Concurso RdL – Audaces 2011: La edición independiente celebra el nuevo año con nuestros lectores
Por Sergi Bellver | Portada | 19.12.10
La edición independiente se ha consolidado en los últimos años como una alternativa seria, gracias al trabajo y al criterio de muchos sellos que han sabido encontrar o hacerse su sitio entre la avalancha, a veces desquiciada, del mercado del libro. En tiempos de crisis, hay sectores en los que sólo prevalecen los peces más grandes del tanque, que devoran poco a poco a los demás. Pero en otras actividades a veces es el gran dinosaurio el que sucumbe, inadaptado, y tras la extinción sobreviven y evolucionan las formas de vida más pequeñas. Tal vez sin el gran meteorito del Yucatán nosotros no estaríamos aquí y ahora. No lo sabemos a ciencia cierta, pero quizá sin esta crisis atroz, que golpea y pone contra las cuerdas a grandes y pequeñas, tampoco vivirían las editoriales independientes este buen momento, sobre todo desde el punto de vista literario. Aunque a priori la oferta editorial pueda parecer más atomizada y caótica que nunca, lo cierto es que un buen número de editoriales independientes ha sabido permanecer fiel a sus ideas y ha conseguido sacarle los colores a unas cuantas grandes, publicando no pocas veces mejor literatura, acercándola de un modo más directo al lector, impregnando a los buenos libreros de su entusiasmo, compartiendo iniciativas con otros editores, pensando más en ser competentes que viendo a los demás como meros competidores.
Los nuevos editores se adaptan mejor, están más atentos a la crítica alternativa y permanecen en contacto directo con sus lectores, autores y colegas de profesión a través de las redes sociales y otros medios. Trabajan mejor que nunca, pero saben hacerlo porque conocen bien su oficio, pues no pocos llegan de una experiencia anterior en un gran grupo editorial. La edición independiente ha tenido en España referentes ineludibles, no hay que olvidar nombres como Herralde, Tusquets, Barral, Muchnik o Borrás (Pre-Textos), entre otros muchos, que han ayudado a conformar la cultura literaria de la España democrática. Desde hace una década la edición de los “pequeños” se ha ganado el respeto de los buenos lectores gracias al trabajo de sellos como Menoscuarto, Páginas de Espuma, Ediciones del Viento, Bartleby, Minúscula, Barataria, Legados, Calambur, Melusina, Xordica, El Gaviero, Meteora, Libros del Asteroide, DVD o Candaya, por citar sólo algunos. Pero quizá lo que más sorprenda y reconforte de este buen momento de las editoriales independientes sea el hecho de que muchas de ellas hayan nacido o, cuando menos, hayan crecido de manera especial precisamente en tiempos de crisis, tal vez porque al buen oficio y al criterio, a la calidad literaria y al respeto por el libro y el lector, los nuevos editores suman una gran dosis de pasión y un punto de sana locura quijotesca en sus proyectos. ¿Qué otro equipaje envalentonaría a alguien a lanzarse a los caminos de la edición en un momento como el que vivimos, en el que todo parece estar en contra: la crisis económica, esta suerte de adocenamiento social y la mala educación lectora de este país? ¿Qué otra cosa es hoy en día un editor independiente, más que un pequeño gran héroe de su tiempo, un “loco” testarudo que no se deja llevar por el rebaño y lucha por aquello en lo que cree?
En Revista de Letras también queremos apostar por esa manera de hacer las cosas y contagiar a nuestros lectores esa misma actitud apasionada, esperanzada y un tanto febril de muchas editoriales independientes que, a partir del buen criterio y el trabajo duro, han conseguido materializar sus sueños en multitud de proyectos que actúan de dique contra la marea del tedio comercial en las librerías y contra el pesimismo de la gente. Mientras algunos grandes sellos insisten en la estrategia industrial de saturación, las mejores editoriales pequeñas se especializan, miman su catálogo y cuidan al lector, aportando un soplo de aire fresco en esta época de meteoritos bancarios, extinciones laborales y otros desastres sociales. Queremos terminar este duro 2010 con buen sabor de boca y encarar el 2011 con la mejor actitud posible, sacudiéndonos el derrotismo y sin esperar a que nadie llegue desde fuera a solucionarnos las cosas. Creemos en lo que hacemos y lo hacemos con pasión, pensamos que hay otra manera de trabajar, de hacerlo bien y teniendo en cuenta al otro, y por eso nos gustaría que nuestros lectores y visitantes se impregnaran de ese mismo espíritu que también comparten hoy en día muchos editores. Por ese motivo nace esta iniciativa colectiva, el Concurso RdL – Audaces 2011, en la que colaboran veinte editoriales representativas. Aunque sean muchas más las que estén haciendo un buen trabajo, las citadas más abajo son las que se han subido a nuestro barco, editoriales que iniciaron su singladura en los últimos años y a cuyos responsables hemos pedido que nos cuenten lo que ha significado para ellos su particular libro del año, el que cada uno aporta a esta iniciativa. Una iniciativa para alegrar literariamente estas fechas y a la que esperamos que se sumen nuestros lectores y visitantes. Tres de ellos verán recompensada su intervención con un excelente conjunto de lecturas para empezar el nuevo año de la mejor manera posible, pero es probable que cada uno de nosotros aprenda algo de todo esto y que nos dejemos inspirar por las experiencias y el coraje de los demás, de todo aquél que permaneció fiel a su sueño contra viento y marea.
Sergi Bellver
http://sergibellver.blogspot.com
Editoriales que han colaborado en la iniciativa:
Alfabia, Alpha Decay, Atalanta, Ático de los Libros, Baladí, Blackie Books, Cabaret Voltaire, Demipage, E.D.A. Libros, El Olivo Azul, Impedimenta, Libros del Silencio, Libros del Zorro Rojo, Nevsky Prospects, Periférica, Principal de los Libros, Sajalín, Salto de Página, Tropo y Veintisiete Letras.
Bases del Concurso RdL – Audaces 2011
Qué. Cada participante deberá enviar un solo texto de cien palabras como máximo, contando una situación, preferiblemente real, en la que se muestre cómo en un momento en el que todas las circunstancias parecían estar en contra, luchó por un sueño o un proyecto personal, profesional, colectivo o artístico, y salió adelante. Una mudanza al extranjero, un cambio radical de vida, de profesión o de estudios, una situación personal, una nueva empresa, cualquier ejemplo es bueno para homenajear ese espíritu del apasionado, del novel o del héroe cotidiano que permanece fiel a sí mismo.
Cuánto. Un jurado, formado por la dirección y varios miembros de la redacción de Revista de Letras, representantes de las editoriales colaboradoras y libreros, elegirá las tres mejores historias, las más inspiradoras, las mejor contadas. El premio para cada uno de los tres ganadores consistirá en un lote de veinte libros publicados a lo largo de 2010 por las editoriales colaboradoras del concurso. Cada lote, valorado en 500 euros, será enviado a domicilio.
Cuándo. Hasta las 21.00 horas (hora peninsular española) del domingo 2 de enero de 2011. El fallo del jurado se publicará en Revista de Letras el miércoles 5 de enero, víspera del día de Reyes.
Cómo y dónde. A lo largo de dicha convocatoria, el sistema único de participación será a través de un comentario visible en esta misma entrada. Sólo entrarán a concurso los textos de quienes faciliten una dirección válida de correo-e en el apartado correspondiente del formulario de comentarios. Revista de Letras no hará pública en ningún caso dicha dirección de correo-e, ni la utilizará para su base de datos. No se aceptarán comentarios anónimos ni ofensivos.
Quién. Podrá participar cualquier persona de cualquier edad y nacionalidad, a condición de que resida en España o que, en caso de resultar ganadora del concurso, facilite una dirección de entrega en territorio español. No podrá participar en esta iniciativa ninguna persona vinculada profesionalmente a Revista de Letras ni a ninguna de las veinte editoriales colaboradoras de este premio.
El fallo del jurado será inapelable y la participación en este concurso implica la plena aceptación de sus bases.
* No te admitirán mensajes de opinión o comentarios que no sean los propios textos de participación. Para opiniones, se dispone de la página en la que se relacionan los libros que forman parte del premio. ¡Gracias!
Los audaces editores que han colaborado en esta iniciativa nos presentan sus mejores libros de 2010, los que podrán conseguir los tres ganadores del Concurso RdL – Audaces 2011.
¡¡¡Os invitamos a participar y a dejar en “Comentarios” vuestras aportaciones!!!
(No olvides incluir tu dirección de correo-e para poder ponernos en contacto contigo si obtienes uno de los tres lotes).













19.12.10 10:20 :
Mi relato está basado en la vida misma, en una situación que vivimos este pasado año en mi familia y que, seguramente no dista mucho de la que han vivido otras familias que por desgracia padecemos el azote de la tan traída y llevada crisis. Mi marido y yo trabajabamos los dos y de golpe nos vimos haciendo cola en las temidas listas del paro. Fué un golpe tremendo para nuestra economía y tanto más para nuestra salud, tanto moral como física. Fueron momentos muy duros. Mis padres son personas mayores y antes de darles el disgusto de saber la situación por la que estábamos atravesando decidimos ocultarles el hecho y hacer como si nuestras vidas siguieran su rumbo habitual. Pasábamos las mañanas cerrados en casa, avergonzados, como terroristas, con miedo a que supieran de nuestro paradero. Las tardes nos ibamos a la playa, en pleno mes de febrero, a caminar, a agotarnos, a llorar…No he podido volver a esa playa, ni he vuelto a ponerme la ropa que llevaba en esa època, es superior a mi…A fuerza de patear empresas, mandar mil y un curriculums, chapotear por la red en busca de un trabajo, de lo que fuese, servía cualquier cosa…en septiembre una empresa contrató a mi marido y en ella sigue. Ahora que ha pasado todo, la sensación de vergüenza, de estar haciendo algo malo, de soledad, de derrota, aún permanece en el recuerdo. Solo de pensar en la playa se me revuelve el estómago…
20.12.10 11:18 :
El verano que acabé mi segunda carrera universitaria, descubrí que en casa había un problema de adicción a la cocaína. Me quedé por si una sobredosis se llevaba a mi madre y dejaba a mis dos hermanos sin nadie más. He rechazado grandes ofertas de trabajo (soy bueno en lo mío) por estar cerca de ellos.
Este año los Reyes Magos traerán un portátil al pequeño y colaboramos mi madre, mi hermana y yo. Me gusta hacer de padre, aunque sea de uno malo que consiente de vez en cuando.
A veces lo valiente no es marcharse, sino quedarse.
20.12.10 15:24 :
MIL Y UNA HISTORIAS MENUDAS
En la escalera mecánica del metro un señor desgastado y encorvado delata la marca de su pantalón, en la etiqueta “luxury jeans great quality”. En el pasadizo hacia el vestíbulo se oye una música trepidante, bellísima, de violín y guitarra, penetra el alma en esta hora sombría. En la salida del metro un paki con muñón en el brazo vende DVDs de películas. Una bolsa de plástico colgada del muñón mientras un niño chino de poco más de 7 años le regatea.
