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	<title>Revista de Letras &#187; W.G. Sebald</title>
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	<description>La  Revista de críticas de libros, entrevistas, reportajes, reseñas y noticias sobre el mundo literario</description>
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		<title>La ruina y lo inhumano: &#8220;El daño oculto&#8221;, de James Stern</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Aug 2010 06:01:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jordi Corominas i Julián</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
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		<description><![CDATA[En mayo de 1945 James Stern residía en Nueva York y recibió la visita de un amigo, el poeta W.H. Auden oculto en el texto bajo el nombre de Mervyn, rumbo al corazón de las tinieblas para una misión desconocida...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/08/el-daño-oculto.jpg" rel="lightbox[12625]"><img class="alignright size-full wp-image-12630" title="el daño oculto" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/08/el-daño-oculto.jpg" alt="" width="146" height="211" /></a>El daño oculto. Un viaje a la Alemania de posguerra junto a W.H. Auden.</strong> James Stern<br />
Traducción de Ariel Dillon<br />
Lengua de Trapo (Madrid, 2010)</p>
</blockquote>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>“<em>Esto es el mal, organizado a escala de producción masiva. Son infecciosos, portadores de odio. Actúan desde las profundidades de la desesperación, desde el miedo incontrolable. Ellos siempre destruirán al bueno, al pobre, al débil&#8230;¡Porque el pobre, el viejo, el débil, las flores en la pradera, amigo mío, son aquello a lo que más temen, y lo que más quieren destruir!</em>”.</strong></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/08/zerbombtes-Freiburg-1945.jpg" rel="lightbox[12625]"><img class="alignleft size-medium wp-image-12629" title="zerbombtes-Freiburg-1945" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/08/zerbombtes-Freiburg-1945-280x300.jpg" alt="" width="220" height="235" /></a>Hay mucha poesía en la muerte de un monstruo que contribuye con sus decisiones al último suspiro de 55 millones de individuos. Adolf Hitler se suicidó el 30 de abril de 1945 y la radio lo notificó horas más tarde. Nadie se preocupó en Alemania. Seguían cayendo obuses, se luchaba casa por casa y muchos fanáticos seguían enarbolando la esvástica para defender el Reich de los mil años que por suerte sólo duró doce. Una vez se firmó la paz en Europa su figura siguió presente en la posguerra. Las ruinas lo recordaban y quizá nadie como Roberto Rossellini para testimoniar la pervivencia del mal en los desechos. En <em>Germania anno zero</em> el director transalpino rodó una mítica escena en la que se oye la voz del Führer retumbando desde el Bunker donde el dictador se disparó el tiro de gracia. Estupor, miedo e impresión. Sin embargo, la visión del cineasta es pura lírica. El neorrealismo trastocó la estética fílmica y quiso testimoniar el padecer de todo hombre común en ese ominoso período de pobreza y reconstrucción, pero fue fiel a la verdad en parte, porque sus historias cotidianas siempre tenían una moraleja previsible para seducir al espectador mientras el celuloide alimentaba la mente de moralina entre caballos blancos de limpia botas, viejos con perros y bicicletas robadas para abandonar el desconsuelo.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo trágico de nuestro recorrido cultural es que solemos fijarnos en los grandes eventos e ignoramos con demasiada conciencia el hilo de los derrotados de a pie. Cuando se habla de la época posterior al mayor conflicto bélico de la Humanidad solemos centrarnos en cumbres, juicios, Guerras Frías y bloqueos, sin contemplar en ningún momento cómo malvivían los alemanes de 1945, víctimas de una hipnosis de la que despertaron demasiado tarde, presos de un megalómano que les abocó al odio que genera odio, despropósito ario sepultado entre bombas, hambre e indigencia. Recientemente W. G. Sebald trató la temática en <em>Sobre la historia natural de la destrucción</em>, volumen donde el autor teutón intenta mostrar cómo no sólo hubo crueldad nazi mediante la completa disección filosófica de los bombardeos en suelo germánico, incendio pletórico que asoló la tierra, carbonizó personas y terminó, lo que debemos considerar como una anécdota por la magnitud de la tragedia, con parte del patrimonio arquitectónico del país de Richard Wagner y Federico el Grande.</p>
<div id="attachment_12626" class="wp-caption alignright" style="width: 185px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/08/1942_wh_auden.jpg" rel="lightbox[12625]"><img class="size-medium wp-image-12626" title="1942_wh_auden" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/08/1942_wh_auden-243x300.jpg" alt="" width="175" height="217" /></a><p class="wp-caption-text">W. H. Auden</p></div>
<p style="text-align: justify;">En mayo de 1945 James Stern residía en Nueva York y recibió la visita de un amigo, el poeta W. H. Auden oculto en el texto bajo el nombre de Mervyn, rumbo al corazón de las tinieblas para una misión desconocida. A finales de la Segunda Guerra Mundial el Pentágono empezó a reclutar ciudadanos estadounidenses con conocimientos de alemán para interrogar a los habitantes del antiguo Tercer Reich sobre el efecto que los bombardeos aliados causaron en su ya de por sí maltrecha moral. Los encuestadores no supieron de su cometido hasta aterrizar en el reino de la pesadilla, hecho pedazos, en un coma profundo, casi irreversible, situación muy diferente a la conocida por Stern en sus juventud, cuando vivió en Frankfurt y alrededores trabajando simultáneamente como barman y empleado bancario. Este incansable viajero sintió cómo le picaba el gusanillo europeo y desde la nostalgia se enroló en las filas del ejército norteamericano para volver a saludar a la vieja destruida por la locura y el irraciocinio nazi.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Testimonios del vacío: radiografía tras la barbarie desde un jeep</strong></p>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_12627" class="wp-caption alignleft" style="width: 141px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/08/James-Stern.jpg" rel="lightbox[12625]"><img class="size-full wp-image-12627" title="James Stern" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/08/James-Stern.jpg" alt="" width="131" height="196" /></a><p class="wp-caption-text">James Stern</p></div>
<p style="text-align: justify;">Una vez dentro del avión Stern y sus compañeros no pudieron dormir. Los nervios atenazaban a Morfeo por un deseo de aterrizar y deleitarse ante las maravillas del otro lado del Océano. De las Azores a Londres y de Londres a París. En la capital británica nuestro protagonista aprovechó su tiempo entre el recuerdo y un sumergirse en la campiña británica para saludar a sus padres y notar como en el campo casi nada había cambiado y la abundancia seguía vigente pese a la atmósfera irreal e alicaída tras el silencio de las armas, situación bien diferente a la que brindaba por aquel entonces la ciudad de la luz, entristecida por cuatro años de ocupación reflejada en los ojos de viejos conocidos que habían perdido su fuerza a base de sufrir humillaciones y la opresión de quien padece la tortura de esperar la llamada de la condena. La desoladora capital francesa se configura en simple antesala del horror en mayúsculas que se mezcla con un extraño lujo una vez el cuerpo expedicionario se instala en Alemania. Los enviados del Tío Sam disponen de comida, cigarrillos y goma de mascar que reparten con generosidad, aunque lo importante bascula hacia otras direcciones. El infierno es piedra molida y lúgubre amanecer bajo el estigma de la culpa colectiva. <a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/08/453SUK_290x270.jpg" rel="lightbox[12625]"><img class="alignright size-full wp-image-12628" title="453SUK_290x270" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/08/453SUK_290x270.jpg" alt="" width="246" height="229" /></a>Todo un pueblo de gente corriente arrastra consigo el sambenito de la derrota y la palidez envuelve el conjunto. Los soldados de la Wehrmacht transitan cabizbajos y los civiles opinan excusándose, escurriendo el bulto. Los encuentros de Stern tienen valor porque engloban la totalidad de la sociedad alemana, desde el lisiado con su pata de palo pasando por convencidas nazis hasta llegar a familias que perdieron hijos que resistieron en la artística Munich contra el enemigo gobernante. Además, el testimonio del americano de origen irlandés adquiere un magma extra porque es un narrador que desde su propio yo tiene la virtud de trazar válidas comparaciones entre presente y pasado, paragonando los tiempos para comprender hasta donde llegaron Hitler y sus secuaces en la desfiguración del principal país centroeuropeo. Ello se aprecia sobre todo cuando el protagonista del relato, un estupendo diario de viajes que evita caer en lo lacrimógeno, vaga por Alemania y reencuentra desdichados amigos que han perdido mujer, hijos, domicilio y honor. Brotan las canas, lloran los ojos y el surrealismo se impone en un espacio congelado alterador del orden. Una joven quiere parir en Frankfurt, su villa natal. Ha salido de Roma en bicicleta, se la han robado y no le importa, su voluntad es firme en el vagabundeo, hermano del mercado negro y los chiquillos ladrones de comida para subsistir en el Hades, donde es posible divisar viviendas donde sólo se conserva un piso, como si fuera una isla flotante en que sus inquilinos siguen cerrando la puerta pese a convivir sin paredes. Muchos son los episodios remarcables del daño oculto, plasmado en un dedo que apunta a la inteligencia como perpetradora de la conspiración nazi, engañabobos que encandiló a pobres y analfabetos en una vorágine que tras la detención, y en muchos casos muerte, de los jerifaltes aporta el milagro de la sonrisa y el entendimiento entre naciones con simples pastos, bromas idiotas, miradas fugaces y una eterna confesión entre la ruina que no es vestigio, sino radiografía al aire libre de nuestra brutalidad. Se preguntará el lector en que consiste el daño oculto y en la manera que tiene Stern de plasmarlo. Su deambular por Germania es un cuadro impresionista donde caben cementerios americanos, agujeros sin fósforo, castillos bávaros y un sinfín de recuerdos. El daño es impalpable y está en todas partes, es hermafrodita y arrastra una pesada soga. Culpa, trauma, palabras esenciales, losas de las que seguiremos discutiendo por los siglos de los siglos, y quizá convendría hacerlo desde la perspectiva de este libro editado en 1947, obra que sumergiéndose en la normalidad da en el clavo al constatar con crudeza como muchos desheredados penaban las medidas tomadas por los del uniforme y la calavera, mandamases que, como siempre pero en grado superlativo, prefirieron montar su propia batalla sin pensar en ningún momento que gobernar consiste en hacer el bien común, no el mal absoluto.</p>
