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	<title>Revista de Letras &#187; Pier Paolo Pasolini</title>
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	<description>La  Revista de críticas de libros, entrevistas, reportajes, reseñas y noticias sobre el mundo literario</description>
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		<title>&#8220;El libro del voyeur&#8221;, de Pablo Gallo</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Jun 2010 09:07:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laia López Manrique</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/06/cubiertavoyeur-copia.jpg" rel="lightbox[11741]"><img class="alignright size-medium wp-image-11742" title="16. CubiertaVoyeur2" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/06/cubiertavoyeur-copia-192x300.jpg" alt="" width="146" height="229" /></a>El libro del voyeur</strong></em>. Pablo Gallo<br />
Ediciones del Viento (A Coruña, 2010)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Al enfrentarnos al título de este libro, y antes de haberlo leído, inmediatamente se ponen en marcha las asociaciones más básicas dentro de nuestro bagaje de experiencias, lecturas o imágenes cinematográficas relacionadas con la palabra <em>voyeur</em>. Porque, ¿qué es un <em>voyeur</em>? <em>Voyeur</em> es quien mira a distancia, quien necesita precisamente de una distancia y un molde para sentir placer, para que se dispare en él el mecanismo de la excitación sexual. El <em>voyeur</em> necesita ver de lejos, y ver a través. El molde que ha de atravesar su vista viene a ser casi imprescindible, es el marco a través del cual el <em>voyeur</em> contempla la figura o figuras que se unen, que se desnudan, o que simplemente se mueven o yacen quietas, y que en nuestra imaginación va asociado por lo general al ojo de la mirilla, la ventana, el quicio de la puerta entreabierta o las lentes de un prismático, imágenes clásicas tanto en la pornografía más cochambrosa como presentes en una de las escenas más escabrosas de la historia del cine, que es la escena final de <em>Salò o los 120 días de Sodoma </em>de Pier Paolo Pasolini. En ella, a través del ojo del prismático, asistimos como espectadores, junto con los protagonistas, a la culminación de la tortura y vejación sexual de los jóvenes prisioneros de Salò. El molde es lo que se acopla al ojo, también en su forma, de tal manera que se superponen y se vuelven una única figura. A través de ese ojo superpuesto se consuma el acto <em>voyeur</em> por excelencia, que es el de espiar a fin de alimentar las   propias fantasías, las inenarrables por prohibidas o narrables por impracticadas.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_11743" class="wp-caption alignleft" style="width: 106px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/06/GeorgesBataille.jpg" rel="lightbox[11741]"><img class="size-medium wp-image-11743" title="Incontro con Italo Calvino" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/06/GeorgesBataille-214x300.jpg" alt="" width="96" height="134" /></a><p class="wp-caption-text">George Bataille (Foto: Wikipedia)</p></div>
<p style="text-align: justify;">Una novela en la que el ojo aparece de manera explícita como símbolo hecho carne de lo que, precisamente, no puede ser visto, es la famosa <em>Historia del ojo</em> de Georges Bataille (1928), que se considera una de las obras cumbres de la literatura erótica. En ella ya el ojo no es el cauce de la visión sino que se convierte propiamente en un objeto, un fetiche y cónclave de referencia constante que al final de la novela se vuelve real, pues se secciona el ojo de uno de los personajes y se le hace participar, mezclándose con sus cuerpos, del propio acto orgiástico en el cual están sumidos los dos adolescentes protagonistas mientras un aristócrata inglés los contempla. Cabe decir que una referencia a la <em>Historia del ojo</em> aparece dentro de <em><strong>El libro del voyeur</strong></em>, concretamente en el texto número 17, que firma <strong>Gabriel Báñez</strong>.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">En el caso del libro del pintor <strong>Pablo Gallo</strong> (A Coruña, 1975), el ojo es el molde de la forma circular de las 69 ilustraciones que lo pueblan (sin contar los retratos de los 69 autores) y el ojo aparece también inserto en la portada, detrás de una hipotética mirilla, apuntando hacia el lector de forma acusadora e inocente a la vez. En su interior encontramos personajes de toda clase, parejas y mujeres y hombres solos componiendo las escenas más diversas, que a veces interpelan sorprendidos al ojo escrutador y otras veces carecen de mirada, practicando el sexo o dejando caer su desnudez por las páginas. Aquello que alcanzamos a ver coincide con lo que puede captarse a  través de la forma limitada que talla y cierra los dibujos; las escenas son parcas, cortadas y, por ello, irremediablemente abiertas a la  sugerencia.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_11744" class="wp-caption alignright" style="width: 146px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/06/Pablo-Gallo.jpg" rel="lightbox[11741]"><img class="size-medium wp-image-11744" title="Pablo Gallo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/06/Pablo-Gallo-225x300.jpg" alt="" width="136" height="182" /></a><p class="wp-caption-text">Pablo Gallo (Foto: La Voz de Galicia)</p></div>
<p style="text-align: justify;">Y no es, en <em>El libro del voyeur</em>, el ojo el fetiche, sino los libros que asoman por buena parte de los dibujos, incorporando la lectura como acto erótico y el libro o las pilas de libros como objetos que acompañan a los cuerpos y también intervienen en las escenas de sexo, en una extraña y llamativa hibridación. Esto hay que decir que parece ser una fijación constante de la obra pictórica de Pablo Gallo, pues en otras de sus obras también aparece la lectura como acto fundamental, a veces compulsivo, de las figuras a menudo solitarias que irrumpen en sus cuadros. Por lo tanto, el diálogo entre la lectura y lo erótico también entra a formar parte de los textos de los escritores escogidos para el libro, en ocasiones de manera ornamental y otras, las más interesantes, de manera determinante en la trama que se propone. La lectura de libros aparece en algunos textos en forma de instrucciones de un juego sexual, en otros como fuente de excitación de las figuras lectoras; en algunos casos los libros son asilo de personajes que literalmente los habitan o salen de ellos, y en otros los personajes son escritores o críticos literarios, o reciben como dádiva un libro que dispara la acción del texto en un sentido erótico.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">En <em>El Libro del Voyeur</em> tenemos, por tanto, 69 dibujos y 69 textos breves de distintos escritores españoles e hispanoamericanos que abarcan varios géneros: poesía, prosa, microrrelato, descripción de escenas y diálogos fragmentarios que van unidos a las imágenes. Algunos de los textos constituyen una unidad cerrada en sí misma y otros, en cambio, parecen páginas arrancadas de un grueso mayor, bocetos o trazos que apuntan a un posterior despliegue.</p>
<p style="text-align: justify;">La nómina de autores es heterogénea y variada, cuenta con nombres como el de <strong>Claudia Apablaza</strong>, <strong>Leonardo Valencia</strong>, <strong>Sofía Castañón</strong>, <strong>Iván Humanes</strong>, <strong>Patricia Esteban Erlés</strong>, <strong>Andrés Neuman</strong>, el misterioso <strong>Antonio  Casas Ros</strong>, <strong>Estíbaliz Espinosa</strong>, <strong>Julián Rodríguez</strong>, <strong>Camilo Brodsky</strong>, <strong>Flavia Company</strong>, <strong>Patricia de Souza</strong>, <strong>Alex Nortub</strong> o <strong>Hernán Migoya</strong>, por citar solamente a algunos de la larga lista; también hay que decir que algunos de ellos están de plena actualidad literaria por  publicaciones recientes o por llegar. El hecho curioso ha sido que la dirección de la propuesta ha ido del dibujante a los escritores y no de los escritores al dibujante, como suele ocurrir más a menudo: de algún modo, los 69 autores han “ilustrado” la obra de Pablo Gallo, pues fue él quien en primera instancia contactó con ellos y les mostró sus dibujos, a partir de los cuales se escribieron los textos que componen el libro.</p>
