<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Revista de Letras &#187; Crítica de libros</title>
	<atom:link href="http://www.revistadeletras.net/tag/critica-de-libros/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.revistadeletras.net</link>
	<description>La  Revista de críticas de libros, entrevistas, reportajes, reseñas y noticias sobre el mundo literario</description>
	<lastBuildDate>Thu, 29 Jul 2010 06:26:56 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=abc</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Me voy con vosotros para siempre</title>
		<link>http://www.revistadeletras.net/me-voy-con-vosotros-para-siempre/</link>
		<comments>http://www.revistadeletras.net/me-voy-con-vosotros-para-siempre/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 20 Nov 2008 08:32:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista de Letras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica de libros]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Jordá]]></category>
		<category><![CDATA[Fred Chapell]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Libros del Asteroide]]></category>
		<category><![CDATA[Me voy con vosotros para siempre]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistadeletras.net/?p=928</guid>
		<description><![CDATA[Libros del Asteroide publica "Me voy con vosotros para siempre", la novela más conocida del escritor norteamericano Fred Chappell (1936), considerado uno de los mejores representantes de la literatura sureña actual.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.librosdelasteroide.com/ficha_libro.php?id=64"><img class="alignright size-full wp-image-929" title="Me voy con vosotros para siempre" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/11/64jpg.gif" alt="" width="143" height="222" /></a><a href="http://www.librosdelasteroide.com/ficha_libro.php?id=64"><strong>Me voy con vosotros para siempre</strong></a><br />
Fred Chapell<br />
Libros del Asteroide, 2008<br />
Traducción de Eduardo Jordá</p>
<p>Libros del Asteroide publica <em>Me voy con vosotros para siempre</em>, la novela más conocida del escritor norteamericano Fred Chappell (1936), considerado uno de los mejores representantes de la literatura sureña actual. La traducción es del escritor Eduardo Jordá, y es la primera obra de Chapell que se publica en castellano, en ella su autor logra crear un sugerente y cautivador universo personal ambientado en el marco que mejor conoce: el paisaje rural de Carolina del Norte.</p>
<p>Jess es un niño que vive junto a sus padres y su abuela en una granja en las montañas de Carolina del Norte. Su infancia transcurre apacible, alegremente alterada por las visitas de sus excéntricos parientes y las continuas bromas que traman su padre –un niño grande, en realidad– y Johnson Gibbs, un adolescente huérfano que trabaja para ellos. Hasta su casa llegan de vez en cuando los ecos de la segunda guerra mundial –a la que Johnson debe ir «a darle una patada en el culo a Hitler»– y, aunque en un principio le parece algo lejano, sus siniestras consecuencias se dejarán sentir también en el bucólico paraíso de Jess. Pese a todo, el calor de las personas que ha conocido y de su infancia en la granja le acompañará durante toda su vida.</p>
<p>Fred Chappell, famoso poeta norteamericano que ha recibido el Premio Thomas Wolfe al conjunto de su obra y numerosos premios de poesía, entre ellos el T. S. Eliot, el Bollingen de la Universidad de Yale y ocho veces el Roanoke-Chowan. Chappell, que entre 1997 y 2002 ostentó el título de Poeta Laureado de Carolina del Norte, es uno de los autores más queridos del Sur estadounidense y se le ha descrito como «el moderno Mark Twain».</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistadeletras.net/me-voy-con-vosotros-para-siempre/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mecanización como elemento destructivo</title>
		<link>http://www.revistadeletras.net/mecanizacion-como-elemento-destructivo/</link>
		<comments>http://www.revistadeletras.net/mecanizacion-como-elemento-destructivo/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 19 Nov 2008 08:59:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joan Flores Constans</dc:creator>
				<category><![CDATA[Críticas]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica de libros]]></category>
		<category><![CDATA[Editorial Sexto Piso]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Martínez-Lage]]></category>
		<category><![CDATA[William Gaddis]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistadeletras.net/?p=920</guid>