</blockquote>
<p><strong>Jordi Corominas i Julián</strong><br />
<a href="http://corominasijulian.blogspot.com/">http://corominasijulian.blogspot.com</a></p>
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		<title>Una hora con Jorge Herralde</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Dec 2009 23:24:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Josep A. Muñoz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[2009 ha sido el año de Anagrama. Sus cuarenta años de historia han dado ocasión para celebrar el aniversario de una manera especial, más aún tratándose de un referente de la edición independiente, una de las pocas editoriales que permanecen libres de las garras de los grandes grupos dedicados a concentrar sellos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } --></p>
<p style="text-align: justify;">2009 ha sido el año de Anagrama. Sus cuarenta años de historia han dado ocasión para celebrar el aniversario de una manera especial, más aún tratándose de un referente de la edición independiente, una de las pocas editoriales que permanecen libres de las garras de los grandes grupos dedicados a concentrar sellos.</p>
<blockquote style="text-align: justify;"><p><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/herralde.19_11_08.copia_.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="alignleft size-medium wp-image-6435" title="herralde.19_11_08.copia" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/herralde.19_11_08.copia_-274x300.jpg" alt="herralde.19_11_08.copia" width="191" height="209" /></a>A lo largo de este año, Jorge Herralde, que sigue al pie del cañón, ha dado más de un centenar de entrevistas en las que se ha dedicado a rememorar estas cuatro décadas. Difícil tarea la de hacerle una batería de preguntas intentando conducir la conversación de manera diferente para no hacerle repetir lo mismo que ya ha explicado hasta la extenuación (&#8220;Podrías inventarte la entrevista, con todo lo que ya se ha publicado&#8221;, me dice). Por ello, a pesar de llevar la lección preparada, siempre cargado con algunos apuntes para no derivarla hacia pasajes del pasado y referencias históricas harto conocidas, prefiero que fluyan los temas, repasar con el editor lo que ha representado 2009, sonsacarle cosas sobre el mundo de la edición y, claro, mirar hacia el futuro de Anagrama con las novedades que ampliarán el ya completo catálogo de más de tres mil obras que son el patrimonio de una editorial imprescindible. Y todo en apenas una hora. En estos casos, siempre quedan cosas que preguntar o por decir. Pero lo que hay es lo que queda.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Bueno, Jorge. Última entrevista del año</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Ultimísima. Estoy aburrido de hablar de Anagrama, de mi mismo&#8230; (risas). No estoy aburrido de hablar de nuestros autores ni de nuestros libros, eso no. Pero he hablado de muchos de estos 40 años. Ahora ya, prefiero pensar en los del 2010.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Eso al final. Me gustaría que nos hicieras un balance de lo que ha sido este año tan movido con la celebración del 40 aniversario de Anagrama.</strong></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Como sabes, Anagrama se distingue por llevar una actividad entre movida y frenética, con innumerables ruedas de prensa, viajes&#8230; Este año habremos celebrado alrededor de  cuarenta ruedas de prensa con todos los autores españoles que hemos publicado y muchos de los extranjeros. Pero ese es el frenesí habitual de cada año.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Lali-Gubern-y-Jorge-Herralde.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="alignleft size-medium wp-image-6439" title="Lali Gubern y Jorge Herralde" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Lali-Gubern-y-Jorge-Herralde-300x210.jpg" alt="Lali Gubern y Jorge Herralde" width="194" height="137" /></a>A esto le tenemos que añadir las celebraciones del aniversario, que han sido varias. La primera en el Instituto Cervantes de Nueva York, con una mesa redonda en la que estuvieron Siri Hustvedt, Paul Auster, Francisco Goldman, Daniel Sada y otros. Luego, en Barcelona, el 30 de septiembre, con 500 grandes figuras y amigos de la edición europea, además de autores de diversos países.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Anagrama-FIL.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="alignright size-medium wp-image-6438" title="En la FIL de Guadalajara: Jon Lee Anderson, Richard Ford, Sandra Lorenzano, Jorge Herralde, Nicolás Alvarado, Juan Villoro" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Anagrama-FIL-300x155.jpg" alt="En la FIL de Guadalajara: Jon Lee Anderson, Richard Ford, Sandra Lorenzano, Jorge Herralde, Nicolás Alvarado, Juan Villoro" width="242" height="123" /></a>También tuvimos una exposición histórica en la librería Bertrand y, por último, en la Feria de Guadalajara, con Richard Ford (que vino expresamente por 24 horas para estar con nosotros), Juan Villoro, John Lee Anderson, de nuevo Daniel Sada&#8230;. En el claustro de Sor Juana Inés de la Cruz me ofrecieron la Presea del mismo nombre. Estuve en septiembre en México para varias actividades: participé en los actos del 75 aniversario del Fondo de Cultura Económica, e intervine en uno de los coloquios sobre la autoría editor-autor con una ponencia titulada &#8220;Alegrías y percances de la política de autor&#8221;, con amplia bibliografía sobre ambas cosas.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Había más alegrías?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, básicamente&#8230; (risas). Por otra parte, en México se inventaron hace dos años una cosa bastante exótica, la primera cátedra dedicada a una editorial, la Cátedra Anagrama, en la Universidad Autónoma de Nuevo León, en Monterrey, y allí estuvimos para hablar de los 40 años de Anagrama.</p>
<p style="text-align: justify;">En fin, todo esto en el ámbito festivo. En el de trabajo adicional, porque hemos mantenido el número de novedades habituales de 75 títulos en edición normal y unos 35 en bolsillo, hemos agregado una colección que me hace mucha ilusión, que se llama &#8220;Otra vuelta de tuerca&#8221;, en la que rescatamos tesoros ocultos o bien reunimos, por primera vez, obras de un mismo autor en un único volumen. Hemos editado un catálogo especial muy amplio,<em> Deconstructing Anagrama</em>; como promoción de la editorial, una antología del mejor humor inglés en edición no venal; también lanzamos una colección para quiosco con RBA que reúne cien títulos que conforman la Biblioteca Anagrama, de la que ya vamos casi por la mitad, y en otoño ha empezado una colección quincenal con <em>Página 12</em>, que es el periódico más <em>trendie</em> de Argentina, en cuyo suplemento cultural firman Alan Pauls, Rodrigo Fresán, Juan Forn y otros buenos amigos y autores de la casa. La colección se llama &#8220;Los 40 de Anagrama&#8221;, una selección escogida entre el diario y la editorial. Llevamos lanzados 5 títulos con gran éxito, con un promedio de 20.000 ejemplares vendidos de cada obra. Se han seleccionado para la ocasión libros de unas 150 páginas, con obras unitarias breves o bien antologías de narrativa, cuentos, ensayo&#8230; El primero fue una novela corta de Paul Auster extraída de su <em>Trilogía de Nueva York</em>, luego salió una antología de cuentos de Ian McEwan, el tercero <em>La presa</em> de Kenzaburo Oé, después un volumen de Jean Baudrillard y el último, por ahora, ha sido <em>Crítica y ficción</em> de Ricardo Piglia. Uno de los alicientes es el precio, que es, al cambio, de 1&#8242;80 euros.</p>
