“Los Chicos de Diciembre”, de Michael Noonan
Por Javier Munguía | Reseñas | 9.05.10
Los Chicos de Diciembre. Michael Noonan
Traducción de Santiago Ochoa
Norma Editorial (México, 2008)
Publicada por vez en 1963, esta novela del narrador neozelandés Michael Noonan (1921-2000) fue rescatada en años recientes por la editorial Norma, que la incluyó en el catálogo de su excelente colección Zona Libre. Cinco jóvenes huérfanos viajan del convento donde viven acogidos por un grupo de monjas a una pequeña población costera, invitados por una rica anciana. Los chicos, que han crecido juntos y son muy amigos, disfrutan de sus vacaciones junto al mar. Hasta que uno de ellos, el narrador de la historia, se entera por casualidad de que una pareja a la que han conocido recientemente pretende adoptar a un muchacho del grupo. El narrador duda primero si debe dar la noticia a sus amigos. Cuando al fin lo hace, la complicidad se desvanece sin remedio para dar el lugar preponderante a la enemistad y a la suspicacia. Todos quieren ser el chico elegido. ¿Hasta dónde los llevará su anhelo de tener esa familia que siempre desearon sin conseguirla?
El argumento es, de entrada, muy atractivo. Parece un muy buen pretexto para sondear la mezquindad y la bajeza de los seres humanos, aun ante sus seres queridos, cuando se trata de defender sus intereses. El libro no moraliza respecto de esta condición nuestra, sino que la expone sin tapujos para recordar a los lectores que nadie es del todo ajeno a ella. El propósito de su autor parece, pues, logrado.
Sin embargo, la novela no es todo lo tensa y absorbente que, con el mismo argumento mejor aprovechado, podría haber sido. En primer lugar, el conflicto tarda demasiado en presentarse. De 285 páginas en esta edición, 100 están dedicadas a hacer una presentación de los jóvenes protagonistas y el lugar donde vacacionan, así como de otros personajes intrascendentes para la trama. Aunque la novela inicia con un enigma cuya respuesta el lector descubrirá muchas páginas después, el arranque es tan lento que aquel misterio deja de tener fuerza, a tal grado que cuando al fin se revela puede que quien lee haya olvidado que esperaba el dato.
En segundo lugar, se nota una cierta resistencia a llevar esa lucha entre los chicos hasta sus últimas consecuencias, como sí lo hace William Golding en una novela que se ha comparado con esta: El señor de las moscas. Los Chicos de Diciembre parece ser una versión más ligera del libro de Golding, donde los protagonistas a pesar de todo son buenos muchachos que solo se dejaron llevar en algún momento por sus más primitivos instintos.
A pesar de los reparos, si uno es capaz de sortear con éxito las primeras 100 páginas se encontrará con un libro entretenido y valioso, que mete bisturí (si bien con la mano un tanto temblorosa) a las más sensibles fibras de las complejas relaciones humanas, tal como hace la mejor literatura.
Javier Munguía
http://javiermunguia.blogspot.com













31.12.10 19:36 :
Hola! pasaba a saludarlos y a desearles un feliz y prospero a�o nuevo. Saludos, Romi.
7.08.11 7:44 :
[...] Búscalo en una buena biblioteca o date una vuelta por tu librería. También puedes ver esta crítica de Javier Munguía#dd_ajax_float{background:none repeat scroll 0 0 #FAEBD7;border:0px solid [...]