		<description><![CDATA[Allá por la segunda miad del siglo pasado, William Gaddis empieza a recoger información para escribir una historia de la pianola y de la reproducción mecánica de la música y de las demás artes, en general, en Estados Unidos. Después de haber acopiado cantidades ingentes de documentación, desiste de su proyecto originario, y recicla parte de esa información dando forma a un libro de clasificación difícil: Ágape se paga.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.sextopiso.com/mex/art_detalle.php?ida=134"><img class="alignright size-full wp-image-921" title="agape-se-paga" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/11/agape-se-paga.jpg" alt="" width="290" height="443" /></a><a href="http://www.sextopiso.com/mex/art_detalle.php?ida=134"><strong>Ágape se paga</strong></a><br />
<a href="http://www.sextopiso.com/mex/autor_detalle.php?id=68">William Gaddis</a><br />
<a href="http://www.sextopiso.com">Editorial Sexto Piso</a>, 2008<br />
Traducción Miguel Martínez-Lage</p>
<p><em>“-Su libro, ¿de qué trata, señor Joyce?<br />
-No es que trate de algo, señora, es que es algo”.</em></p>
<p>Allá por la segunda miad del siglo pasado, William Gaddis empieza a recoger información para escribir una historia de la pianola y de la reproducción mecánica de la música y de las demás artes, en general, en Estados Unidos. Después de haber acopiado cantidades ingentes de documentación, desiste de su proyecto originario, y recicla parte de esa información dando forma a un libro de clasificación difícil: Ágape se paga, citado en una obra anterior del propio Gaddis (JR) como “un libro acerca del orden y del desorden, algo así como una especie de historia social de la mecanización  y las artes, del elemento destructivo”.</p>
<p>Mecanización como elemento destructivo, pues. Es decir: popularización -¿quién es “el público”? ¿No será acaso “toda la chusma estupefacta que ahí fuera espera que se le dé entretenimiento”?-, reproducción mecánica –ya sabes, uno, cero, todo o nada; sin espacio para el matiz, azar igual a cero, todo el conocimiento en una tarjeta perforada-, democratización –“tiene que ser la música para deleite de los mejor educados, o bien uno terminará por ver a sus poetas componiendo cualquier filfa para complacer el mal gusto de sus jueces y por último el público se instruye entre sí y es que en eso consiste esta gloriosa democracia”-, acceso universal -son infinitas las formas con que la demagogia puede ideologizar un discurso-, museos como carpas de circo –y artistas como payasos- y obras de arte en manos de “inversores privados e institucionales” –el “mercado del arte” depende de la cotización del artista y del carácter de valor-refugio de la obra artística-, todos ellos elementos que llevarán a la destrucción de las artes, a la aniquilación, qué paradoja, de la relación entre el artista y el observador por la vía de la vulgarización. ¿Elitismo? ¿Eliteratura en lugar de literatura? Sí, sospechamos que no se sonroja el narrador al reivindicar ese estatuto tanto para el artista como para el público -¡dios, esa palabra otra vez!-. ¿Es algo perverso que el arte no sea para todos? Tal vez, pero ¿acaso está escrito en alguna parte que deba serlo?</p>
<p><a href="http://www.sextopiso.com/mex/autor_detalle.php?id=68"><img class="alignright size-full wp-image-924" title="barba_gde" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/11/barba_gde.jpg" alt="" width="200" height="259" /></a>No es lectura fácil, y la falta de una puntuación gramaticalmente normativa es solamente la punta del iceberg de esa dificultad: lo malo del entretenimiento es que entretiene –“y es que no se puede explicar nada a nadie que espere entretenimiento”-. Ágape se paga es un reto en el que el lector, una vez aceptado el desafío, jamás puede salir ganador -¿acaso no puede haber gloria en la derrota, hermano Héctor?-. No se olvide que de “lectura” a “locura” sólo van dos letras. El sistema es muy sencillo pero para nada simple: se trata de acumular datos y de depurarlos hasta convertirlos en un discurso elemental, primigenio, pero de modo que sea imposible la vuelta atrás: la forma extendida ha quedado sepultada y es irrecuperable. Desde Pitágoras llevamos soportando ese discurso idiota de la música de las esferas (música mecánica, por cierto…), necesaria para la conformación del mundo (¿”mundo”? ¿qué “mundo”?), toda equilibrio y perfección, campanillas celestiales de la armonía universal… Ante tanta dulzura empalagosa, ¿quién no necesita salir a respirar un poco de aire viciado, tirar los cubiertos y aprestarse a comer con las manos, soltar una sonora e irreverente carcajada, y substituir los etéreos cascabeles por rotundos cencerros ester/coléricos? Jack Gibbs, un narrador a medio camino entre el Innombrable de Samuel Beckett y el Rudolf de Thomas Bernhard (y, tal vez, aquejado por igual de la enfermedad mortal del primero y del morbus boeck del segundo), es un excelente compañero para ese placentero viaje a la complejidad del planeta Entropía.</p>
