio C. Fanjul]]></category>

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		<description><![CDATA[El ingenio brilla con todas sus fuerzas. Un hombre que vive dentro de un buzón de correos, un cocinero de hamburguesas que se convierte en un astro del fútbol, una chica que vive dentro de un embalse...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Genio.de_.extrarradio.jpg" rel="lightbox[31883]"><img class="alignright  wp-image-31884" title="Genio.de.extrarradio" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Genio.de_.extrarradio.jpg" alt="" width="183" height="282" /></a>Genio de extraradio y otros cuentos</strong></em>.<br />
Sergio C. Fanjul<br />
La hoja del monte (Valdemorillo, Madrid, 2012)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">En mi opinión, el ingenio está sobrevalorado. No es más, en muchos casos, que el <em>photoshop</em> del talento. Pero hoy en día se abusa de él. Ser ingenioso garantiza muchos amigos, muchos “megusta”, muchas invitaciones en las redes sociales, muchas visitas en el blog, en la noticia o en el artículo de cualquier medio. Por esa razón se arrincona el sentimiento, lo humano, lo profundo. Cualquier cosa que suene a conversación larga de madrugada con ceniceros llenos de colillas y botellas vacías, es de perdedores. Y claro, en este mundo de apariencia, nadie quiere ser visto como un perdedor, arriesgarse a quedarse solo.</p>
<p style="text-align: justify;">Digo todo esto porque el autor de este libro de cuentos, <strong>Sergio C. Fanjul</strong>, además de asturiano y poeta reconocido, es muy ingenioso. Sus cuentos nos sorprenden por ese destello cegador del ingenio genuino. El ingenio brilla con todas sus fuerzas. Un hombre que vive dentro de un buzón de correos, un cocinero de hamburguesas que se convierte en un astro del fútbol, una chica que vive dentro de un embalse, un chico que cree que Facebook es Dios, los argumentos son originales a más no poder; a estos argumentos los invitaríamos a las fiestas más molonas del momento sin miedo a que nos dejaran en evidencia. No son unos perdedores.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, ay, lectores modernos, no os fiéis ni un pelo: todo esto no es más que el caballo que Sergio ha diseñado para introducir a todas sus tropas en vuestra Troya de modernidad. Sí, porque a primera vista resulta un libro muy actual y moderno y no pasaría de eso si detrás de ese primer destello llamativo que hace que nuestra alocada atención se concentre en lo que estamos leyendo, al menos unos segundos antes de pasar al siguiente ingenio cegador, no viniera lo segundo; la vida, la familia, la muerte, el amor, el paso del tiempo, los recuerdos que queman. Todo lo que alguien superficial y actual quería evitar. Y el saqueo es enorme pues os pilla a todos durmiendo.</p>
<p style="text-align: justify;">Según reza la breve biografía de la contraportada, el autor es licenciado en Astrofísica y, después de leerlo, uno nota que es así, ya que hay gran abundancia de teorías científicas. Pero también da a entender que no se dedica profesionalmente a ella: y no cuesta entender por qué, ya que, en este pequeño gran libro uno descubre que la fría razón científica, al igual que la fría originalidad moderna, no son algo tan importante para el autor, poco más que un medio, pues del mismo modo que, aún sabiendo de qué se componen las estrellas no puede dejar de mirarlas y sentir su grandeza y soledad, no puede, ni quiere, quedarse en la mera prosa ágil y divertida y del estornudo inicial que hace que todos nos giremos, pasa al infinito; de las hamburguesas, el fútbol y la teoría de la relatividad pasa a hacernos, más que pensar, sentir, que, al fin y al cabo, es lo que, al menos yo, espero de una gran colección de cuentos como es ésta.</p>
<p><strong>Manuel Astur González</strong><em> </em>(<a href="https://twitter.com/ManuelAstur" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;"><strong>@ManuelAstur</strong></span></a>)<br />
<span style="text-decoration: underline;"><a href="http://manuelastur.wordpress.com/" target="_blank">www.manuelastur.wordpress.com</a></span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>&#8220;Bajo una estrella cruel&#8221;, una historia todavía presente</title>
		<link>http://www.revistadeletras.net/bajo-una-estrella-cruel-una-historia-todavia-presente/</link>
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		<pubDate>Tue, 19 Mar 2013 09:37:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Anna Maria Iglesia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Bajo una estrella cruel]]></category>
		<category><![CDATA[Heda Margolius Kovály]]></category>
		<category><![CDATA[Libros del Asteroide]]></category>

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		<description><![CDATA[Una excelente novela, un lúcido testimonio de un tiempo y una metáfora del presente que todavía se parece demasiado a aquel pasado...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Bajo-una-estrella-cruel.jpg" rel="lightbox[31872]"><img class="alignright  wp-image-31874" title="Bajo una estrella cruel" alt="" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Bajo-una-estrella-cruel.jpg" width="187" height="293" /></a>Bajo una estrella cruel</strong></em>. Heda Margolius Kovály<br />
Traducción de Luis Álvarez Mayo<br />
Libros del Asteroide (Barcelona, 2013)</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://amzn.to/1450wAi" target="_blank"><img class="aligncenter  wp-image-22409" title="Cómpralo aquí" alt="" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2011/11/Cómpralo-aquí.png" width="196" height="31" /></a></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">“La verdad, por sí sola, no prevalece”, se lee en <em><strong>Bajo una estrella cruel</strong></em>. Las palabras escritas en esta extraordinaria novela pertenecen a <strong>Heda Margolius Kovály</strong>, quien narró en este libro, traducido por primera vez al castellano y editado por Libros del Asteroide, los recuerdos de sus años transcurridos en Praga, donde no sólo había nacido en 1919, sino donde también encontró refugio tras haber conseguido escapar del ejército nazi.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Bajo una estrella cruel</em> no es una nueva novela en torno al holocausto; son pocas las páginas que Margolius dedica a su itinerancia en diversos campos de concentración, donde había sido destinada junto a sus padres por su condición de judía. No se trata tampoco de una novela acerca de la represión soviética, aunque Praga sea el escenario de un drama que lejos de encontrar en 1945 su último acto, continúa describiendo la historia reciente de una Europa, por entonces dividida, marcada por el enfrentamiento. Leer a Margolius no es simplemente leer el lúcido testimonio de una época, adentrándose en un tiempo y en un espacio oculto durante décadas tras un muro infranqueable. Margolius, desde la distancia que sólo concede el paso del tiempo, dirige su mirada hacia atrás, hacia una Praga que trata de renacer tras el conflicto del 1945, en la que ya no están muchos de sus habitantes, muertos en los campos de concentración y de trabajo; una ciudad a la que regresan los supervivientes y en la que aquellos que se quedaron miran con recelo, con temor y desconfianza el nuevo escenario hecho de ruinas que se abre frente a ellos. Margolius es una de los tantos que regresan a casa, a una ciudad en la que ya no encuentra la consideración, la unión entre los vecinos, que antes impregnaba sus calles. La guerra ha eliminado todo rastro de humanidad y el miedo lleva a cerrar las puertas, a ignorar a todo aquel que pudiera ser sospechoso. En una Praga conquistada por el terror, dominada por la desconfianza por y para la supervivencia personal, la Unión Soviética se convierte en un referente, en el único modelo posible con el fin de construir un futuro al que, a finales de los años cuarenta, todos se aferraban con temerosa inseguridad.</p>