<p style="text-align: justify;">Es decir que, a la carga de trabajo habitual, este año se le ha sumado todo esto más unas cien entrevistas, por lo que ya he sacado la bandera blanca.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y encima el Barça gana las seis copas&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, ha sido otra gran alegría, hemos visto gran fútbol, arte y épica en algunos partidos y una muy inteligente dirección de Josep Guardiola.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Por qué sacar una nueva colección de fondo (&#8220;Otra vuelta de tuerca&#8221;), cuando Anagrama ya mantiene vivo su catálogo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Esta colección reunirá fundamentalmente libros de los 70-80 que no pasaron a nuestra colección de bolsillo “Compactos”, que está en funcionamiento desde 1989. El ritmo de publicación de bolsillo en los primeros tiempos no fue muy elevado y se incluyeron los éxitos más obvios, con lo que quedó una franja de obras de gran calidad literaria que, para sacarlas en este formato, quedaban demasiado lejos. El bolsillo requiere que sean libros vivos porque, si no, el fracaso está asegurado.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/El-rey-de-las-Dos-Sicilias.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="alignleft size-medium wp-image-6443" title="El rey de las Dos Sicilias" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/El-rey-de-las-Dos-Sicilias-190x300.jpg" alt="El rey de las Dos Sicilias" width="146" height="231" /></a>El primer título que hemos incluido en la nueva colección es <em>El rey de las Dos Sicílias</em>, de Andrzej Kusniewicz, que es una de las mejores novelas centroeuropeas del siglo XX.  Rescatamos, a su vez, una maravilla oriental, <em>La fortaleza asediada</em>, de Qian Zhongshu; la primera obra de Denis Johnson, <em>Ángeles derrotados</em>, que cuando salió publicada era un perfecto desconocido y se ha convertido en uno de los grandes de la literatura norteamericana. De Fritz Zorn, <em>Bajo el signo de Marte</em>, una pieza estremecedora y magistral. Al mismo tiempo, tenemos lo que podríamos llamar “Ómnibus latente”, es decir, títulos de un mismo autor reunidos por primera vez en un volumen. Con esa idea lanzamos las 5 novelas de Patricia Highsmith protagonizadas por <em>Tom Ripley</em>, que estaban todas en bolsillo, pero me pareció interesante para el superfan ofrecérselas en un tomo. También la pentalogía autobiográfica de Thomas Bernhard, que teníamos disponible en edición normal, ha sido reunida en un volumen con prólogo de Miguel Sáenz, su traductor. Ahora editaremos los dos únicos libros de Jane Bowles: Su novela <em>Dos damas muy serias</em>, que teníamos en bolsillo, y un libro de cuentos titulado <em>Placeres sencillos</em><span style="font-style: normal;">,</span> que estaba agotado desde hace años. También reuniremos las dos sátiras divertidísimas y finísimas de Tom Wolfe sobre la pintura y arquitectura contemporáneas  (<em>La palabra pintada</em> y <em>¿Quién teme al Bauhaus feroz?</em>). Esas son, en resumidas cuentas, las dos vertientes en que se moverá la colección: Recuperación de libros que ya no estaban disponibles y antologías por autores. Y avanzo que a final de 2010 entregaremos los “Ómnibus Jeeves”, las obras del personaje creado por P. J. Woodhouse, que publicaremos como regalo navideño del 2010.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Buena noticia para los que disfrutamos con el humor inglés. ¿Habrá algo parecido con Tom  Sharpe?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La colección tiene muchas posibilidades. Por ejemplo, podemos reunir en un tomo las dos novelas sudafricanas de Tom Sharpe, o los cinco <em>Wilt</em>, o los <em>Bandini</em> de John Fante. Es una colección pensada para las buenas librerías y los buenos lectores. No persigue grandes best-sellers (están previstas ediciones de entre 3 y 5 mil ejemplares), pero sí para darles una segunda vida a  libros muy valiosos y que, quizás, luego tendrán una tercera vida (<em>El rey de las Dos Sicilias</em> es posible que pase a bolsillo el año próximo).</p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Shakespeare.Anagrama.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="alignright size-medium wp-image-6444" title="Shakespeare.Anagrama" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Shakespeare.Anagrama-189x300.jpg" alt="Shakespeare.Anagrama" width="146" height="232" /></a>A pesar de que Anagrama comenzó su andadura con libros de ensayo, pensamiento crítico, sociología, política&#8230;, cuando realmente adquirió una popularidad entre los lectores fue al comenzar &#8220;Panorama de narrativas&#8221;, la &#8220;peste amarilla&#8221;, que diría José Manuel Lara.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Al principio de la década de los 70 teníamos la &#8220;Serie Informal” que era básicamente de literatura, con los sonetos de Shakespeare, el primer Tom Wolfe, Sade&#8230; Es cierto que se publicaban de manera más espaciada y no tuvieron tanta visibilidad. Hubo, eso sí, un período intermedio. Lo que tuvo un valor de banderín de enganche fue, a partir de 1987, la colección &#8220;Contraseñas”, en la que incluimos a Charles Bukowski, Tom Wolfe, Hunter S. Thompson&#8230;</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>La contracultura.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Exacto. Muchos lectores que estaban ahítos, hartos de política, aunque fuera heterodoxa y radical, pasaron a comprar &#8220;Contraseñas&#8221; y muchos de ellos pasaron después a &#8220;Panorama de Narrativas&#8221;, que fue, efectivamente, la que dio el giro más significativo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Y cómo abordaste ese giro como editor, cuando la apuesta inicial era el ensayo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Forma parte de una evolución natural, al menos para mi&#8230; En aquel tiempo me pareció más urgente y me excitaban más los textos de confrontación política antifranquista, temas de contracultura&#8230; Luego, una vez apagados los fervores de cambios radicales y ruptura total, por los que muchos jóvenes de los 60 se ilusionaban, se impuso el desencanto no sólo en España, sino a nivel europeo, con la resaca del mayo del 68, la de los años de plomo en Italia, la de la izquierda extraparlamentaria en Alemania&#8230; Lo he vivido no únicamente por lecturas, sino porque varios amigos míos en una onda similar a Anagrama como Feltrinelli en Italia, Wagenbach en Alemania o Christian Bourgois en Francia, apoyaron todos estos movimientos excitantes y, al final, optamos por la buena literatura.</p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/ebano.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="alignleft size-medium wp-image-6445" title="Ébano" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/ebano-186x300.jpg" alt="Ébano" width="146" height="236" /></a>Aunque, en nuestro caso, en la década de los 80 el ensayo no estuvo muy presente, se siguió otorgando el Premio Anagrama de Ensayo y en los 90 volvimos a publicar entre 12 y 15 títulos al año en la colección &#8220;Argumentos&#8221;, sin olvidar &#8220;Crónicas&#8221;, que nace a finales de los 80 y en la que publicamos varias obras al año, con el gran Ryszard  Kapuscinsky  a la cabeza, y que es una seña de identidad de la editorial.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">El periodismo siempre ha tenido mucha presencia en Anagrama, desde aquellos “Cuadernos” en los que incluimos <em>Elementos para una teoría de los medios de comunicación</em><span style="font-style: normal;">,</span> de Hans Magnus Enzensberger, pasando por todo el nuevo periodismo, el de investigación, también en los 70, en el que destacó Günter Wallraff, los estudios teóricos de Roman Gubern, los de Furio Colombo y tantos otros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En esa evolución habéis arrastrado a un nutrido grupo de fieles lectores, tanto desde los orígenes de la editorial como en las nuevas generaciones que se sienten identificadas con Anagrama y que descubren libros de referencia y nuevos valores de la contracultura como Kiko Amat, por ejemplo. Hay una línea que se mantiene desde estos 40 años y siempre te has apoyado en ella buscando autores que ampliaran la perspectiva para ofrecer un catálogo diferente a lo que se ofrece desde otras editoriales. En los 90, por ejemplo, hubo una estupenda cosecha de firmas nacionales de nuevo cuño.</strong></p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Biskind.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="alignright size-medium wp-image-6446" title="Biskind" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Biskind-188x300.jpg" alt="Biskind" width="146" height="233" /></a>Esta era la idea, que fuera un catálogo diferente pero que obedeciera a una lógica interna. Que, aunque fueran títulos de características distintas, en cierta forma estuvieran muy unificados y no sólo en narrativa. Ensayos, reportajes&#8230; Teníamos agrupados algunos sobre cine, como los de Peter Biskind, que aún se están reeditando, el libro sobre Stanley Kubrick de Michael Herr, otro de conversaciones con John Cassavettes, el gran padrino del cine independiente contemporáneo&#8230; Considero que hay mucha coherencia en todo el catálogo.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Las biografías están presentes en Anagrama gracias a otra interesante colección.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">”Biblioteca de la memoria”. Sabía <em>a priori </em>que las grandes biografías de escritores o pintores, al contrario que en el mundo anglosajón, donde tienen muchos lectores, aquí no acaban de hacerse un sitio. Y eso que la colección no pudo empezar mejor que con la biografía de James Joyce. Hemos publicado dos de Vladimir Nabokov,  una de Marcel Proust, pero siempre con resultados  medianos. La colección se ha ido abriendo a libros de conversaciones, a otro tipo de obras que no son biografias definitivas. El último es uno muy interesante de José Antonio Marina y María Teresa Rodríguez de Castro, <em>La conspiración de las lectoras</em>, que ilustra sobre un grupo de mujeres iconoclastas y rebeldes que querían, según escribe María Teresa, “adelantar el reloj de España frente a tantos obstáculos”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Este año nos habéis ofrecido también una suculenta biografía de John Lennon.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">De Philip Norman, que se hizo muy famoso a finales de los 70 con la biografía definitiva de The Beatles titulada <em>¡Gritad!.</em> Como hacemos habitualmente con estas grandes biografías, la compramos con una sinopsis amplia de unas 20 páginas. Me pareció un enfoque muy interesante y con la garantía de su autor. Ahora hemos hecho lo mismo con una sobre Mick Jagger, que se titula <em>Jagger, el satán de los suburbios </em><span style="font-style: normal;">(risas).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Y esta cuando sale?