Asciendo por las escaleras al trozo de cielo azul exterior, y respiro el aire profundo de la vida.
20.12.10 18:20 :
Hace 10 años tenía un trabajo bien pagado en una multinacional y ganaba más que el presidente del gobierno; eso me producía vergüenza ya que mi trabajo era mucho más sencillo que el suyo; me pasaba la vida viajando sin ver apenas a familia y amigos y no era feliz.
Un día leí una frase que decía: “la felicidad es un estado interior y por ello no depende de lo que tienes si no de lo que eres”. Ese mismo día dimití, hoy gano diez veces menos pero soy diez veces más feliz, así que he ganado con el cambio.
20.12.10 18:21 :
Mi vida cambió un mes después del 11 de septiembre del año 2001. En el mismo Nueva York infiel y pagado de sí mismo donde decidí dejar atrás parte de una vida y afrontar aquí una nueva. Conmigo vinieron mis personajes, los mundos extraños que había creado y sus escenarios recurrentes; las historias abocetadas que aún hoy persigo tras las palabras y la certeza de escribir únicamente para hacer sentir. Fue duro, pero conseguí vivir de un teclado. Como lección principal adquirí la certeza de que la compañía es vital para emprender estos viajes. Cuando se dejan atrás los viejos compinches y los nuevos cómplices se hacen amigos y amantes.
20.12.10 18:36 :
Al llegar a casa, dejó caer los pantalones sobre la silla y se fue a la cama. No se quitó el jersey; se acostó así, impregnado de tabaco, fritanga y sudor. Se rascó los huevos antes de acomodarse bajo las sábanas, se olió la mano y, después de comprobar que seguían oliendo como siempre, se enroscó sobre la almohada igual que un gato. Tenía el peor trabajo del mundo y lo sabía.
Al día siguiente no fue a trabajar. Se duchó con agua caliente y salió a fumar al parque, y, por primera vez, no sintió envidia de las palomas.
20.12.10 19:04 :
Me encontraba sola sentada en la orilla del lago Mälare recordando. A pasado mas de un año del día que me dieron la noticia que mi esposo tenía cancer al pancreas. No llevabamos mucho tiempo en Suecia, solo seis meses, eran tiempos de iluciones y miles de metas para nosotros y nuestros tres hijos, los cuales de un momento a otro se interrumpieron, él y su enfermedad me exigía atención y por otro lado mis tres hijos, los cuales dependen de mi fortaleza.
Un monje filipino lo operó con las manos, ahora esta mejor y el cancer desapareció
20.12.10 19:52 :
Yo subía por Marcelo Spinoza.
Oí un grito como jamás había oído —creo que todavía lo oigo— y levanté la cabeza. Vi a un tío correr hacia mí con los ojos muy rojos y un bolso agarrado contra su pecho, sonreía. Su mirada me ignoraba. Creo que eso fue lo que me cabreó. Al pasar a mi lado ladeé la cadera haciendo que perdiera el equilibrio. La hostia fue de escándalo. Se levantó y siguió corriendo con una visible cojera. Recogí el bolso y lo entregué a su dueña.
Me dijo que era un valiente.
Ha sido bueno saberlo.
20.12.10 21:00 :
Mi abuela murió cuando mis padres la encerraron en la residencia. Yo solía ir a visitarla y ella me daba caramelos del caserío que se me pegaban en los dientes y mi boca sabía dulce durante días. A veces también me daba dinero para el cine. Era demasiado pequeña para ir al cine pero no para saber que el dinero era bueno. Lo guardaba en la hucha y nunca me lo gastaba. Me gustaba agitarla junto al oído. Cuando rompí la hucha, ya el dinero no valía.
El día de la muerte de mi abuela, mi padre estaba de viaje. Y mi madre no quiso hacerse cargo de nada. La incineraron los de la residencia. Desde entonces, la muerte tiene un sabor dulce, como de caramelo revenido.
20.12.10 21:27 :
La primera vez que soñé que vomitaba mariposas negras, toda mi persona entendió que por fin estaba al final de un camino, y que en el horizonte se vislumbraban mejores sendas por recorrer. Pasados los años, el viaje no hizo mas que comenzar; depresiones y guerras perdidas en injustas batallas entre batas blancas me recuerdan cada día que lo verdaderamente interesante es vivir y aprender de lo vivido.
20.12.10 21:47 :
Cinco años luchando.Cuando la economía va mal, primero eliminas los vicios, y vivimos de eso, de vender vicio.Ya son años sin vacaciones,sin cine,sin fiesta,trampeando las deudas…pero estando juntos,todo se puede arreglar.Si lo que cocinamos no basta,creamos novedades.Siempre tendremos los libros para inspirarnos.Pero no los de cocina,eso seria copiar .Es mas inspiradora la melancolía de Kafka que la alegria de Berasategui,la magia de Murakami que la de Adriá,la erudicción de Norfolk que la de Arzak.Los libros no son un vicio,son nuestro pan.Y mientras estén con nosotros,estaremos juntos,saliendo adelante.Siempre.
20.12.10 22:04 :
El 2.009 fue el año internacional de la astronomía, pero yo no miré al cielo ni una vez. Me atraparon, sin remedio y sin posibilidad de escapatoria, las paredes de mi habitación. Con la carta de despido escurriéndose de mis manos, decidí que la vida me sabía a hiel.
“En este año caminaremos 317 kilómetros y tendremos unas 60 relaciones sexuales”, leí. En ese instante, tras dos meses de encierro, me apeteció pintar mis propias estrellas y lanzar a los pesimistas un maleficio para que se fueran lo más lejos posible. Me quedaba el polvo del camino… otros polvos también.
20.12.10 22:30 :
No voy a vomitar. Sólo es comida. No pasa nada si se queda dentro. No es una granada sin argolla ni una bola de cocaína que amenaza con disolverse y matarme sin subidón. La comida está hecha para que alguien se la coma. Culpabilidad cero. Ninguna persona sana engulle pensando en la purga. Esto es una obsesión. Una adicción. Una enfermedad. Una paja mental. Un quiero y no puedo. Un que se jodan con efecto boomerang. Desde hoy no más marcas en los nudillos ni más quemazón de esófago. Desde hoy y para siempre ya no voy a vomitar.
20.12.10 22:37 :
Ser consciente de la muerte propia da vidilla y abre el cuerpo y el espíritu a la posibilidad… amo porque me muero, escribo porque me muero, me desato porque me muero, acojo la lluvia y el nublado porque me muero, río porque me muero, vivo porque me muero… y desde ese naufragio [que es puro conocimiento] comienzo a despreocuparme por ciertas cosas del mundo de los hombres… por sus trámites y sus asuntos reglados por acuerdo unánime [es todo una matemática de números rojos], por la mirada crematística y aburridísima del mundo, por las máscaras obligatorias, por el temor de ese dios inventado como sinergia de poder, temor y dinero… vamos, que me empieza a dar todo un poco igual si no despierta en mí cierto interés lúdico.
Cuando uno sabe a ciencia cierta que se muere, es cuando empieza a buscar sensaciones con hambre y a gozarlas, porque empieza a tamizar en su vida y concluye que el sentido común es un absurdo moral que ya fue atado por otros hombres con el acre objetivo del sometimiento. No es un tiempo de compromisos, porque es un tiempo de verdades tangibles que se cuecen en un tiempo presente, y los compromisos son siempre en clave de futuro [humo, puro humo y cadenas].
Alguien me dirá entonces… “pero sin compromiso no llegamos a ninguna parte”… es que no vamos hacia parte alguna, que somos solo una química en valores absolutos. El hombre es un ser por acumulación de seres, un complejo de potencias que se resumen en un continuo de acción/reacción en un ser falsamente unitario. Cada célula da y pide, cada tejido aporta y reclama, cada órgano responde y utiliza. También somos contradicción biológica, conteniendo lo ansiogénico junto a lo inhibitorio… y ahí es donde la consciencia de muerte puede intervenir para bloquear el proceso y desatar al hombre vital que necesitamos cada uno.
Saber que vas a morir te hace más libre… mucho más libre.
20.12.10 23:29 :
Nunca he sido valiente. Si acaso, inconsciente de los peligros, en ocasiones he arriesgado el físico de la manera más tonta. Estudié la carrera que quisieron mis padres, no me fui de mi ciudad natal, nunca di un puñetazo en la mesa harto de tantas injusticias en mi trabajo. Con cierta regularidad mentí para no quedar mal sugiriendo que la culpa era de otros. A mi pareja le fui infiel cada vez que pude salirme con la mía.
Sin embargo debo confesar que en una cosa fui audaz toda la vida. Decidí ser feliz cada día a pesar de todo
21.12.10 0:07 :
La vida responde en la medida en que un@ apuesta. Había estudiado danza, pero a mis treinta y cinco años me encontraba metida en un trabajo desquiciante, sola, con dos hijas pequeñas. Tras una crisis alérgica de cinco días en el hospital, lo decidí. Dejé el trabajo y me puse a estudiar pedagogía de la danza, únicamente con el subsidio y algunas clases. Aunque nunca terminé esa carrera, y a pesar de muchas penurias, tengo el honor de haber pasado horas y horas con niños en aulas trabajando el movimiento. Aún hoy me asombra poder realizar esta tarea.
21.12.10 1:07 :
Dicen que Dios creó el mundo en siete días. En mi familia tampoco se quedaron mancos: mis padres tardaron tres años en crearla, pero la reconversión industrial la destruyó en menos de seis meses. Mi padre perdió la fe y los recuerdos. Mi hermano pequeño se refugió en un mundo en el que no os atreveríais a entrar. Mi madre camina por el filo de los nervios rotos.
Yo estuve a punto de desaparecer bajo una tonelada de escombros emocionales, pero me salvé por los pelos de los libros, la creación y el continente sonoro de la memoria. Para no olvidarlo nunca.
21.12.10 7:27 :
Miro a mis hijas, las miro y admito que son bellas, insultantemente bellas e inteligentes. Me recuerdo a mí mismo, joven y trémulo, preguntándome si la vida era eso, u otra cosa. Decidí latir lento, dejar que los afluentes del tiempo me arrastraran hasta aquí. Ahora puedo satisfacerme contemplándome en sus espejos, sin miedo ya al mal, al vacío, al desconcierto, y a la muerte.
21.12.10 11:14 :
Al despertar, todo parecía real. En su sitio: la ropa tirada, libros desperdigados. La noche y sus pesadillas ya eran una niebla de la memoria que se hacía más espesa al parpadear. Ese día podría ser algo nuevo, pensó. Coger fuerzas, tragarse el orgullo herido, saber que ya nada va a ser igual. Mucho trabajo para algo tan débil y pequeño como un ser humano. También, pensó en dejar de serlo y rasgarse esa piel vieja. Pero el día se precipitaba a su comienzo, no había tirado la toalla , no. Puso a calentar agua y miró por la ventana.