<p>Aunque pueda ser cuestionable el criterio de publicar en primer lugar este Ágape se paga, Agapé agape en su título original, que adquiere más sentido como epílogo y colofón –incluso resumen imprescindible pero no suficiente- de la reducida obra del autor norteamericano, bienvenido sea el anuncio de la próxima y paulatina edición de toda la obra de Gaddis; en este caso, podemos estar seguros de que la mecanización de la edición no conducirá al tedio de la vulgarización… Por cierto, un último consejo: imprescindibles tanto el prólogo de Rodrigo Fresán como el postfacio de Joseph Tabbi. Ah, y como todo libro importante, es mucho mejor leerlo en voz alta.</p>
<p><a onclick="javascript:pageTracker._trackPageview('/outbound/article/jediscequejensens.blogspot.com');" href="http://jediscequejensens.blogspot.com">Joan Flores</a><br />
<a onclick="javascript:pageTracker._trackPageview('/outbound/article/jediscequejensens.blogspot.com');" href="http://jediscequejensens.blogspot.com/">http://jediscequejensens.blogspot.com</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistadeletras.net/mecanizacion-como-elemento-destructivo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Adiós, hasta mañana</title>
		<link>http://www.revistadeletras.net/adios-hasta-manana/</link>
		<comments>http://www.revistadeletras.net/adios-hasta-manana/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 23 Oct 2008 10:01:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joan Flores Constans</dc:creator>
				<category><![CDATA[Críticas]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica de libros]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Joan Flores]]></category>
		<category><![CDATA[Libros del Asteroide]]></category>
		<category><![CDATA[William Maxwell]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistadeletras.net/?p=670</guid>
		<description><![CDATA[Un remoto pueblo del Medio Oeste norteamericano ve alterada su crónica tranquilidad por el asesinato de un ciudadano, al que el asesino, además, corta la oreja.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.librosdelasteroide.com/ficha_libro.php?id=60"><img class="alignright size-full wp-image-671" title="maxwell" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/10/maxwell.bmp" alt="" /></a><a href="http://www.librosdelasteroide.com/ficha_libro.php?id=60"><strong>Adiós, hasta mañana</strong></a><br />
William Maxwell<br />
Libros del Asteroide<br />
2008<br />
Traducción de Gabriela Bustelo</p>
<p>Un remoto pueblo del Medio Oeste norteamericano ve alterada su crónica tranquilidad por el asesinato de un ciudadano, al que el asesino, además, corta la oreja.</p>
<p>Este hecho, en apariencia intranscendente, es tomado por el narrador de Adiós, hasta mañana como el punto de partida de un ajuste de cuentas con su propio pasado, ese lugar que el tiempo fija con carácter de permanencia pero al que, súbita e inesperadamente, el recuerdo, en lo que tiene de reformulación, modifica de forma incontrolada al evocarlo. Más cuando este ajuste de cuentas no se limita a esa instancia que consideramos inamovible, sino que alcanza también al pasado propio, a ese niño que era el narrador en aquel entonces. Así, conoceremos la muerte de su madre, el advenimiento de una indeseada madrastra, la crisis en la relación con su padre, y una casa en construcción que deviene un inesperado locus amoens  de la amistad entre el narrador y su mejor amigo, hijo del sospechoso de asesinato.</p>
<p>Recordamos hechos, por supuesto, pero es una ilusión pensar que los recordamos tal como sucedieron: los recordamos tal como los recordamos, y cada evocación se transforma en una nueva mentira. Consciente de esa contaminación que hace que aquello que recordamos sea a medias los hechos y a medias la realidad creada por la mente del sujeto, el narrador decide viajar a ese pasado donde cargó con un lastre del que no ha podido librarse para hacer las paces con un comportamiento que le ha perseguido desde ese día en que ignoró a Cletus Smith, su amigo, por una razón que no podía aducir y que, en su momento, ni siquiera comprendió.</p>
<p>Podría parecer, tras una lectura superficial –que no recomiendo-, que este ajuste de cuentas con el pasado constituyera una justificación por parte del narrador de aquellos hechos de los que se siente avergonzado; o, peor aún, que el mismo hecho de la narración adquieriera el carácter de catarsis: nada de eso, para frustración de freudianos trasnochados o de sus epígonos. El narrador no busca justificación: cuenta, y mediante este ejercicio de ensamblaje de episodios fija el pasado –los hechos acaecidos en ese pasado; el “pasado”, tomado en su acepción genérica, no deja de ser pura entelequia- mediante el establecimiento de un sistema de huellas que le confieren ilusión de unidad, y que facilitan, mediante ese eje de coordenadas fijas, su formulación humana, eso que llamamos recuerdo.</p>