<p><strong>Laia López Manrique</strong><br />
<a href="http://palidofuego.wordpress.com">www.palidofuego.wordpress.com</a></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>XXII Editores: Carola Moreno</title>
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		<comments>http://www.revistadeletras.net/xxii-editores-carola-moreno/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 09 Apr 2010 09:14:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jordi Corominas i Julián</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Jordi Corominas i Julián nos ofrece un personal diálogo con Carola Moreno, editora de Barataria, una de las propuestas más personales de los últimos años. Con ella conversa sobre criterios, la relación editor-autor, el libro electrónico y otros aspectos importantes de su trabajo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Jordi Corominas i Julián nos ofrece un personal diálogo con Carola Moreno, editora de Barataria, una de las propuestas más personales de los últimos años. Con ella conversa sobre criterios, la relación editor-autor, el libro electrónico y otros aspectos importantes de su trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/XXII-Carola-Moreno.jpg" rel="lightbox[9185]"><img class="size-medium wp-image-9188  aligncenter" title="XXII Carola Moreno" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/XXII-Carola-Moreno-300x70.jpg" alt="" width="375" height="90" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_9193" class="wp-caption alignleft" style="width: 188px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Carola_Moreno_1.jpg" rel="lightbox[9185]"><img class="size-medium wp-image-9193" title="Carola_Moreno_" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Carola_Moreno_1-300x297.jpg" alt="" width="178" height="176" /></a><p class="wp-caption-text">Foto © Uly Martín</p></div>
<p style="text-align: justify;">Lunes lunero por la luna llena y el cansancio de levantarse temprano. Pero tranquilos, no pasa nada, todo son buenas noticias y da la casualidad de que empecé  mi semana con una hermosa charla con <strong>Carola Moreno</strong>, editora de <strong>Ediciones Barataria</strong>, sello independiente que destaca, como veremos a lo largo del diálogo, por su honestidad y un amor libresco de una nítida claridad que mezcla a partes iguales ética en el oficio y deseo de satisfacer al lector con ediciones cuidadas donde, como por otra parte debería ser en cualquier editorial que merezca llevar tal nombre, nada se deja al azar.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><strong>A modo de test&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuándo decidiste ser editora y por qué?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Más o menos a lo largo del año 1999. Recuerdo que estaba por entonces “fabricando” un libro para un editor amigo y me aburría mortalmente de redactar pies de fotos de ventanas. Se lo comenté y me dijo, muy amable: &#8220;¿No te parece que ya va siendo hora de que hagas lo que a ti te gusta? Pero antes, por favor, acaba de fabricarme mi libro&#8221;. Le acabé ese y unos cuantos más, y luego (al cabo de dos años) le hice caso.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuál es el criterio principal de tu catálogo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Lo que más me gusta leer es narrativa. No soy selectiva con el tiempo ni con el espacio. Puedo entusiasmarme con las grandes novelas del diecinueve, tanto como con las de jóvenes autores contemporáneos. De cualquier punto y de cualquier época. Mi catálogo es reflejo de esa curiosidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/dijes.jpg" rel="lightbox[9185]"><img class="alignright size-full wp-image-9199" title="dijes" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/dijes.jpg" alt="" width="131" height="163" /></a>¿Primer libro publicado?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Los dijes indiscretos</em>, de Diderot, una novela muy mordaz sobre las intrigas palaciegas de Luis XV y la Pompadour en clave erótico-festiva-orientalizante.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿El libro más difícil? (de editar, de conseguir, de vender&#8230; interpretación libre).</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La adaptación de la obra teatral<em> La Revelación</em>, de Leo Bassi, a texto narrativo fue compleja. Había que mantener la frescura de las improvisaciones de Leo y que el resultado tuviera la misma fuerza de la interpretación en directo. Fue un mano a mano autor-editor apasionante. Además lo pasamos muy bien. Leo es encantador y cálido, y también riguroso en el trabajo, y ahora un buen amigo. En este momento preparo otro libro complejo: <em>Alegato contra la pureza</em>, de José Luis Ortiz Nuevo, con muchos cambios tipográficos, en un estilo pasquín fin de siglo. Me entusiasman este tipo de trabajos, tanto desde el punto de vista de la edición como del diseño del libro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué libro te hubiera gustado publicar y has debido rechazar? (por estar ya editado, por problemas de derechos, por no encajar en tu colección&#8230;).</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Muchos. No te sabría decir uno concreto. Casi siempre por problemas económicos. Somos una editorial pequeña y con pocos recursos económicos que no puede embarcarse en según qué anticipos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué te impulsa a publicar un libro, además de verlo en tu catálogo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El deseo de que ese libro que me ha parecido valioso no quede inédito. Y me alegro mucho cuando veo que lo que yo no pude editar lo editaron otros. Lo importante al final es que el lector pueda tener y leer ese libro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué te impide publicar un libro?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hay muchos libros que no deberían publicarse y se publican. En mi caso, intento no editar libros que luego me cueste defender, pero la decisión de no publicar es dura y puede resultar injusta.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Por curiosidad: ¿Por cuántos correctores pasan tus libros?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Dos. La primera corrección la hace un profesional externo. La segunda la suelo hacer yo misma.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Libro electrónico?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Estamos en ello. No es tan fácil como se apunta desde algunos sectores. Hay protocolos largos y tediosos que cumplir para que un libro pueda venderse en todo el mundo. Y, por supuesto hay que firmar con los autores la venta o cesión de sus derechos para libro electrónico.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Confiesa: Vas a una librería. ¿Recolocas tus libros en las mesas de novedades o en los estantes cuando no están bien visibles?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No. Alguna vez los he movido, de acuerdo con el librero, porque no estaban en la sección que les correspondía. Cuando me parece que merecen un puesto más visible, hablo e intento convencer al librero. Es más efectivo. Si te tomas la molestia de contarle al librero la importancia de ese libro, no sólo lo colocará en una posición más visible, también es más fácil que lo recomiende a sus clientes. En cambio, si el librero te ve moviendo los libros en “su casa”&#8230; Es como si alguien a quien has invitado a tomar café se tomara la libertad de recolocarte los cuadros. Mal rollo asegurado.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Imagina: En unos años, debido al éxito de la editorial, te ofrecen formar parte de un grupo o venderla. ¿Qué haces?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ni idea. Es una posibilidad remota. Si se diera el caso, supongo que negociaría que al menos se mantuviera la imagen de la editorial y aseguraría la continuidad con los autores de Barataria.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo empezaste con la locura de tener una editorial? ¿Qué idea tenías cuando emprendiste el reto?