<p style="text-align: justify;">“La verdad”, escribe Margolius, “por sí sola, no prevalece. Cuando se enfrenta al poder, la verdad suele perder”. En aquellos años de posguerra el pasado reciente se silenció; en un intento de olvidar, los años de guerra se convirtieron en un paréntesis al que nadie quería regresar. A ojos ajenos, la experiencia de Heda Margolius y de muchos otros nunca existió: los vecinos que habían prometido guardar las pocas pertenencias de los deportados no las devolvieron; muchos de los objetos y de los muebles fueron vendidos en ausencia de sus propietarios, había que sobrevivir a la escasez del conflicto. Los bombardeos destruyeron muchos apartamentos, otros, en cambio, habían ido a parar a manos ajenas. Los pocos supervivientes regresaron a una ciudad que parecía haberles olvidado; se tenía que empezar de nuevo, los que regresaban y los que nunca se marcharon volvían a unirse para construir un porvenir, un tiempo futuro en el que los valores comunistas de la Unión Soviética representaban la alternativa a un sistema democrático que no había sido capaz de evitar el enfrentamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquella verdad que en los años de ocupación fue derrotada no tardó en vivir un nuevo fracaso; las promesas que llegaban de la mano del Partido pronto se convirtieron en mentiras, en simples eslóganes que escondían, tras el oscurantismo burocrático y las conspiraciones por el poder, una realidad marcada, nuevamente, por la desaparición, por la fragmentación social. Aquellas ideas de igualdad, de ausencia de clases, de reconocimiento hacia el proletariado, el Estado y la comunidad no tardaron en configurarse como una férrea ideología que negaba toda oposición; la no fidelidad se pagaba y las detenciones injustificadas, las acusaciones de inocentes, los asaltos nocturnos en las casas llegaron junto con la nueva década, la de los años 50. Heda Margolius, lejos de la ingenua convicción sin rastro de maldad de su marido, <strong>Rudolf Margolius</strong>, siempre permaneció escéptica frente a las promesas realizadas en reuniones y mítines por los dirigentes del Partido; esa incredulidad la alejó de su marido cuya ceguera ayudó a que escalara dentro de la jerarquía partidista. Heda nunca le abandonó, sin embargo el escepticismo inicial pronto se transformó en oposición; la realidad de la que diariamente era testigo en las calles de Praga -la carencia de productos, las colas interminables, la pérdida de las propiedades- nada tenía que ver con el lujo y los excesos de las celebraciones oficiales a las que Heda acudía con su marido.</p>
<div id="attachment_31875" class="wp-caption alignleft" style="width: 220px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Heda-Margolius-Kóvaly.jpg" rel="lightbox[31872]"><img class="size-full wp-image-31875" title="Heda Margolius Kóvaly" alt="" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Heda-Margolius-Kóvaly.jpg" width="210" height="280" /></a><p class="wp-caption-text">Heda Margolius Kóvaly (foto: Libros del Asteroide)</p></div>
<p style="text-align: justify;">La lucidez de ella se contraponía con la ceguera de Rudolf que trataba de negar una realidad cada vez más evidente. Él no había luchado por esto, no podía pensar que sus esfuerzos y su compromiso político habían dibujado el peor de los escenarios; sabía que Heda no se equivocaba, pero resulta dificil aceptar la derrota de un ideal. Su detención abrió finalmente los ojos de Rudolf; acusado injustamente de espionaje, fue condenado a muerte al tiempo que su apellido fue marcado durante más de una década. Viuda y con un niño pequeño, Heda tuvo que volver a luchar; habían pasado pocos años desde el día que consiguiera escapar de manos del ejército alemán, y ahora, en la misma ciudad donde tiempo antes había comenzado todo, la historia volvía a recorrer el mismo camino. Los colores eran otros, para ella ya no había campos de trabajo, pero sí el completo desamparo: el Estado le cerró todas las puertas; no había trabajo para la viuda de un traidor; las miradas recriminatorias la perseguían diariamente al tiempo que trataba de mantener a su hijo ajeno a cuanto sucedía. ¿Cómo no ver cuando el mundo vuelve a desmoronarse una vez más frente a la mirada? Nadie era ajeno a cuanto acontecía, pero como sucediese años antes, el miedo se convirtió en el peor de los enemigos. La verdad “únicamente prevalece cuando la gente es lo bastante fuerte como para defenderla”. No es fácil ser un héroe, los héroes son pocos y los adversarios muchos; cuando la supervivencia se convierte en un reto, cuando el miedo asfixia, ¿cómo hacer surgir la verdad?</p>
<p style="text-align: justify;">La primavera de Praga fue una ventana abierta hacia la posibilidad de cambio; la subida al gobierno de <strong>Kruschov</strong> en la URSS y la ruptura parcial con la política estalinista parecía poner punto y final a unos años en los que el poder y la violencia habían dominado Praga y toda Checoslovaquia. Pasaron etapas de dificultades para sostener todavía el escepticismo; Heda vio en aquellos meses la posibilidad de un auténtico cambio, finalmente aquello por lo que había soñado Rudolf parecía llegar, hacerse real. Nuevamente, no obstante, la historia volvió a contradecir las expectativas de Heda, los hechos tornaron a recorrer el mismo camino y Praga volvió a sumergirse en un ambiente sofocante de dominio y de terror. La primavera había dado paso nuevamente al invierno que duró hasta la caída del muro de Berlín; muchos años debían transcurrir desde ese 1968, demasiado tiempo para seguir siendo testigo presencial de un drama que parecía no tener fin. Heda Margolius escapó de nuevo, recorrió el mismo trayecto. Pero esta vez no huía para regresar, sino para alejarse de aquella ciudad que permanecía como escenario, y a la vez testigo mudo, del peor de los relatos.</p>