<p>Los incondicionales de Maxwell no podemos más que alegrarnos de la recuperación para los lectores de la obra narrativa de un escritor fundamental en la literatura norteamericana del siglo pasado. Lean a Maxwell, lean, disfruten de la intensidad que esconde su aparente sencillez. Y hagan votos para que este Asteroide nos siga proveyendo de alimento espiritual ya que, por lo que parece, ha pasado décadas ignorado por los cuerpos estelares que más relucen en el firmamento editorial. Pero esa, me temo que es otra historia…</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistadeletras.net/adios-hasta-manana/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Carta a D. Historia de un amor</title>
		<link>http://www.revistadeletras.net/carta-a-d-historia-de-un-amor/</link>
		<comments>http://www.revistadeletras.net/carta-a-d-historia-de-un-amor/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 11:20:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandra Ligero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica de libros]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Escritores]]></category>
		<category><![CDATA[Gorz]]></category>
		<category><![CDATA[Novedades]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistadeletras.net/?p=600</guid>
		<description><![CDATA[“Acabas de cumplir ochenta y dos años. Has encogido seis centímetros y no pesas más de cuarenta y cinco kilos y sigues siendo bella, elegante y deseable. Hace cincuenta y ocho años que vivimos juntos y te amo más que nunca”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.paidos.com/lib.asp?cod=38301"><img class="alignright size-full wp-image-601" title="gorz" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/10/gorz.jpg" alt="" width="200" height="286" /></a><a href="http://www.paidos.com/lib.asp?cod=38301"><strong>Carta a D. Historia de un amor</strong></a><br />
Gorz, Andre<br />
EDICIONES PAIDOS<br />
Traducción: Jordi Terré<br />
1º Ed. 2008<br />
112 pags</p>
<p><strong>Alejandra Ligero</strong><br />
alejandraligero@gmail.com<br />
“Acabas de cumplir ochenta y dos años. Has encogido seis centímetros y no pesas más de cuarenta y cinco kilos y sigues siendo bella, elegante y deseable. Hace cincuenta y ocho años que vivimos juntos y te amo más que nunca”.</p>
<p>Con esta cita empezaban los numerosos artículos periodísticos que hace un año se hacían eco del suicidio del filósofo André Gorz y su mujer Dorine. Ambos, seguros que no querer sobrevivir al otro, tomaron la decisión de terminar juntos sus vidas en septiembre de 2007. Aproximadamente un año antes se publicaba en Francia la primera edición de “Carta a D. Historia de un amor” que ahora nos presenta la editorial Paidós en su cuidada colección El arco de Ulises.</p>
<p>Gorz escribió una emotiva carta a su mujer que resulta la revisión de su vida en común que duró casi sesenta años. Un examen de su amor mediante el repaso de toda una vida, una reflexión autocrítica y sensible de esa rara sustancia que los mantuvo unidos a través de todas las tormentas.</p>
<p>“Te escribo para comprender lo que he vivido, lo que hemos vivido juntos”</p>
<p>El cofundador de Le Nouvel Observateur se explica la vida para entender el amor (y viceversa) y reconstruir la figura y la relevancia que D. tuvo en sus vidas.</p>
<p>Un pequeño libro que seguro resultará conmovedor e inspirador.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistadeletras.net/carta-a-d-historia-de-un-amor/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Joan Flores</title>
		<link>http://www.revistadeletras.net/joan-flores-2/</link>
		<comments>http://www.revistadeletras.net/joan-flores-2/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 10:23:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joan Flores Constans</dc:creator>
				<category><![CDATA[Críticas]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica de libros]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Escritores]]></category>
		<category><![CDATA[Novedades]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistadeletras.net/?p=590</guid>
		<description><![CDATA[Cuando afirmamos conocer a alguien, o cuando actuamos como si este conocimiento fuera cierto, ¿acaso nos basamos en algo con más pretensión de solidez  que un conjunto de fragmentos inconexos? ¿Depende nuestro conocimiento de la intensidad de la relación, o de su calidad?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_705"><img class="alignright size-full wp-image-591" title="modiano" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/10/modiano.bmp" alt="" /><strong>En el café de la juventud perdida</strong></a><br />
Patrick Modiano<br />
Anagrama<br />
<strong>Traducción</strong> María Teresa Gallego Urrutia<br />
En el cafè de la joventut perduda<br />
Proa</p>
<p>Cuando afirmamos conocer a alguien, o cuando actuamos como si este conocimiento fuera cierto, ¿acaso nos basamos en algo con más pretensión de solidez  que un conjunto de fragmentos inconexos? ¿Depende nuestro conocimiento de la intensidad de la relación, o de su calidad? ¿Con qué armamos nuestro juicio? ¿Con la deducción o con la intuición? ¿En qué grado podemos asegurar que una es más fiable que la otra?</p>
