“Ghostgirl”, de Tonya Hurley

Por Javier Munguía | Reseñas | 8.12.09

Ghostgirl_Ghostgirl. Tonya Hurley
Traducción de Alicia Frieyro
Alfaguara (Madrid, 2009)

Quizá una buena forma de iniciar a los jóvenes en la lectura sea acercarles libros que les hablen de sus propios conflictos, de sus preocupaciones inmediatas, y de esa manera enterarlos de que la literatura no es necesariamente el mejor antídoto contra el insomnio, ni demasiado complicada, ni una actividad del todo ajena a sus vidas. Uno de esos libros atractivos, capaces de captar el interés de los adolescentes, tanto por su argumento como por su formato, es Ghostgirl, novela de la escritora norteamericana Tonya Hurley, publicada este año por la editorial Alfaguara.

El libro llama la atención en primer lugar porque finge ser un ataúd: largo, angosto, negro, y en medio, la silueta de una joven. Además, rodeando a la silueta hay un cintillo de un morado brillante –el mismo color del lomo- que pregunta: “¿Descanse en paz?”, lo cual plantea ya un conflicto: ¿por qué se pone en duda que la joven muerta alcance el sosiego que se atribuye a los difuntos? Alrededor de la portada y en los márgenes de las páginas, además, aparecen florituras rosas y negras.

Esta novela ágil y divertida cuenta la historia de Charlotte Usher, una estudiante de secundaria que es ignorada olímpicamente por sus compañeros. Si la indiferencia generalizada le duele a Charlotte, mucho más le importa que Damen, el muchacho del que está enamorada, ni siquiera se entere de su existencia. Por eso decide cambiar de estrategia: a partir del nuevo curso iniciado, estudiará el comportamiento de las chicas más populares de la escuela para ser como ellas y de ese modo conquistar el corazón de su amado.

El cambio no parece dar resultado, pues Charlotte sigue siendo inexistente para sus maestros y condiscípulos. Sin embargo, circunstancias ajenas a su proyecto llevan a Damen a pedirle que le ayude a estudiar Física. Charlotte no lo puede creer, y cuando está a punto de dar una respuesta afirmativa, un panda de goma se le atora en la garganta, llevándola derechito a la muerte. Pero esto no será impedimento para que la chica fantasma siga aspirando a conquistar a Damen.

El tema central de Ghostgirl es el de la pérdida de la identidad con tal de ser parte de un grupo: encajar a pesar de que se termine por perder la propia personalidad. Conforme avance el libro, y a pesar de estar muerta, Charlotte irá recibiendo valiosas enseñanzas que le ayudarán a cerrar todos esos asuntos pendientes que dejó a raíz de su repentina muerte.

La novela nos presenta básicamente estereotipos: la chica ignorada y su séquito de tontas, la popular, la rara, el joven más guapo y deseado. Todo en el contexto de una secundaria, al modo de tantas comedias norteamericanas. Sin embargo, el libro se salva de caer por completo en el lugar común gracias al humor negro del que hace gala, la naturalidad al abordar asuntos sexuales y el hecho de que la protagonista muera en las primeras páginas y sin embargo no pierda sus dudas, inquietudes y anhelos.

Sin ser una obra maestra de la literatura juvenil, sin llegar a la sencilla profundidad de otras novelas en este rubro, Ghostgirl apela a los conflictos adolescentes, de esos seres cuya personalidad está en proceso de definición, para entregarles un libro que atrapa y que quizá los acompañe en el tortuoso camino hacia la adultez haciéndolos sentir acompañados, identificados. Descubriéndoles, quizá, el poder de la literatura para, además de hacernos pasar buenos ratos, darnos luz sobre nuestras propias experiencias.

Javier Munguía
http://javiermunguia.blogspot.com

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Un comentario

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  1. muy chevere lo voy a rregalar a una prima de navidad muakkkkkkkk y unxoxoxoxoxoxo

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