Novela Negra: “El silencio de los claustros”, de Alicia Giménez Bartlett

Por Javier Munguía | Reseñas | 13.02.10

El silencio de los claustros.
Alicia Giménez Bartlett
Destino (Barcelona, 2009)

Alicia Giménez Bartlett es una de las autores de novela negra más reconocidas en España. Prueba de ello, además del éxito de sus libros, es el Premio Raymond Chandler, que recibió en fechas recientes por toda su obra. Con El silencio de los claustros suman ya ocho sus novelas protagonizadas por la inspectora Petra Delicado. Esta nueva entrega pone a la narradora-protagonista ante uno de los casos más complicados y desconcertantes de su trayectoria.

El libro se mueve en dos ámbitos distintos. El primero es policiaco y tiene que ver con el asesinato de un fraile que restauraba el cuerpo incorrupto de un beato en un convento de monjas. Ni el crimen ni el hecho de que el victimario se haya llevado consigo el cadáver del beato tienen motivo aparente. Petra y su ayudante Fermín Garzón tendrán que seguir líneas de investigación contradictorias y sin mucho sustento a falta de mayores pistas. Sin embargo, la sagacidad de Petra y cierta ayuda de la casualidad los llevarán por el rastro correcto.

El segundo ámbito es doméstico y corresponde a la vida familiar de Petra: la policía se ha casado por tercera vez, con lo cual se ha convertido en madrastra de tres niños. El libro nos narra el proceso de adaptación entre la protagonista y los pequeños, así como los problemas conyugales de Petra, surgidos de su absorbente labor como investigadora y de su actitud voluntariosa, de mujer acostumbrada a mandar.

Estos dos ámbitos, no separados de forma rigurosa, sino yuxtapuestos, nunca convergerán en la obra. Lo que ocurra en uno no tendrá una incidencia significativa en el otro. A diferencia del policiaco, donde se concentran la tensión, el suspenso, los hallazgos de mayor relevancia y una trama completa, en el ámbito cotidiano se nos presentarán apenas retazos, pasajes muchas veces sin continuidad, hechos minúsculos y quizás olvidables.

A pesar de lo anterior, el ámbito de lo doméstico no parece prescindible en la novela. Su gran valor es mostrarnos la vida común y corriente que la protagonista lleva en casa mientras resuelve los misterios más intrincados y se expone a toda clase de peligros. Este plano le da matices a Petra, expone sus dificultades para comportarse como se esperaría de una esposa y una madrastra, además de mostrárnosla vulnerable y tierna, a diferencia de su papel de implacable procuradora de justicia en la Policía. Digamos que, sin lo cotidiano, sin esas acciones efímeras, de poca importancia, el personaje de Petra estaría incompleto.

Un aspecto a resaltar del libro es el humor. Si bien en el plano casero de Petra suelen darse las situaciones chuscas, no ocurre así en el laboral, donde el vértice es el crimen y el desentrañamiento de su misterio. Pero tampoco este segundo plano carece de humor, el cual se consigue a través de lo soez y de las bromas que se gastan Petra y su subordinado. Las palabrotas más jocosas (“soplapolleces”  es mi favorita) y las tomaduras de pelo abundan entre estos dos policías, que a pesar de lo macabro de su trabajo se dan oportunidad de sonreírle a la vida de cuando en cuando. En su humor está la clave de la simpatía que despiertan en el lector.

La resolución de la novela sin duda resulta sorpresiva, pero no tramposa: cuando al fin se revela, nos obliga a darle un nuevo sentido a los hechos presentados, que parece haber estado ahí desde un principio como un tema secundario.

A la vez que cumple como novela policiaca, El sepulcro de los claustros remueve con su afilado azadón las dolorosas contradicciones que hombres y mujeres deben callar para no ser condenados por grupos represores y muchas veces absurdos que pugnan, sin saberlo, por la infelicidad humana. Con ello, Alicia Giménez Bartlett confirma que el negro no es un género menor, sino tan válido como cualquier otro, siempre y cuando se escriba con emoción, agudeza y talento.

Javier Munguía
http://javiermunguia.blogspot.com

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Un comentario

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  1. muy buena reseña, estoy leyendo el libro y encuentro que la reseña esta muy bien .
    la autora tendria que estar muy agradecida porque influye mucho en positivo , claro está,en conprar el libro, quiza mas que la autora seria la editorial…. los autores estan orgullosos de que se lea pero la editorial que se venda

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