<p>En el café de la juventud perdida es un recorrido por el París de los primeros 60, del Bois de Boulogne a Montmartre y de Montparnasse al Odeon, agotando la cartografía de la ciudad canalla y, bajo la inspiración de Lautréamont y Rimbaud, detenernos en la efervescencia de la Rive Gauche para salir disparados hacia el Marais, virgen todavía de segundas residencias de brokers norteamericanos en busca de la “autenticidad” que no desembarcó del Mayflower; el Boulevard Sant-Germain sólo de paso, y el barrio de l’Étoile reservado para las noches de locura en que se ha vendido un artículo a uno de los innumerables números 0 de cualquier revista condenada a muerte por inanición. Siempre siguiendo los pasos de la enigmática Louki, esa chica de la que todos nos podíamos haber enamorado porque en aquel medio de poetas con vocación de malditos y profetas de la absenta, el objeto del deseo no podía ser otro que la mujer independiente, autosuficiente, liberada y, ai-làs, inconquistable.</p>
<div id="attachment_593" class="wp-caption alignright" style="width: 379px"><img class="size-full wp-image-593" title="Modiano" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/10/patrick_modiano_olivier_roller_2_4.jpg" alt="" width="369" height="369" /><p class="wp-caption-text">Foto: Olivier Roller. Fuente: lemonde </p></div>
<p>Una Louki que solamente llegamos a conocer fragmentariamente en las voces de los hombres que se cruzan en su vida en diferentes momentos y situaciones: un presunto estudiante adolescente fascinado por el descubrimiento de la vida bohemia; el “capitán” Bowling, permanentemente atareado con su registro de entradas y salidas del Condé, el café-refugio (¿y hogar?); Caisley, un adulto de oscuro pasado y memoria fotográfica empeñado en seguirle el rastro; y Roland, amante ocasional con vocación de permanencia y obsesionado por el Eterno Retorno de Nietzsche. Todos ellos persiguiendo su inalcanzable fantasma y, como el propio lector, rendidos entre las  ineluctables redes de la fascinación.</p>
<p>El empeño de permanecer al margen, de nadar a contracorriente, personalizado en unos outsiders que sembraron la disidencia para dejar de ser perdedores y que reclamaron su papel en una sociedad que no era la suya, en esos mismos boulevares de París, en unos esperanzadores días de Mayo de unos pocos años después.</p>
<p>Doisneau y Cartier-Bresson cartografiaron aquel París efervescente mediante imágenes inolvidables. Modiano complementa el mapa con un conjunto de personajes desarraigados cuyo destino es vagar en busca de una identidad perdida por las esquinas del Barrio Latino.</p>
<p><a href="http://jediscequejensens.blogspot.com"><strong>Joan Flores</strong></a></p>
<p><a href="http://jediscequejensens.blogspot.com">http://jediscequejensens.blogspot.com</a></p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="344" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/KK5nKYD5XmU&amp;hl=es&amp;fs=1" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344" src="http://www.youtube.com/v/KK5nKYD5XmU&amp;hl=es&amp;fs=1" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistadeletras.net/joan-flores-2/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>&#8220;Escribir el milenio en ropa de trabajo&#8221;</title>
		<link>http://www.revistadeletras.net/escribir-el-milenio-en-ropa-de-trabajo/</link>
		<comments>http://www.revistadeletras.net/escribir-el-milenio-en-ropa-de-trabajo/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 15 Oct 2008 07:19:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandra Ligero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica de libros]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Escritores]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[Novedades]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistadeletras.net/?p=567</guid>
		<description><![CDATA[Kerouac hizo una verdadera declaración de intenciones, un manifiesto enérgico y desaforado del conjunto de su obra. Para ésto, no sólo su contenido hace patente todo su imaginario e ideario, sino que la misma "forma" participa de la coherencia integral de toda su producción. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-medium wp-image-571" title="smjack-kerouac20" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/10/smjack-kerouac20.jpg" alt="" width="452" height="311" /></p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-568" title="muestraportadaphp" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/10/muestraportadaphp.gif" alt="" width="100" height="150" /><strong>Libro de los esbozos (Books of sketches)</strong><br />
Jack Kerouac<br />
Ed. Bruguera. 1º ed. 2008. 448 págs.</p>
<p><strong>Alejandra Ligero</strong><br />
alejandraligero@gmail.com</p>
<p><strong>&#8220;Escribir el milenio en ropa de trabajo&#8221;</strong></p>