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Puede tardar un año, dos, tres&#8230; Norman ha tardado casi 3 años. Son libros que necesitan financiación por parte de la editorial que lo publica originalmente y de las que compran los derechos a partir de una sinopsis para traducirlos. Es la manera de que el autor pueda realizar la amplia investigación durante un largo periodo de tiempo. Así, por ejemplo, Ian Gibson pudo ofrecernos <em>La vida desaforada de Salvador Dalí</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Defiendes a autores que, aunque quizás no tienen gran éxito a nivel de ventas, representan una apuesta personal. Uno de los últimos, tal y como comentaste en la presentación de su último libro, es Pablo d&#8217;Ors.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, es un vicio (risas).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sano.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Más bien un vicio no impune. Ya sabes lo que dijo Valéry Larbaud: &#8220;La lectura, este vicio impune&#8221;. Es un vicio que se paga pero, a veces, se giran las expectativas o de repente salta y se convierte en best-seller, como el caso de Kapuscinski<em><span style="font-style: normal;"> que,</span></em> hasta el sexto libro, no logró popularidad, o como sucedió con Antonio Tabucchi hasta <em>Sostiene Pereira</em>&#8230; En algunos casos, al tercer o cuarto libro, caso de Giorgio Manganelli y otros, me digo, &#8220;bueno, ya he cubierto mi misión histórica de defender a ultranza a este gran escritor”. Los interesados ya tienen esos cuatro libros y quizás otro editorial decida tomar el relevo, como ha sucedido con  Manganelli, habiéndose animado Siruela, una excelente editorial que ya ha editado 3 ó 4 obras suyas.</p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Trueba.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="alignleft size-medium wp-image-6447" title="Trueba" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Trueba-194x300.jpg" alt="Trueba" width="146" height="226" /></a>Entre los nacionales, en los últimos años, nos has descubierto a autores que se han convertido en fenómenos incluso para la crítica más exigente, como David Trueba.</strong></p>
<p>Ha publicado solo 3 novelas en 15 años, pero claro, también hace películas. Es un autor que ha ido creciendo a la par que su número de lectores. Me ha ilusionado que, además de seguidores, tuviera el Premio de la Crítica. A menudo, triunfar en dos campos es visto como una agresión para el resto de los ciudadanos. O eres buen escritor o buen cineasta. Difícilmente se admite que se triunfe en dos registros distintos. Que a Trueba la crítica le premie representa que se le acepta como un excelente escritor. Creo que él está más satisfecho por esto que por el número de lectores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>2009 también ha sido la recuperación del Premio Herralde para autores españoles.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Premio-Herralde.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="alignright size-medium wp-image-6448" title="Premio Herralde" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Premio-Herralde-187x300.jpg" alt="Premio Herralde" width="146" height="235" /></a>Durante siete años consecutivos ha recaído en autores de América latina. No ha sido deliberado. Cada año el jurado premia los libros que cree mejores, en función de la calidad y aunque puedan resultar minoritarios. En este sentido ha sido muy positivo para Anagrama que se haya visto claro que lo que se premia es la calidad, porque es sabido que, en general, a los autores latinoamericanos, tanto en España como en otros países, les cuesta mucho adquirir lectores. Hay una casuística muy amplia, podríamos estar horas hablando sobre el tema, pero la realidad es esta.</p>
<p style="text-align: justify;">Que nos hayamos empecinado en premiar excelentes libros, en algunos casos de difícil comercialidad, nos da, creo, un signo de independencia frente al mercado y de apuesta por la calidad. En algunos casos, como <em>El pasado</em>, de Alan Pauls, aquí tuvo unas ventas regulares, pero en Argentina vendió unos veinte mil ejemplares, que es todo un fenómeno teniendo en cuenta el promedio de libros que se venden.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué tiene Herralde con México? Hablabas al principio de la entrevista de tu visita de este año, pero desde 1973, año en que haces tu primer viaje al país, parece que hay un afecto especial hacia esas tierras&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Y viceversa. Antes de viajar en el 73 ya era amigo de Sergio Pitol, que vivía en Barcelona, aunque no le publicase.  A partir del 77 voy casi cada año, a veces hago un par de viajes anuales. Hace 15 que voy a la Feria de Guadalajara y algún verano viajo con un ritual ahora característico: Una semana en el frenesí del D.F. viendo a escritores, periodistas, libreros, a nuestra comercial&#8230; Y luego, diez o quince días en la playa, más o menos solitaria, leyendo despaciosamente manuscritos y mirando las nubes.</p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<div id="attachment_6449" class="wp-caption alignleft" style="width: 172px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Sergio-Pitol.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="size-full wp-image-6449" title="Sergio Pitol" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Sergio-Pitol.jpg" alt="Sergio Pitol" width="162" height="243" /></a><p class="wp-caption-text">Sergio Pitol</p></div>
<p>Sobretodo tengo allí muchísimos amigos y, desde que a partir del 2000 comenzamos a hacer ediciones en México, Argentina, etc., incorporé a muchos autores y en estos momentos hay un nutrido grupo de narradores en nuestro catálogo destacando el llamado <em>grupo del 50</em>: Sergio Pitol, Carlos Monsiváis, Juan García Ponce&#8230; Y otro grupo en plena madurez creadora como Juan Villoro, y más juniors como Álvaro Enrique, Guadalupe Nettel y otros. También México es, junto a Argentina, el país en el  que Anagrama tiene los fans más desorbitados. Lo han demostrado en muchas ocasiones, han creado la Cátedra que citaba al principio, me han premiado en innumerables ocasiones&#8230; Pasearme por las librerías de D.F. es un subidón de editor muy fuerte, porque tenemos una presencia impresionante y muy envidiada desde hace años.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Consideras que sería difícil iniciar ahora un proyecto como el de Anagrama tal y como se planteó en el 69, con esa visión de difundir ensayos políticos y con la misma trascendencia que tuvo en ese tiempo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cada momento histórico es distinto, pero estoy convencido, sino sería idiota, de que van surgiendo editores en España y en otros países, con posibilidades de hacer lo que ha hecho Anagrama o superarla, también de sucumbir en el intento, como ocurrió con tantas editoriales que surgieron en los sesenta.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Actualmente el mercado anda algo loco.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Por eso es muy difícil hacer predicciones. Tal y como está el mercado, el euro, los grandes grupos, el fantasma o la realidad del libro electrónico, hacer predicciones es imposible. Ahora bien, lo que se debe tener es vocación, saber que hay que trabajar mucho , auto-explotarse y ser coherente con el catálogo y, así, permitir la identificación, que es lo fundamental para los lectores.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Aquello que dices de 90% de transpiración&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">… y 10% inspiración, sí, es una frase muy famosa de Edison.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pero puedes ahogarte&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Claro, es un oficio con cierto riesgo, pero nadie le manda a uno ser editor o escritor, es algo que se elige. Sobretodo en el caso del editor vocacional. Yo no estaba destinado a esto, porque tenía una familia industrial metalúrgica. Hay quien sigue la tradición familiar de la edición. Algunos prosiguen pero, en general, para las segundas generaciones, es muy difícil, ha de ser algo que salga de dentro. Y esto se ve aún más en los libreros. Debe ser algo tanto de aquí como de Italia, por lo que me comentaba en ciertas ocasiones Roberto Calasso al hablar sobre el tema. Los libreros vocacionales deben serlo más que los editores, porque nosotros podemos tener en algún momento un best-seller que nos solvente la situación dos o tres años, o si hay más de uno, consolidar, como en nuestro caso, la editorial, pero el de librero es un trabajo de hormiguita, se deben repartir los beneficios de esos éxitos entre todas las librerías. Y hay que tener una resistencia que las segundas generaciones no soportan salvo en algunos casos excepcionales.</p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Alguna vez has tenido la tentación de tirar la toalla, en estos cuarenta años?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Mira, sólo durante una semana, al finales de los 70 cuando se unió la crisis de nuestra distribuidora con  una economía precaria pero tolerable, que al final se agudizó con el desencanto&#8230; Pero me dije: &#8220;Hay que seguir adelante&#8221;, comencé la colección &#8220;Panorama de narrativas&#8221; y, en pocos años, ya hubo mucho lector de Anagrama, dicho sea sin pretensiones, que saltó él mismo, como yo, de etapa. Como me decía Carmen Aizpitarte, directora de <em>Cinc d&#8217;Oros</em>, la librería de los rojos por excelencia en Barcelona: “Mis clientes son los que leían a Lenin y a Mao y ahora a Chandler y a Higsmith”. Embargados por la euforia  a raíz del éxito de la colección, convocamos el Premio Herralde, iniciamos  “Narrrativas hispánicas” y así empezó el asentamiento tanto financiero como en el ámbito literario.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>La distribuidora sufrió un incendio, ¿no?