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Llevaba muchos años trabajando para otros editores. Llegué a Barcelona hace treinta años y empecé casi inmediatamente a traducir. Me eduqué en la Escuela Italiana y tenía facilidad para la traducción del italiano, también por ser lectora de siempre.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/logo.jpg" rel="lightbox[9185]"><img class="alignright size-full wp-image-9200" title="logo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/logo.jpg" alt="" width="232" height="100" /></a>Para situar al lector, el momento que mencionas es a finales de los setenta-principios de los ochenta&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, así  entré en el mundo editorial. Las traducciones que hice y los libros que me encargaban estaban todos relacionados con arquitectura, diseño y aledaños. Posteriormente cuando las editoriales para las que trabajaba descubrieron que tenía cierto hábito visual, pues estoy familiarizada desde siempre con el mundo de las artes, decidieron colocarme en la producción de los libros, porque podía ocuparme tanto de la selección de imágenes, como de la coordinación del equipo de redactores&#8230; la cosa fue progresando y resultó que con el tiempo me ocupaba como quien dice de la edición del libro, pero eran obras que no me interesaban, porque eran volúmenes de tendencia, y eso me aburría.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pero es importante, porque te das cuenta de la transformación del mercado editorial, de su paso de lo sólido a lo volátil.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Así es, pero me aburría editar libros sobre lámparas y sillas, era algo que me parecía en muchos casos inútil y feo. Cuando las modas invadieron el mercado y todo se volvió farandulero, con mucho humo, me hastié, y además no vislumbraba la posibilidad de hacer un trabajo personal, pero por otra parte comprobé que mi experiencia me había dado los elementos para poder editar lo mío, los libros que me gustaban y deseaba ofrecer a la gente. En ese momento no pensé en las partes duras de la edición como nichos, mercados, y más faranduleo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pero seguramente la ilusión de quien empieza podía más que las cosas molestas.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Lo que no podía intuir es que la venta de los libros tuviera tanto peso. Pensaba que con un distribuidor y unos libros estupendos sería suficiente, que los libros encontrarían solos a sus lectores, y no me di cuenta de todo el trabajo posterior que hay desde la salida del libro de la imprenta.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/El-golfo-de-los-poetas.jpg" rel="lightbox[9185]"><img class="alignleft size-full wp-image-9201" title="Bárbaros - Fernando Clemot - El golfo de los poetas - Cubierta.q" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/El-golfo-de-los-poetas.jpg" alt="" width="131" height="164" /></a>Eso es muy interesante, porque antes de dedicarme a la crítica era más asiduo a las librerías y me fijaba en los volúmenes como lector puro. Si cogía un volumen era porque tenía presente la idea de permanencia del manuscrito, el gusto de ver las librerías como grandes bibliotecas donde puedes comprar sin la acuciante necesidad de la rabiosa novedad&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Pensaba en ese momento, y me sigo rigiendo por esa fórmula, que si el libro es bueno tendrá su camino. Pero a veces por muy maravillosos que sean no lo encuentran, y ése es el riesgo y también la ventaja del lector y del autor. Si los editores supiéramos que un libro funciona no editaríamos muchos otros libros. Por suerte no sabemos qué obras van a vender, porque habría manuscritos de gran valía que se quedarían en el camino. Imagina la cantidad de libros imprescindibles hoy que en su día pasaron sin pena ni gloria. La gran responsabilidad del editor no está en lo que publica sino en lo que no publica y condena al olvido.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/La_paga_del_sábado.jpg" rel="lightbox[9185]"><img class="alignright size-full wp-image-9202" title="La_paga_del_sábado" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/La_paga_del_sábado.jpg" alt="" width="131" height="163" /></a>Cuando empezaste a editar tus propios libros </strong><strong>(ndlr: 2001) </strong><strong>todo tu legado italiano estaba presente y editaste nombres como Beppe Fenoglio, un desconocido en España pero trascendente en Italia. Además  de recuperar esos títulos&#8230; ¿Cuál es tu idea editorial?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Maticemos. Mi única idea editorial es que un editor no debe tener ninguna idea editorial preconcebida. Uno debe editar lo que le ha interesado por las razones que sean, porque le ha gustado el libro o por otras razones, como por ejemplo cuando halla en un autor cualidades, elementos que pueden convertirse en algo, y decide ofrecerle a esa persona la oportunidad de crecer y desarrollar su camino. No hago distingos entre culturas, pueden ser autores en castellano o de cualquier país, edad o lugar. Y menos aún de ideología. He publicado a gente muy joven y también a Manolo Reguera, que ya era mayor cuando empezó a publicar.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>La única línea a considerar es la calidad.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Lo que yo considero que es la calidad, lo demás es superfluo, no interesa. El otro día estaba en una charla en Jaén con chicos que estaban intentando aprender a ser escritores y todos me preguntaban cómo mandar los libros para recibir atención editorial. Yo les respondí con lo que considero que es fundamental: que me cuenten dónde nacieron, dónde viven, su edad y estudios. Esos datos son los únicos que me interesan, y también pondero el gusto personal, pero no me atrae en absoluto todo eso que está tan de moda de la biografía donde el autor cuenta si tiene gatos, perros&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La biografía simpática, un recurso simplista muy en boga.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Que luego puedo servir como recurso literario, pero no para la recepción de un manuscrito.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Millares.jpg" rel="lightbox[9185]"><img class="alignleft size-full wp-image-9203" title="bárbaros - josé maría millares - esa luz que nos quema - cubiert" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Millares.jpg" alt="" width="131" height="164" /></a>Si buscamos estos rasgos de ADN de la editorial creo que apostáis mucho por el trato personal con el autor.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, eso es independiente de la obra, pero como editora considero que el trato con el autor es fundamental, y lo ha sido siempre, no es que yo haya inventado nada. Es muy importante porque el autor cuando escribe es un solitario que tiene dudas, se angustia, tiene problemas con su trabajo&#8230; y tener a alguien que está a su lado para animar, o para desanimar, es vital, les ayudamos incluso a que no caigan en desesperaciones.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Es un poco como la vida, el editor como un padre.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Les pasa también a los traductores, que también son solitarios, y hasta al zapatero de la esquina.<strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y a Zapatero.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Y al zapato. (risas)</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El trato personalizado en estos tiempos veloces que corren, sobre todo en el mundo editorial, empieza a ser una excepción. Y eso a parte de un comportamiento humano loable me parece una decisión ética a nivel editorial, tener trato y abordar al autor como una persona y no como un nombre.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Y no es fácil hacerlo. Las grandísimas plataformas tratan bien a sus autores en el momento de la promoción, pero a veces es difícil que mantengan un trato personal con ellos porque la cantidad desborda y el ambiente no invita. Como en mi caso el ambiente es muy casero prefiero tener relaciones constantes y relajadas con ellos, además de intentar que no pasen de autor a autista. El autor debe recibir aire del exterior para que la obra se nutra y para que no entre en un bucle enfermizo de preguntas sin respuestas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y para que no se aísle en su torre de marfil&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">O como diría Claudia (Apablaza) en su cuchitril.