“Días de septiembre”, de Raúl Manríquez

Por Javier Munguía | Reseñas | 30.01.10

Días de septiembre. Raúl Manríquez
Ficticia/Instituto Chihuahuense de la Cultura
(México, 2009)

En 2007, este libro ganó el Premio Nacional de Novela “Justo Sierra O’Reilly”, en el marco de la Bienal de Literatura de Yucatán. Publicado dos años después por la editorial Ficticia en coedición con el Instituto Chihuahuense de la Cultura, el galardón que Días de septiembre ostenta parece, sin duda, merecido.

Quizá  el propósito fundamental que mueve a esta obra sea llevar a cabo una denuncia de la corrupción que impregna a los dirigentes sindicales del magisterio en nuestro país y se va extendiendo a todos los niveles de ese grupo cuyos ideales, suponemos, debían de ser nobles y elevados. El tema es, de entrada, interesante, pero una buena novela no tiene esa cualidad por su tema, cualquier que este sea, sin básicamente por su estructura, estilo y la configuración de sus personajes; es en estos aspectos que Días de septiembre acierta.

A pesar de tener como materia prima un tópico como el de la corrupción, que invita a caer en la tentación de presentar personajes maniqueos para enfatizar el rechazo hacia esa práctica, el libro sale airoso de ese reto, ya que gira en torno a las contradicciones, dichas e infortunios de tres figuras principales cuyas vidas en algún momento avanzaban por una misma vía, pero que de pronto se van apartando hasta correr, al menos dos de ellas, en direcciones del todo opuestas.

Toda la novela es la rememoración que el narrador hace de la amistad que, en su época de estudiante en la Normal del Estado, lo unió a Santiago e Israel, los verdaderos protagonistas del libro. Israel va renunciando de manera paulatina a los ideales que abrigó de muy joven, cuando leía a Marx, se creía socialista y ansiaba cambiar el mundo. Santiago, en cambio, parece olvidar sus sueños juveniles un tiempo, pero después los retoma con mayor vigor, de modo que se convertirá en el peor enemigo de Israel, transfigurado en un líder sindical corrupto, en el ámbito del magisterio. El narrador se sitúa entre ambos personajes, estableciendo alianzas temporales con uno u otro de sus amigos, sin comprometerse del todo con ninguna de las dos posturas. Es por ello que resulta un relator adecuado para la historia que cuenta, ya que de algún modo constituye el fiel de la balanza entre Israel y Santiago.

Estamos ante una novela de estructura, por lo general, lineal, de capítulos cortos y con un estilo despojado de ornamentos. Su forma, pues, no llama la atención sobre sí misma, pero resulta ágil y funcional para mostrar sin distracciones el drama que el libro cuenta, como parece ser el propósito del autor.

Ni Israel se nos presenta como un villano sin fisuras, ni Santiago es un héroe inmaculado. Por ejemplo: la falta de escrúpulos en su trabajo y la mala fama que merecidamente se ha ganado le granjean a Israel el desprecio de la persona que más quiere: su hija. Hay aquí un conflicto que, de cierto modo, amenaza con hacer tambalear la trayectoria del personaje y pone en jaque sus valores. En el caso de Santiago, somos testigos del alivio que siente al morir su mujer, con quien no era compatible. También lo vemos volverse amante de una de sus alumnas, lo cual lo sumirá en el descrédito en cierto momento de la novela. A pesar de que representan opciones bien diferenciadas, ambos personajes se nos muestran vulnerables, rematadamente humanos, y ganan con ello nuestra empatía.

Días de septiembre es también una novela sobre el poder: el vértigo que produce, el ansia por conservarlo y los mecanismos de los que se vale para mantener a raya a quienes considera amenazas para su entronización.

Raúl Manríquez, el autor del libro, nació en el estado mexicano de Chihuahua en 1962. Aunque ingeniero de profesión, ha trabajado como profesor de bachillerato, ha participado en talleres literarios y ha sido director de la revista Esdrújula. Entre sus obras están la novela La vida a tientas (2003, Premio Chihuahua de Literatura) y los cuentarios Romance de otoño (1996) y Cuentos para una tarde de ocio (2003).

Javier Munguía
http://javiermunguia.blogspot.com

Etiquetas: , , ,

Deje su comentario