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, sucedió en 1974, en plena lucha contra Franco, a manos de los presuntos incontrolados de extrema derecha, una morralla de indeseables<strong>.</strong></p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/El-lector.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="alignright size-medium wp-image-6455" title="El lector" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/El-lector-192x300.jpg" alt="El lector" width="138" height="217" /></a>Además de la coherencia del catálogo, con más de 3000 títulos, casi podríamos hacer una criba, a través del catálogo de Anagrama, de los autores contemporáneos más representativos por países&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">He intentado tener las antenas puestas en determinadas literaturas, española, latinoamericana, catalana, inglesa, norteamericana, francesa, italiana, alemana, rusia, polaca, angloindia&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Te resulta más difícil encontrar a autores nuevos, por estos mundos?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Kiko-Amat.jpeg" rel="lightbox[6429]"><img class="alignleft size-medium wp-image-6450" title="Kiko Amat" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Kiko-Amat-193x300.jpg" alt="Kiko Amat" width="146" height="227" /></a>No, se encuentran a autores nuevos interesantes, en España publicamos a Kiko Amat y a Berta Marsé que son destacables valores. De latinos, Alejandro Zambra, autor de <em>Bonsái</em>, una novela  corta de la que llevamos 9 traducciones, desde USA a Turquía; Guadalupe Nettel, autora mexicana muy interesante de quien hemos publicado dos obras; Juan Pablo Villalobos, un joven mexicano que vive en Barcelona, nos envió una novela corta que me pareció estupenda y será publicada en mayo. Más que costar encontrarlos, los autores jóvenes han de competir por un espacio editorial exiguo porque los autores de la casa son tantos que ocupan mucho espacio, la idea es ir incorporando nuevos autores cada año, lo cual implica que otros a los que hemos ido publicando deban dejar el catálogo. Uno expulsa al otro, por decirlo de alguna manera.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Has cazado este año a una gran promesa británica, Daniel Davies, con su primera novela, </strong><em><strong>La isla de los perros.</strong></em></p>
<p style="text-align: justify;">Es de una pequeña editorial, Serpent&#8217;s Tail, de un buen amigo mío, que publica libros muy en la línea de &#8220;Contraseñas&#8221;, literatura muy iconoclasta, sexualmente muy incorrecta, con presencia de la literatura gay y lesbiana&#8230; Vi el libro en su catálogo y me pareció estupendo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Por cierto, 2009 ha sido un año muy erótico.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, pero no ha sido deliberado. Hemos publicado <em>Zonas húmedas</em>, de Charlotte Roche, un libro que puede ser desagradable de leer (mejor hacerlo en ayunas), pero es interesante, muy a contrapelo, característica de bastantes títulos de Anagrama.</p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Pombo.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="alignleft size-medium wp-image-6451" title="Pombo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Pombo-191x300.jpg" alt="Pombo" width="140" height="220" /></a>Este final de año también ha representado el regreso al redil de Álvaro Pombo con una novela en la que inicia nueva etapa, <em>La previa muerte del lugarteniente Aloof</em>.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, es bien distinto. Cuesta comercialmente, como era previsible, pero es buenísima, como sólo Pombo la puede escribir. Se ha apartado de las señoras de Santander y del mundo gay con una aventura nueva que se  distancia de cualquier trayectoria.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Siempre has apostado por los cuentos, pero parece un género difícil a nivel comercial. Has dicho en alguna ocasión que el que se publiquen o no libros de cuentos no es cosa de los editores, sino de los lectores.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Como género me gusta mucho, en “Otra vuelta de tuerca” recuperaremos los tres libros de cuentos de Bolaño. Durante algunas décadas, ahora menos, fuimos la editorial con mayor volúmenes de cuentos, en general con escasa fortuna comercial, con excepción de aquellos que no son propiamente de cuentos, sino de viñetas autobiográficas, como pueden ser los de Pedro Juan Gutiérrez con su protagonista Pedro Juan, o aquellos con un universo tan propio y cerrado como los de Carver, donde el lector no tenga la frustración de entrar y salir constantemente de las historias.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Hablando de Bolaño, ¿queda algo inédito por publicar?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">De esto se ocupa su viuda, con quien no tengo relación. Tratamos directamente con su agente. Hay aún textos inéditos, pero los desconozco.</p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>Ahora sí. ¿Qué menú se está preparando para 2010?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_6462" class="wp-caption alignright" style="width: 169px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Millet.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="size-medium wp-image-6462" title="Millet" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Millet-200x300.jpg" alt="Catherine Millet" width="159" height="239" /></a><p class="wp-caption-text">Catherine Millet</p></div>
<p>Comenzaremos el año con una nueva obra de Catherine Millet, <em>Celos</em>, libro autobiográfico que no tiene nada que ver con el anterior. Een este caso nos habla de sus celos con una gran calidad literaria. Millet es una mujer muy inteligente y sobre este libro se ha hablado incluso de Proust, por su capacidad de analizar el fenómeno de los celos de forma más recóndita.</p>
<p style="text-align: justify;">Recuperamos el que nos quedaba de W. G. Sebald, <em>Vértigo</em>; de Julian Barnes su nueva obra N<em>ada que temer</em><span style="font-style: normal;">,</span> sobre el envejecimiento, su familia&#8230; Muy negro y con un sentido del humor bastante tétrico, francamente bueno. Hay un nuevo Tabucchi, un libro de cuentos que se titula <em>El tiempo envejece deprisa</em>,  que publicamos después de muchos años sin haber tenido narrativa del autor.<em> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em></p>
<div id="attachment_6468" class="wp-caption alignleft" style="width: 225px"><em></em><em><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Kazuo-Ishiguro1.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="size-medium wp-image-6468" title="Kazuo Ishiguro" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Kazuo-Ishiguro1-300x255.jpg" alt="Kazuo Ishiguro" width="215" height="182" /></a></em><p class="wp-caption-text">Kazuo Ishiguro</p></div>
<p><em> </em><em>El original de Laura</em> es un texto inacabado de Nabokov; de Raymond Carver, <em>Principiantes</em>, que tuvo en su primera versión un <em>editing</em> muy violento por parte de su editor, Gordon Lish, y su viuda lo quiere restituir  como él lo escribió originalmente; De Kazuo Ishiguro, uno de mis ingleses preferidos, publicamos un volumen de cuentos largos que se llama <em>Nocturnos. </em>Y, claro, no faltará la obra anual de Amèlie Nothomb, en esta ocasión bajo el título de <em>Ordeno y mando</em>. Esto sería lo más destacado del primer semestre en cuanto a traducciones..</p>
<p style="text-align: justify;">En &#8220;Narrativas hispánicas&#8221; ofreceremos <em>El Tercer Reich</em>,<em> </em>el manuscrito encontrado de la primera época de Roberto Bolaño, de 1989, donde nos encontramos a un Bolaño inicial, pero en el que ya se anuncia como un gran escritor; de Berta Marsé su segundo libro de cuentos, <em>Fantasías animadas</em>; J. A. González Sainz, un grandísimo autor pero poco mediático, firma <em>Ojos que no ven.</em><span style="font-style: normal;"> A González Sainz </span>le sucede lo mismo que en su día a Rafael Chirbes, que le costó dar el salto, pero merece ser descubierto.</p>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_6465" class="wp-caption alignright" style="width: 175px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Alan-Pauls.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="size-medium wp-image-6465" title="Alan Pauls" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/Alan-Pauls-198x300.jpg" alt="Alan Pauls" width="165" height="251" /></a><p class="wp-caption-text">Alan Pauls</p></div>
<p>En marzo, Marta Sanz, con la novela que quedó semifinalista del Premio Herralde, <em>Black, black black; </em>Soledad Puértolas presentará <em>Compañeras de viaje</em>, un libro de cuentos, registro en el que se maneja muy bien, y también lanzaremos las nuevas obras de dos argentinos ganadores de nuestro premio, Alan Pauls, (<em>Historia del pelo</em>) y Martín Kohan (<em>Cuentas pendientes</em>). Luis Magrinyà y Carlos Giralt Torrente, que también ganaron el Premio Herralde cuando se le daba a los españoles (risas), estarán presentes entre las novedades con <em>Los herederos</em> y <em>Tiempo de vida</em>, respectivamente.</p>