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ese tipo de política editorial implica que tampoco edites una barbaridad de libros al año de autores vivos.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Son la mitad del balance anual, pero tampoco lo cuento, no tomo la decisión de publicar mitad vivos, mitad muertos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pero quiero decir, al querer entender el ADN del autor tampoco podrás publicar a veinte autores vivos por año&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Claro, eso tiene un límite, porque además publicar a un autor vivo no es sólo editar su novela o lo que sea, es darle una continuidad, seguir su trabajo, seguir publicándole, convenciéndole de no publicar algo que no te parece bueno. Yo tengo autores, como Miquel Silvestre, Pablo Manzano, Carlos Herrero o Manolo Reguera que ya han publicado dos o tres libros conmigo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Como si fueras una protectora del niño que es el escritor, un ángel tutelar.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">A veces ellos son los ángeles tutelares de la editora. No me lo he planteado nunca así, déjame que me lo piense.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Cuentos-rotos.jpg" rel="lightbox[9185]"><img class="alignright size-full wp-image-9204" title="Cuentos rotos" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Cuentos-rotos.jpg" alt="" width="131" height="163" /></a>Lo planteo pensando en el escritor que, desde su soledad, sufre ciclos de aumento o disminución de su egolatría, en este sentido el editor ideal tiene que orientar y aconsejar, porque el escritor a veces es un caballo desbocado que no sabe si toma bien las curvas.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es complicado porque cada escritor es un mundo con diferentes formas de vida. Hay que introducirse en su universo e intentar que el ego no se desmorone, que mantengan la esperanza pero también sin que el yo invada la escritura y termine por comérsela.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Me interesa tanto el tema porque creo que se está  derivando hacia la comercialidad y lo impersonal, como si la relación editor-escritor se haya convertido en un <em>speed-dating</em>.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sin duda cabe relacionarlo con los cambios de la propia sociedad. Este trato casi inhumano entre autor y escritor ya se ha dado en otras épocas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ya, pero la tristeza de la pérdida de la épica, como en la relación entre James Joyce y Harriet Weaver, es imposible.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, seguro que ella estaba feliz de hipotecarse.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Spanya.jpg" rel="lightbox[9185]"><img class="alignleft size-full wp-image-9205" title="Spanya" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Spanya.jpg" alt="" width="150" height="189" /></a>Es el paso, hoy en día, del romanticismo al marketing.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Intento mantener ese romanticismo, pero toda esta eclosión del marketing a cualquier precio, que queda por encima de la obra, por encima del autor, y que lo usa como un showman&#8230; hay algo de pornografía de la mala en eso, de ésa de la que deberíamos huir como de la peste, que es la que muestra las tripas del autor para que el lector hurgue en ellas.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Además, el escritor, si quiere mostrar su yo tiene la obra.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es el lugar donde tiene que hacerlo si es eso lo que le interesa.<strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>No hay necesidad de prostituirse ante los medios.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Uno de los más importantes trabajos del editor es explicar al autor que cuanto más aparezcan sus tripas en público más desaparecerán las virtudes de la obra, que irán desdibujándose paulatinamente y emergerá siempre más la pornografía&#8230; sanguinaria.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Esta visión que tienes, naturalmente sin querer marcar diferencias entre colegas, se debe en parte a poseer un bagaje cultural que siempre ha sido clave y que ahora las nuevas dinámicas editoriales desdeñan.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es tener una perspectiva que es experiencia y bagaje, e intentar transmitirla sin pedanterías. Anoto que hay muchos colegas pasándolas canutas por las mismas razones y anoto también que esas dinámicas editoriales de las que hablas suelen estar al margen del editor.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Es bueno tanto conocer a Homero &#8211; y no el de Los Simpsons &#8211; como a Kate Moss. Conocer la tradición y la modernidad.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Conviene que así sea, pero no tenerla explica que haya muchísimos editores que sólo publican autores muertos por terror a enfrentarse a la vida real de un autor, a sus neuras, sus problemas, sus dudas ante la obra&#8230;</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Diario-de-las-especies-182x300.jpg" rel="lightbox[9185]"><img class="alignright size-full wp-image-9208" title="Diario-de-las-especies-182x300" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Diario-de-las-especies-182x300.jpg" alt="" width="131" height="216" /></a>Eso no deja de ser un acto de cobardía, porque el editor tiene que saber leer su tiempo, o al menos, dar propuestas válidas.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El editor debe editar lo que considera que está bien y punto. Y no creas, hay editores que opinan que los autores del pasado conectan mejor con el lector del presente, y si nos atenemos a las ventas, tendremos que darles la razón. (Ahí nos metemos en un terreno movedizo que necesita un libro entero: Introducción a la teoría de lo “moderno”).</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>También hay que tener criterio para editar a los muertos.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El mismo criterio de respeto que con los vivos o más, porque el muerto no puede defenderse, sólo tiene su obra como voz. Hace poco nos encontramos, Claudia (Apablaza) y yo, con el caso de un autor que murió joven en una clínica psiquiátrica. Surgieron rumores sobre sífilis&#8230; y ya tenemos montado el <em>reality show</em>. A casi nadie le interesa la obra sino los detalles inmundos y ultra reaccionarios sobre sífilis-muerte y todas las consecuencias imaginarias que te puedes figurar. La familia nos pidió omitir esa pseudohistoria, el autor no quiso hablar de ella, ¿con qué derecho hacerlo nosotros?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Porque buscan el efecto en los medios.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El efecto en los medios tiene que estar en la propia obra. Si aparece el morbo en la obra ya se verá.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En España hay figuras de gran calidad literaria, como es el caso de Pier Paolo Pasolini, que son poco conocidas por eso, dado que se prefiere centrar la promoción y el conocimiento del autor, del que aún faltan muchas cosas por editar, en lo lúdico-morboso-morturio&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es cierto. De todas formas en este caso concreto lo lúdico-morboso-mortuorio está  en la propia obra. En el caso de Pasolini no creo que su muerte haga que se vendan más libros, por desgracia es un autor muy poco leído.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pasolini tiene obras extraordinarias que han quedado fuera del mercado, y es un poco lo que antes comentábamos: hay libros que no tienen suerte cuando salen a pasear, pero si tú  desde una coherencia expones las virtudes del autor desde otra perspectiva quizá todo iría mejor para las obras.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Seguro, pero hay que valorar el factor del tiempo. Los tiempos editoriales son perversos. Los libros deben tener éxito en cuestión de dos semanas, eso es lo peor de todo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Un poco como si fueran discos, que hay la necesidad de alcanzar el <em>top ten</em> en poquísimo tiempo y si no es un fracaso.