La lucha por un destino propio

Por Albert Llad贸 | Cr铆ticas | 24.03.09

ernesthemingwayAleg贸rica, 茅pica, moral, espiritual, simb贸lica, de lenguaje sencillo y directo,鈥 se han dicho muchas cosas sobre El viejo y el mar de Ernest Hemingway y, seguramente, todas son ciertas porque soporta diferentes lecturas y distintos lectores. Aparecida en la revista Life, en 1953, esta novela corta fue la 煤ltima gran obra de ficci贸n del escritor de Illinois que ese mismo a帽o recib铆a el Premio Pulitzer y, el siguiente, obten铆a el Premio Nobel.

La vida de Hemingway fue una aventura constante, de altos y bajos, y no es extra帽o que eso se vea reflejado en sus novelas. Con solo diecinueve a帽os particip贸, como miembro de la Cruz Roja, en la Primera Guerra Mundial. M谩s tarde, como corresponsal, fue testigo directo de otros conflictos b茅licos, entre ellos, la Guerra Civil Espa帽ola 鈥 de la que salen obras como Por qui茅n doblan las campanas – y la Segunda Guerra Mundial. Sus viajes a 脕frica, y su relaci贸n intensa con Cuba, tambi茅n se vieron impregnados en su prosa.

Ser谩 en Par铆s, en los a帽os veinte, donde conozca, de primera mano, los ambientes de vanguardia y se relacione con escritores como Stein, Pound o Scott Fitzgerald, autores de la 鈥淕eneraci贸n Perdida鈥. Tambi茅n es de esa 茅poca su contacto directo con el boxeo ya que, para ganarse la vida, tuvo que hacer de sparring en diferentes ocasiones. Pero su relaci贸n con el deporte y la pesca, claves para su obra como veremos m谩s adelante, le ven铆a de su infancia en Oak Park.

Hemingway rechaza, muy a menudo, un lenguaje demasiado intelectualizado. Y, en este sentido, El viejo y el mar es un ejemplo de c贸mo, a trav茅s de la acci贸n de su personaje principal, se pueden lanzar diversas interpretaciones. Seg煤n la propia teor铆a del autor estadounidense, llamada del iceberg, un relato s贸lo muestra una m铆nima parte de la historia. El resto, permanece oculto. Se traza una 茅pica desde la historia simple, que no sencilla, que huye de artificios y barroquismos. El s铆mbolo, la par谩bola, no necesita de referentes que el lector medio no entienda. Y de hecho, con esta novela, Hemingway consigui贸 su prop贸sito. Cuando apareci贸 en formato de libro, meses despu茅s de su publicaci贸n en la revista, estuvo veintis茅is semanas en la lista de novelas m谩s vendidas. Se trata del doble c贸digo del que hemos o铆do tanto hablar, atrayendo a un lector que se queda en la superficie y a otro que busca en su mensaje escondido. Pero 驴cu谩l es ese mensaje que no vemos a primera vista?

Situada en las bah铆as de Cuba que el escritor tanto conoc铆a, la obra relata las peripecias de Santiago, un viejo pescador que despu茅s de ochenta y cuatro d铆as sin pescar nada, decide adentrarse mar adentro para probar suerte. Antes de esta decisi贸n, todos los d铆as le acompa帽aba Manol铆n, un muchacho al que ahora sus padres le han prohibido ir con el anciano ya que no le era rentable. A pesar de ello, la relaci贸n de complicidad se ir谩 reforzando a lo largo de la narraci贸n y, al final, 茅ste le esperar谩 para prometerle que seguir谩 pescando con 茅l a pesar de la decisi贸n paterna.

Santiago lucha contra el destino. Solo, y con recursos meramente artesanales, se dirige a un lugar remoto al que nunca antes hab铆a ido. El d铆a ochenta y cinco pesca un gran pez, seguramente el m谩s gran que ha visto nunca. Pero 茅ste no se va a dejar atrapar tan f谩cilmente. Comienza una larga lucha en la que el pescador pasar谩 por momentos de sufrimiento, de esperanza, de desesperaci贸n y, en 煤ltima instancia, de contacto directo con la naturaleza. Se trata de pelear hasta la muerte. La dignidad no est谩 en la victoria, sino en la resistencia, en darlo todo, en explorar los l铆mites del ser humano. Cuando ya ha ganado, y se dirige con el pez hasta la orilla, los tiburones huelen el rastro de sangre que ha ido dejando las heridas del animal y, poco a poco, van comi茅ndose los restos. Al llegar a puerto, y a pesar de todos los esfuerzos por defender su presa, tan s贸lo conserva las espinas, la cola y la cabeza.