21.12.10 16:15 :
Como cada mañana sigo aquí. Despertándome y sin morir.
21.12.10 16:18 :
Hola tu. Yo soy ruso. Nunca escribe tu idioma. Perdona lo feo que hago pero mi jefe me ha dicho que escriba o si no puta calle. Vergúenzame mucho. En mi pais buenos escritores. Por favor trae cinco cajas de cerveza mas a Bar Pepe calle Cervantes. Y factura.
21.12.10 16:37 :
Tercera vez que me presento a la oposición y tercera vez que no consigo plaza. Ya tengo treinta años. Ya estoy harto de no tener dinero, de seguir dependiendo de mis padres. Mi madre me aconseja que me presente una vez más. Mi padre está harto de mí; soy una carga para él ya demasiado pesada. Mi novia, aunque no me lo dice claramente, también empieza a estar cansada de la vida que llevamos. Sé que doy lástima… No sé qué es lo que tengo que hacer ahora. Aquí no hay trabajo. Siento que estoy desperdiciando la vida. Mi madre insiste en que después de tantos años estudiando la oposición, ahora que ya me sé los temas, abandone. Creo que puede tener razón. Mi padre, en cambio, no dice nada, se calla. Creo que hace bien. Hay que tener cuidado con los seres queridos, con la familia, con las personas que nos quieren, porque nos pueden dar un mal consejo. Mejor callarse y no dar nunca consejos.
21.12.10 17:47 :
Interioricé lo gorda que siempre había estado y, con esa certeza a cuestas, aprobé y entré en Derecho; me fui del pueblo y llegaron las primeras fiestas, siempre vomitando, antes o después, sin poder dejarlo nunca. Llegó un mes de junio artificialmente frío.
-Hemos ido a la Facultad. Cuatro años por el retrete. Volverás a casa.
Diez años después y diez centros distintos más tarde ni siquiera recuerdo lo que es la libertad. Por eso, ansío reconquistar una autonomía moderada cuyas únicas ataduras sean la hipoteca y el colegio de mis hijos, aunque sé que nunca podré tener uno.
21.12.10 18:14 :
El accidente fue mortal. El coche dio tres vueltas y cayó por un barranco de diez metros. Vi a mis hijas inertes, caídas al barro, en posturas inverosímiles. No tuve tiempo de reaccionar. Un paisaje de atardecer con unos colores nunca vistos me rodeaban. Y una espléndida paz.
Vi a un ser luminoso a pocos metros. Se acercó lentamente. Y me dijo: “tienes dos opciones. Quedarte o regresar”. Y de inmediato me mostró las consecuencias del retorno. Las secuelas de mis hijas, la vida deteriorándose mes a mes y una muerte, al cabo de los años, lenta y dolorosa.
Regresé.
21.12.10 18:35 :
cuando le conocí. en Madrid. él tenía cocaína. dos novias. un gato. y 30 euros en el banco. tres días después. me dio su cocaína. y el amor por sus novias y su gato. al día siguiente me fui a vivir a Lyon, Francia. durante los tres meses siguientes pensaba primero en él. y en su gato minusválido. en sus novias. y luego pensaba: oh, mierda. y luego no pensaba nada. me enamoré. me enamoré terriblemente. después me fui a vivir a Barcelona. y así lo hizo él. sin su cocaína. sin sus novias. pero también sin su gato. ayer adoptamos uno.
21.12.10 19:21 :
Había ido dando tumbos por diferentes estudios universitarios. Probé la pedagogía, el diseño gráfico y hasta el derecho. Pero no conseguía saciar lo que yo llamo mi sed. Entretanto fueron pasando los años y fui probando trabajos: comercial, dependienta, aseguradora, canguro… Y la sed allí seguía. Fue ya al final de la tercera década de mi vida cuando a través de una afición, la lectura, me encontré con ella. La fuente que saciaría esa sed energética y vigorizante que me ha hecho llegar hasta donde estoy: la filología. Así que ya licenciada, alzo la copa y brindo por el impulso.
21.12.10 19:53 :
Él quería ser yo. Deambulaba por mis sombras y por mis sueños, tímidamente al principio. Ocupaba los huecos que yo iba dejando, construía los pensamientos y las ideas que yo no era capaz de pensar, de idear. Con el tiempo su presencia etérea fue solidificando. Su tesón fue tan encomiable como mísera mi indiferencia. Me dejé llevar. Finalmente, un día, sin saberse cómo, sin recordarse cuándo, triunfó. Ahora él es yo y yo.. yo no sé quién soy.
21.12.10 22:14 :
LOS DIENTES PERDIDOS DE SONNY BOY
[una situación real en la que se muestra cómo en un momento en el que todas las circunstancias parecían estar en contra, Sonny luchó por un sueño y salió adelante]
Si a Sonny Boy Williamson no se le hubiesen caído los dientes, quizás nunca habría tocado la armónica como un ángel en los estudios de los hermanos Chess, ni hubiera podido dejar atónito a Willie Dixon, que dijo llorando: «interpretas la vida cotidiana sin nombrarla; y eso, Sonny, hasta ahora no lo había hecho nadie con una armónica».
Sonny Boy Williamson sintió la boca seca y pidió una zarzaparrilla. La bajó a buscar Big Maybelle a un garito de los bajos del edificio Aristocrat mientras silbaba «Ain’t no mountain high enough».
Chicago fue aquel día un Rhythm’n’blues.
22.12.10 0:18 :
Cuando me detengo a pensar en el pasado mi propia vida me parece un cuento aprendido. He superado la oscuridad del abismo y me siento tan fuerte y feliz que casi no recuerdo las tinieblas.
A veces me despierto tras un mal sueño y rememoro tus días de lucha, tu agonía, tu muerte y vuelvo a aquel calvario que me dejó sin ti. A aquellos días de insomnio, de vacío, de preguntas sin respuesta en los que sólo el suicidio podría llevarme a tu lado.
Pero sigo aquí, incansable, disfrutando la vida que te debo, siendo un pedazo de ti.
22.12.10 8:10 :
Cuando las cosas van maldadas, todos intentamos escapar. Yo, sin querer, creo que he hecho lo mismo con mi hijo. Como ya no podia más con su rebeldía, creo que, inconscientemente, he hecho que vaya a vivir con su padre. No me arrepiento de haberlo enviado con su padre, pero sí de haberlo separado de mí. Es la persona que más quiero, pero por su bien, creo que era lo mejor. Espero no haberme equivocado.
22.12.10 9:10 :
El presidente de la empresa con la que estaba negociando concertó una cita personal conmigo para cerrar el trato. Me quedaban unos meses de subsidio y decidí lanzarme a poner todo lo aprendido durante estos años al servicio de mi sueño. La situación económica familiar era desesperante.
Me ofreció un trabajo en su empresa, una oferta que llegó a marearme y solucionaba mis problemas económicos. Después de un breve carraspeo le agradecí y rechacé su propuesta. Yo no estaba en venta, quería llevar adelante mi proyecto. Sonrió y cerramos el trato, mi empresa tendría trabajo asegurado para los próximos años.
22.12.10 9:48 :
Las luchas son derrotas en mayor o menor medida.
Pérdidas, daños.
Cuando se trata de la vida, aún más.
Hacía poco que le e-conocía, una concatenación de infortunios le llevaron a un permanente naufragio. Sin techo, ni ropa, ni futuro por el que luchar.
Cubrí sus necesidades básicas, le vestí, y alimenté, pero no fue suficiente la dosis de esperanza. Y llegó la peor de las e-noticias, quería marcharse, huir, terminar. No sé de donde saqué tanta cordura, tanta valentía, sólo sabía que no habría otra oportunidad.
Él vive. Yo aquel día morí un poco.
22.12.10 11:30 :
Descubre, con manos temblorosas, la efigie de mi padre. Los brillantes difuminan vagamente el trabajo de los años. Todos aplauden en el desmesurado vestíbulo del Banco; ella me mira, un poco más dulce que cuando estamos solos. Aún se siente defraudada por mi fructífero afán de no heredar ninguno de los logros de mi padre; arrepentida de haber consentido que su ausencia se colmase con palabras ocultas en papel, viajeras en el tiempo, ajenas a su mundo y sus deseos. Desprecia mi dicha. Voluntariamente ignora las frías paredes que forjaron mis sueños. Si pudiera, al mirarme, me arrancaría las palabras.
22.12.10 13:18 :
“Yo…te veo bien ¿Qué hiciste?”
¿Qué hice?
Quererla
Enfermar, mientras el tumor de los celos, de la soledad acompañada, de la ansiedad, del si me dejas muero, extendía sus raíces purulentas por mis intestinos.
Luego pensar, creer, equivocarme, que la soledad real sería mejor.
Quererla, quererla…
Correr, hacerme adicta a las arañas rojas que primero crecieron en mis pies, luego en mis muslos, luego en mis muñecas.
Correrme.
“No me dejes”
Gritar, caer de rodillas exhausta.
“no te vayas”
Sacarme del agujero del pelo.
“Te quiero”
Girar sobre mis pies de cristal, bailar hasta marearme y caer, graparme una sonrisa en la cara, regar un brote de corazón. Drogarme, follar, beber, drogarme, follar, fumar, follar, vomitar, follar, dejar migas de pan de camino a casa.
Latir, follar, pum, follar, pa. Desear. Ahogarme, sollozar, gemir, respirar. Sangrar.
“No volverás a verme”
Ver morir a alguien.
“Siempre te querré”
Morir por dentro.
Morir del todo.
Quererla, quererla hasta la extenuación.
Refugiar un cuerpo vacío en un bosque, una carcasa.
Nacer, resucitar, mucho más allá de tres días en esa misma carcasa.
Llorar bajo la lluvia.
Pensar…
Quererla….
Asumir………
Respirar
22.12.10 13:43 :
Mentiras y falacias vertidas sobre mí, daban al traste en ese momento con todo lo que había soñado. Esta crisis que dicen que a todos afecta es sincera; al menos eso. Conmigo lo fue. Se presentó como alguien a quien no esperas. Como un viejo conocido del que no quieres saber nada. Pero yo también me presente, le planté cara. Le hice ver quién era. Y ahora, tras varias derrotas y una sola victoria veo de nuevo mis sueños y mis ilusiones flotar en el aire, esperando que los pueda atrapar.
22.12.10 13:43 :
Todo empezó el día antes de cumplir los 40. Visita de urgencias al ambulatorio, baja por ansiedad, psicólogos, paroxetina y la estupefacción general de la gente de mi entorno, que no entendía qué más le podía pedir a la vida una persona con pareja estable, piso propio y sueldo de ejecutiva. Lo único que yo sabía era que sólo me sentía feliz los jueves por la tarde, mientras comentaba novelas y leía los relatos de mis apasionados compañeros del curso de narrativa. En el momento en que decidí convertirme en editora supe que ya había vencido a la enfermedad…
22.12.10 14:12 :
Hace dos años un 17 de enero, San Antón, mi mujer me dejó por un amigo de la infancia. Acabé solo en la terraza comiendo las rosquillas azucaradas. Ese mismo día se anunció la creación del primer Marathon de la ciudad. Me decanté por correr. Decidí participar en esos cuarenta y dos kilómetros de calles vacías, dorsales aleatorios y zapatillas de suela blanda. Cuando faltaban dos semanas para la carrera en una revisión de la empresa me diagnosticaron una cardiopatía. Los médicos me desaconsejaron que corriese. No les hice caso. Lo terminé en menos de cuatro horas. Este año repito.