<p>Kerouac hizo una verdadera declaración de intenciones, un manifiesto enérgico y desaforado del conjunto de su obra. Para ésto, no sólo su contenido hace patente todo su imaginario e ideario, sino que la misma &#8220;forma&#8221; participa de la coherencia integral de toda su producción. El ejemplo más conciso es este libro de esbozos (Books of Sketches) que comprende la recopilación de los bosquejos que Kerouac escribió en papeles y libretas que llevaba en sus bolsillos desde diciembre del 52 a la primavera del 54.</p>
<p><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/10/kerouac.jpg" rel="lightbox[567]"><img class="alignright size-full wp-image-569" title="Beatific Souls: Jack Kerouac's On the Road, 1957-2007" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/10/kerouac.jpg" alt="" width="250" height="318" /></a>Realmente estos bocetos funcionan como tal, atraviesan la frontera de la literalidad para convertirse en criaturas pictóricas que dibujan una realidad antes de su entera comprensión. Toda la estructura, todos los recursos, están utilizados en favor de este singular fenómeno, los saltos, la grafía, el uso de mayúsculas, los cortes abruptos de linea e incluso de palabras, términos en caló, onomatopeyas, modismos, lineas enteras de puntos o asteríscos, diminutos dibujos que se han conservado de las libertas originales, en definitiva una oralidad que consigue verificar no sólo el carácter pictórico y salvaje sino también el musical. A la manera de sus admirados jazzistas (entre ellos el más influyente Charlie Parker) consigue soplar locas improvisaciones que lograran estremecer al público que atiende a esta suerte de jam-session literaria. Veriginoso, estimulante, mordaz y certero, toda una revolución.</p>
<p>Los esbozos nos cuentan una américa sucia y desorientada que Jack Kerouac recorrió durante estos años, Denver, Nueva York y México son los áridos paisajes que veremos desde aquí. Todo un desfile de sus polimórficos habitantes vienen a ilustrar su territorio: obreros que compartieron con el autor tiempo de trabajo, niños, amas de casa, vagabundos y borrachos. Todos trazados con certeras pinceladas, componen un retrato, una época y también el punto de sus partida de las reflexiones.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-570" title="2007kerouac3" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/10/2007kerouac3.jpg" alt="" width="241" height="358" />No sólo veremos expuesta a Ámerica, sus vicios y sus aciertos, sino también al propio Kerouac, que nos deja ver sus frustraciones (durante los años en los que redactó los esbozos su On the road estaba siendo rechazada en las editoriales), sus expectativas, sus dudas, su forma de entender la vida y la literatura, a veces una misma cosa, e incluso su acercamiento al misticismo o las poéticas orientales y el budismo. Kerouac pensaba una forma personal de budismo mahayana, buscaba una revelación, una trascendencia por alcanzar, y para ello se servía de esa brutal espontaneidad, de la velocidad y la libertad descartando toda prisión (léxica, gramatical, filosófica). Esta escritura espontánea, oral, automática le acercan a la escritura automática de William Carlos Williams o al trance en el que Yeats decía escribir. Es una búsqueda despiadada de lo que hay más allá, de lo que podemos alcanzar todavía.</p>
<p>Los bocetos de Kerouac son un viaje alucinado y necesario, la prueba de que la Generación Beat es, ahora más que nunca, imprescindible para seguir viviendo. Es una reafirmación, un fraseo de trompeta y pluma que nos lanza contra la vida con el único requisito de unos ojos más honestos y un corazón más libre.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="344" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/_MjPtem6ZbE&amp;hl=es&amp;fs=1" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344" src="http://www.youtube.com/v/_MjPtem6ZbE&amp;hl=es&amp;fs=1" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistadeletras.net/escribir-el-milenio-en-ropa-de-trabajo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sabor a Chocolate</title>
		<link>http://www.revistadeletras.net/sabor-a-chocolate/</link>
		<comments>http://www.revistadeletras.net/sabor-a-chocolate/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 12 Oct 2008 11:05:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Giménez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica de libros]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Escritores]]></category>
		<category><![CDATA[Novedades]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistadeletras.net/?p=556</guid>
		<description><![CDATA[Narrada en tercera persona y con un ritmo trepidante, Sabor a Chocolate de José Carlos Carmona nos presenta la vida de Adrian Troadec, un suizo que, con la primer y la segunda guerra mundial como telón de fondo, busca la felicidad afrontando la vida como si de un tablero de ajedrez se tratara.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.puntodelectura.com/minisites/saborchocolate/"><img class="alignright size-full wp-image-557" title="sabor-a-chocolate" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/10/sabor-a-chocolate.jpg" alt="" width="240" height="366" /></a><a href="http://www.puntodelectura.com/minisites/saborchocolate/"><strong>Sabor a Chocolate</strong></a><br />