<p style="text-align: justify;">En el ámbito de ensayo, Rafael Chirbes, Jordi Gracia, Giorgo Agamben&#8230; Y unas crónicas de Llàtzer Moix tituladas <em>Arquitectura milagrosa</em>, interesante análisis de las obras que se han ido haciendo en estos últimos años de apoteosis de la arquitectura-espectáculo. Es una visión bastante crítica.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Centrada en Barcelona?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En toda España:  Zaragoza, Valencia, los ingenios de Calatrava&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">No quiero olvidarme del nuevo Kapuscinski, <em>Cristo con un fusil al hombro</em>. Y en “Otra vuelta de tuerca”, como ya mencioné antes, Tom Wolfe, la recuperación de Copi, a quien empecé a publicar en 1978, y del que hemos confeccionado dos tomos, uno con cuatro  textos que saldrá en marzo (<em>El uruguayo</em>; <em>La vida es un tango</em>; <em>La Internacional Argentina</em> y <em>Río de la Plata</em>) y en junio/julio, <em>Los exiliados románticos</em><span style="font-style: normal;">, de</span> E. H. Carr, el gran historiador de la revolución rusa, en el que escribe sobre Bakunin, Herzen, Ogarev&#8230; a finales del siglo XIX. Un libro histórico y literariamente excepcional. En esta nueva edición incluirá un prólogo de Pere Gimferrer que, en realidad, es el rescate de un texto que escribió, maravillado, en la revista <em>Destino </em>en 1969.</p>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_6466" class="wp-caption alignleft" style="width: 134px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/SalvatoreSatta.jpg" rel="lightbox[6429]"><img class="size-full wp-image-6466" title="SalvatoreSatta" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/12/SalvatoreSatta.jpg" alt="S. Satta" width="124" height="166" /></a><p class="wp-caption-text">S. Satta</p></div>
<p>Otro libro que sale de nuevo es <em>El día del juicio</em>, de Salvatore Satta, que obtuvo el Premio Comisso. Se trata del libro único y póstumo de un notario de Cerdeña y lo publicaremos acompañado del ensayo de George Steiner sacó en el <em>The New Yorker</em> que fue recogido en el libro antológico que publicó Siruela. Y, cerrando el semestre, Jonathan Coe, autor que, también, hasta el quinto libro tuvo pocos lectores, pero que ha saltado con el último, del que llevamos 5 ediciones. Relanzamos el título con el que entró en nuestro catálogo, que era una sátira salvaje y buenísima de la inglaterra de la Thatcher (<em>¡Menudo reparto!</em>) , y le he encargado el prólogo a Kiko Amat, que es un gran fan y ha escrito multitud de artículos sobre Coe.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Por último, y a modo anecdótico: Me sorprende que no tengas ordenador en el despacho.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ya, pero la casa está llena de ordenadores. Yo escribo con bolígrafo o dicto y me lo pasan.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Lo que no quiere decir que renuncies a la tecnología.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No, la aprovecho. El ordenador ha sido utilísimo para mis relaciones con América latina, que a veces es como lanzar una botella al mar, o para gestionar la compra de derechos con otros países, ya que, en ocasiones, no podemos esperar a que el libro original se publique y la crítica y el público los bendiga. Y, como sabes, también hay un tráfico de manuscritos aceleradísimo en el ciberespacio.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Si este 2009, con el aniversario, ha sido tan movido, ¿qué pasará en el 2019?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ya lo comentaremos (risas).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>José A. Muñoz</strong></p>
<p style="text-align: justify;">(Fotografías de Jorge Herralde cedidas por Maria Teresa Slanzi y Editorial Anagrama)</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.revistadeletras.net/40-anos-de-anagrama/"><strong>Lee &#8220;40 años de Anagrama&#8221;</strong></a></p>
</blockquote>
<p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;">
]]></content:encoded>
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		<title>Mirar hacia delante: Entrevista con Hilario J. Rodríguez, autor de &#8220;El otro mundo&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Oct 2009 13:46:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Blanca Vázquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones del Viento]]></category>
		<category><![CDATA[EL otro mundo]]></category>
		<category><![CDATA[Hilario J. Rodríguez]]></category>
		<category><![CDATA[Mapa mudo]]></category>
		<category><![CDATA[W.G. Sebald]]></category>

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		<description><![CDATA[No es fácil, incluso cribando la proliferación de chiripitifláuticos bestsellers que atascan el mercado actual, encontrar “buena” (adjetivo señero en su gustosa simpleza) literatura de narrativa española. Reitero lo dicho muchas veces...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/10/12_Elotromundo.jpg" rel="lightbox[5020]"><img class="alignright size-medium wp-image-5021" title="El otro mundo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/10/12_Elotromundo-192x300.jpg" alt="El otro mundo" width="159" height="249" /></a>No es fácil, incluso cribando la proliferación de chiripitifláuticos bestsellers que atascan el mercado actual, encontrar “buena” (adjetivo señero en su gustosa simpleza) literatura de narrativa española. Reitero lo dicho muchas veces, son un pufo las promociones de planetas y universos editoriales, si están huecas por dentro. Y más de una sorpresa desagradable se lleva el lector, perdiendo dinero y tiempo. Pero, a veces ocurre que alguna editorial retorna la palabra literatura a su acepción de sublime arte, dotándola de la profunda riqueza que nos recuerda por qué leemos. <strong>Ediciones del Viento</strong>, similar a lo que ocurre con Navona de la que he hablado otras veces, es una editorial independiente, compuesta de un catálogo de muy alta calidad. A esta empresa gallega le soplan varios vientos que mueven las páginas de sus libros: Viento simún (libros de viajes, relatos, con escenarios exóticos…); Viento abierto (narrativa actual); Viento del oeste (narrativa occidental del siglo XX) y Viento céfiro (biografías, memorias, ensayo…). Buenos vientos, influenciados quizá por su prestigio en el mundo del articulismo de cine, me han empujado a elegir la última obra de <strong>Hilario J. Rodríguez</strong>, titulada <em><strong>El otro mundo</strong></em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Sostenida por una prosa consistente, sólida y emocional (no es por nada que hablamos de uno de los mejores reseñistas y ensayistas de cine), sobria e íntegra a un tiempo, cuyo título anuncia la elegancia de su nervio narrativo, la cuarta novela (aunque no libro, pues Hilario tiene en su haber un largo plantel de ensayos sobre el mundo del cine y la fotografía, relatos aparecidos en volúmenes colectivos, así como traducciones) es una demostración (para los que perdíamos toda esperanza) de los registros captados a la realidad cotidiana que llevan a una rehumanización de la novela y el lenguaje. Todo lo contado en este volumen de 173 páginas esta inscrito en la desinhibición de la autobiografía del propio autor, (Rodríguez), confundiéndose en la realidad de un narrador escritor (Hilario) que vive, reflexiona y busca permanentemente guías (quizá musas) a su devenir personal y al mismo tiempo profesional.</p>
<p style="text-align: justify;">En un cauce narrativo que comienza con la decisión de un escritor, llamado Hilario J. Rodríguez, de ir a vivir a Nueva York junto a su mujer Eva y su hijo Samuel de seis años, se extiende una malla de recuerdos y vivencias varias: amistades que influyeron en su vida, escritores que se convirtieron en modelo a seguir u obsesión literaria, vicisitudes en una vida cotidiana tan diferente y tan sorprendente, desarrollada en un país y con unas gentes que pertenecen a otro mundo, como bien reza el título. Situadas esta memorias en un pasado cercano, en los años posteriores a la destrucción de las torres gemelas, el lector va saboreando esta escritura humilde, de la que brota la fecundación de la personal experiencia del mundo del autor con la experiencia de sus lecturas, observaciones, recuerdos familiares, encuentros y escrituras, así como alguna que otra metáfora metaliteraria, todo dispuesto de manera ecléctica en lo que a mi me parece una constante búsqueda, que le llevaré al narrador/autor si bien no a encontrar lo que buscaba, si lo inesperado.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>W.G. Sebald decía que para convertirse en escritor hace falta un ojo…un ojo que solo ve cosas diminutas y se conforma. Para Sebald, escribir era escribir entre líneas, sobre nada demasiado importante, un objeto inservible, la corteza de un árbol; escribir como si uno no estuviera en realidad escribiendo, como si sólo respirase…</strong></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em>El otro mundo</em> es la respiración de Hilario, a través de la cual, confiesa en la pequeña entrevista que me ha concedido, “decidí darle importancia a cosas en apariencia banales”. La vida que bulle a nuestra alrededor, y ante la que a veces somos tan ciegos, o nos mostramos tan inanes. Toda la vida que rodea al escritor de ficción en su nueva vida neoyorquina desfila en portentosas secuencias en las que transitan la memoria de otros lugares y otras personas, Londres y Gueloz Nsingui, o la memoria aún más lejana del álbum familiar, de África, de personas desconocidas que dejaron una camisa o unas cartas que llegan a su nombre, con el eco de Sebald, u otros como Roth o incluso alguno de los personajes que pululaban por su anterior libro. Eres perverso Rodríguez, muy perverso, juegas con nosotros, y nosotros, lectores exigentes, nos dejamos pervertir juguetonamente por tu Hilario.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Me persigue la sensación de que cada palabra que sale de su boca arrastra un silencio, cada parpadeo de luz viene precedido por un segundo de tinieblas. Al mirarle a la cara, noto una especie de abismo y me imagino a mí mismo precipitándome en él, sin que llegue jamás al fondo…</strong></em></p>
<p style="text-align: justify;">Embelesa el alma lírica del escritor/autor donde la prosa relumbra a ratos, marinada en sentimiento otras, y se aleja velozmente del registro de la imbecilidad reinante en el mundo editorial.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Leer no es un simple pasatiempo</strong></em>, vuelvo a las palabras del autor, y aún más, hemos conseguido sacarle cinco confesiones robándole un poco de su tiempo. Danos pistas Hilario…</p>