22.12.10 14:37 :
Ha habido temporadas en que acompañaba a mi padre en dos jornadas de trabajo excepcionales, sin dormir. Para imaginarme su dolor de espalda legendario, multiplico mentalmente por diez mi dolor amateur.
A la vuelta: las tragaperras despertando y la radio que abandona su tono embarazoso y da paso a voces más directas e informativas no menos repugnantes.
Mi padre me ha hecho blando y sentimental. Cada medida disciplinaria suya —me aguantaba la cabeza con las dos manos y la apuntaba al sol: «mira, sostenle la mirada al menos tres segundos»— me sorprende henchido de ternura por haber recibido una educación pírrica.
22.12.10 16:12 :
Estoy sentado en el suelo al lado de un parque con mis cartones. Algunas lágrimas caen, no les hago caso.
Aquel árbol me cuenta la historia de un chico que se subió a él y escondió un tesoro.
Un susurro me dice que lo encuentre. Escalo y mi culo gordo y viejo, treinta años son muchos, se acomoda. Mi mano levanta una corteza y encuentro un soldado de juguete y mi pasado regresa. Yo había existido, fui niño. Me siento persona y sonrío con mis lágrimas.
Permanecí ahí un rato. Le di un beso y me manché de resina.
22.12.10 16:39 :
La llamada me sacó de la cama. Mi padre se había encerrado en la cochera y amenazaba con volar el edificio con una bombona de butano.
Había vuelto a beber, no solo anoche, hacía meses. Pero mi madre, para no preocuparme, me lo había ocultado.
Colgué. Mientras empezaba a vestirme, imaginé la escena.
Él sentado en la oscuridad, en silencio, mientras yo le hablaba desde afuera, tratando de convencerlo, de calmarlo, más como a un animal que a una persona.
Cuando saliera, me miraría como si yo hubiera ganado, aunque los dos sabíamos que era siempre yo el que perdía.
22.12.10 16:48 :
La decisión le dejo perplejo al principio, sin embargo, conforme pasaban los minutos vio con claridad que había tomado el camino acertado.
Éste le resultaba conocido, aunque sabía que jamás había estado allí, estaba seguro, y antes de llegar, ya sabía lo que iba a encontrar. Era una sensación extraña.
Nadie se sorprendió al verle entrar y la falta de saludos, le pareció lo más normal de mundo.
Quiso darles un abrazo, un beso, pero algo en su interior le dijo que no era el momento, que no lo entenderían.
Entonces, como un rayo, llego la pregunta: ¿cerré la ventana?
22.12.10 19:36 :
La crisis de los treinta tuvo la culpa.
Después de diez años con el mismo empleo, ir a trabajar se había convertido en una rutina asfixiante. ¿Era eso lo que quería para el resto de mi vida? Decidí que no. Dejé el trabajo y comencé a estudiar. Volví a sentirme feliz. Cuando acabé la carrera, me propusieron que me matriculara en un doctorado. Una amiga me aconsejó que no me doctorara si quería tener hijos. Una cosa o la otra. Hoy por hoy soy la doctoranda de más edad de mi departamento y la única que está embarazada. Nunca me ha gustado que me dijeran lo que podía o no podía hacer.
22.12.10 21:04 :
En el asiento de atrás de aquel taxi francés empecé a temerme lo peor. Fue allí, todavía me acuerdo, y no porque tenga en la cabeza imagen alguna del asiento en cuestión, sino porque las que sí tengo son las de aquellos carteles verdes. Bueno, y también porque sé que aquellos carteles los vi desde aquel taxi francés.
Lo peor era bastante malo: que me lo había buscado yo sola. Y como era bastante malo me empezó a doler la tripa.
Pero lo peor era bastante bueno, en realidad: vivir allí me lo había buscado yo. Pronto pasó el dolor.
22.12.10 21:11 :
Después de dar vueltas como una peonza por el mundo, llegó a casa con las rodillas echadas abajo, no vio el último escalón y cayo rotundamente frente la puerta de la casa de su infancia. Volvía a visitar el amor que siempre te espera entre unas cálidas paredes, cuando tienes la suerte de ser una afortunada. Hacía años se había marchado detrás de su propia vida, que la guiaba con una especie de hilo invisible tras el sueño y la esperanza de vivir aprendiendo, sintiendo cada pequeño detalle de la vida. Cuando más entregada estaba a tal aprendizaje, olvidó por un instante aquel hijo que perdió con tres años tras una insoportable enfermedad. Luchó como una leona que defiende a sus crías en aquella época, pidió a Dios, en el que dejó de creer en su juventud, como si fuese alguien material y visible. Quiso convertirse en bruja para encontrar un antídoto…
Finalmente cuando no hubo remedio y el alma se le rompió en mil cien pedazos de cristales finos, uno por cada día que había vivido su hijo, fue cuando decidió ir en busca de su vida, perseguirla para darle alcance y poder acariciarla.
22.12.10 21:35 :
LA PRUEBA
Nos entregaron el ejercicio a las nueve; al ojearlo mi corazón brincó alborozado pues supe que podía bordarlo. Contento comencé a llenar folios y folios con las respuestas exigidas pero a las doce me inquieté porque la mayoría de mis competidores abandonaron la sala y yo apenas había hecho la mitad del examen. A la una vi como el último se marchaba y pensé en abandonar pero, por verguenza torera, decidí continuar. A las dos, por fin, lo entregué terminado. ¡Un mes después el puesto era mío!
22.12.10 21:59 :
Casi mando todo a la mierda. Primero se fueron las fuerzas, luego las ideas. El maldito somier medía 1,50×2 y se negaba a dejarse subir hasta el dormitorio. Tras una hora de empujones, maniobras imposibles y dolor de músculos, el mamotreto había decidido quedarse atascado en el rellano de la escalera desde donde parecía mirarme sonriente. Entonces fue cuando lo vi. Lo vi claro. Cristalino. Subí, sudoroso y dolorido, lo agarré como pude y ejecuté mi movimiento: un golpe de cadera seco, magistral, del que mi enemigo no supo defenderse: clac, y el somier estaba al otro lado.
23.12.10 10:50 :
No conocía a nadie excepto a una hermana de mi madre, pero me daba vergüenza acudir a ella. Era la tercera vez. Esa vez llegué para quedarme. Veintitrés años, una infancia en la huerta, el corazón recién pegado con superglú. De pronto incrustado en las entrañas del monstruo. Incomunicación. Ventanas. Tráfico. Insomnio. Un Martínez Soria del siglo veintiuno, pero sin humor. Mi táctica fue escribir para ella. Salía en una parada del metro —capuzones en el asfalto, como un delfín enfermo y ansioso— al azar, y escribía. Debió gustarle algún párrafo. Pronto hicimos amigos en común. Madrid y yo, digo.
23.12.10 11:58 :
ESE TROCITO DE ACERA
El taxi suele dejarla un poco más abajo.
Llega con los pezones doloridos porque Abhu se ha pasado hoy mamando. Quizá se parezca a su padre en lo glotón. Quizá, porque no podría asegurar cuál de los dos tipos que la violaron antes de embarcar es el padre del pequeño. En cualquier caso, piensa en los ojillos vivaces del crío mientras se alimenta y Aisha sonríe feliz, sin disimulo, al tiempo que llega a ese trocito de acera en el que desde hace ya casi un año viene pagando el precio del peaje.
23.12.10 12:08 :
Me miro y me veo en una estación, frente a un andén, Esperando.
Esperando para iniciar otra partida, una más,
Con mi maleta llena de sueños doblados.
Agarrada a una mano,
Otra mano que soltaré antes de partir
Una vez más.
Otra mano más dejada en el camino,
En un camino que emprendo sola, otra vez.
Otra vez,
Otro andén,
Otro tren,
Una maleta más
Y la mano de un TÚ
Que inminente e irremediablemente
Se volverá a convertir en un extraño.
Sola, con mi maleta y mis sueños doblados,
Sin mirar atrás…
Me acostumbré a viajar sola.
23.12.10 12:37 :
Todos me decían que no tenía madera de escritor. Me criticaban que pretendiera ser como Cortázar o Vargas Llosa. Y yo, que desde niño sólo soñaba con escribir, no hacía otra cosa que esperar a las musas, mientras procuraba que quienes se reían de mí no las espantaran.
Anoche por fin llegaron. Me inspiran las más bellas historias al oído. Las mimo y escribo y las mimo y sigo escribiendo, como lo haría cualquier escritor. Ahora ya nadie se ríe. Sólo se escuchan mis dedos sobre el teclado y el suave susurro de las voces de mis musas.
23.12.10 13:26 :
Es la novena vez que me lavo las manos.
La novena de esta tanda, porque de tanto lavar, mi piel se va estropeando más y más.
Hoy decido que estoy harto de píldoras que dan sed y espasmos al hablar.
Decido que, quizás con ayuda de un psicólogo, puedo enfrentarme a mis miedos.
Una mañana fría, en otra ciudad distinta : peregrino siguiendo una recomendación.
Duele hacer todo lo contrario a lo que estas acostumbrado.
Dan ganas de dejarlo e irte, pero no estoy dispuesto a recaer.
Unos meses después, sólo me lavo las manos una vez. Como casi todos.
23.12.10 16:26 :
Había una vez…
… en que las alegrías se transformaban en pequeñas sombras decrepitas, pegadizas; las lagrimas en implacables virutas lacerantes; las tristezas en insaciables caníbales del alma.
Tormentosa tortura el respirar:
-Inspirar: las imágenes perdidas del espacio sin sentido, del ensueño erróneo de las caricaturas del camino.
-Expirar: la mentira, la deformación y el engaño.
Sólo la anestesia de lo cotidiano, sostenían mi cabeza más allá del horizonte que demarcan los hombros, quienes por su naturaleza, no saben del mentir.
Fue esa vez, al final de todos los pensamientos incesantes y recurrentes, incesantes y recurrentes, ruines se escabullen y refugian en los espasmos de horrores incontrolables físicos, psíquicos.
Acorralado, caigo en los brazos invisibles involutos, pulcros e inquebrantables de lo siempre presente, de lo verdadero, de lo real.
La amistad, el amor, el alma y su constante enriquecer dejaron a esa vez, tan opaco, lejano, en la experiencia, en el balance, en mi…para hoy ser…
Había una vez…
23.12.10 18:28 :
EXTRAÑOS Y ANTIPÁTICOS DOBLES
“No, no está, es extraño, pero no está en casa. Llame más tarde”. La mujer volvería a llamar. Creí no haberle mentido. Respondí lo mismo, esta vez precisando el motivo de la ausencia para prevenir lo absurdo de una tercera llamada: “Mi padre ha muerto”.