<p style="text-align: justify;">“Lo último que vi fue un soldado ruso, haciendo guardia con la bayoneta calada”; esta fue la imagen final que pudo ver Heda de su país; eran los años de la Europa dividida, en los que en la frontera oriental los soldados rusos hacían guardia, bayoneta en mano, “protegiendo” sus fronteras. Años antes habían sido los militares alemanes quienes apuntaban con el arma y años después fueron otros quienes mantuvieron esa misma bayoneta. Con <em>Bajo una estrella cruel</em> Heda Margolius Kovály nos traslada a un tiempo, todavía muy reciente, en el que las fronteras estaban hechas de bayonetas y de muros; en pocos años, la crueldad dominó territorios y países. Una época en la que muchos murieron y muchos otros fueron obligados a marchar. Ha pasado el tiempo pero la historia se repite, una y otra vez, en un eterno retorno; los escenarios son otros, pero todavía hay muchas Praga, todavía hay quienes, al huir, al abandonar la propia ciudad y el propio país ven, en su última mirada hacia atrás, a un militar con una bayoneta.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Bajo una estrella cruel</em> es una excelente novela, un lúcido testimonio de un tiempo y una metáfora del presente que todavía se parece demasiado a aquel pasado que, puede, nunca hallamos superado.</p>
<p><strong>Anna Maria Iglesia</strong><br />
<span style="text-decoration: underline;"><a href="https://twitter.com/AnnaMIglesia" target="_blank">@AnnaMIglesia</a></span></p>
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		<title>El morbo vende: &#8220;Cincuenta sombras de Grey&#8221;, de E. L. James</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Mar 2013 07:40:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandra Crespo Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Cincuenta sombras de Grey]]></category>
		<category><![CDATA[E. L. James]]></category>
		<category><![CDATA[Grijalbo]]></category>

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		<description><![CDATA[La sombra de Grey se ha extendido por los cinco continentes y, si algo ha logrado, es romper numerosos tabúes respecto al sexo e introducir en las mentes de millones de lectores un planteamiento poco convencional de las relaciones de pareja.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Cincuenta-sombras-de-Grey.jpg" rel="lightbox[31902]"><img class="alignright  wp-image-31904" title="Cincuenta sombras de Grey" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Cincuenta-sombras-de-Grey.jpg" alt="" width="178" height="270" /></a>Cincuenta sombras de Grey</strong></em>. E. L. James<br />
Traducción de Pilar de la Peña Minguell<br />
y Helena Trías Bello<br />
Grijalbo (Barcelona, 2012)</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://amzn.to/145OJ4H" target="_blank"><img class="aligncenter  wp-image-22409" title="Cómpralo aquí" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2011/11/Cómpralo-aquí.png" alt="" width="196" height="31" /></a></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Con más de 40 millones de lectores en el mundo y traducida a más de 30 idiomas, la trilogía de <strong>E. L. James</strong> se ha convertido en el fenómeno social y editorial más sorprendente, extraordinario y desmedido de los últimos tiempos, solo comparable, quizá, a la saga de Harry Potter, si bien, las ventas solo del primer libro de las escabrosas relaciones entre Anastasia Steele y Christian Grey superó las de la saga completa del aprendiz de mago, según informes del gigante americano Amazon.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Cincuenta sombras de Grey</strong></em> se ha alzado en solo un año con el título de “novela británica más vendida de todos los tiempos”, como afirmó  la editorial el pasado mes de agosto, a razón de un millón de copias semanales durante meses, lo que se ha traducido en unos más que escandalosos 145 millones de dólares de ganancia para la empresa y en una no menos millonaria cuenta corriente para la autora en un tiempo récord.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras el pseudónimo de E. L. James se esconde una editora ejecutiva de televisión, <strong>Erika Leonard</strong>, que un buen día decidió lanzarse a escribir y que -según se dice- en tan solo un año compone la trilogía completa de lo que ella misma califica como “<em>historias de amor provocativas, solo para adultos</em>”.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, la novela se gesta varios años antes, como un tipo de narración denominado <em>fanfiction</em> (relato escrito por fans de algún género que utilizan como base las ideas de otro escritor, o sea, un tipo de ficción no original) de la saga <em>Crepúsculo</em> bajo el título <em>Master of the Universe</em> (El amo del Universo), es decir, James creó su historia erótica basándose en la trama y utilizando los personajes de la ya famosa <em>Crepúsculo</em>, que  fue publicando por capítulos (bajo el nick “Snowqueen&#8217;s Icedragon”) durante los años 2009 &#8211; 2011 en una web gratuita dedicada a este tipo de obras no originales, de la que serían posteriormente eliminados por la autora para, tras realizar algunas modificaciones y sustituir los nombres de los protagonistas, ser presentados como  novela original, desligándola así por completo de las historias vampíricas de <strong>Meyer</strong>. Los pequeños relatos <em>fanfics</em> en el que la tensión sexual no resuelta de los vampiros aparecía consumada, se convirtieron en las tres novelas, cuyos derechos compró la editorial Vintage Books (una división de Random House) que publicó finalmente bajo el título de <em>Fifty Shadows</em>. Pese a los intentos de la editorial y de la autora por defender la originalidad de la obra en comunicados y declaraciones, la “sombra” de la copia planea sobre las “sombras” de Grey.  De hecho algunos medios americanos han etiquetado <em>Cincuenta sombras</em> como “<em>Crepúsculo</em> erótico”, y no van, en mi opinión, desencaminados pues las similitudes que presenta con la saga vampiresca son más que evidentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero dejando aparte la polémica sobre la originalidad del texto, es innegable que hoy por hoy esta aventura de amor y sexo se ha convertido en un auténtico fenómeno social; denostada por unos –incluso prohibida- y alabada por otros, el libro presenta la escabrosa relación entre  un rico y atractivo empresario, Christian Grey, y una muy joven estudiante de literatura, Anastasia Steele. Hasta aquí nada distinto a otras muchas novelas eróticas de amor y seducción; si bien en esta ocasión el “romance” entre ambos se aleja bastante de lo convencional pues los protagonistas -hombre experimentado y muchacha inexperta- mantienen una inquietante y adictiva relación de dependencia, de dominación sadomasoquista, en la que la joven es usada como mero juguete sexual para satisfacer las necesidades de su amo-amante, representando un rol de sumisa que traspasa el ámbito las propias relaciones sexuales, condicionando absolutamente su vida fuera del “cuarto de juegos”.</p>