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En la literatura algunos libros sobreviven y tienen un tiempo larguísimo si merecen la pena. Lo morboso sirve para vender dos semanas, pero la vida real de la obra de un autor puede ser infinita, y en la pervivencia, en la obra total, no influye. Seguro que hay mil autores con vidas espantosas, como Tolstoi, pero eso importa poco a la hora de leer, son anecdotarios que acompañan de lejos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y si quieres saber del autor puedes leer una biografía.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, pero de los autores vivos no existen biografías reales, sólo datos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y habladurías y rumorologías&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Y aquí  entra Internet, que es un fenómeno que se analiza mucho pero que aún debe entenderse mejor en este sentido.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Un-año1-180x300.jpg" rel="lightbox[9185]"><img class="alignleft size-full wp-image-9207" title="Un-año1-180x300" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Un-año1-180x300.jpg" alt="" width="131" height="219" /></a>Ahora habéis sacado la colección “Humo hacia el sur” que puede resumir bastante bien esto, pues son libros que además de ser un descubrimiento para el lector español no tienen la pretensión de venderse como rosquillas, sino que la colección nace con una fuerte voluntad de permanencia, de dar a conocer las vanguardias latinoamericanas sin vender la moto de su excepcionalidad.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Están editados con la intención de formar una biblioteca de clásicos modernos, clásicos de 1920 a 1950 que fueron vanguardistas y escribieron en castellano en América, aunque precisando más sería una biblioteca de autores latinoamericanos, pues también habrá brasileños. Una colección cerrada que pueda pervivir.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y puede ser que haya estudiantes que descubran a estos autores en un viaje y de repente vuelvan a España, recuerden el nombre del escritor, cojan el libro y lo compren, como puede suceder con vuestros autores italianos. Eso es precioso&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, eso es lo mejor, una recompensa fantástica, es como subir al metro y encontrarte con que alguien lee a Fenoglio, un autor que en Italia tiene un reconocimiento absoluto pero que aquí nunca ha gozado de prestigio, un inédito, como un autor novel.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sí, y hay muchos autores de gran prestigio en sus países que aquí  ni siquiera se han publicado, como sería el caso de <em>L’Agnese va a morire</em>, una obra básica de la Resistencia que sigue vendiéndose mucho en Italia sin depender de la novedad ni del marketing.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, porque en su contexto siguen teniendo valores importantes y una calidad literaria excepcional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Me ocurrió  un caso así con <em>La conversazione in Sicilia</em> de Elio Vittorini. Lo descubrí en un viaje a la librería y luego me compré la edición italiana con una magnífica introducción de ciento cincuenta páginas.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El viaje a la librería debería ser un motivo casi imperativo en la vida del lector, porque es como ir a una isla y hallar un tesoro. Has mencionado que después de comprar la edición española para todos los públicos decidiste adquirir la edición italiana para profundizar. Una de mis normas es casi nunca poner introducciones, prólogos sí, para que el lector descubra, no se vea condicionado y que no se asuste. En muchas ocasiones las grandes introducciones abruman, como si fueran libros para especialistas. Hay que darles un marchamo popular. Le ofrezco al lector el libro para que pueda disfrutarlo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y desde esta perspectiva Barataria seguirá  en el futuro el mismo rumbo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El único cambio de rumbo lo determina la crisis. Hay menos dinero y hacemos formatos más baratos, con menos coste de producción.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Es un cambio importante que la mayoría de editoriales ha captado pero que no todas aplican.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Replantearse todo cuesta un poco, y también es complicado porque el librero es nuestro comprador y de entrada rechaza cambios visuales, de formato&#8230; y es un cambio que hay que hacer despacio.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/La-casa-de-cartón1.jpg" rel="lightbox[9185]"><img class="alignright size-medium wp-image-9206" title="La-casa-de-cartón1" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/La-casa-de-cartón1-180x300.jpg" alt="" width="131" height="219" /></a>Rebajar los costes de producción, ergo el precio de venta, no es sólo adaptarse a la crisis, sino crear una tendencia que se consolide. La crisis no es un espejismo, debe implicar un cambio.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando voy a una librería a comprar como lectora, si el libro está en formato bolsillo y me cuesta nueve euros lo compro porque prefiero comprar más libros de formato barato y tener más lectura, y no sólo la tapa dura y el formato grande. Me interesa mucho el contenido como lectora, no tanto el continente. En cambio, como editora, me parece penoso entrar en una librería y encontrarme con cubiertas de pésimo gusto, como si el editor no respetara en absoluto a quien comprará su libro. Hay que proporcionar una educación visual al lector.<strong> </strong></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cubiertas que en algunos casos son de un <em>kitsch</em> espantoso.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El editor debería estar obligado a cuidar mucho algo que va a estar en muchos sitios y va a verlo mucha gente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Como es natural, si la imagen es mala repercute negativamente en la editorial.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Y repercute negativamente en lo que vemos a diario, vemos cosas tan feas durante todo el día. ¿Por qué insistir en lo feo si puede ser, como mínimo, decente?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Lo único en lo que creo que el libro debe hermanarse con la música es en las portadas. Es como en el <em>Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band</em>. Su portada, sin entrar en el excelso contenido del disco, lo convierte en una obra de arte total e indica lo cuidada y trabajada que es esa obra.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Elegiste un ejemplo perfecto. La portada resume la filosofía del disco.<strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La portada debe relacionarse con el contenido.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">¡Es obvio!<strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sí, pero lo es para ti y para mí. Es como cuando compras un libro y la portada no tiene nada qué ver con el contenido.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es muy desagradable leer un libro, no haberte fijado en la portada y descubrir que no pinta nada con el contenido. Es el descuido mayor de un editor, colocar de cualquier manera una cubierta porque queda bien.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/El-varón-desenfocado.jpg" rel="lightbox[9185]"><img class="alignleft size-full wp-image-9209" title="El varón desenfocado" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/El-varón-desenfocado.jpg" alt="" width="131" height="212" /></a>Me parece muy importante, la coherencia. No creo que sea lo más trascendental del mundo, pero tiene que existir un equilibrio que haga del todo algo armónico.