La vida por delante
Por Albert Lladó | Crónica, Teatro | 25.04.09De Romain Gary (Emile Ajar)
Dirigida por Josep Maria Pou
Reparto:
Concha Velasco (Madame Rosa)
Rubèn de Eguia (Momo)
José Luis Fernández (Youssef Kadir)
Carles Canut (Doctor Katz)
Fotos: www.teatregoya.cat
Albert Lladó
www.albertllado.com
La vida por delante es la obra con la que Josep Maria Pou ha convencido a Concha Velasco para que, a punto de cumplir los setenta años, suba al escenario del nuevo Goya a dar vida a una exprostituta judía, superviviente de Auschwitz, que acoge en un pequeño piso de París a los hijos que otras compañeras no pueden cuidar. “Los hijos de puta”, como dice uno de los protagonistas.
El texto proviene de una novela de Romain Gary (1914-1980), con la que ganó el premio Goncourt en 1975 utilizando el seudónimo de Emile Ajar. De hecho, no se supo que era él – y que, por tanto, se convertía en el único autor galardonado dos veces – hasta después de su muerte. Pou, que ya ha pasado de ser un excelente actor a, a la vez, un excelente director, ha partido de la adaptación teatral de Xavier Jaillard que ya funcionó previamente en Francia.
Es una obra montada y pensada para que Concha Velasco demuestre, una vez más, que está en plena forma. Sin estridencias, sin caricaturas poco creíbles, da vida a Madame Rosa, sabiendo pasar del humor a la ternura con aparente facilidad y dando un abanico de registros que le sirve para lucirse. Y el público – fiel como pocos – lo reconoce. Ver el Goya con todos de pie, aplaudiendo durante cinco largos minutos, no deja indiferente a nadie. Es esa capacidad para comunicarse que es tan difícil de definir y explicar. Sin intermediarios, sin artificios, simplemente de manera natural.
La obra está basada en la relación de ella, la exprostituta que se ha hecho vieja y empieza a perder fuerzas, con Momo, un joven de diecisiete años (aunque Madame Rosa hace ver que tiene catorce, para no quedarse sola) y que es el último de los niños que ha ido cuidando durante años. Educado en la religión musulmana – tal y como había pedido su padre al dejarle -, con una extrema sensibilidad, va creciendo a través de las preguntas de la vida: el sexo, el amor, las creencias … El juego dialéctico entre los dos personajes sirve al autor para poner sobre la mesa temas tan importantes – y tan tristemente vigentes – como la necesidad de la multiculturalidad, el respeto por las otras religiones o, incluso, la eutanasia. El peso, el equilibrio, lo da Carles Canut interpretando – como siempre, de forma magistral – el Doctor Katz, que cuida de la heterodoxa familia. El pequeño papel que hace José Luis Fernández, padre del chico que reaparece después de mucho tiempo ingresado en un psiquiátrico por haber matado a la madre, es correcto. Se trata de un engranaje que sirve para completar una historia con mucho pasado y, por supuesto, llena de vacíos y silencios.
Sin duda, el gran acierto de Pou es la elección de los actores. Concha Velasco como cabeza de cartel y donde todo el mundo pone la mirada. Cada gesto, cada movimiento, es comentado por un público expectante. Pero sería del todo injusto que el saber hacer de la actriz castellana eclipsara uno de los mejores trabajos sobre escena que se han visto desde hace años en Cataluña. Y es que Rubèn de Eguia – joven actor que no había hecho prácticamente nada antes – es la gran sorpresa de La vida por delante. Tener una estrella como Velasco delante no debe ser nada fácil, pero eso no parece que afecte a de Eguia, que construye Momo con todos los matices, acertando en los juegos de palabras que el texto propone, sin ir más allá de lo que su personaje le pide, y con una concentración absoluta. Un nombre y un actor que, si mantiene esta inocencia interpretativa, dará muchas alegrías a la escena catalana.
Posiblemente, el único aspecto mejorable de la obra es el ritmo. Una función de prácticamente dos horas, sin entreacto, necesita mantener la atención constantemente. Y con dos personajes protagonistas, y sólo con el apoyo de dos más, es difícil. Haber prescindido de veinte minutos de montaje no habría afectado a la narratividad del texto y habría ahorrado momentos de falta de intensidad. Aunque la escenografía está bien planteada (varios espacios de un mismo piso), dando la sensación de asfixia que se percibe en alguna de las situaciones, se queda corta para la complejidad de la evolución de los personajes. Momo se va haciendo grande rápidamente mientras Madame Rosa entra en un periodo de decadencia hasta llegar a la muerte.
Sea como sea, es una obra muy recomendable para todos aquellos que quieran ver a una gran actriz de teatro dando todo de sí. Para aquellos que quieran ser testigos de cómo un joven actor, sin demasiada experiencia previa, puede demostrar que la interpretación – aunque se tenga que trabajar mucho – puede llegar a ser muy innata, y disfrutar de un director que ama el texto, la escena y las historias donde los sentimientos son lo que está en juego. Una obra sobre la vida, sus claroscuros, y sobre el amor incondicional. No es poco. Vale la pena.








27.04.09 13:10 :
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8.06.09 20:33 :
Obra para mí perfecta, que mezcla sensaciones de alegría y profunda tristeza, carcajadas y lágrimas que hacen que te encariñes rápidamente de los personajes. Bravo Ruben, BRAVO Concha!!
20.10.09 12:17 :
Magistral, Concha y Ruben. Cuanto me alegra haber asistido a La Vida Por delante . Felicidades Jose mª Pou
2.11.09 0:20 :
Fenomenal Concha, Rubén me has sorprendido. Una buena actuación.
14.11.09 23:36 :
Acabo de ver la obra y es simplemente espectacular. Se la recomiendo a todo el mundo, sabe mezclar matices de dulzura, humor, tristeza y reflexión en todos los diálogos de una forma tierna y cercana
16.12.09 22:17 :
MUY RECOMENDABLE, LOS TEMAS QUE ABORDA SON DE MUCHA ACTUALIDAD, LAS INTERPRETACIONES MAGNIFICAS…..Y COMO HE DICHO EN ALGUN OTRO FORO….CONCHA SOBERBIA COMO SIEMPRE Y RUBEN DE EGUILUZ EN ESTADO DE GRACIA…Y POR SUPUESTO EXCELENTE DIRECCION .UNA OBRA INOLVIDABLE
21.02.10 23:37 :
Acabo de salir de la representación en Basauri (Vizcaya). Me ha gustadola obra , me han gustado los actores y he salido contento de haber asistido a un espectáculo teatral de calidad. Es cierto que dos horas sentado hacen que en ocasiones se le vaya uno la mente a otras cosas, pero en seguida la obra vuelve a captar la atención.