Desde aquel día, cada vez que veía mi reflejo multiplicado en los escaparates del Eixample, me arrojaba contra los cristales y conjuraba a mis extraños y antipáticos dobles: “Sí, sí estoy. Tendréis que llamar más tarde”. A veces, les dedicaba una mueca, otras, fingía, solemne, la seriedad con la que seguramente les desafiaría un muerto.
23.12.10 20:55 :
Lo perdieron todo. Un tipo de cabellera rojiza los había arrojado a la calle, los ojos incendiados de flamígera indignación, aireando implacables amenazas en nombre de su jefe, el dueño de todo aquello. Los acusaban de incumplimiento y les arrebataban todo. Todo. Salieron con lo puesto y sin comprender muy bien qué cláusula habían infringido. Ahí afuera, a la luz indecisa del alba, aguardaba una vasta extensión desconocida. “Esto es lo que nos queda”, dijo Adán. Eva asintió, recordando con amargura la letra pequeña del contrato. Algún día, se prometió, serían ellos quienes escribirían las reglas.
24.12.10 8:57 :
“Has podido conmigo, he de reconocerlo.
Tu indiferencia total acrecentada a lo largo de los años ha podido, definitivamente, conmigo y mis intentos de acercarme -aún con cierta distancia y mucho recelo- a ti.
No puedo más. En serio.
… ¿Sabes que es lo peor? Que entiendo, al fin, que todo esto que te digo no te importa lo más mínimo. Algo que durante un tiempo no llevé nada bien -al escapar de mi entendimiento-, y que hoy ya no me produce dolor.”
25.12.10 14:27 :
Juro que no quería que muriera. Pero el día que desapareció para siempre fue la primera noche que dormí en años.
Huí lejos, por que ni gafas de sol, ni gorra, ni pañuelos, podían seguir ocultando la vergüenza de los moretones que me dejaba. Aún así, seguí siempre nerviosa. En mis sueños aparecía y me pegaba, hasta que despertaba fruto de la angustia.
Un día, la puerta de casa tembló a golpes. ¡Se que estás ahí! ¡Ábreme! Permanecí en silencio, llorando aterrada, mientras rezaba a la Virgen. Tras muchos golpes, escuché su llanto. Luego un disparo. Y por fin descansé.
25.12.10 14:36 :
Atrapado en una celda de un país extranjero, la muerte me esperaba al final del “corredor de los ahorcados”, por un asesinato que no había cometido.
Durante siete años, la escasez de dinero alimentó la incompetencia del abogado que me defendió en un injusto juicio. Pero mi madre, no se rindió. Ayer consiguió que publicaran en las portadas mi foto con el dedo señalando al lector:”Mañana muere un inocente, y tú lo has permitido”.
Ya con la soga al cuello, los ojos vendados y los pantalones orinados, alguien ha gritado ¡Esperen!, ¡Es inocente! Y en ese instante, volví a nacer.
25.12.10 21:38 :
Mejor que lo sepáis: ARDE MADRID. Una gran noticia. Como la paz tras la guerra, con la crisis nace el fin de la crisis.
Ahora tengo la suerte de ahorrarme comidas basura, gasolina, tiempo cautivo. Pero el desastre significa pérdida: compañeros, ambiente laboral.
La empresa muere financieramente agotada, demolición bella y esplendorosa. Arde Roma, París, ahora Madrid: una oportunidad de revival: superar mi bartleby literario.
Ventajas de viejo: ignorar lo correcto y mirar hacia adelante con transparencia y voracidad, testimonio de cómo la vida surge de entre las cenizas de la destrucción, un rayo de esperanza contagiosa, bla bla bla.
26.12.10 1:07 :
“Le he regalado a tu padre el libro -me dijo mi madre por teléfono-, hasta he pedido que lo envolvieran. Lo he dejado encima de la mesa y como no es su santo, ni le ha hecho caso. Luego le he dicho que era para él, aunque no se daba por aludido. Le he explicado que era un libro, pero nada. Al final he insistido ‘Ábrelo, anda, que es un libro de tu hija’ y ‘bueno, si es un libro de la chica…’, ahí está dándole vueltas, arriba, abajo… tiene muchas letras, tapas duras, naranjas, parece un libro, está bien”.
26.12.10 10:34 :
La revista siguió llegando, pero yo ya no estaba allí. Cada número era una posibilidad de que mi cuento hubiese ganado el certamen mensual. Si aparecía en letras de molde, como decíamos entonces, con la revista bajo el brazo visitaría todas las editoriales y periódicos solicitando al redactor jefe una oportunidad. Pero me fui de allí y me fui lejos, me fui décadas. Hoy pujo en Internet por los números perdidos con la obsesión de un ludópata, buscándome empecinadamente donde me dejé, por si llevar mi nombre premiado bajo el brazo pudiese volver a conseguirme un gran futuro por delante.
26.12.10 11:57 :
Con tan sólo 11 años llegó a mi tierna razón el sonido de la palabra infeliz. Es lo que yo era según confesó mi profesora íntimamente a otra niña que no supo callar. Noches de llanto desconsolado sin saber a quien recurrir para averiguar el significado de tan demoledora palabra…
Hoy veo la ignorancia de una persona amargada ante el extraño brillo de un ser hipersensible.
Pudiera parecer un reto menor, pero aun hoy, tantos años después, siento que la infancia es el primer y más importante reto de nuestra vida y una proyección de lo que hoy realmente somos…!
26.12.10 12:07 :
Cuando llegué a este rincón donde la familia de mi marido se dedica al viverismo desde siempre, traía conmigo mi título de Ingeniera Agrónoma y ninguna experiencia en el trabajo y la vida del campo. Tuve que aprender cómo crece una planta, cómo se alimenta y cómo sobrevivir en un lugar olvidado.
Ayer, cuando entró mi suegro al nuevo laboratorio a ver qué es eso del cultivo in vitro y fui yo la que, ante sus ojos emocionados, le expliqué cómo las plantas son sobreviven dentro de vasos de vidrio, sentí que, por fin, había entrado en su mundo.
26.12.10 15:43 :
No traigo una historia triste que os haga llorar, pero os puedo asegurar que mantenerse fiel y ser honesto con uno mismo es tan difícil como cualquier hazaña heroica de supervivencia.
Tuve que abandonar mi puesto en una multinacional, que absorbía completamente mi tiempo, y buscarme la vida tratando de compatibilizar un trabajo con mi pasión de escribir. Tenía la vida asegurada, muy distinta a esta aventura de luchas y sacrificios por seguir mis sueños. Aún así hoy estoy contento de haberlo hecho.
Si las alegrías son efímeras también lo son las tragedias. Todo depende de cómo afrontes los problemas.
26.12.10 17:43 :
Con cincuenta años de edad casada desde los 18 y madre de tres hijos, creí ser débil ahora se que no. Después de caer y levantarme muchas veces como tantos que estamos en este maldito y vendito planeta, comenzó un cambio en mi vida, con el vivo y hasta he conseguido ser feliz a medida que transcurría el tiempo. Mi marido tenía 47 años y yo seis menos cuando le dio un infarto cerebral del que no salió muy mal parado, quiero decir que no quedo del todo incapacitado, incluso me atrevería a decir que es más feliz. Me traje del hospital otro hijo, dejando allí mi pareja.
26.12.10 19:49 :
Buscaba empleo tras finalizar mis estudios universitarios.
La cola era larga. Llegó mi turno. El menda había instalado su despacho en un cuartucho diminuto e irrespirable . Olía a curry, también a tristeza. Me senté y la silla chirrió. El tipo parecía estreñido, hosco y cansado. Extendió raudo el formulario . Me dispuse a responder las preguntas.El número de Avogadro, Foucault, el románico …Todo controlado. Sonreí, devolví el cuestionario.
Las pilas de platos por limpiar se acumulan a mi derecha. Setecientos euros y la posibilidad de disputarme las sobras con los indigentes en el callejón. Sonrío. Lo conseguiré
Seré escritor.
26.12.10 20:19 :
CUANDO LAS PALABRAS DEJARON DE CALLAR
Mi voz había sido atacada. Solo conseguía liberar algunas palabras secas, rasgadas como una rozadura en las cuerdas vocales.
S u c u m b í. Me dije y me dolió como un estropajo seco.
Fueron las metáforas del fregadero una a una por el desagüe, las que sin pestañear, estrangularon las burbujas del metal y la porcelana, las que permanecieron en las paredes adheridas a los restos de la ingesta memoria, presente como una amenaza y dieron lustre a cuchillos y cacerolas sin importar el día, el año, la luz o la sombra…. atrapadas en la vertiginosidad del tiempo.
Hube de acompañar en la hora cenicienta, cuando en el interior de la calabaza un vientre colosal y materno cambió la vida por el abrazo de la muerte, para poder entender las consecuencias del principio virtual que late en mi verbo y pronunciar la imagen muda, ahora fluida y generosa a los secretos de la palabra.
27.12.10 0:34 :
En aquel cruce siguen habiendo cuatro esquinas. Yo jugaba en fósforo verde. Tú veías la tele en blanco y negro. Zarpamos en el bajel Arkanoid, en dirección a Cozumel, isla infinita, destino sin llegada. Atravesamos semáforos y pasos de peatones, puentes sobre abismos, rubias sonrisas de sirenas en la memoria. Pero se levantó la niebla en aquel cruce y dejé de contar palabras. Se apagaron las historias. Hoy, Capitán, decido abrir tu cuaderno de bitácora, y elijo pasar a la página 23 para volver a verte y poder navegar juntos de nuevo, subidos en un amstrad de complicidad y recuerdo.
27.12.10 3:30 :
Crisis. Cri-sis. Suena a pellizco.
Ve al espejo y di crisis. Apenas hay que mover los labios.
No vale ni para gritarla; !Criiisiiiiis! Ridícula.
Pero perfora, como la caries.
Si no está ya en tu cabeza, compra una. Compra una crisis. Una docena, o un kilo.
Las hay de todas clases. Todo el mundo tiene una. Si no es propia no importa. Hay un tipo básico que funciona muy bien; cualquier periódico la regala con el dominical.
Compré hace unos años la de los cuarenta. Muy efectiva. Venía con su: “Ya no me queda nada por hacer” , y su: “A partir de ahora todo es cuesta abajo” …
La otra noche encendí una pequeña hoguera, quemé en ella mi crisis, enseñé el culo a la luna llena y me puse a escribir, por primera vez.
27.12.10 12:55 :
Separarme y dejar mi propia empresa me hizo llorar todo un mes. Con la tristeza como compañera, hice recuento de mis recursos: tenía tiempo, dinero para medio año y un área profesional en que crecer.
Laboralmente me convertí en una aventurera. Acepté proyectos mal pagados para ganar experiencia, colaboré en iniciativas punteras, experimenté, creé mi voz propia.
