“Lo que vi y por qué mentí”, de Judy Blundell

Por Javier Munguía | Reseñas | 13.02.10

Lo que vi y por qué mentí. Judy Blundell
Traducción de Alicia Capel Tatjer
Editorial Molino (Barcelona, 2009)

Con esta obra de sugerente título, ganadora del National Book Award 2008 en Estados Unidos, Judy Blundell nos entrega una novela que recrea el tránsito de la adolescencia a la adultez como un camino espinoso que, a fuerza de arañazos y caídas, constituye una toma de conciencia irreversible para quien lo transita respecto de los engaños que lo rodean: el mundo, lejos de ser idílico, está plagado de máscaras que fingen ser rostros.

La narradora y protagonista se llama Evie y está próxima a cumplir los 16 años. Vive en Nueva York con su atractiva madre; su padrastro, Joe Spooner, que no hace mucho volvió de combatir en la Segunda Guerra Mundial; y su abuelastra, una desagradable anciana que en la ausencia de Joe les hizo la vida imposible a Evie y a su madre, y cuyo carácter ha cambiado poco desde entonces.

Luego del regreso del hombre de la casa, la familia atraviesa un periodo de bonanza económica: Joe ha pedido un préstamo y ha abierto tres tiendas de electrodoméstico que le reportan considerables ganancias. Todo parece ir bien para Evie y los suyos hasta que Joe empieza a recibir llamadas de algún ex compañero de guerra. A instancias de Joe, Evie y su madre lo acompañan a un viaje de placer que los lleva hasta Florida y que terminará por convertirse en una pesadilla que ninguno de los tres olvidará.

En Florida saldrán a flote incómodas verdades que abrirán las puertas a Evie de un mundo que desconocía: uno subterráneo, que le revelará de forma súbita la verdadera condición de tres de sus seres queridos y la arrebatará sin remedio del apacible territorio de los sueños juveniles.

El tema del libro resulta a primera vista atractivo, pero es su ejecución lo que le da dignidad literaria. Para atrapar la atención del lector desde las primeras páginas, la autora inicia narrando el momento en el que Evie y su madre están en un hotel de Florida, a la espera de algo que se adivina terrible, y sus caras han salido en el periódico. La joven decide hacer un recuento de los hechos, una larga retrospección que ocupará la mayor parte de la novela. A este misterio inicial se aúnan las llamadas extrañas que Joe recibe, las que lo orillan a huir de Nueva York con su mujer y su hijastra. El enigma se irá develando paulatinamente y, en el proceso, desnudará las miserias de varios de los personajes y quizá también las del lector mismo.

La crítica demoledora de Lo que vi y por qué mentí no sólo se dirige hacia los rincones intrincados de sus protagonistas, sino hacia toda una sociedad, la norteamericana de posguerra, cuyo triunfo en el combate se revela pírrico ante los vicios que todavía arrastra: entre otros, la falta de escrúpulos, la rapiña y el racismo. Esta crítica puede proyectarse hacia cualquier sociedad enamorada de sus propias victorias que sea incapaz de mirar con seriedad sus defectos.

Lo que vi y por qué mentí muestra con vehemencia que la juvenil no tiene por qué ser una literatura complaciente e inocua: con el mismo derecho que la dedicada a los adultos, ella puede convertirse en una aguafiestas que nos alerte sobre nuestros excesos y carencias como pueblos y como individuos.

Javier Munguía
http://javiermunguia.blogspot.com

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