Haikus

Por Susana Molero | Reseñas | 26.11.08

Haikus
Antoni Albalat Salanova, Clara Andrés Roqueta
Ellago Ediciones, 2008

Hoy en día ya no debería sorprendernos que dos poetas catalanes como Clara Andrés Roqueta y Antoni Albalat Salanova se atrevan a componer un libro de poesía en un estilo propio de la tradición japonesa. Antes que ellos lo hicieron también maestros de nuestra literatura occidental como Jorge Luís Borges, Mario Benedetti o Rafael Roldan Auzqui a finales del siglo XX. Y ¿qué puede tener de atractivo para un escritor occidental un estilo de poesía como el haiku? ¿Acaso el gran abanico de estructuras métricas de nuestra cultura es insuficiente para expresar el sentimiento poético de los artistas de hoy? Desde luego que no, y si nuestros literatos han escogido este tipo de poesía para expresarse no es por su calidad métrica. El haiku es un poema formado de 3 versos blancos sin rima, de 5, 7 y 5 sílabas. Sin embargo, la naturalidad, la sencillez, la sutileza, la austeridad y su aparente asimetría nos sugieren libertad, algo eterno. El haiku tiene un origen espiritual asociado a la filosofía zen, busca descubrir la esencia de los fenómenos naturales, del cambio de las estaciones, de la vida cotidiana de las gentes. Todo ello desde una actitud de serena contemplación y armonía interna, dos virtudes muy solicitadas por las personas que, desde finales del siglo XX y hasta nuestros días, habitamos en sociedades ruidosa y tecnológicamente avanzadas. El haiku es un tipo de poema sencillo aunque no simple, que nos posibilita un pacífico viaje hacia la introversión, hacia la reflexión personal, que nos acerca a la naturaleza del mundo y también a la nuestra porque es fundamentalmente fruto del sentir humano, paseo por las fibras sensibles de nuestro ser. Un viaje que, a gusto del consumidor, puede durar bien varias horas de un día e incluso días enteros, bien los escasos 3 minutos que marcan el tránsito de una estación a otra del metro, del autobús o del tren. Tal vez, la causa de que este tipo de poesía oriental haya atraído a nuestros poetas es este conjunto de cualidades que convierten al haiku en un tipo de poema que se adapta perfectamente a las inquietudes del público de las sociedades fragmentarias y posmodernas de nuestro tiempo.

Clara Andrés y Antoni Albalat han bebido del agua de la fuente de la sabiduría tradicional japonesa y con maestría han utilizado ese saber para trazarnos un camino, con la palabra y la imagen del siglo XXI, por el que reconocemos transitar a nuestras inquietudes y temores, a nuestras alegrías y pasiones, a las realidades de las gentes de nuestra época, etc.

Zumo de lunes

Con islas de azúcar y sal

Llega la calma

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Un comentario

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  1. este es un mensaje que me gustaria que fuera directamente a susana molero, por favor.
    susana, estimada, encantado:
    te dire que en las islas canarias la cosa del haiku y del tanka se viene practicando desde los años sesenta, oyes bien. probablemente el primer poeta canario que publico un libro de haikus fue sebastian manuel (seudonimo de sebastian m. de la nuez [+]), ni siquiera recuerdo ahora el titulo de su libro -tendria que buscarlo-, otros autores posteriores a el fueron lazaro santana, con varios libros publicados con la practica del haiku y del tanka, e incluso trabajos sobre poesia japonesa. yo mismo, publique mi primer libro de haikus en el año 1994, ‘desierto’ (ediciones del ayto. de lpgc. finalista del premio de poesia de las palmas de gran canaria, 1993); mas tarde, en 1998, mi libro ’sendas’ (ediciones de el museo canario, lpg, 1998), incluia tankas, y en 1999,’exodos’ (ediciones cardos, lpgc), fue todo de tankas. algo mas tarde, en 2003, mi libro ‘humus’ (ultramarino eediciones, islas canarias), incluye nuevamente haikus y tankas, hasta que me aburri.
    se de otro de grupo de poetas jovenes, de tenerife, goretti ramirez y alejandro krawietz, sobre todo, que tambien han practicado, bastante antes del 2006, micropoemas cercanos a ese espiritu. es una lastima que estas islas parezcan que nunca terminan por existir para la peninsula, y una cosa, en apariencia, novedosa ahora ahi, aqui ya lleva años practicandose y cotejandose. seria bueno que algun/a critico peninsular girara su mirada hasta este sitio dejado de la mano de los ‘dioses del olimpo’.
    encantado, y gracias por si lees esta notita.
    javier cabrera

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