Personalmente aprendí que la soledad es un camino. La constante presencia de una ausencia fue reemplazándose por la paz y el rincón de uno mismo. Mi vida estrena novedades, cotidianeidad, alegría, en una malla de líneas equivocadas, resistentes, rotas.
27.12.10 13:23 :
Me gustaría haberme inventado la primera parte de esta historia, pero no. Deberías haberme visto las ojeras. Trabajé para una multinacional durante ocho años, sentado en una mesa dentro de un cubículo con paredes falsas forradas de tela, con gráficos descendentes clavados con chinchetas. Muy peliculero. Lo odiaba.
La segunda parte es mejor, porque pasa eso de que un día comiendo surgió la idea de montar una empresa. Y de cómo lo hicimos con mi novia y que trabajamos en casa y que nos va bien y que de esto hace seis meses. Estamos que nos salimos, míranos las sonrisas.
27.12.10 20:32 :
En realidad fue algo tan sencillo, tan apresurado, que extirpar sentido de aquella casualidad resultaría un acto de falsa pedagogía, de condescendencia repugnante. Y a pesar de todo, no puedo dejar de hacerlo. Una tarde, mientras andaba por la húmeda acera de un parking subterráneo, percibí un destello vidrioso cerca de una columna. Caminé hacía él, y cuando me encontraba apenas a dos metros del resplandor, distinguí perfectamente el contorno de una burbuja de jabón y, en su interior, la oscilación nerviosa de unas alas. Al unísono con mi parpadeo, una libélula rompió la burbuja y echó a volar, ingrávida.
27.12.10 21:04 :
Con cincuenta años de edad, casada desde los 18 y madre de tres hijos creí ser débil, ahora sé que no. Después de caer y levantarme muchas veces como tantos que estamos en este maldito y bendito planeta, comenzó un cambio en mi vida, con el vivo y hasta he conseguido ser felíz a medida que transcurre el tiempo.
Mi marido tenía 47 años y yo seis menos cuando le dio un infarto cerebral del que no salió muy mal parado, quiero decir que no quedo del todo incapacitado, incluso me atrevería a decir que es más feliz.
Me traje del hospital otro hijo, dejando allí mi pareja.
( Rectifico el texto pues olvidé poner algunas tildes, ruego me disculpen, gracias)
28.12.10 0:03 :
Mi nombre es Sena Alma Shiam, soy una niña, tengo seis años y espero a mi madre, ella ha prometido que vendría a buscarme en un día de Septiembre, he esperado todos estos años y estoy impaciente por conocerla, sé que me querrá porqué lleva toda la vida esperándome igual que yo a ella, todos los días, cada uno de ellos, se levanta y piensa en mí, en que la necesito, necesito sus cuidados, su cariño, necesito una madre y es ella… He dibujado hermosas flores llenas de colores y las he colocado en la puerta, cuando venga al orfanato abriré mis brazos y correré a su encuentro por si a ella le faltan las fuerzas, ella prometió venir un día frío de Septiembre y yo le entregaré el calor de mi corazón. Mi nombre es Sena Alma Siam, te quiero Mamá.
28.12.10 6:09 :
De niño fui asmático y solía confundir inmovilidad con salud. Ya adolescente viví con la herencia de mi respiración de gato y el raquitismo tan amigo de la ataraxia. A los veintiuno tuve una epifanía (Léase “no pegaba una con las chavas”) y comencé a practicar Kung Fu. Resumir en una línea el ardor de músculos y pulmones durante los primeros años, es una labor de síntesis poética. Ahora nadie creería que hace una década pesaba ochenta libras menos. Ante la pregunta, “¡fulano, qué hiciste!”, sonrío, finjo una humildad indiferente y contestó: nada, lo dejé todo a mis “superpoderes”…
28.12.10 12:57 :
Hoy hace 11 meses que mi padre tuvo la osadía de ir al hospital porque no se encontraba demasiado bien. Tras una exploración de urgencia quedó ingresado con el diagnóstico de Cáncer. Así, sin más preámbulos, en frío, te lo arrojan a la cara y tú piensas ¿ya está? ¿aquí se acaba todo? Once meses después él sigue luchando, todos seguimos luchando, con él y con nosotros mismos, son su miedo y con nuestros miedos, pero sin dejar de ser audaces porque no vamos a tener el atrevimiento de tirar la toalla.
28.12.10 17:45 :
El gordo que presidía el jurado me recibió con una sonrisa de depredador que dejaba ver sus incisivos amarillentos. Por qué cree tener el conocimiento del idioma necesario para aprobar este examen, me espetó a modo de bienvenida. Con la imagen mental de su colesterol malo bloqueándole lentamente las arterias, le respondí sonriente que esperaba dar el nivel requerido de la lengua autóctona para poder seguir desempeñando mi labor docente que… Me interrumpió con un interrogatorio sobre mi vida privada que diez años después no he podido superar, ojalá al gordo aún le duela mi aprobado con felicitación del jurado.
28.12.10 18:30 :
“No tenemos dinero para éso. He hablado con tu padre y no hay manera, no se baja de la burra y ya sabes cómo es”, le dijo su madre.
Vicente agarró el ABC que compraban los domingos y empezó a buscar en Empleos.
Necesitaba nueve mil pelas, tenía dieciséis años , había aprobado todas y quería irse de acampada aquel verano.
A primeros de julio empezó a repatir octavillas en Callao, “Cobol, Basic, Grabación y Programación. CEDISA”.
El 31 tomó un tren. Estrella Cantábrico se llamaba. Se sintió grande como nunca antes.
28.12.10 19:02 :
Ella no se quería, dispuesta a romper un vacío sin sueño.
Él se adoraba, deseoso de evitar el tedio en el verano.
Se conocieron y se mintieron en grandes dosis y pocas horas.
La urgencia y la vanidad son dos horizontes mal avenidos.
El se olvidó pronto, recobrada la rutina, en una despedida aplazada con extra de crueldad.
Ella tardó más tiempo, añadiendo una herida profunda, fea, a su conjunto bien cimentado de agravios.
Cuando ella ya no era ella y no se acordaba del recuerdo, él volvió.
Uno de los principales motivos que impulsan la literatura es la venganza.
28.12.10 20:11 :
Cuando tenía nueve años quería una máquina de escribir. Tenía la extraña idea de que solo podría ser escritora si tenía una. El sonido de sus teclas, ir cambiando las hojas de papel… era un sueño. Un sueño imposible porque ni yo tenía dinero ni mi madre quería comprármela. Así que ahorré. Ahorré durante tres años cada peseta de mi paga hasta que junté el dinero suficiente para comprarme una vieja y destartalada máquina de escribir de segunda mano. Aquello no me convirtió en escritora pero si me ayudó a entender que todo se puede lograr con tiempo y esfuerzo.
29.12.10 0:36 :
“Comunicació d’activitats i/o instal·lacions no alimentàries”, ¿por qué estaré leyendo este galimatías? No me entero de nada, ¡si yo solo quiero vender libros con mi chica! Bastante duras han sido las palabras de desaliento de la familia, las miradas de conmiseración de los amigos, las lágrimas de la yaya… y ahora resulta que ni siquiera soy capaz de comprender un formulario en el que además ya me he topado tres veces con las dos palabras más feas del castellano, “ordenanza” y “municipal”.
Pero leer libros es lo único que sé hacer bien. Tengo que saber venderlos. Esta librería debe existir.
29.12.10 9:22 :
Celia no habia olvidado todavia,jugar con sus muñecas,cuando su padre,perseguido por la policia,abandonó el domicilio familiar,para no regresar nunca.
La pequeña,moria de tristeza al percibir la ausencia paterna y el inmenso dolor que dejó la misma,en madre y hermanos.
Cada vez que Celia preguntaba por lo ocurrido,era acallada sin piedad.Los adultos de la familia se encargaron de educarla en un pacto de silencio,en un ambiente profundamente triste y un inolvidable olor a “naftarina”.
Pronto supo,que era la tercera vez que la familia vivia un abandono semejante.Unas decadas antes,su madre fué abandonada por su progenitor y al mismo tiempo su padre fué abandonado por su respectivo.Parecia estar escrito,la historia familiar se repetia sin que nada se pudiera hacer al respecto.
Celia buscó abrazos y caricias en sus sueños,en los cuentos,tal vez en los milagros,aunque estos nunca sucedieran.
Su tristeza solo disminuyó con la incansable búsqueda de aquellos recursos que le permitieran reconstruirse dia a dia,alejándose de la penosa idea de que al nacer,todos llevamos un guión de vida irremediablemente predeterminado.
Una insaciable curiosidad y una permanente inquietud intelectual,artística y espiritual,salvaron a una Celia adulta,de la muerte emocional,sin duda,la peor de las muertes posibles.
Reconstruirse dia a dia,eligiendo el mapa,la brújula y el lapiz para escribir una vida vivida,es tal vez,el mejor de los éxitos.
29.12.10 10:40 :
ÉL, ELLA Y YO
Sentada a la mesa se preguntaba: “¿Qué tal ha ido el día?”. Ella respondía: “Como siempre, aunque resfrecó”. Nunca se llevaban la contraria y siempre sobre la misma hora se sentaban enfrentadas y se miraban.
………………………………..
sonidos
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Sentada se pregunta: “¿Qué tal te va la vida Josefina?”. Ella responde: “Como siempre, aunque cambió”.Nunca se llevan la contraria y su espejo, enfrentado, le responde lo mismo reflejado .Ella no lo oye. Josefina se oye desde el silencio desde hace 93 años.
Y sentadas,ella y yo, fortuitamente en un ambulatorio, escuché como un espejo le acompaña en una soledad sin sonidos.
29.12.10 11:09 :
Era la mañana de un 10 de Agosto y yo -pacientemente- esperaba abordar el vuelo que me llevaría a las Palmas de Gran Canaria.
Tras algo más de dos horas y media de vuelo por una ruta que jamás había recorrido, logré divisar el majestuoso Teide. Inmediatamente comencé a recordar historias de personas que -en un momento determinado- hicieron el viaje en sentido inverso al mío, hacia mi país.
Y -afrontando mi nueva realidad- sentí que a partir de ese momento, yo también era un inmigrante ó un forastero como me llamó mi padre.
Los años han pasado y los grandes vapores y embarcaciones han sido reemplazados por aviones. Pero la historia sigue siendo la misma: gente que va de un lado a otro solo con sus sueños, ilusiones y con sus ganas de progresar.
Aunque ya han pasado seis años desde aquel momento, cada día siguen en mi mente las palabras que me dijera mi padre cuando tomé la decisión de abandonar mi país.
“Hoy partes de esta tierra y serás un forastero a la que vayas y llegará el día que no pertenezcas a ninguna, como yo”
29.12.10 11:19 :
El hurto
Zurce lugares y días, en una memoria desgastada, de recuerdos encauzados por raíles y traviesas infinitas, mientras va deteniendo la locomotora. El viejo maquinista reconoce su último apeadero, abandona la terminal y se espanta. ¿Dónde ir? Le han despojado de las vías que lo han dirigido toda su vida.