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Muchos buscan portadas efectistas para vender más. Hay editores que no son capaces de trabajar ese aspecto, entonces lo mejor es optar por cubiertas neutras, una buena cubierta con un buen papel, con una tipografía decente, como hacen muchas editoriales francesas con la intención de no despistar al lector del contenido del libro. Las vanguardias también son un ejemplo a seguir en ese aspecto. <strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y hay otros ejemplos donde la portada está  cuidadísima y hace que esos editores saquen menos libros al año pero dan al libro una calidad diferente.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, se convierte en un libro que adquiere dimensión de objeto. Como soy lectora, y como me gusta mucho esto (en realidad el editor es un lector que enseña a otros lectores lo que lee), cuando voy a la librería es porque tengo muchas ganas de leer algo y ver qué encuentro. Normalmente voy con alguna idea en la cabeza. Las cubiertas me impresionan poco, pero sé que hay muchos lectores que se dejan guiar por las cubiertas. A veces algunas me repelen. Entonces ya pienso que aquello estará mal editado, me da una idea mala del editor y la edición de ese libro, tengo una sospecha que suele ser fundada. El editor debe saber que la cubierta es una parte fundamental de la venta del libro, si ha descuidado eso seguramente lo demás le importa poco.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Cesar-Vallejo.jpg" rel="lightbox[9185]"><img class="alignright size-full wp-image-9214" title="Cesar Vallejo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/04/Cesar-Vallejo.jpg" alt="" width="131" height="208" /></a>¿Cómo crees que te afectará la cuestión del libro electrónico? ¿Qué perspectivas tienes?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En estos momentos estoy incluso organizando una serie de charlas con algunos libreros para empezar a hablar en público de este tema, con gente joven que está interesada en la cuestión. Desde mi punto de vista bienvenido sea el libro electrónico porque espero que así se lea más. Me planteo muchos problemas que van surgiendo, y para los editores algunos son fundamentales. La gente piensa que no hacemos libros electrónicos porque no queremos, pero es que hay muchas trabas para hacerlos. El protocolo para hacerlos es infinito. Por otra parte casi ningún editor tiene los derechos de todo su catálogo, y no hay que olvidar al autor y su consentimiento. ¿Qué ocurre? Casi todo el mundo quiere que los libros más vendidos estén en formato electrónico.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>El debate existe&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Pero es interno. Nadie está en contra; es como si alguien se hubiera opuesto al ordenador para evitar la desaparición de la máquina de escribir. Hay todo un debate organizado. Primero la definición del libro, porque esto plantea muchos problemas legales. ¿Qué es un libro? Según la RAE un libro es un artefacto encuadernado, cosido y pegado que tiene hojas de papel&#8230; Lo primero es cambiar esa definición porque ya no es así, se lee en una pantalla, etc. ¿Cuál es el siguiente problema? ¿Quién colgará los libros en Internet? Habrá grandes grupos que se unirán y formarán grandes corporaciones en las que entrarán determinados libros seleccionados por ellos. Luego habrá, ya la hay, una masa enorme de libros colgados indiscriminadamente y, probablemente, los editores más pequeños crearemos nuestras propias plataformas para que el lector siente que entra en una librería. De otro modo el lector no podrá entender la calidad.<strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Tampoco matará nada&#8230; ¿O sí?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Puede crear grandes problemas a determinadas industrias, como los que se dedican en el norte de Europa al cultivo de bosques para papel de libros y periódicos. Se dice que el libro electrónico es ecológico y puede llegar a ser lo contrario, podría provocar la desaparición de esos cultivos. Las imprentas, que han hecho grandes inversiones, pueden verse afectadas; algunas ya lo padecen. Las librerías notan el descenso en la venta de libros por la tendencia a leer en formatos baratos o gratuitos. También me planteo el problema de los autores o los periodistas, que cada vez cobran menos por el mismo trabajo. La gente tiene que vivir de algo.</p>
<p><strong>Jordi Corominas i Julián</strong><br />
<a href="http://corominasijulian.blogspot.com/">http://corominasijulian.blogspot.com</a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;">Más información: <a href="http://www.barataria-ediciones.com/">Web de Ediciones Barataria</a></p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>Diálogo con Toni Martínez</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Jun 2009 11:03:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jordi Corominas i Julián</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Casi parece una convención. Pero sigue exaltándome tanto como el primer día. Por disponibilidad horaria realizo mis entrevistas con autores de Seix Barral los lunes a las cuatro de la tarde. Cojo el metro, pasan los diez minutos de rigor. Próxima estació: Urquinaona. No fumis al metro. No baixis a les andanes...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Casi parece una convención. Pero sigue exaltándome tanto como el primer día. Por disponibilidad horaria realizo mis entrevistas con autores de Seix Barral los lunes a las cuatro de la tarde. Cojo el metro, pasan los diez minutos de rigor.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Próxima estació: Urquinaona.</em><em> No fumis al metro. No baixis a les andanes.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Tranquilos, no pretendo suicidarme. Aire puro, el famoso quiosco. En el centro de la ciudad no aprecio ningún tipo de pelotazo inmobiliario. Barcelona es sutil. No tiene poceros, aunque en su entramado urbano es fácil localizar especulación a granel maquillada bajo el detestable sabor a progresismo de feria por parte de un Ayuntamiento demasiado acostumbrado al poder para ejercerlo de manera útil en beneficio del ciudadano. <a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/06/Gruas-asesinas.jpg" rel="lightbox[3027]"><img class="alignright size-full wp-image-3028" title="gruas asesinas ok:MaquetaciÌ3n 1" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/06/Gruas-asesinas.jpg" alt="gruas asesinas ok:MaquetaciÌ3n 1" width="142" height="245" /></a></p>
<blockquote style="text-align: justify;"><p>He quedado con Toni Martínez (Barcelona, 1963) para hablar de su última novela, <strong><em>Grúas asesinas</em></strong>, hilarante simulacro de reportaje investigativo donde, el otrora director y guionista de <em>Las Noticias del Guiñol</em>, traza con ironía y humor un retablo casi perfecto de lo que ha sido España en la última década. En la Italia de los cincuenta tuvieron <em>miracolo economico</em>, nosotros padecimos pelotazos, cinismo y una impotencia colectiva que aún no hemos sido capaces de subsanar. Quizá cuando termine el subsidio del paro para muchos trabajadores llegue la hora de actuar, mientras tanto la literatura puede servir como acicate para meditar sobre diez años míseros en los que nos creímos inmortales hasta que despertamos y vimos la cruda realidad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