<p style="text-align: justify;">Grey  es un personaje manipulador, enigmático, oscuro y desequilibrado, con un afán desmedido por mantener el control, un individuo que disfruta sabiéndose superior a los demás. No es solo el sexo, ni por supuesto el amor -que no siente- lo que verdaderamente excita a Grey; su verdadero placer radica en ejercer el poder, en sentirse importante, casi un dios -dios también del sexo- controlando todo lo que le rodea, especialmente a las personas, a las que intimida con su mera presencia:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>“<em>Para tener éxito en cualquier ámbito… hay que dominarlo, conocerlo por dentro y por fuera, conocer cada uno de sus detalles</em>”.</strong></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">El placer no consiste solo en el goce sexual sino -incluso más- en el deleite que se deriva de ejercer una notable influencia sobre la vida de los otros, en observar su servilismo, ser envidiado y al mismo tiempo admirado, convirtiéndose en un auténtico “amo del Universo” (título original de la historia). La explicación es muy fácil y se resume en uno de los clichés lingüísticos de la novela: “<em>Porque puedo</em>”.</p>
<div id="attachment_31905" class="wp-caption alignleft" style="width: 254px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/E.-L.-James.jpg" rel="lightbox[31902]"><img class="size-full wp-image-31905" title="0000935444.jpg" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/E.-L.-James.jpg" alt="" width="244" height="184" /></a><p class="wp-caption-text">E. L. James (foto: Grijalbo)</p></div>
<p style="text-align: justify;">Lo que descubrimos en el trasfondo de esta primera parte de la famosa saga no se trata solo de una relación de manipulación o dominación sexual, nos encontramos ante lo que se conoce como “erótica del poder” y que va más allá del puro sexo; en esa sensualidad radica el atractivo del protagonista,  que obnubila a Anastasia y le hace perder la razón, estimula su deseo y la necesidad inevitable de satisfacerlo. La vida de Ana sufre un cambio radical tras conocer a Christian y toda ella queda reducida a un único propósito: complacerlo, relegando sus necesidades propias a un segundo plano.</p>
<p style="text-align: justify;">Con todo, y pese a  que la historia pueda parecer un ejemplo de lo que hoy ha dado en llamarse “violencia de género”, es decir y en este caso, contra la mujer, en el libro se plantea una relación libre y consensuada, así la entiende Grey, y de ahí la necesidad que siente de que ella firme un contrato o acuerdo de confidencialidad (cosa que nunca llegará a hacer) y la constante repetición de que solo harán lo que ella desee hacer; en el libro hay escenas de maltrato, físico y psicológico, es cierto, pero no de malos tratos, como muchos lectores al parecer  han interpretado. En este tipo de relaciones conocidas como BDSM (sexo extremo y no convencional basado en el <em>bondage</em>, disciplina y dominación, sumisión, y sadomasoquismo), los participantes deben acordar el tipo de prácticas que desean realizar; se trata, en esencia, de un juego de roles en el que uno domina -el amo- y otro es dominado -sumisa- pero son relaciones bidireccionales,  de ambos roles, y lo dos, por tanto, deben sentir placer con ellas: “<em>Esta vez es para darnos placer, a ti y a mí</em>”, declara Grey, pues en caso contrario la sumisa puede acabar la relación con el amo en el momento que desee, lo que sucede, por otro lado, al final de la primera novela de la trilogía.</p>
<p style="text-align: justify;">El libro está plagado de estos momentos;  de hecho, aparte de los tórridos y excitantes encuentros, que van haciéndose más violentos y extremos conforme avanza la lectura, y al mismo tiempo la relación, la novela aporta poco más que los polvos salvajes y las prácticas bizarras de la pareja: “<em>Yo no hago el amor; yo follo… duro</em>”, declarará el protagonista. La trama, pues, es escasa, por no decir nula; la novela, mediocre, a caballo entre<strong> Corín Tellado</strong> y el <strong>Marqués de Sade</strong>;  y el texto se reduce a describir con todo lujo de detalles las diferentes prácticas sexuales a las que Grey, hombre atormentado, de oscuro pasado e inestable, somete a Anastasia, virgen e inocente, seduciéndola y “obligándola” a practicar todo tipo de fantasías sexuales. Típico argumento de peli porno que según podemos leer en varias webs “<em>está poniendo increíblemente cachondas a cuarentañeras de 37 países</em>”.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, según aumenta el control sobre Anastasia el “amo” comienza a verse amenazado al intuir que sus sentimientos hacia ella empiezan a transformarse y que el poder está sutilmente cambiando de rol; es ella la que poco a poco controla de forma apenas perceptible  la voluntad del macho dominador y esta nueva situación que se insinúa consigue  hacer tambalearse la seguridad de Christian y abre la puerta para las dos siguientes entregas de la saga que -debo confesar- no he leído ni creo que vaya a hacerlo, en las que, según parece, entra en juego el amor, un sentimiento capaz de transformar la realidad, de cambiar a un individuo convirtiéndolo en una persona mejor; por amor a Ana el frío y distante demonio se irá transformando, hacia el final de <em>Cincuenta sombras liberadas</em>, en un tierno y comprensivo ángel, de sapo a príncipe azul. Un cuento con final feliz.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>“<em>Nunca he dormido con nadie, nunca había tenido relaciones sexuales en mi cama, nunca había llevado una chica en el Charlie Tango y nunca le había presentado una mujer a mi madre, ¿qué estás haciendo conmigo?</em>”.</strong></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">La sombra de Grey se ha extendido por los cinco continentes y, si algo ha logrado, es romper numerosos tabúes respecto al sexo e introducir en las mentes y en las conversaciones de millones de lectores de todo el mundo un planteamiento poco convencional de las relaciones de pareja como algo aceptable, hasta el punto de que gran parte de ellos ha manifestado haberse  animado a explorar el exclusivo mundo del <em>bondage</em>. Todos, y especialmente todas, hablan ahora de Grey, de sexo, de látigos, esposas, azotes y juguetes. La sociedad de todo el mundo ha admitido la obra y con ello ciertas prácticas sexuales han pasado a ser socialmente aceptadas. Algunos psicólogos ya han destacado “<em>el potencial sexual de la exitosa trilogía erótica</em>” afirmando incluso que puede ayudar a mejorar las relaciones de pareja, y concluyendo  que “<em>cuanto más tiempo pasemos pensando en fantasías sexuales, más bien irá nuestra vida sexual y será más sencillo que se encienda la llama en la relación de pareja</em>”. La obra, en fin, ha cautivado a millones de lectores en todo el mundo que se han enganchado a la saga seducidos por el erotismo que emana de sus páginas, mediante el cual se sienten transportados a un mundo poco o nada explorado que  ahora abre sus puertas de par en par, se hace público y se cuela en sus casas; lo que durante tanto tiempo ha estado oculto se destapa ahora para restablecer la conexión -tal vez perdida- con el placer, la excitación y el deseo.