<p><strong>«Quienes están en Estados Unidos son estadounidenses, tengan el aspecto que tengan y hablen como hablen. Lo malo es que ciertas cosas no son fáciles de procesar y eso te hace sentir mucho más extranjero de lo que te habrías sentido en Irlanda…», decías en una entrevista anterior para Larepublicacultural. Pones Nueva York como escenario en tu última novela, la recién publicada <em>El otro mundo</em>, escenario en el que desarrollas una “ficción” autobiográfica en la que precisamente estás escribiendo &#8220;Construyendo Babel&#8221;, tu segunda novela. ¿Por qué irse tan lejos para ver si puedes continuar escribiendo? ¿Qué tipo de felicidad buscas en un sitio tan alejado del que perteneces? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Creo que la cita inicial del libro, de la cineasta francesa Claire Denis, responde a tu pregunta: «Siendo francesa, lo que más me atrae del cine norteamericano es su americanismo. El cine norteamericano está tan sólidamente construido como una casa con robustos muros, y además se concentra en lo que hay dentro de esa casa. Eso es lo que hace tan estimulantes a los directores norteamericanos. Sus películas proyectan energía, poder y realismo. Son sólidas. Por el contrario, las que yo hago son frágiles, porosas, abiertas. A menudo me gustaría estar en una posición más firme, en el interior de una fortaleza. Pero no tengo elección. Yo estoy afuera. No puedo evitarlo».</p>
<p style="text-align: justify;">Yo carezco de hogar, pero siempre he deseado tener uno que fuera firme, donde pudiese conservar las cosas que ahora mismo se me pierden por aquí y por allá. Y creí que en Nueva York quizás iba a encontrar una casa para siempre; me equivoqué, claro. Es posible que mi error consistiera en creer que la felicidad se encuentra, cuando lo que sucede es que la felicidad se construye, creo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>«¿Tú que tipo de escritor eres?», te pregunta Hilario Barrero en la novela. Hegel comparaba al novelista con el poeta, al otorgar la palabra a su mundo interior para despertar en los lectores los sentimientos, los estados de ánimo que están en él (Milán Kundera en <em>El telón</em>). Dinos, ¿es <em>El otro mundo</em> un espejo de tus estados de ánimo, la conclusión de tu proyecto estético como articulista, fotógrafo, ensayista, y novelista? </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>El otro mundo</em> sólo aspira a ser como aquellas películas de los años treinta en Estados Unidos, películas que nos recuerdan el placer que a veces esconde lo minúsculo. Es un tejido de historias pequeñitas en un escenario grandioso (y también grandilocuente). Puede verse como el último combate que lucha un amor en descomposición, sobre el combate que lucha a diario la ficción contra la realidad, sobre la cantidad de fantasmas con los que convivimos y sobre nuestra propia condición de fantasmas cuando no sabemos qué queremos o cómo conseguirlo.</p>
<p style="text-align: justify;">No sé qué decir sobre mi condición de escritor. Me temo que escribo para descubrir quién soy, si de verdad soy algo. Lo que pasa es que cuanto más escribo menos certezas tengo, y eso al final me permite seguir aporreando las teclas del ordenador, escribiendo en cuadernos, tomando notas en cualquier parte, por cualquier motivo… Si la novela es la conclusión de algo, no puedo decirlo yo, he tomado vacaciones de mí mismo desde hace tiempo y cada día me conozco menos. Mi hermana Veli, al leer el libro, me telefoneó rápidamente para llamarme canalla, aunque me lo dijo de forma cariñosa. Qué pensará otra gente cuando lo lea, es un misterio que se irá desvelando de ahora en adelante; ya te contaré…</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>En otra de tus obras, <em>Mapa mudo</em>, partes de la idea de que si los escritores fabulan a partir de la realidad, por qué no intentar fabular a partir de la vida de los escritores, sobre su vida cotidiana, su profesión y el lugar que habitan. Te voy a hacer la pregunta que habitualmente se hace, pero al revés, ¿cuánto de ficción hay en este paisaje autobiográfico de <em>El otro mundo</em>? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Desde mi punto de vista, <em>El otro mundo</em> es una novela, una obra de ficción pura. Podría considerarse una novela documental, pero en todo caso sería una novela que lo que documenta es mi manera de ver, interpretar e inventar la realidad, que es un poco lo que cualquiera de nosotros hace a diario: ver, interpretar e inventar.</p>
<p style="text-align: justify;">Por supuesto, algunas de las personas implicadas en la trama, personas que se han visto reflejadas porque aparecían sus nombres y apellidos, no lo han tenido tan fácil como yo. Las ficciones tienen un efecto extraño en la gente si de algún modo se ve reflejada en ellas. Uno se quiere ver guapo, bien vestido, como en una fotografía de boda, pero la ficción es traicionera y nunca consigue presentar una imagen a gusto de todos. Lo malo es que no existen los héroes de una pieza, tampoco los finales enteramente felices.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué compartes con W. G. Sebald, su eclecticismo literario en una misma obra, las reflexiones que realizas de la condición humana, su tardía vocación, el viaje como búsqueda…por qué Sebald esta vez? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sebald es uno de los últimos escritores de su estirpe, escritores que aspiraban a algo más que a contar sus estados de ánimo o sus rollos sexuales. Su peculiaridad fue trazar un camino hacia la Historia utilizando una trayectoria diferente. No quiso apoyarse en los hechos más obvios, en las grandes gestas, sino en todo aquello que permanece en los márgenes. Y eso le proporcionó una humildad a ciertas cosas que por regla general quieren acaparar la atención mayoritaria, como si tuviesen más derechos que nadie.</p>
<p style="text-align: justify;">Con <em>El otro mundo</em> también intenté encontrar una nueva vía. En 2004, Estados Unidos se encontraba en un momento particularmente importante, pero yo decidí darle importancia a cosas en apariencia banales y no a los hechos que todo el mundo consideraba decisivos. Me importaba más la lucha de una profesora con sus alumnos o la desaparición de una persona que las elecciones presidenciales; me importaba más la determinación de una madre ante un hijo difícil que la guerra de Irak… Fue una forma de acercarme a Sebald, con su peculiar camino a la Historia a través de acontecimientos diminutos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Me gustan todas esas pequeñas historias que vas intercalando en el recorrido de tu escritor, casi diríamos tiras ensayísticas donde la visión del mundo se amalgama con la experiencia propia de autor/personaje y a la vez se nos hace cercana, porque muchos hemos vivido experiencias parecidas o conocido a personas curiosas, a poco que se salga y se viva en otros mundos. ¿Quién es Lyudmila Pronek? ¿Persona o personaje? ¿Juegas con el lector? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Lyudmila Pronek es un personaje de ficción que aparecía en<em> Construyendo Babel</em> y que en <em>El otro mundo </em>vuelve a aparecer, ahora como un personaje real reclamando sus derechos ante el autor que le dio vida. Está delineado a partir de una persona real a la que, sin embargo, no he conocido jamás y que también menciono en este libro: Tatjana Stankovic.</p>
<p style="text-align: justify;">La confusión que se establece entre realidad y ficción pretende recordarnos que incluso cuando leemos hay una responsabilidad por nuestra parte. Una novela puede ser un artefacto, como una bomba, que podemos utilizar de muchas maneras ante los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Me parece bien que, cuando se habla sobre literatura, uno pretenda invitar a la gente a leer un libro en particular y que lo haga demostrando que cualquiera puede hacerlo porque no requiere esfuerzo y es fácil. Mi novela no es difícil de leer, creo, pero también quiere recordarnos que, si escribir es un oficio extraño que te expone a muchas cosas (como que la realidad se rebele contra tus ficciones, o viceversa), leer no es un simple pasatiempo, es una actividad que nos coloca en el mundo de un modo diferente aunque no sepamos cuál.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Blanca Vázquez</strong><br />
El gusanillo de los libros<br />
<a href="http://elgusanillo.blogspot.com/">http://elgusanillo.blogspot.com</a></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Reflexiones sobre &#8220;Postpoesía: hacia un nuevo paradigma&#8221;, de Agustín Fernández Mallo</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Jul 2009 05:05:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jordi Corominas i Julián</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Abbey Road]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Fernández Mallo]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta historia va de cronologías. Hace cinco o seis años leí Homero, Iliada del sobrevalorado Alessandro Baricco. Sentí una profunda decepción. Centraba su planteamiento en humanizar el relato épico de la guerra de Troya liquidando de un plumazo toda la ardua tarea de los Dioses. Su postura se justificaba desde la accesibilidad al lector contemporáneo...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;"><em><strong>Postpoesía: Hacía un nuevo paradigma</strong></em>. Agustín Fernández Mallo<br />
Anagrama (Barcelona, 2009)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: right;">“Los límites de tu mundo son los límites de tu lenguaje”<br />
(Ludwig Wittgenstein)</p>