Jordi Corominas i Julián</strong>: <strong>Hace un mes, en este mismo lugar, entrevisté a Clara Usón. Le comenté que en <em>Corazón de Napalm </em>( Premio Biblioteca Breve, Seix Barral, 2009) los personajes eran prototípicos del hombre pre-crisis. En tu caso creo que encontramos personajes que generan el actual malestar.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Toni Martínez</strong>: Daté el final del libro (ndlr: Barcelona, 31 de diciembre de 2007, ¡feliz año nuevo!) no porque supiese que llegaría la crisis, sino porque en los últimos diez años estos procesos de corrupción han sido una constante, no quería que la fecha alterara la realidad de lo escrito. ¿Quién nos iba a decir que llegaría el actual terremoto? No quería que nadie tomara la obra como un texto oportunista. No soy Nostradamus. Pese a que en este momento se están desvelando muchos casos- caso Correa, Marbella, etc&#8230;- mi intención no era erigirme en profeta de lo que vendría. El 48% de los municipios de la región de Murcia tienen procesos de corrupción, imagínate que fuera igual en el resto de España. Lo increíble es que el porcentaje de voto popular sigue siendo el mismo. ¿Qué ha pasado en España a lo largo de los últimos quince años? Una situación de tonto el último.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En realidad esta situación no deja de ser muy española. En <em>Bcn Week </em>publiqué un artículo titulado <em>La baja edad hortera</em> que hablaba de fútbol y empresa en Cataluña, unión que genera virreinatos políticos que a nadie sorprenden. Los personajes de tu libro son prototípicos de la situación española de los últimos quince años. El magnate, la hija que deriva hacia el mundo rosa&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, porque este tiempo, y aciertas al definirlo con el adjetivo hortera, coincide con la explosión de dinero y una tolerancia general amplísima  hacia los elementos turbios que genera la economía. En España circulan más billetes de 500 euros que en toda Europa, y eso significa dinero negro. En este país si te comprabas un piso el notario, la persona encargada de certificar que el proceso se adecua a unos parámetros establecidos, se levantaba de la mesa y se iba para que las personas intercambiaran dinero negro. La sensación general era de que como todo el mundo lo hace, todo vale, y eso propiciaba que si alguien robaba a dos, otro podía robar a tres.<br />
<strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Este libro me hizo reflexionar sobre el cinismo de ese tópico de la década pasada según el cual convenía especializarse para poder tener futuro laboral. En <em>Grúas asesinas</em> vemos personas que sin saber hacer la &#8220;o&#8221; con un canuto se enriquecen a partir de la nada más absoluta y logran un absoluto protagonismo mediático.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Acaparan el protagonismo mediático relacionado con el éxito y vender la propia vida. Somos la segunda potencia mundial en operaciones de cirugía plástica. Ha sido una década hortera, pero también muy egoísta. Gran parte de la población ha entrado en la rueda de compra-venta de pisos con la ilusión de ganar dinero sin considerar que la próxima generación tendrá muchísimas dificultades. Mi generación podía comprarse un piso, la tuya lo tiene muy difícil. En cierto sentido os hemos robado la posibilidad de tener vivienda propia.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Este sería un debate que sobrepasa la mera explicación del libro. En mi opinión toda esta vorágine se inicia en los setenta con la generación que tenía el deber de convertir España en una democracia. Creo que estamos en un país donde vendemos ideas que no creemos.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hay muchas personas que aún hoy en día en reuniones izquierdas imparten doctrinas éticas y compran pisos con dinero negro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sí, porque el joven que puede independizarse lo hace más por orgullo que no se ajusta a su realidad económica. Los personajes del libro son muy españoles, pícaros que han evolucionado y se parecen al pocero: empiezan, extienden su imperio y mediante la prensa amplían sus redes y finalmente se erigen en benefactores porque supuestamente hacen el bien para el pueblo, el gran engaño de la década.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La percepción general que existe en España en torno al delito urbanístico es, en primer lugar, que es un delito sin víctimas. No perjudica a nadie y genera un beneficio comunitario. Sobre esta falsa percepción hay gente que ha ganado mucho dinero. El magnate de la novela usa la prensa en sentido funcional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Una mezcla entre mafia y<em> Ciudadano Kane</em>.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Todo realizado atropelladamente. Una mafia que funcione como un universo limitado a base de refranes (ndlr: la frase símbolo del empresario de <em>Grúas asesinas</em> es “Macarrones pido, ponme macarrones”), sin sofisticaciones. ¿En qué consiste la mafia? Construye en función de un interés. En la novela plantee la problemática desde un punto de vista exagerado, que a partir del efecto cómico logra que el lector lo identifique con la realidad. (ndlr: Antes de la primera página el autor nos advierte con las siguientes palabras: “Todo lo que se cuenta en este relato es ficción, todos los personajes son inventados, y el hecho de tener que explicitarlo ya indica que la realidad es tremenda”).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Desde un primer momento puedes atribuir un rostro público a los personajes, sin que con ello quiera decir que esa fuera tu intención.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La gente los identifica con su propio imaginario. Construimos una galería de personajes de nuestro teatro particular para interpretar la realidad. Con un personaje tan exagerado el efecto cómico es la posibilidad de identificarlo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>No son guiñoles porque son perfectamente reconocibles. El caso del Gorila es paradigmático. Un futbolista que decide colgar las botas, se enfunda un traje simiesco y no dice nada, y aún así es respetado, un poco como esos señores de <em>Crónicas Marcianas</em> que sólo soltando sandeces lograban el aplauso del público y ser reverenciados por una amplia masa social.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El gorila me generó dudas hasta después de cerrar el relato, pensé que me había pasado. Su historia me rondaba desde hacía muchos años. A mis veinte años fui a una representación que Vittorio Gassman hizo del <em>Discurso por una academia</em> de Franz Kafka y aluciné, me quedé extasiado. Desde entonces siempre pensé qué ocurre con el gorila después del relato kafkiano, hasta que desembocó en el personaje de <em>Grúas asesinas</em>. Pocos meses después de terminar el relato leí en el periódico sobre un reality show escandinavo donde los concursantes tenían que convivir con gorilas. Lo creé futbolista porque su problema no era económico, no estaba en la tele por dinero, quería ser un héroe. El gorila y la nena, las únicas voces que no explican su versión de la historia, viven una historia de amor al revés.<br />
<strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pero el gorila consigue cambiar a la nena.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, y la nena triunfa. ¿Quién no ha tenido la sensación de ser visto como un gorila cuando visita por primera vez la casa de los suegros? Todos podemos sentirnos solidarios con el gorila (risas).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En realidad el elenco de personajes seria un poco un gran <em>celtiberia show</em>, como sucede con la asesina lesbiana que es una puta tierna.<br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Este punto débil chapucero ha gustado a la mayoría de las mujeres que han leído el relato.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Casi parece una mujer de serie televisiva española, de clase media cutre.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, pero puedes reconocer esa imagen de la mujer incorporada al mundo masculino en inferioridad y que intenta defenderse con dificultad a veces con armas masculinas, a veces con armas femeninas. En este caso es una asesina a sueldo, pero reconoces la realidad de la mujer incorporada al universo masculino y luchando para que nadie le recuerde que es una mujer, algo típico de nuestra última década.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La masculinización de la mujer.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La incorporación de la mujer en los estamentos directivos ha sido un camino muy complicado que acarrea el precio de justificarse constantemente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Algo que contrasta mucho con la mujer del magnate, típica española crecida en el franquismo que de repente se encuentra con el oro y el moro.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Exactamente, pero ella dice que no es la típica mujer de gángster. La visión de la mafia que Coppola muestra en <em>El Padrino</em> es muy intelectual. Los soprano lo trataron mejor, aunque no deja de ser desde una perspectiva muy operística. Se mata a alguien, se funde la imagen en negro y parece que deshacerse de un cadáver sea lo más sencillo del mundo, y no es así.</p>