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante este éxito apabullante algunos lectores, entre los que me encuentro, se preguntan cómo una obra tan limitada, tan pobre técnica y argumentalmente, con unos personajes tan planos y poco creíbles que parecen sacados de una telenovela, una falta absoluta de dominio del lenguaje, rematadamente pobre, monótono y simplón, saturado de expresiones empalagosas, machaconas e irritantes del tipo “<em>la diosa que llevo dentro…</em>” (¡por Dios!), los “gruñidos” y “estremecimientos” repetidos hasta la saciedad, o el continuo apelativo “<em>nena</em>”, típico cliché de película porno, a lo que se suma una redacción y un estilo que evidencia serias carencias literarias, ha sido capaz de cautivar a lectores de todo el planeta hasta convertirse en uno de los mayores <em>best-sellers</em> de la historia.</p>
<p style="text-align: justify;">En mi opinión, la respuesta es evidente: el morbo vende, y en este sentido, la historia tiene todos los ingredientes para triunfar: Rico empresario seduce a jovencita y la arrastra a un mundo oscuro de prácticas prohibidas. Típica novela de sexo, amor y lujo con final feliz. Al sexo duro, fantasía inconfesada de miles de mujeres, se le une otro componente no menos importante en el subconsciente femenino: el hombre guapo, rico, atractivo y poderoso. Porque si es importante la baza de excitar la imaginación mediante este tipo de fantasías eróticas, aun lo es más el hecho de que vengan de la mano del riquísimo, malísimo y atractivísimo Christian Grey (grey=gris) que, bajo la apariencia de monstruo inaccesible, esconde un hombre elegante, delicado, tierno y sensible; el éxito del protagonista -y unas de las claves de la novela- no está en su comportamiento violento y déspota, de depravado y vicioso empresario sin sentimientos, en la imagen de hombre atormentado y esquivo con cincuenta sombras en su interior (“<em>estoy muy jodido, Anastasia. Tengo más sombras que luces. Cincuenta sombras más</em>”) sino el otro Grey, el de la cara oculta, el que arrastra un dolor del que trata de defenderse mediante una coraza de acero que lo mantiene a una prudencial distancia de los demás, el débil, el que sutilmente va emergiendo de vez en cuando y se muestra tierno y galante -paternal incluso-, el que duerme abrazado a Ana y la invita a conocer a su madre (cuando no la castiga o se la está follando); el que por primera vez se atreve a practicar con ella “vanilla sex” traicionando conscientemente su naturaleza salvaje y agresiva.</p>
<p style="text-align: justify;">Por todo ello, según apunta la crítica, ha sido el sexo femenino el que ha sucumbido a las sombras del señor Grey y en concreto las mujeres de más de 40, universitarias y jóvenes madres principalmente, por lo que se ha calificado la trilogía como “porno para mamás”. De cualquier modo, sea cual sea la edad de las lectoras, la obra ha sido catalogada como literatura para mujeres, ¿por qué?, no lo sé.</p>
<p style="text-align: justify;">En opinión de algunos psicólogos “<em>a las mujeres les gusta más el relato erótico que la pornografía porque fomenta la imaginación</em>” y en este sentido la propia James ha comentado que “<em>a las mujeres les gustan las fantasías sexuales porque la parte más erótica de su cuerpo está dentro de su cabeza</em>”. Cierto. Y como lo sabe bien ha sabido elegir y combinar magistralmente todos los elementos con los que puede cautivarlas. Para el sexólogo <strong>Manuel Fló</strong> “<em>la autora ha dado con la fórmula, ha sabido plasmar una curiosidad morbosa y tabú que estaba en la sociedad</em>”.</p>
<p style="text-align: justify;">Personalmente, no comparto la opinión de la existencia de una literatura diferente y diferenciada para mujeres y para hombres, y la famosa trilogía no es la excepción. La cuestión es, quizá, que las <em>Cincuenta sombras</em> han conseguido que muchas mujeres se lancen a hablar abiertamente de sexo y a reconocer que consumen este tipo de literatura que es, por otro lado, muy didáctica; ¿o hay alguien en el mundo, hombre o mujer, que a estas alturas no sepa lo que es un “polvo vainilla”?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Alejandra Crespo Martínez</strong></p>
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		<title>&#8220;Tabula rasa&#8221;, de N. Ruiz de Viñaspre y A. Martín Puigpelat</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Mar 2013 20:44:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Agustín Calvo Galán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Martín Puigpelat]]></category>
		<category><![CDATA[La Garúa libros]]></category>
		<category><![CDATA[Nuria Ruiz de Viñaspre]]></category>
		<category><![CDATA[Tabula rasa]]></category>

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		<description><![CDATA[Poesía y música comparten conceptos como tono, ritmo, sonoridad, etc. pero mientras el lenguaje musical es abstracción absoluta, la poesía necesita de un lenguaje algo más figurativo...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Tabula-rasa1.jpg" rel="lightbox[31804]"><img class="alignright size-full wp-image-31807" title="Tabula rasa" alt="" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Tabula-rasa1.jpg" width="186" height="273" /></a>Tabula rasa</strong></em>.<br />
Nuria Ruiz de Viñaspre y Ana Martín Puigpelat<br />
La Garúa Libros (Sta. Coloma de Gramenet, 2013)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">En una catástrofe universal, ¿qué merecería la pena salvar de nuestra civilización? Podemos encontrar una posible respuesta en el final de la película <em>La Misión</em>, de <strong>Roland Joffé</strong>, donde vemos, -tras la traumática destrucción de las misiones creadas por los jesuitas en medio de la selva entre los ríos Paraná e Iguazú-, a un grupo de niños indígenas subidos en una canoa que ven pasar, río abajo, un crucifijo y un violín; la película finaliza con los niños cogiendo el violín y dejando el crucifijo a su suerte. La música, sí, la música como metáfora de lo mejor de la cultura occidental, merecería ser salvada. Estoy seguro de que <strong>Nuria Ruiz de Viñaspre</strong> y <strong>Ana Martín Puigpelat</strong> estarán de acuerdo conmigo.</p>