José Carlos Carmona<br />
Punto de lectura<br />
155 Pag.</p>
<p>Narrada en tercera persona y con un ritmo trepidante, <em><a href="http://www.puntodelectura.com/minisites/saborchocolate/">Sabor a Chocolate</a></em> de José Carlos Carmona nos presenta la vida de Adrian Troadec, un suizo que, con la primer y la segunda guerra mundial como telón de fondo, busca la felicidad afrontando la vida como si de un tablero de ajedrez se tratara.</p>
<p>La novela presenta una estructura sencilla, con frases directas y párrafos cortos que dan un ritmo álgido al conjunto de la obra. Sobre esta base Carmona teje una estructura significativa en la que una serie de personajes se encuentran y desencuentran a lo largo de tres generaciones con un denominador común, a saber, son sujetos escindidos, que siempre están allí donde no desean estar. Salvo Adrian Troadec que aferrándose a una razón ilustrada pretende desafiar a la vida contemporánea planeando estrategias como en una partida de ajedrez.</p>
<p><img class="alignright size-medium wp-image-558" title="chocolate" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/10/chocolate-300x240.png" alt="" width="300" height="240" />De esta manera, Adrian se enamora siendo joven de Alma Trapolyi e idea diferentes planes para enamorarla hasta el punto de llegar a montar una chocolatería. Alma finalmente emigra a América enamorada de un aviador americano. No es hasta 27 años después en los que vuelven a encontrarse, viudos y marcados por la vida, decidiendo pasar lo que les queda de vida juntos. Cuando uno piensa en el chocolate se lo imagina dulce, la novela viene a remarcar que a pesar de las apariencias, la vida al igual que el chocolate pueden ser, como señala uno de los personajes al inicio de la obra, ácida y amarga.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistadeletras.net/sabor-a-chocolate/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cuestión de locura</title>
		<link>http://www.revistadeletras.net/cuestion-de-locura/</link>
		<comments>http://www.revistadeletras.net/cuestion-de-locura/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 12 Oct 2008 10:33:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista de Letras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica de libros]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Escritores]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[Novedades]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistadeletras.net/?p=552</guid>
		<description><![CDATA[Cuestión de locura recoge cuatro de las novelas cortas fundamentales en la obra de Kadaré. Cubren un periodo de cuatro décadas en su narrativa. «Cuestión de locura», que da título al libro, es autobiográfica, casi una continuación de su novela Crónica de piedra.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-553" title="lg00101201" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/10/lg00101201.jpg" alt="" width="200" height="299" /><strong><em></em></strong></p>
<p><strong>Cuestión de locura</strong><br />
Kadaré, Ismaíl<br />
Alianza</p>
<p><strong><em>Cuestión de locura</em></strong> recoge cuatro de las novelas cortas fundamentales en la obra de Kadaré. Cubren un periodo de cuatro décadas en su narrativa. «Cuestión de locura», que da título al libro, es autobiográfica, casi una continuación de su novela Crónica de piedra. Desde la óptica infantil del narrador nos asomamos a su despertar al mundo, a las tradiciones en las que se educa e inserta socialmente. Las vivencias familiares que, oscilando entre lo lógico y lo irracional, marcarán la formación del futuro escritor.</p>
<p>Le sigue «El desprecio», de corte balzaciano, una crítica a las hipocresías sociales a través del particular matrimonio entre uno de los seguidores del nuevo régimen comunista albanés y una representante de la vieja aristocracia. Viene después «Días de juerga», escrita en su época de estudiante. Fue censurada como obra «decadente» ajena a la realidad socialista, ya que trata de dos jóvenes que ponen en solfa toda norma vigente. Por último, una saga, «La estirpe de los Hankoni»: las vivencias de una familia que, desde el siglo xviii a los albores del xx, asiste a los cambios materiales y de mentalidad que fragua el paso de los tiempos.<br />