<blockquote style="text-align: justify;"><p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_3038" class="wp-caption alignleft" style="width: 161px"><strong><strong><a><img class="size-full wp-image-3038" title="Toni Martínez" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/06/Toni-Martínez.jpg" alt="Toni Martínez" width="151" height="151" /></a></strong></strong><p class="wp-caption-text">Toni Martínez</p></div>
<p><strong>¿Cómo planteaste la estructura del relato? Da la sensación que el texto fluye y hasta recuerda en algunos instantes <em>A sangre fría</em> de Truman Capote.</strong></p>
<p>Me costó mucho. Tenía una serie de relatos relacionados con la historia, pero no sabía como unirlos. Ahora escribiría un texto de cincuenta páginas del que saldrían los personajes, los entrevistaría y ofrecería sus versiones para desarrollar el argumento, pero en ese momento no tenía en mente cómo hacerlo. Tenía varias versiones, en primera y tercera persona de diferentes episodios, sabía cual era la meta y lo tenía muy elaborado de manera poco científica; la estructura inicial era fragmentaria en sentido clásico. En unas vacaciones vi claro lo de intentar lo mismo que hice en televisión con el que pasaria si&#8230; Encontré la solución televisiva de poner el nombre del personaje y las declaraciones. Surgió más en plan intuición <em>Fleming descubre la penicilina</em> (risas) que no desde un punto de vista científico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>En los últimos años algunos narradores han aplicado una fragmentación similiar a la que encontramos en <em>Grúas asesinas</em>. Recuerdo el caso de<em> Rant </em>de Chuck Palhaniuk.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, me lo comentaron. Cuando escribí el relato no lo conocía. Lo compré y me pareció muy complicado. Su estructura no facilitaba la comprensión, era ligeramente exhibicionista. Lo que tenía claro era facilitar la comprensión y crear velocidad en la lectura tomando como modelo la forma narrativa que tienen los guionistas de animación para adultos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Para conseguir dinamismo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En <em>Padre de familia</em> la estructura es muy difícil. Cada episodio dura 24 minutos y hay 30 gags. Conseguir que la acción no sufra pausas es una heroicidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En tu caso logras que las declaraciones de los protagonistas vayan enlazándose.<br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Exacto. Las diez primeras páginas eran fundamentales para enganchar al lector y permitir su acceso a la dinámica del relato.<strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cuando antes hablabas de la mafia, relacionándolo con lo que comentábamos antes, puedo pensar en <em>Once upon a time in America</em>, donde la narración empieza con la génesis formativa y evoluciona en sentido cronológico. También pienso en los sesenta. De <em>Divorzio all’italiana</em> al <em>Imperio a la española</em>.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, no sé si lo dice el empresario, pero proclama que quiere hacer una mafia a la española.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Un poco como Camacho, con dos cojones</strong>. (risas)</p>
<p style="text-align: justify;">Si los italianos tienen una camorra, él piensa que nosotros podemos tener una mafia a la española. No sé si es cierto, pero en cierto sentido en España es como si aún viviéramos con la culpa de la decadencia de cuatro siglos y nos pusiéramos el mundo por montera para volver a ser líderes con una prisa excesiva, como cuando Zapatero se enorgullece de superar a Italia en renta per cápita o cuando la foto de Aznar en las Azores y lo de sacar al país del rincón de la historia. La ansiedad por el pelotazo que nos saque de la decadencia de la que aún no hemos salido.<br />
<strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ya que hablamos de Italia, ellos vivieron un proceso parecido en los años cincuenta. Pelotazo, creación de un <em>star system</em> nacional y pasar del traje paisano al traje y corbata. Ese sueño termina cuando estalla el pelotazo. Pasados los años han sufrido mucho y ahora se encuentran en una miseria moral increíble, no sé si España corre el peligro de padecer un proceso parecido.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Corremos el peligro de ser víctimas de una solución política heterodoxa como sucede en Italia con Berlusconi.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Con Clara Usón comentábamos que dentro de unos años muchas novelas publicadas en los últimos años quedaran como literatura documental de nuestro tiempo porque se escribieron antes de la crisis.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, comparto tu opinión. El cambio ha sido tan brusco, y el tiempo editorial tan lento, que leyendo ahora determinadas cosas puedes tener una impresión arqueológica, de arqueología en directo. Si ahora leyéramos los periódicos de hace dos años no daríamos crédito. Zapatero habla de menos ladrillo y más ordenadores.<strong><em> </em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>El</em> <em>Condis</em> fue revolucionario en eso cuando lanzó la campaña <em>Ordenatas para el cole </em>(risas); hace un año y medio daba clases de mundo contemporáneo y creo que todo lo que conté a mis alumnos ya no sirve para nada. Mis predicciones se revelaron erróneas por la velocidad del cambio.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No damos crédito. El  PSOE ganó las elecciones prometiendo pleno empleo y por la solvencia de Solbes en el debate económico. Nadie podía relacionar el derrumbe de la burbuja inmobiliaria con la quiebra de la banca americana. El problema es que en España muchos piensan que sentados en el sofá pasará la crisis y todo volverá a ser como antes. Hace poco me entrevistaron en un chat de una revista económica y los internautas me preguntaban si subirían los pisos después de los Juegos de Madrid. La actitud de las personas es surrealista, como si nos diera igual y la burbuja fuera un espejismo. La verdadera burbuja es vivir creyendo que nada ha cambiado cuando lo que ocurría no era en absoluto normal, o vaya, al menos creo que no puedo incluir dentro de la normalidad el timo colectivo de la última década española.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y esta década también es la de la banalización de la cultura.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ha sellado el fin de la meritocracia y la cultura del esfuerzo a partir de pelotazos y éxito inmediato. Gana quien tiene más desparpajo, no quien se lo merece. Reagan inició la época de los presidentes actores que el tiempo ha consolidado. En sentido cultural ha sucedido más o menos lo mismo. Los que están en el escaparate, sin querer formular ningún juicio de valor, propician que se expanda la cultura del éxito.</p>
<p style="text-align: justify;">Seguimos dialogando unos minutos. Le comento que deseo un cambio. Los jóvenes que trabajamos en lo que nos gusta somos una especie de matados increíbles que algún día esperamos ver el renacimiento de la meritocracia por justicia social. Después de una charla como la que acaban de leer a uno le entra una frustración tremenda, más que nada al ser consciente de la existencia de personajes como los de <em>Grúas asesinas</em>. Lo increíble es que esos seres campean tranquilos, sonríen a la cámara y hasta ganan votos en las elecciones. No toda la culpa es de las gaviotas. Como sucede en la Italia de Berlusconi, parte del éxito de estos individuos radica en la papeleta que depositan en las urnas los ciudadanos de a pie. Pensemos. Actuemos. ¿Hasta cuando seremos conformistas bañados de indecencia? En<em> La sequenza del fiore di carta</em> (1968) de Pier Paolo Pasolini, Ninetto Davoli cae al suelo fulminado por un rayo divino. El inocente, dice la voz del todopoderoso del cortometraje, no merece vivir porque no se preocupa por los problemas del mundo. No creo que nadie sea inocente. Actuemos, que algo queda.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Jordi Corominas i Julián</strong><br />
<a href="http://corominasijulian.blogspot.com/">http://corominasijulian.blogspot.com</a></p>
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