<p style="text-align: justify;">Esta historia va de cronologías. Hace cinco o seis años leí <em>Homero, Iliada</em> del sobrevalorado Alessandro Baricco. Sentí una profunda decepción. Centraba su planteamiento en humanizar el relato épico de la guerra de Troya liquidando de un plumazo toda la ardua tarea de los Dioses. Su postura se justificaba desde la accesibilidad al lector contemporáneo. Olvidaba, por educación y cinismo, mencionar las palabras clave del asunto: banalización cultural.</p>
<p style="text-align: justify;">Virgilio, por pasar de lo griego a lo romano, no se sentiría incómodo en la poesía contemporánea. No hay divinidades y sí muchos monstruos, figuras monocordes que repiten la misma melodía desde la noche de los tiempos. El martes pasado me invitaron a participar en un recital poético. El susto fue antológico. Unos jóvenes  veinteañeros con mucho ímpetu y más ego hablaban del verso desde una perspectiva desfasada, insistiendo sin cesar en la importancia de recitar para mantener viva la llama lírica. Respeto todas las opiniones, pero mi semblante fue agriándose a medida que avanzaba la velada, extraña mezcla entre reunión vecinal y desbarajuste alicaído de bachiller <em>sabiduría</em>. ¿Cuál es la idea poética? Estupor y escozores. La situación adquirió tintes espinosos cuando inicié la lectura de una de mis suites poéticas. Sus rostros eran de condena, parecía haber violado a una virgen en el templo. Aguanté el vendaval, reí para mis adentros y, ya en el metro, concluí que la diferencia no era de estilo, sino de grado y evolución poética. Ellos seguían anclados en la corona caída en la calle, yo avanzaba hacia otro paradigma. Ruinas romanas versus yacimientos rumanos.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/07/bloqueo.jpg" rel="lightbox[3218]"><img class="alignleft size-medium wp-image-3225" title="bloqueo" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/07/bloqueo-300x204.jpg" alt="bloqueo" width="220" height="150" /></a>Como cualquier escritor soy un poco egocéntrico, negarlo seria absurdo. Sin embargo, creo que la paciencia adquirida con la experiencia me ha dado aquello que solemos llamar conciencia. Hará casi dos años sufrí  como un animal. Llegué a un límite narrativo en lo real. Me salió una erupción cutánea, no podía ser de otro tipo, en el tobillo y pasé varios días en Roma con gripe, fiebre y sudores fríos.  Durante tres meses pené por las calles. Apuntaba charlas ajenas, pensamientos propios, diálogos de bar y ocurrencias varias que me daba el espacio público. Pensé en la simultaneidad como única forma posible de captar la realidad en estado puro. El resultado, que espero vea la luz en un plazo relativamente breve, fue <em>Paseos simultáneos</em>, suite poética de 130 poemas que durante una temporada presenté a amigos y conocidos. Los más sagaces la aplaudieron, los conservadores me tildaron de loco. Jordi, fumas demasiado. Seguí esa senda y amplié su vendaval con experimentaciones que iban más allá de la poesía partiendo de la misma. Música, armonía, simbolismo y experimentación. ¿Qué sentido tiene seguir lo clásico si lo percibes obsoleto?</p>
<p style="text-align: justify;">Hace poco más de un año, no me gusta tanto repetir un vocablo en un mismo texto, di con Agustín Fernández Mallo. <em>Nocilla dream</em> fue una constatación de seguir el camino correcto, una iluminación fragmentaria que apuntaba viejas melodías ya conocidas desde lo <em>beat </em>y la América de los sesenta. <em>Nocilla experience</em> atenúo el impacto pero me reafirmó en la idea de no perpetrar ningún crimen desde la libertad, apoyo básico donde sostenerse en un mundo tan complicado como el de la literatura.</p>
<blockquote style="text-align: justify;"><p><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/07/035.jpg" rel="lightbox[3218]"><img class="alignright size-full wp-image-3221" title="Postpoesía. Anagrama" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/07/035.jpg" alt="Postpoesía. Anagrama" width="154" height="242" /></a>En abril, ¿o era mayo?, leí en el periódico que el primer Fernández, el otro es barcelonés y escribe como los ángeles, había quedado finalista del premio Anagrama de ensayo. Pedí el libro y hasta ayer, 2 de julio de 2009, tuve miedo de abrir la primera página. Hacerlo fue terapéutico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">No creo en la muerte de la novela, no creo en las escuelas literarias, no creo en los modernos ni en Dios, y en ocasiones tampoco creo mucho en mi persona. No creer es expandirse hasta poder abarcar parte del universo porque no te atas a ninguna visión predeterminada. La poesía se ha mirado demasiado su ombligo, creyéndose una cúpula dorada de Santa Sofía cuando sus pies son de barro frágil y moribundo. Cuando me preguntan cuales son mis poetas favoritos respondo The Beatles, Joan Salvat Papasseit, T. S. Eliot y Federico García Lorca. Este último fue un innovador que pudo alternar lo tradicional con una modernidad muy suya que quizá hubiese encontrado verdadero acomodo en el teatro, si bien nadie puede desdeñar la absoluta grandeza de <em>Poeta en Nueva York</em> como obra revolucionaria en el panorama lírico de nuestro país. Los tres primeros fetiches de mi colección fueron grandes al cavar la tumba de la tradición y renovar sus géneros con maestría.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/07/pepper.bmp" rel="lightbox[3218]"><img class="alignleft size-full wp-image-3223" title="pepper" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/07/pepper.bmp" alt="pepper" width="167" height="167" /></a>The Beatles, sobretodo entre 1966 y 1969, fueron un grupo pop devorador, insaciable ante la novedad y las posibilidades que les ofrecía su arte. George Harrison introdujo la instrumentación hindú y el sintetizador moog, John Lennon compuso letras delirantes de gran calado poético y jugó con la música clásica dentro del pop, factor donde fue superado por Paul McCartney, quien además se adentró en parámetros melódicos que rompían con el axioma de la canción de tres minutos mediante enlaces. El grupo en general se caracterizó por su heterogeneidad sin tapujos ni fronteras, centrándose en su glorioso periodo final en la experimentación en el estudio dos de Abbey Road. ¿Pop? El pop puede ser todo. Explicar su importancia, merecería un artículo aparte.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/07/papasseit.jpg" rel="lightbox[3218]"><img class="alignright size-medium wp-image-3224" title="papasseit" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2009/07/papasseit-300x214.jpg" alt="papasseit" width="164" height="117" /></a>Joan Salvat Papasseit ha sido y será el mayor poeta en lengua catalana. Su arrojo juvenil le permitió crear poemas vanguardistas con influencia francesa, obras donde el caligrama, la fotografía y las luces de neón no estaban reñidas con el verso; T. S. Eliot y su <em>Tierra baldía </em>son un prodigio de léxico sublime y estructura superior al mero arte poético. Si me apuran, incluiría en mi elenco a Michelangelo Antonioni, hombre que desde el cine supo captar los recovecos de la cotidiano destrozando el aburrido proceder del celuloide basado en bandas sonoras de emoción y tramas obligadas a introducción, nudo y desenlace. Adaptó el cine a los parámetros de la novela moderna de principios del siglo XX, casi nada. Sebald y su negación del punto y aparte con fotografías, Warhol y su reproducibilidad, Picasso y la versatilidad, Casanova y su pluralidad denostada. Falta un largo etcétera. Un largo etcétera.</p>
<p style="text-align: justify;">Ir más allá  de</p>
<p style="text-align: justify;">Estamos en un mundo transversal, transnacional y, si me apuran, transexual. Todo trans. La poesía española, la de grupillos y camarillas, no ha entendido el mensaje. Se ha quedado postrada en su balancín estático. Tiene las puertas abiertas para progresar y se empecina en un plano fijo que ahuyenta al público y desilusiona a quien espera avances, coto privado de las máquinas tragaperras. Hasta la monarquía ha evolucionado más. El arte contemporáneo se caracteriza por no ceñirse a un solo ámbito expresivo, paganismo del dos mil, neoplatonismo válido para nuestra era, el uno es todo, el todo es uno. El lector pensara que no he dicho nada del libro del gran gallego licenciado en ciencias físicas. Lo que plantea en su ensayo es el eterno debate de superar la tradición o aprovechar sus mejores armas adaptándolas a la (pos)modernidad. Nuestra época fluctúa, es inestable y perecedera, como todas. Nuevos formatos entierran los viejos como nunca antes sucedió. La publicidad avasalla y encandila con sus creaciones, las avenidas urbanas respiran logos, lemas, emblemas y bella fealdad, concepto decisivo si se quiere abrazar la totalidad que nos proporcione la realidad en sentido completo.</p>
<p style="text-align: justify;">No olvidéis la red, estáis leyéndome en su interior, ni los nuevos formatos tecnológicos.</p>
<p style="text-align: justify;">Mi mente enfermiza dice que el texto se siente incompleto, así que quizá convenga apuntalarlo con un último pensamiento. Cuando van a tomar una copa y son escritores pueden toparse con una mayoría de individuos que les abrume con preguntas sin pies ni cabeza. ¿Qué escribes? ¿De qué escribes? ¿Tarda en llegar la musa? ¿Estudias o trabajas? ¿Eres del Barça o el Madrid? ¿Macarrones o Spaghetti? ¿Apostrofado o espachurrado? ¿Eres original? Damos demasiada importancia a querer ser originales cuando la cuestión se limita a buscar desde la multitud de fuentes que tenemos a nuestro alcance. Bebamos de todas las aguas, juguemos con ellas y quizá encontremos la novedad sin la pretensión de ponernos el laurel, frágil y caduco. Pensemos en presente.</p>
<p style="text-align: justify;">“Mientras los artistas radicales buscaban el regreso a un lugar originario, los artistas radicantes están en el camino, sin lugar al que regresar”<br />
( The Radicant)</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>Jordi Corominas i Julián</strong><br />
<a href="http://corominasijulian.blogspot.com/">http://corominasijulian.blogspot.com</a></p>
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