29.12.10 14:00 :
Precisaba de una prueba. Constatar que el sopor podía escamparse. Imposible dar con la anestésica dosis de mimetismo, o de olvido, que hiciese llevadero cada día. Hasta el último. Y salté. Entre la niebla. Al vacío. Y, con cada pirueta, una respuesta. Tras cada cabriola, una pérdida.
Ahora, ya en el suelo, me pregunto si fue valentía o locura. Sencillo. Sólo búsqueda. Sentido. La nueva carga, y lo mucho que quedó en el salto, es menos pesada que el vacío de las preguntas sin respuesta. O vivir sin saberlo. Y el coste, pese a todo, ridículo. Perfeccionaré mi próximo salto.
29.12.10 14:09 :
Mi tiempo se consumía entre titulares absurdos, promociones y crisis existenciales.
Sin embargo, aquel día volví a sentir la necesidad de escribir como nunca antes. De repente, las palabras brotaban, fluían, bailaban dulcemente con las lágrimas y llenaban a su manera la ausencia que ella dejó cuando aún no le tocaba marcharse.
Fueron las palabras más tristes que escribí jamás y, paradójicamente, las que encontraron una vocación enterrada más allá del alma. Emocionaron, sorprendieron y, en presencia de la muerte, yo volví a sentirme viva.
Viva para escribir. Por mí, por vosotros y, cómo no, por ella.
29.12.10 14:32 :
(15/X/1996; MARTES)
“Acaricio el sueño de ser Bombero. Aún debo soportar cuatro minutos más de prueba lastrado al fondo de este angosto cilindro hermético. La boquilla falla de pronto. Recuerdo: “Se trata de un ejercicio real, nadie os ayudará”. El aire de las botellas se agota. Abro los ojos. Angustia. Me rodea la negra Nada. Adrenalina. ¡Lucha!, me ordeno. Acabo atragantándome. Pataleo. Cuando el líquido penetra en mis pulmones, compruebo que existe algo peor que la misma Muerte: el dolor atroz que me abrasa el pecho…”
Vivido por A.O.Z en el antiguo parque de Sant Roc (Badalona). Reanimado con éxito.
29.12.10 15:26 :
En casa tengo un lavavajillas pequeño porque es una casa pequeña. Nunca lo utilizo, prefiero limpiar los platos a mano: el lavavajillas me recuerda a mi madre, a los años ochenta, y al hecho de que aquí tendríamos que ser más, por lo menos dos. A veces el lavavajillas me mira: parece que tenga dos ojos, parece que me diga: úsame. Entonces lo uso. Hace falta mucho tiempo para cargar el lavavajillas. Hay que aclarar todos los platos antes y luego hay que volverlos a poner en su sitio. Es más: el lavavajillas hace ruido, tarda una eternidad, y no puedes utilizar el secador de pelo contemporáneamente. No sé porque me han hecho encontrar un lavavajillas en el piso; a lo mejor porque se imaginaban que el inquilino tendría una vida dinámica, organizando fiestas llenas de gente simpática. En cambio a veces la vida te quita los sueños de encima, como si fueran granos de arroz quemados enganchados al fondo de una sartén. Al final aprendes el secreto de la economía: ensuciar menos, estar más tiempo sola.
29.12.10 15:58 :
Hoy, como todos los días desde hace cinco años, lucho por encontrar mi lugar en este mundo. No soy desafortunada, tengo una familia que me quiere y, lo más importante y a veces olvidado, salud. Sin embargo, cada día me levanto sin saber qué lugar ocupar. Hace meses terminé mi carrera, periodismo dicen que se llama pero yo aún no conozco que es eso. Una crisis económica o un mercado laboral plagado de víboras en traje de chaqueta aplastaron mis ganas. Sin embargo, cada día escribo unas palabras que me animen a seguir buscando mi lugar. Hoy lo llamaré ilusión.
29.12.10 15:59 :
Lola había sido siempre una monarca tan frágil y efímera como las flores que cuida. Lo comprendo súbitamente, al verla moverse entre su séquito de rosas con la inapelable elegancia de un ser mitológico. En su mirada habita ahora el sosiego propio de los náufragos que temen al mar. “Cuando me canse de fingir abriré una floristería en algún sitio donde pueda oír las olas” Lola hablaba siempre con la solemnidad de los niños honestos, y al fin y al cabo jamás la escuché decir una mentira.
30.12.10 2:14 :
La entrada al campo era estremecedora. El maldito cartel “Arbeit macht frei” era el encargado de anunciar a dónde había llegado. Dormía -aunque no plácidamente- en el autobús cuando un espíritu atormentado me despertó con un golpe certero en el hombro izquierdo. Miré a todos lados pero nadie de los allí presentes me había llamado. Un escalofrío me invadió el cuerpo: no estaba solo. Inmediatamente aparecieron las interminables hileras de lápidas. Las cristianas cobijadas por su cruz y las hebreas protegidas por piedras que se dejan en ellas como testimonio de visita y de respeto . Las hebreas casi todas ellas anónimas… pues no les reconocían ni el pasaporte visado al cielo. Caían en la trampa mortal y solo algunos cadáveres privilegiados llegaban a la tierra. Los más, alcanzaban el cielo en forma de ceniza, previo paso por las cámaras de gas y los crematorios.
Entramos en un nuevo siglo hace diez años; las pateras hoy reflejan el mismo espanto. Pero hoy es el agua -elemento vital por cierto- la trampa mortal. Silencio cómplice en el pasado, silencio cómplice hoy.
Los muertos claman justicia y humanidad a gritos.
¿Alguien puede negar que todos hemos perdido la guerra?
30.12.10 9:52 :
Dentro de mi cabeza soy muy audaz: con una sonrisa le digo al chico de la tercera planta que me gusta terriblemente. Le digo al jefe que mi sueldo es vergonzosamente miserable. Le digo a la dueña que no pienso pagar más para esta casucha. Esta audacia mental se ha concretizado en mi plan audaz2011. El secreto es ser audaz en las cosas pequeñas, para serlo también en las grandes. Hoy he saludado a TODO el mundo en el trabajo. Algunos no me han contestado, pero he descubierto que alguien se jubila en la tercera planta. Enviaré mi curriculum.
30.12.10 15:31 :
Observó aquel piso vacío, que antes había estado tan lleno de todo. Ya no bastaba con cambiar de escenario, tenía que amueblar primero su corazón, que era el realmente desahuciado. Decidió forrarlo de estanterías llenas de libros y colocó un tocadiscos siempre encendido… non, rien de rien…
Pasó días catalogando cada sentimiento, organizándolos por orden alfabético sobre las baldas. Una vez terminado el traslado, el resto vino rodado: el piso y el trabajo. Entonces abrió las ventanas y supo que era el momento de compartir de nuevo con alguien aquella colección de libros… non je ne regrette de rien…
30.12.10 20:50 :
Hace veinte años conocí a una chica. Nos enamoramos, aunque era un amor imposible, y como todo amor imposible trajo más lágrimas que caricias. Se casó y dejamos de saber el uno del otro, y este otoño la busqué y la volví a encontrar. Necio sería negarlo, ahora es más imposible todavía, vivimos en poblaciones distintas y los dos a gusto con nuestras familias. Esta mañana en un sms me regaló un tq (hay que ir con los tiempos, la primera vez no había móviles). ¿A la tercera irá la vencida?
31.12.10 0:04 :
Irme de una pequeña empresa familiar, ruinosa, no fue abandonar el barco antes de su hundimiento. Cuando las circunstancias se desbordan, esa misma fuerza te expulsa. Me fui con la esperanza de que al final de tantos túneles, y otras tantas luces que después de deslumbrarte sólo son el otro lado del agujero, soy algo más que un oficio caduco. Ahora con las necesidades básicas cubiertas, sin el peso de caprichos inútiles gravitando sobre mi libertad. En el plato de un amor nuevo no hay perdices, sino un prometedor comienzo.
31.12.10 11:51 :
Era 10 de agosto y esperaba abordar el vuelo a las Palmas de Gran Canaria.
Tras tres horas de vuelo divisé el majestuoso Teide. Pensé en personas que hicieron el viaje en sentido inverso, hacia mi país, muchos años antes.
Sentí que a partir de ese momento, yo también era un inmigrante.
Aviones reemplazaron a vapores y embarcaciones. El sueño, el mismo: progresar.
Seis años después, recuerdo las palabras de mi padre.
“Hoy partes de esta tierra y serás un forastero a la que vayas y llegará el día que no pertenezcas a ninguna, como yo”
31.12.10 11:53 :
Escribí un texto para concursar; no me importaba ganar si no ser leída. No cumplí los requisitos de las bases del mismo. Pero el saber que quedaba fuera de competencia me incentivó a escribir para ganar. ¡Qué difícil contar un mundo tan complejo -personal o no- en tan pocas palabras! Quizá el secreto del éxito radique justamente en ello: menos palabras y más acciones. Ya gané con solo tomar consciencia de esto.
31.12.10 13:43 :
En enero hará tres años ya. Al llegar a casa no pude decirle nada a mi mujer. Esperé a que se durmiera para ponerme a temblar. Pero claro, como le dices a la mujer que te escogió que ya no tienes trabajo. Empecé a beber y a los pocos meses ella me dejó. Todo se volvió cada vez más extraño. La primera vez que dormí en la calle pasé mucho miedo. A partir de ahí me olvidé de mi. Hoy he entrado a un ciber, y creo que voy a intentarlo. En enero hará tres años ya
31.12.10 14:20 :
El viejo coche no daba más de sí. Apretaba el acelerador y el motor gemía asfixiado. En seis horas llegaría.
Hacía seis meses que había tomado la decisión. Volver. Siete años después, empezar de nuevo. Y tal y como lo verbalizó, todo cambió. A mejor.
El último año había sido un viaje continuo. Cada llamada anunciaba el fin que no acababa de llegar. Seis meses retrasando la partida porque todo había cambiado. Incluso había encontrado de nuevo el amor. Al mediodía la llamada. Que se acababa, le dijeron.
Llegué al anochecer. La besé. Estaba inconsciente. Me esperaba. En media hora se fue. Mi abuela me esperaba para despedirse.
31.12.10 15:54 :
MUDANZA EN TIEMPO DE CRISIS
Escribo sus nombres en unos papelitos que doblo con cuidado antes de ponerlos en una caja de galleta vacía. Mientras intento taparme los ojos con una cinta, la manca dice que le toca por ser la más vieja, la tuerta por ser la más lista; la coja y la calva lloran. Manteniendo los ojos muy apretados detrás de la cinta, saco un papelito. Antes de leer en voz alta el nombre de la escogida, recuerdo a mis muñecas que las quiero a todas, pero que mamá lo ha dejado bien claro:
–En la nueva casa solo habrá sitio para una.
