“Papás bajo la lupa”, de Tamar Cohen
Por Javier Munguía | Reseñas | 2.03.10
Papás bajo la lupa. Tamar Cohen
Ilustraciones de Santiago Solís
Nostra (México, 2009)
Esta novela juvenil escrita por Tamar Cohen e ilustrada por Santiago Solís adopta el formato de un cuaderno escolar en el que los onceañeros Azafrán y Obituario, hartos de las injusticias de sus padres, deciden crean el Tribunal Superior de Justicia Infantil para reparar todos aquellos agravios que los progenitores hayan infligido a sus hijos. Con el fin de concretar su idea, este par de amigos reparte volantes entre sus compañeros que anuncian la creación del tribunal y además invitan a depositar las quejas en un bote de basura estratégicamente colocado. El proyecto tiene un enorme éxito, a tal grado que sus fundadores reciben más de 500 cartas de niños inconformes con sus padres.
Ya no queda sino que el tribunal entre en funciones. Así empiezan los hilarantes juicios a los papás, quienes deberán, a partir de su condena, resarcir los daños a sus descendientes. Pero un momento: ¿cómo es que los padres aceptan ser juzgados por sus propios hijos? ¿Es que se han vueltos locos? ¿O será que Azafrán y Obituario han echado a volar su imaginación y han creado dentro del cuaderno que leemos un mundo mejor, en el que sí se escuchan y atienden sus justas demandas?
Papás bajo la lupa está narrado en su mayor parte por sus dos protagonistas, quienes escriben un capítulo cada uno. Esta dinámica se rompe cuando las odiosas niñas capitaneadas por Veranda les roban el cuaderno y realizan a su gusto los juicios. La novela esté llena de humor, conseguido a través de las exageraciones de los narradores, así como de los esperpénticos juicios, en los que todo puede ocurrir; por ejemplo, que enormes animales entre en escena a impedir la huida de los temerosos padres.
La redacción un tanto torpe, como si fuera, en efecto, la de niños de once años, y los dibujos coloridos, rústicos e imaginativos, protagonizados por hombres y mujeres con calabazas en vez de cabezas, contribuyen a dar al lector la ilusión, al menos mientras dura la lectura, de que en verdad leen el cuaderno de Azafrán y Obituario.
Además de ser un libro muy ingenioso y divertido, Papás bajo la lupa pone en evidencia la soberbia de ciertos padres que piensan tener siempre la razón sólo por el hecho de ser adultos. Ya era hora de que los pequeños tomaran su desquite. La novela también emociona al presentar la amistad irrenunciable de dos amigos que se solidarizan para insubordinarse, con risas y mucha imaginación, contra los agravios del mundo que les tocó vivir.
Javier Munguía
http://javiermunguia.blogspot.com