Estas cuatro novelas cortas componen un conjunto narrativo, con un eje casi común en torno a Gjirokaster –ciudad natal de Kadaré– y los conflictos que genera todo final de época, todo periodo a punto de fenecer ante una nueva era. A través de sus personajes, Kadaré escruta la tradición y lo moderno, lo oculto y lo evidente, lo onírico y lo vivido, lo racional y lo irracional, las pasiones humanas y los anhelos, las mezquindades y las grandezas de lo cotidiano&#8230; Siempre con ojos penetrantes y fina ironía, con una pluma incisiva y lúcida, con la tensa contención del mejor Kadaré.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistadeletras.net/cuestion-de-locura/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La voluntad y la fortuna</title>
		<link>http://www.revistadeletras.net/la-voluntad-y-la-fortuna/</link>
		<comments>http://www.revistadeletras.net/la-voluntad-y-la-fortuna/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 12 Oct 2008 08:59:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista de Letras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica de libros]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Escritores]]></category>
		<category><![CDATA[Novedades]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistadeletras.net/?p=546</guid>
		<description><![CDATA[Lamida por mansas olas nocturnas en una playa del Pacífico, la cabeza cortada de Josué Nadal cuenta, recuerda, divaga. Sabe que es la número mil en lo que va de año y que gobierna la delincuencia (traficante o corporativa) con tal cinismo que incluso se celebra el mal como si fuera el bien de la voluntad y la fortuna. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-547" title="978-84-204-7429-8" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/10/978-84-204-7429-8.jpg" alt="" width="180" height="281" /><strong>La voluntad y la fortuna</strong><br />
Carlos Fuentes<br />
Alfaguara<br />
560 Pag</p>
<p>Lamida por mansas olas nocturnas en una playa del Pacífico, la cabeza cortada de Josué Nadal cuenta, recuerda, divaga. Sabe que es la número mil en lo que va de año y que gobierna la delincuencia (traficante o corporativa) con tal cinismo que incluso se celebra el mal como si fuera el bien de la voluntad y la fortuna. En México no hay tragedia: todo se vuelve telenovela.</p>
<p>Josué aspiró a entender el mundo en tanto Jericó, su amigo entrañable, llegó a admirar a Caín. Ambas voluntades chocan tras recabar agravantes en la premeditación y alevosía de Asunta Jordán, mujer indómita. En cambio, Lucha Zapata representa el peligro de la generosidad y el amor. El vasto reparto de esta obra incluye Filopáter, el cura rebelde; el magnate Max Monroy; el abogado Antonio Sanginés, intermediario entre estado y empresa; Miguel Aparecido, encarcelado por propia voluntad, y por encima (o por debajo) la matriarca, la Antigua Concepción.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistadeletras.net/la-voluntad-y-la-fortuna/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un hombre afortunado</title>
		<link>http://www.revistadeletras.net/un-hombre-afortunado/</link>
		<comments>http://www.revistadeletras.net/un-hombre-afortunado/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 12 Oct 2008 08:51:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista de Letras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica de libros]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Escritores]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Novedades]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistadeletras.net/?p=542</guid>
		<description><![CDATA[En 1967 John Berger y el fotógrafo Jean Mohr acompañaron a John Sassall, un médico inglés que ejercía su profesión en una comunidad rural. La obra narra varias historias del trabajo de Sassall con sus pacientes, a la vez que revela pensamientos sobre su profesión y su vida para acercarnos gradualmente al hombre.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-543" title="978-84-204-7349-9" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2008/10/978-84-204-7349-9.jpg" alt="" width="180" height="296" /><strong>Un hombre afortunado</strong><br />
John Berger<br />
Alfaguara<br />
192 Pag</p>
<p>En 1967 John Berger y el fotógrafo Jean Mohr acompañaron a John Sassall, un médico inglés que ejercía su profesión en una comunidad rural. La obra narra varias historias del trabajo de Sassall con sus pacientes, a la vez que revela pensamientos sobre su profesión y su vida para acercarnos gradualmente al hombre. Las fotografías de Jean Mohr marcan rasgos indispensables de la historia y dialogan con un texto lleno de reflexiones del propio Berger y otras procedentes del mundo literario y filosófico: de Conrad a Gramsci, de Piaget a Sartre.</p>
<p>Con una prosa hipnótica, a mitad de camino entre la narración y el estudio antropológico, Un hombre afortunado, publicado por primera vez hace más de cuatro décadas, es un libro de absoluta vigencia, una lúcida meditación sobre el valor que le asignamos a una vida humana y sobre cuál es el verdadero rostro de la medicina.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistadeletras.net/un-hombre-afortunado/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