<p style="text-align: justify;">Poesía y música comparten conceptos como tono, ritmo, sonoridad, etc. pero mientras el lenguaje musical es abstracción absoluta, la poesía necesita de un lenguaje algo más figurativo. Toda obra creativa ha de contar con la interpretación y la recepción de la misma, pero la abstracción del lenguaje musical ha permitido que la misma música esté en medio de conclusiones o interpretaciones de lo más encontradas o contradictorias. El ejemplo más conocido son las obras de <strong>Wagner</strong>, que, sin duda, han podido servir al ensanchamiento de la civilización pero también al de la barbarie. <em><strong>Tabula rasa</strong></em> realiza este tipo de ejercicio de interpretación. Ambas poetas nos proponen su particular <em>playlist</em> musical y firman solidariamente un recorrido poético -a la manera romántica de <strong>Wordsworth</strong> y <strong>Coleridge</strong> en sus <em>Baladas líricas</em>-, donde, a pesar de que en las páginas finales se nos indica la autoría de cada uno de los poemas, el yo autoral ha sido relegado a un segundo plano, admitiendo al otro sin trampas, creativamente, incluso cuestionándose la propia identidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, en este ejercicio no se confunden las voces de las poetas, sino que se refuerzan y combinan a la perfección, unas veces para coincidir en sensaciones y sonoridades, y otras para distanciarse en el contraste, pero siempre creando atmósferas complejas en referencias e impresiones personales. La propuesta es sencilla, las autoras van presentándonos una obra musical y a continuación se plasman los dos poemas que han compuesto a propósito de su escucha. Durante el recorrido poético musical se nos proponen composiciones y compositores de muy diferentes épocas, desde la música antigua, pasando por la barroca o la romántica, hasta llegar a la <em>Tabula rasa</em>, final y título del libro, que hace referencia a una obra muy significativa del compositor estonio <strong>Arvo Pärt</strong> que marcó una inflexión esencial en su carrera musical en busca de una nueva espiritualidad. En palabras de una de las voces del libro:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><strong><em>(…)</em></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>un salmo metafísico</em></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>violines aullando a la luna</em></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>su zumbido animarlo</em></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>(…)</em></strong></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Al fin, la recepción de las obras musicales como el de las poéticas no es más que un diálogo entre un tú y un yo. Las poetas ahondan en ese camino de comunicación jugando a varias bandas: en la recepción de la música, en su interiorización creativa, en el diálogo entre ellas y, por supuesto, en el diálogo entre la poesía y la música. <em>Tabula rasa</em> es una obra que consigue, en cualquier caso, que la poesía no se agote en ella misma y que la continuación entre lenguajes y formas artísticas sea un campo abonado para fructíferas y creativas relaciones.</p>
<p><strong>Agustín Calvo Galán</strong><br />
<a href="http://proyectodesvelos.blogspot.com/" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">http://proyectodesvelos.blogspot.com</span></a></p>
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		<title>Ser fiel a la tradición, transgredir desde lo clásico: &#8220;Limónov&#8221;, de Emmanuel Carrère</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Mar 2013 10:39:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jordi Corominas i Julián</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Anagrama]]></category>
		<category><![CDATA[Emmanuel Carrère]]></category>
		<category><![CDATA[Limónov]]></category>

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		<description><![CDATA[Es uno de esos libros que cuesta soltar, engancha y ejerce una hipnosis que, si bien en algunos momentos decae, hace de sus páginas un viaje por la Historia de los últimos setenta años a través de su protagonista...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Limónov.jpg" rel="lightbox[31768]"><img class="alignright  wp-image-31769" title="Limónov" alt="" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Limónov.jpg" width="185" height="293" /></a>Limónov</strong></em>. Emmanuel Carrère<br />
Traducción de Jaime Zulaika<br />
Anagrama (Barcelona, 2013)</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://amzn.to/15HmHuB" target="_blank"><img class="aligncenter  wp-image-22409" title="Cómpralo aquí" alt="" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2011/11/Cómpralo-aquí.png" width="196" height="31" /></a></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Limónov</strong> </em>es uno de esos libros que cuesta soltar, engancha y ejerce una hipnosis que, si bien en algunos momentos decae, hace de sus páginas un viaje por la Historia de los últimos setenta años a través de su protagonista,<strong> Eduard Limónov</strong>. Sería simplista decir que la obra de<strong> Carrère</strong> es un paseo que sólo transita por Rusia. El país de los zares es fundamental, y el acierto del autor francés es dar con un personaje real de este calibre, un hombre que no debería caernos simpático, pero que aglutina en su esencia esas parcelas de heroísmo romántico que creíamos desaparecidas para siempre desde Lawrence de Arabia. Estos seres gozan con su ego infinito y se inmiscuyen en una lucha personal con muchas luces y sombras, claroscuros que revelan una personalidad en busca de objetivos imposibles, lo que comporta una brutal incapacidad para parar quieto y asumir una felicidad convencional.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante todo, cabe decir que el Prix des Prix de 2011 va más allá de una novela. Sería correcto hablar de una biografía novelada, una investigación ligeramente trucada para encontrar una vuelta de tuerca al género. La idea de inquirir en la vida de Limónov se presenta desde el principio de la narración como un reto para Carrère, quien es intervencionista con su criatura desde una doble óptica de transcribir conclusiones y dejar, en ocasiones de manera excesiva, su impronta en el texto, algo comprensible si pensamos en el vaciado de información realizado hasta convertir al ruso, que en la actualidad mantiene una cierta relevancia política, en un cuerpo de puro arquetipo de novela de aventuras con trasfondo histórico, algo natural en las mejores obras del género, visto desde un punto poco convencional. En este sentido Limónov recogería más bien la estela y un cierto estilo e inspiración en <em>El rojo y el negro</em> de <strong>Stendhal</strong>, siendo en este caso Eduard Limónov un Julien Sorel del Novecientos. Ambos son víctimas de su era. Ambos flirtean con ella en sus sueños de ascenso. Ambos son ejecutados desde la dinámica que marca la pauta de su contemporaneidad. Ahora la muerte no requiere de la guillotina para finiquitar un asunto.</p>
<div id="attachment_31770" class="wp-caption alignleft" style="width: 238px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Emmanuel-Carrère.jpg" rel="lightbox[31768]"><img class=" wp-image-31770" title="Emmanuel Carrère" alt="" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Emmanuel-Carrère.jpg" width="228" height="339" /></a><p class="wp-caption-text">Emmanuel Carrère (foto: Dinkley/wikipedia)</p></div>
