“Profundidades”, de R. Gordon y B. Williams
Por Javier MunguÃa | Reseñas | 15.02.10
Profundidades. R. Gordon y B. Williams
Traducción de Adolfo Muñoz
Puck (Barcelona, 2008)
Segunda parte de la saga fantástica Túneles, firmada por Roderick Gordon y Brian Williams, Profundidades es una inmersión aun más honda y detallada en un imaginario mundo subterráneo que cada vez se revela más inhóspito y complejo. Muchos de los enigmas esbozados en el primer tomo de la serie son revelados en este. A la vez, los autores se las arreglan para que esta segunda entrega se puede leer de forma independiente: presentan sumarios destinados a poner en antecedentes a personajes del libro que no conocen la primera parte de la historia, asà como a los lectores que se acercan apenas a la serie.
Dos son las lÃneas principales en las que se desarrolla el libro: por una parte, Will, acompañado de su hermano Cal y su amigo Chester, busca a su padre adoptivo en un lugar llamado Profundidades, a un nivel más cercano al centro de la tierra que la Colonia de donde ha huido; por otra parte, Sarah, la madre fugitiva de Will y Cal, es capturada en la superficie por los styx, esos seres despiadados bajo las órdenes de Rebecca, la hermana adoptiva de Will, que tiranizan a hombres y mujeres de debajo de la tierra. Sarah será, sin saberlo, una pieza más del maquiavélico plan que los styx han urdido para librarse de sus enemigos, asà como de la humanidad entera, y hacerse con el control de la superficie.
Dos lÃneas narrativas con menor presencia son las protagonizadas por los padres adoptivos de Will. En la superficie, la señora Burrows vegeta en un asilo, donde sigue alimentando su adicción por la tele, sin preguntarse siquiera qué ha sido de su familia; su tranquilo devenir cambiará cuando una poderosa epidemia ponga en riesgo su vida y la de sus compañeros. Mientras tanto, en las Profundidades, con el mismo egoÃsmo de su ex mujer, el doctor Burrows inspecciona todo cuanto es de su interés, embebido en sus descubrimientos y su hambre de gloria, sin enterarse de que su hijo Will lo busca desesperadamente.
Las mayores dosis de suspenso están puestas en las lÃneas principales: ¿encontrará Sarah a sus hijos? ¿Qué buscan los styx con las mentiras que le han contado? ¿Podrán sobrevivir Will, Cal y Chester a la hostilidad de las Profundidades? La lÃnea de la señora Burrows resulta tensa ante la evolución de esa enfermedad que podrÃa acabar con toda la población de Londres en poco tiempo. Quizá la lÃnea con menor interés sea la del doctor Burrows, aun cuando le da relevancia el hecho de que en un par de ocasiones estará a punto de cruzarse con Will, sin que el encuentro se concrete.
Si bien el conflicto es el centro de esta narración, lo cual mantiene la atención del lector, en ocasiones hay una morosidad un cacho excesiva a la hora de describir las escenas. Da la impresión entonces de que el volumen podrÃa haber sido menos grueso de lo que es, más centrado en lo esencial. Sin embargo, vale la pena atravesar esos baches para disfrutar todas las emociones y sobresaltos que, en conjunto, el libro ofrece.
Varios son los temas que adquieren categorÃa de principales en este libro: la ambición desmedida de poder y la falta de escrúpulos con tal de conseguirlo y conservarlo; el coraje de no dejarse derrotar ni siquiera por los peligros más inusitados y misteriosos con tal de subsistir; la amistad y sus crisis; el sacrificio por los seres queridos; el tremendo conflicto de tener motivos para odiar a los propios hijos; entre otros. Todos estos temas no se presentan como lecciones, sino que no se pueden desprender de las historias que se narran, de tal modo que el lector no tiene la impresión de que le están enseñando algo; más bien disfruta de una narración que lo intriga y lo invita a quedarse, por un lado, y por otro reflexiona sobre nuestra propia condición de seres imperfectos y propensos a toda clase de contrariedades.
Javier MunguÃa
http://javiermunguia.blogspot.com