El lenguaje es r谩pido. M谩s que reflexiones, aunque las hay, lo que se quiere transmitir es la acci贸n, la batalla entre el viejo pescador y el pez, entre el anciano triunfador y los tiburones que quieren borrar su proeza. El di谩logo es la forma de marcar el ritmo. Primero, entre Santiago y Manol铆n. M谩s tarde, el pescador habla consigo mismo. Le habla a sus manos, a sus pies, y al pez, al que respeta por la fortaleza con la que se resiste a su destino. Es su 鈥渉ermano鈥.

A nivel formal, es interesante ver tambi茅n el uso de algunas palabras que aparecen en cursiva 鈥 porque en la versi贸n en ingl茅s aparec铆an en el espa帽ol utilizado en esa parte de Cuba 鈥 como 鈥済uano鈥, 鈥渂odega鈥, la expresi贸n 鈥渜u茅 va鈥, 鈥渟alao鈥 o 鈥渄entuso鈥, s贸lo por citar algunos ejemplos. Un lenguaje simple, pero especializado, que recuerda en algunas ocasiones a la cr贸nica deportiva. Arpones, cordeles, anzuelos y alg煤n cuchillo son los 煤nicos instrumentos, casi arcaicos, con los que Santiago tiene que afrontar la aventura. Una aventura fren茅tica, a veces vibrante, que puede leerse como si de una novela de aventuras se tratase.

Pero, como dec铆amos, y tal vez esta es el gran acierto de esta novela, podemos encontrar m煤ltiples lecturas. Es cierto que podemos afrontar el tema como una simple haza帽a de un pescador que lucha contra la fuerza de la naturaleza. Pero tambi茅n estamos ante la historia de amor entre el maestro anciano y su pupilo, que lo respeta m谩s all谩 de que, a veces, se invente algunas cosas (鈥”pero todos los d铆as pasaban por esta ficci贸n”). No son pocos los te贸ricos que ha querido ver en esta obra una lectura religiosa, espiritual, y es que los referentes hagiogr谩ficos podr铆an reforzar esta tesis. Tampoco son pocas las veces en que se alude a la fe, al pecado y a la esperanza. Por otra parte, el s铆mil constante, y repetitivo, con el b茅isbol no puede ser una casualidad (“Ten fe en los Yankees, hijo. Piensa en el gran Di Maggio”). Y la relaci贸n con la natura, que a veces es cruel pero que siempre es bella, y todas las referencias al sacrificio, a la soledad, a la lucha, a la dignidad, a la resistencia鈥

Pero estas lecturas, 驴excluyen unas a otras?, 驴son complementarias?, 驴algunas pueden caer en las redes de la sobre interpretaci贸n?

La frase que resume mejor el libro, y que se ha hecho m谩s famosa, es aquella en la que el pescador se dice a s铆 mismo 鈥渆l hombre no est谩 hecho para la derrota鈥 un hombre puede ser destruido, pero no derrotado鈥. Nadie puede negar, ni siquiera los que califican El viejo y el mar de una novela juvenil y sobrevalorada, que hay un intento de moralidad. Hay un mensaje m谩s all谩 de los tiburones, del pez, del viejo que no pesca y del muchacho llamado Manol铆n. Hemingway nos habla sin decirnos las cosas claras. Porque lo evidente es pobre y no puede proyectar multiplicidad de significados. Lo aleg贸rico, por otra parte, nunca ser谩 explicado por el autor, y siempre rechazar谩 dar una 煤nica interpretaci贸n a sus obras.

Por otro lado, muchos creen que podr铆amos estar ante una contra versi贸n del Moby Dick de Herman Melville. 脡ste, mucho m谩s metaf铆sico y filos贸fico. El texto de Hemingway, mucho m谩s director y cercano. Si es as铆, de todas formas, creemos que rechazar el elemento espiritual en El viejo y el mar ser铆a un error. Santiago, al matar el pez, entra en constantes contradicciones: 鈥淧ero entonces todo es pecado. No pienses en el pecado. Es demasiado tarde para eso y hay gente a la que se paga por hacerlo. Deja que ellos piensen en el pecado. T煤 naciste para ser pescador y el pez naci贸 para ser pez鈥. Sin embargo, su adoraci贸n por la naturaleza es tal que esta afirmaci贸n no la tiene tan clara todo el tiempo. Al referirse a los delfines asegura: 鈥淪on buena gente鈥 Son nuestros hermanos, como los peces voladores鈥 o hablando directamente del pez con quien lucha: 鈥淢e gustar铆a dar de comer al pez, pens贸. Es mi hermano鈥. Incluso, llega a decir 鈥淎 Dios gracias, los peces no son tan inteligentes como quienes los matamos, aunque son m谩s nobles y m谩s h谩biles鈥.