<p style="text-align: justify;">Al igual que Henri Beyle, Carrère usa poco la inventiva. La saca a relucir con sabiduría en forma de retratos que desde la recreación de episodios vitales de Limónov quieren ahondar en la psicología del biografiado, lo que depara reflexivas dosis que perfilan mejor el tejido del hijo de un agente del KGB que para sobrevivir ha adoptado rostro de escritor en un baile camaleónico de decadencia perpetua, <em>underground</em> moscovita de los setenta, locura neoyorquina entre la aristocracia y el lumpen, éxito en París, desesperación amorosa y la caída del Comunismo como punto de inflexión que determina la llegada de un intenso otoño marcado por el activismo y la fundación de su propio partido, el Nacional Bolchevique, cuya bandera imita la de la Alemania Nazi con la hoz y el martillo en lugar de la esvástica.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos alardes donde la prosa se libera están bien infiltrados en un estilo que disecciona la singladura de Limónov con quirúrgica frialdad, como si la verdadera ambición del novelista galo fuera articular una obra como espejo de su época. Las sucesivas odiseas del ruso errante establecen un cuadro donde el telón de acero se funde en una completa unidad porque apreciamos la disparidad de lo bipolar. La Unión Soviética como una utopía congelada que piensa en Occidente como una panacea que está compuesta de otras miserias producto del capitalismo. El periplo por los dos mares de la Guerra Fría y la quiebra superlativa de los delirios de grandeza alcanzan su cénit, que es una huida hacia adelante desde la marginalidad preeminente, con la incertidumbre del presente entre la mediocridad de <strong>Gorbachov</strong>, el oportunismo de <strong>Yeltsin</strong> y la solvencia de <strong>Putin</strong>, líder transformado en la otra cara de la moneda, faz plutarquiana del entramado.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimismo, <em>Limónov</em> puede ser leída, ya hemos insistido en ello, como la crónica y desmenuce de la experiencia del propio Carrère, que con el libro ha buscado comprender la fase de la Historia que le ha tocado sufrir, haciéndolo a través de un doble cercano y lejano, armadura que protege en parte al narrador, feliz por hallar un vehículo tan idóneo para mostrarnos su visión del mundo mediante la literatura.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Limónov</em> encierra otro rebuscado guiño. Eduard es un tipo de escritor de claro corte autobiográfico. Carrère se ha reunido con él para recabar datos, pero ya tenía un material que le permitía tener una sólida argamasa con la que empezar a escribir la biografía novelada de la que estamos hablando. De <em>auto</em> a <em>bio</em>, y no es ninguna impostura, sólo un método más dentro de las pesquisas que hilvanan la obra que publica Anagrama. Un ardid que desde parámetros clásicos juega a plantear cuestiones sobre la tradición novelística occidental mientras traza un mapa del pasado reciente, las décadas son milésimas de Clío, en la prueba de captarlo con los ojos de Limónov, símbolo y tragedia, milagro y descomposición.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Jordi Corominas i Julián</strong> (<span style="text-decoration: underline;"><a href="https://twitter.com/jordicorominas" target="_blank"><strong>@jordicorominas</strong></a></span>)<br />
<a href="http://corominasijulian.blogspot.com" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">http://corominasijulian.blogspot.com</span></a></p>
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		<title>&#8220;Antología bilingüe&#8221;, de William Blake</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Mar 2013 06:41:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Estanislao M. Orozco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Antología bilingüe de William Blake]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Caracciolo]]></category>

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		<description><![CDATA[En Blake hay una reivindicación de todo lo humano, concepto que para él también incluye a lo divino. Blake tiene una misión, “despertar a Albión”, es decir, persigue que seamos capaces de aprehender la realidad de manera más nítida...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Antología-bilingüe.jpg" rel="lightbox[31762]"><img class="alignright  wp-image-31763" title="Antología bilingüe" alt="" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2013/03/Antología-bilingüe.jpg" width="185" height="278" /></a>Antología bilingüe</strong></em>. William Blake<br />
Traducción y prólogo de Enrique Caracciolo<br />
Alianza Editorial (Madrid, 2012)</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://amzn.to/13QJlmp" target="_blank"><img class="aligncenter  wp-image-22409" title="Cómpralo aquí" alt="" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2011/11/Cómpralo-aquí.png" width="196" height="31" /></a></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Para situar, y no solo cronológicamente, al poeta inglés <strong>William Blake</strong>, nos apoyaremos en un contemporáneo suyo, <strong>Goethe</strong>, pues Blake nació en 1957, ocho años después que el poeta germano, y murió en 1827, cinco años antes; semejante contraposición entre estos dos grandes de las letras se nos antoja muy ilustrativa ya que Goethe es considerado uno de los padres fundadores del Romanticismo, mientras que, en cambio, a Blake se le suele catalogar como prerromántico, o directamente se lo deja por inclasificable&#8230;, lo cual es comprensible, y, posiblemente, sea incluso lo más sensato. Pero no por ello se debe dudar, y menos a estas alturas, de que William Blake es un clásico. Un clásico, además, que todavía permanece bastante inexplorado, casi secreto, al menos en cuanto a la profundidad alcanzada en la comprensión de sus obras, que aparte de poemas, incluyen pinturas y grabados. No hemos de olvidar que Blake desarrolló también una importante actividad en las artes visuales desde que, con catorce años, empezase a trabajar como aprendiz del grabador <strong>James Basire</strong> y, más tarde, continuase en la Royal Academy, dirigida por <strong>Joshua Reynolds</strong>. En este campo, realizó ilustraciones para obras de <strong>John Milton</strong> o <strong>Thomas Gray</strong>, así como las quinientas treinta y siete acuarelas para <em>Ideas nocturnas</em>, de <strong>Edward Young</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">En cualquier caso, tanto con las palabras como con las imágenes, Blake quiere compartir sus búsquedas, sus vislumbres y sus hallazgos. Quiere que nos adentremos en su mundo. Un mundo plagado de visiones y de imaginación. Un mundo excepcional, repleto de reinterpretaciones, que se anticipa al de muchos pensadores, como, por ejemplo, <strong>Carl Gustav Jung</strong>, y que influirá en los poetas posteriores, entre ellos <strong>W. B. Yeats</strong> y <strong>Emily Dickinson</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">En Blake hay una reivindicación de todo lo humano, concepto que para él también incluye a lo divino. Blake tiene una misión, “<em>despertar a Albión</em>”<span style="color: #ff0000;"><sup>(*)</sup></span>, es decir, persigue que seamos capaces de aprehender la realidad de manera más nítida. Como escribe en su libro profético Jerusalén:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong>I see the Past, Present &amp; Future existing all at once</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Before me. O Divine Spirit, sustain me on thy wings,</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>That I may awake Albion from his long &amp; cold repose…</strong></em></p>