31.12.10 16:23 :
Deja atrás el edificio y camina hacia el parque. La carta llegó hace dos días. Déjà vu. Les llaman delincuentes por querer vivir. Han sido nueve meses de tregua. Dos años de humillaciones. Ni siquiera promesas incumplidas. La tristeza y la frustración incrustadas. La impotencia marcada en sus ojos. El peso del Talón de Hierro. Inmisericorde.
Y están ellas. Las ama. Todo intentado. Todo insuficiente. La soledad de la derrota. Sólo ellas. Por ellas todo. Sonríe. Hoy golpea él. Por ellas.
El parque está bello esta tarde de otoño. La cuerda le acaricia los dedos. La balancea y la pasa por encima de la rama. Sonríe
31.12.10 16:38 :
La lectura discurría con dócil alegría enmascarada por su consistente densidad, acorde con la sólida y tórrida atmósfera de verano que me rodeaba en silencio.
Atrapado en el insomnio buceaba entre sus líneas donde descubría –sin saber por qué– mi otro yo.
Ese inquieto toque a la conciencia imbuía al desasosiego tanto tiempo irrecuperable y sin posibilidad de restaurar. Incapaz de imponer resistencia, sin caber enfrentamiento alguno, había penetrado hasta el hueco más recóndito de mi ser abatido.
Precavidamente, en la oscuridad de la noche, desplacé mi mano en busca de su cuerpo, se dio la vuelta y me abrazó.
31.12.10 19:50 :
Llora. No para de llorar. Mis terminaciones nerviosas no dan abasto, mis fuerzas físicas se hallan en peligro de extinción. ¿Qué hacer? Su cara estará rojísima, a punto de estallar ¿Explotará? Los chillidos enormes para esa minúscula boca de fresa, diabólicamente camuflada. ¿Por qué es tan desagradecido? ¿Acaso no se lo doy comida y techo? ¿Qué interés tiene en no dejarme dormir? ¡A ver cómo me levanto a las claras para conseguirnos sustento! Ingrato… Na, na, na… Debo calmarme antes de ir a verle… Na, na, na… Ese último chillido ha logrado reventar mis entrañas… Na, na, na… Tengo sed. Voy a la cocina. Sobre una tabla de madera, junto a un enorme cuchillo hay una cebolla partida en dos. ¿Y si le escribo unas nanas?
31.12.10 20:01 :
En el instante en que el bolígrafo perdió contacto con el papel sentí mis pies abandonar el suelo.
La primera curva se fundió en la intersección de mi cabeza con el hueco que formaban su hombro y clavícula, perfectamente acopladas. Al continuar el trazo sus celos se colaron por los mismos poros que antes rezumaban amor sin límites. Subía la línea subrayando aquel fatídico sms que parpadeaba en la pantalla de mi móvil. Temblaron las letras en el caos de gritos y reproches desintegrándose muebles, vivencias y sentimientos. Desintegrando también mi oasis perfecto para dejarme sumida en las arenas de un desierto infinito. Vino a socorrerme el garabato final que cerraba mi firma y mi vida.
Despegó el trazo en un último ángulo que devolvió mi mirada al presente, a mi nueva, exultante, recién estrenada existencia.
1.01.11 14:26 :
Recostada sobre mi chaise-longue observaba los haces de luz anaranjada deshacerse en corpúsculos al atravesar las delgadas láminas curvas de madera que daban forma a la lámpara de calabaza de Coderch. No existía nada más. ¡Ring, ring! Estridentes sonidos comenzaron a bombardearme desbaratando mi paz, mostrándome ese mundo ausente. El frío atravesó directamente desde el mármol cada uno de mis poros inundando de humedad mi interior. En el techo colgaban cables negros sin destino. Tan sólo el amenazante teléfono me acompañaba en aquella habitación. “¡Alicia, Alicia! Despierta, aquello quedó atrás, ya pasó. Ahora te esperan en la cooperativa.”
Al cruzar la puerta de la sala donde nos reuníamos los amables rostros de las personas que me acompañaban me envolvieron con cálidas sonrisas.
1.01.11 23:30 :
INUNDACIONES DEL 2010
Tras las lluvias y antes de las lágrimas, siento una mano sobre mi hombro. Sí, reconforta y le sonrío agradecido. Todo lo que precedió a éste y centenares de gestos como éste, ha desaparecido bajo el barro. Una fotografía, un sueño… Una vida entera achicada en los desagües. A cambio, el mejor de los regalos: familia, amigos y vecinos en idéntica cadencia.
Ya el desánimo se ha quedado dormido; lo acuna una certeza. Ni la crecida de ningún río ni el peor de los temporales, podrá inundar lo atesorado más adentro de los párpados.
2.01.11 11:20 :
Escóndete en un profundo sueño, huye; La familia lleva varios días en mi guarida. ¡Maldición! Suena a todo volumen el despertador – concéntrate, duerme – intenta volver al paraíso. Imposible, un silencio repentino ilumina la tempestad, breve como un suspiro-buenos días, bla bla…-se me clava en el odio cual vuelo de mosca en la oreja.
La mano de la tranquilidad acaricia mi almohada, efecto mariposa; ring ring –si ¿Quién es? Una larga conversación a gritos con el teléfono de mi abuela.
Menos mal por fin puedo dormir -pensé-, mil ruidos adornaron mi ingenuo pensamiento. ¡La familia despertó!
2.01.11 14:23 :
SI PUDE CON ELLO, PUEDO CON TODO.
¿Quién no ha soñado que volvía al cole y tenía un examen? Aterrador, ¿verdad? No lo es menos querer estudiar una licenciatura con 29 y convertirse en un personaje de Kafka. No bromeo. La lógica burocrática me devolvió al Instituto diez años después: debía estudiar un nuevo COU para presentarme a Selectividad. El bueno de Franz habría celebrado con una sonora carcajada el detalle de que entre mis nuevas compañeras se encontrara la hermana menor de una vieja compañera. No sé si hubiera disfrutado de saber que aprobé todo con excelentes notas y accedí a la jodida Universidad.
_____________Notas de contexto:
Esto sucedió entre 1999 y 2000. En 1989 terminé COU de ciencias, pero no pude hacer selectividad. Pasó el tiempo y me decidí a estudiar Periodismo. Pensé en realizar el acceso para mayores de 25 años, pero el problema (¡ah, Kafka, cuán visionario fuiste!); el problema, decía, es que yo había finalizado COU. Esto significaba que no podía acceder a la Universidad de otra manera que no fuera aprobando el examen de Selectividad. La única opción que supo darme una amable secretaria fue la de realizar un COU de humanidades y presentarme a Selectividad. Por otro lado, a punto estuve de no poder matricularme. Todo fue in extremis, gracias a un amigo. Más kafkiano, imposible. Tuve que estudiar cuatro nuevas asignaturas y las restantes (convalidadas del primer COU) prepararlas por mi cuenta. Finalmente, obtuve cuatro sobresalientes y el reconocimiento de la Junta Directiva del Instituto. En Selectividad, un 7. Accedí a Periodismo sin problema. Por cierto, ese mismo año, 2000, y al mismo tiempo, no sólo aprobé la selectividad: también me saqué el carnet de conducir y conseguí un nuevo y buen trabajo. Luego lo perdí (crisis de las puntocom). Luego volví a trabajar. Para, más tarde, volver a estar en paro (crisis actual)… Vamos, que me han pillado todas las crisis desde el 1992 hasta ahora, jejeje. Así que, no es la primera vez que he tenido que comenzar de cero o superar un bache en el camino, pero describe bastante bien mi devenir personal. Por cierto, he finalizado Periodismo recientemente.
2.01.11 16:40 :
Audaces todos los que todavía creen en el poder de la palabra. Audaces vosotros, que apostáis por un periodismo cultural de calidad cuando todo parece ir en contra; que habláis de libros que apenas tienen sitio en los suplementos; que reseñáis con criterio. Audaz yo también, o eso quisiera pensar, por querer dedicarme a la edición, cuando parecen imperar los discursos catastrofistas sobre el futuro del libro. Reclamemos más audacia, más libreros kamikazes, más fondo en las bibliotecas, más editoriales dispuestas a poner dinero y ganas en la difusión de esa materia extraña y noble que es la literatura.
2.01.11 18:26 :
Imprevistos
A los treinta y tres años quería escribir relatos pero mi cuerpo decidió gestar una niña, recibí la noticia con asombro y me propuse, esta vez, quedarme hasta el final del proyecto. La niña nació con una enfermedad rara que transformaba su piel en una capa frágil y con tendencia a quebrarse; era mi niña piel roja. Las ilusiones se escaparon por el desagüe mientras aquel diseño de mujer salía adelante, ignorando mi ansiedad y mis noches insomnes. Ahora escribo relatos en los que no aparecen niñas especiales, ni madres angustiadas. Ella se llama Sara y también escribe.
2.01.11 18:27 :
Un escalofriante crujido se introdujo lenta y levemente en mi infinito letargo. Las ondas sonoras se abrían paso rebotando con órganos y arterias, causándome un cosquilleo amenazador. A continuación, un sordo estruendo me espabiló. “Las deudas y la desidia me han vencido al fin” pensé, mientras obligaba a mis escuálidos y débiles músculos a transportarme hacia la habitación contigua. Había desaparecido. Apoyado en la jamba de la puerta volqué mi mirada al vacío. Poco a poco vi como diversas y dispares obras de arte se acomodaban en aquel nuevo espacio, fundiéndose con él.
Es la hora. Un nutrido grupo de impacientes visitantes – críticos y artistas entre ellos – esperan para entrar.
2.01.11 19:26 :
Sirve mesas en un café del ensanche: inmigrante “ilegal” durante demasiado tiempo, indígena americano, explotación, trabajo sin contrato, habitaciones en pisos compartidos, soledad, miedo, retención policial, humillaciones varias; es además homosexual, un maricón de mierda que no entra en la categoría gay.
Entran un grupo de habituales con uno nuevo, hay problemas en la empresa, se les oye por todo el salón, el nuevo levanta la voz cagándose primero en los inmigrantes y extrangeros, después en los homosexuales.
¿Qué te debo? – pregunta el del comite
No, hoy Vd. y sus amigos están invitados, pero no vuelvan, no serán bienvenidos a nuestra casa. – Sus ojos sonrien.
Y, ¿Nosotros? – pregunta uno de los habituales.
Vos, simplemente callaste.
2.01.11 20:55 :
Dijiste no insistas, soy viejo. Me nombraste a Chaplin también. Cuando firmabas beso te contestaba besas. Dijiste no. Bajo a tu calle, entraré a un café hasta que me echen o tú aparezcas. Calle arriba, te vi salir al balcón a regar. Calle abajo, me senté en un banco; un vendedor de rosas pakistaní me preguntó por nosotros y le mentí. Calle arriba con una rosa. Una vecina entra al portal. Qué hacía yo, tocando el timbre, con una rosa, sin el café. Preguntaste quién es. Yo no supe quién era. Lo volviste a preguntar y me atreví: besas.