No estamos ante un cierto respeto hacia los animales del mar, al que el pescador podr铆a tener una cierta simpat铆a. Es un sentimiento mucho m谩s profundo. Aunque no duda en matarlo, aprecia la valent铆a y el coraje del pez. Y 茅l mismo, como hombre, se siente parte de la naturaleza, del entorno. Su amor al mar va a cobrar potencia cunado explica por qu茅 se dirige a 茅l en femenino: 鈥淒ec铆a siempre la mar. As铆 es como le dicen en espa帽ol cuando la quieren鈥. Y es que, de alguna manera, se convierte en su amada. Est谩 solo con ella esperando primero matar al pez y despu茅s defenderse de los tiburones.

Pero, si hay un tema central en la obra, 茅ste es el de la soledad ante la lucha. 驴No estamos solos ante la muerte?, 驴No hay que superar las barreras del miedo sin que nadie pueda ponerse en nuestra piel?, 驴No somos nosotros, y nadie m谩s, qui茅nes hemos de tomar las riendas de nuestro propio destino?

Santiago se dice a s铆 mismo que 鈥渘adie deber铆a estar solo en su vejez鈥 pero es inevitable鈥. Es inevitable estar solo y por ello habla consigo para, de esta forma artificial, hacerse compa帽铆a: 鈥淣o recordaba cu谩nto tiempo hac铆a que hab铆a empezado a hablar solo en voz alta cuando no ten铆a nadie con quien hablar鈥. Por este motivo, va a echar en falta a Manol铆n durante todo su trayecto. A veces, para que le ayudara con la dif铆cil tarea de acabar con el pez. Otras ocasiones, para tener a alguien con quien compartir su desesperaci贸n. Una y otra vez, durante las m谩s de cien p谩ginas de la novela, va a repetir: 鈥淥jal谩 estuviera aqu铆 el muchacho鈥, 鈥淪i el muchacho estuviera aqu铆鈥︹

Pero no est谩. Y su decisi贸n es firme. Luchar hasta la muerte. En este sentido, las constantes analog铆as con el b茅isbol, y al jugador Di Maggio, le van a servir para tener un modelo al que seguir: 鈥溌緾rees que el gran Di Maggio seguir铆a con un pez tanto tiempo como estoy haciendo yo?, pens贸. Estoy seguro que s铆鈥 Tambi茅n su padre fue pescador鈥. Y es que la dignidad de la lucha no est谩 en la victoria, sino en la esperanza de cambiar el destino, la mala suerte, a trav茅s de la constancia y la perseverancia. Ganar es la acci贸n en s铆 misma que le ha llevado a alta mar, a buscar soluciones a su mala racha, y a no dejarse vencer por un pez que, de alguna manera, es su propio reflejo.

Esa es su religi贸n. Promete 鈥渉acer una peregrinaci贸n a la Virgen del Cobre鈥 y rezar diez padrenuestros. Pero la verdadera espiritualidad est谩 en la capacidad de sacrificio. 脡l mismo se da 谩nimos para no decaer: 鈥淭irad, manos鈥 Aguantad firmes, piernas. No me falles, cabeza. No me falles. Nunca te has dejado llevar鈥. Y es que parece que los hechos m谩s comunes tengan un transfondo simb贸lico, entendiendo el camino interior a trav茅s del esfuerzo en un oficio como el de pescador. No hay derrota si hay esperanza. Hay esperanza si hay fuerza. Hay fuerza si hay determinaci贸n de resistir hasta el final. Parece que, en vez de pesca, estuvi茅ramos ante el compromiso pol铆tico que Hemingway demostr贸 toda su vida y que materializ贸 tanto de soldado 鈥 donde fue herido de gravedad como Santiago 鈥 como de periodista.

el_viejo_y_el_marAl final, aunque el resto de pescadores reconocen su haza帽a, el viejo piensa que no tiene suerte. Este regusto amargo, sin blancos ni negros, sin h茅roes ni malvados, es de agradecer. Muy f谩cilmente el autor podr铆a haber concluido el relato con un final maniqueo, donde la 茅pica fuese cl谩sica y la moralina ejemplar. Pero no es as铆. Hay una inmensa dignidad del que ha luchado hasta el final, hasta las 煤ltimas consecuencias. Pero ello no quiere decir que el resultado sea perfecto. No podr谩 vender su pescado porque no queda pr谩cticamente nada de 茅l. No hay trofeo, aunque haya victoria. Parece profetizar el final del mismo Hemingway, que pocos a帽os m谩s tarde, en 1961, se pegar铆a un tiro, acabando con la vida de alguien que se destruy贸 a s铆 mismo pero al que nadie puedo derrotar. Al menos, no a su literatura.

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Un comentario

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  1. El impacto de El viejo y el mar no desaparece aunque pasen mil a帽os. Mientras lo lees tiemblas de fascinaci贸n; cuando cierras el libro sientes tristeza y gloria. Es una de las m谩s maravillosas experiencias que un ser humano pueda tener con la literatura

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