</blockquote>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Veo el Pasado, el Presente y el Futuro que existen simultáneos</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Ante mis ojos. Oh, Espíritu Divino, sostenme en tus alas</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Para que puedas despertar a Albión del reposo frío y prolongado…</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">O, como magistralmente sintetiza (consiguiendo expresar la misma idea de una forma mucho más bella) en su memorable sentencia:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;"><em><strong>If the doors of perception were cleansed every thing would appear to man as it is, infinite.</strong></em></p>
</blockquote>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Si las puertas de la percepción se purificasen cada cosa aparecería al hombre como es, infinita.</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Cita del poeta inglés que fue usada tanto por <strong>Aldous Huxley</strong> para titular su conocida obra <em>The doors of perception</em>, escrita en 1954, como por <strong>Morrison</strong>, <strong>Manzarek</strong>, <strong>Krieger</strong> y <strong>Densmore</strong> para llamar a la banda de rock que estaban formando en 1964, <em>The doors</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Como se puede observar, los versos de Blake portan ciertos ecos de las cuestiones y misterios esenciales para el ser humano. De ahí que continúen con nosotros, que nos persigan y nos susurren que hay mucho más en cualquier lugar, en cualquier momento.</p>
<p style="text-align: justify;">En consecuencia, celebramos que Alianza se haya decidido a rescatar su <em><strong>Antología bilingüe</strong></em>, con prólogo y traducción de <strong>Enrique Caracciolo</strong>. La primera edición en “bolsillo” de esta antología de poesías de William Blake data de 1987, es decir, estamos hablando de una nueva edición, la tercera en este caso. En la portada, el libro reproduce un detalle de una de sus pinturas, concretamente su particular enfoque sobre uno de los hombres más relevantes del siglo anterior al suyo, <strong>Isaac Newton</strong>. Y dentro, en las páginas, el volumen brinda una cuidada selección de poemas que posibilitan a los lectores inquietos un espléndido punto de partida para la inmersión en el mar de ideas y significaciones, a menudo complicadas y crípticas, propuestas por el gran poeta inglés, a quien muchos tacharon de loco por tratar de poner voz a esas partes de su humanidad que únicamente surgen cuando la imaginación y las visiones se convierten en las fuentes de la experiencia directa.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><span style="text-decoration: underline;"><em><strong>The Voice of the Ancient Bard</strong></em></span></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Youth of delight, come hither</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>And see the opening morn,</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Image of truth new born.</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Doubt is fled, &amp; clouds of reason,</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Dark disputes &amp; artful teasing.</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Folly is an endless maze,</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Tangled roots perplex her ways.</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>How many have fallen there!</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>They stumble all night over bones of the dead,</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>And feel they know not what but care,</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>And wish to lead others, when they should be led.</strong></em></p>
</blockquote>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><span style="text-decoration: underline;"><em><strong>La voz del anciano bardo</strong></em></span></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Juventud de deleite, ven aquí</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Y mira la mañana que despierta,</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Imagen de la verdad recién nacida.</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Han huido las dudas y las nubes de la razón,</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Las sutiles disputas, los ingeniosos tormentos.</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>La insensatez es un laberinto interminable,</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>De enmarañadas raíces que confunden sus caminos:</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>¡cuántos han caído allí!</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Tropiezan toda la noche con los huesos de los muertos,</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Y sienten que ignoran todo menos la inquietud,</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Y desean guiar a otros, cuando deberían ser guiados.</strong></em></p>
</blockquote>
<p><strong>Estanislao M. Orozco</strong> (<a href="https://twitter.com/g77en" target="_blank"><strong><span style="text-decoration: underline;">@g77en</span></strong></a>)<br />
<a href="http://www.estanislaomorozco.blogspot.com.es/" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">http://www.estanislaomorozco.blogspot.com.es</span></a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><sup> (*)</sup></span><sup>  </sup><em>Albión: Gigante hijo de Neptuno que personifica Inglaterra. A veces es lo eterno humano, otras Albión es solamente el mundo concreto, y hay pasajes en Jerusalén donde con tal nombre se alude al hombre caído.</em> (Fragmento extraído del <em>Glosario de vocablos de sentido especial en la cosmogonía</em> de Blake, que incluye en las páginas finales la edición de Alianza y que permite a los lectores obtener una información muy necesaria para acercarse a la comprensión de los poemas de la Antología.)</p>
</blockquote>
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