Una nueva metodología para la enseñanza de la lengua
Por Alejandra Crespín Argañaráz | Reportajes | 3.05.09
En un artículo periodístico aparecido en el diario La Nación, hace unos años, la Directora de un colegio afirmaba que relativizar la seriedad del proceso de aprendizaje ha retardado los aprendizajes y el crecimiento psicológico de los alumnos. La docente se refería, es especial a los egresados del primer nivel, cuya capacidad de atención mermó en los últimos años, aspecto este último que incide directamente en la adquisición de conocimientos. No cabe duda de que el que ingresa en el nivel medio, pocas veces domina las claves de la lecto-escritura. Y ni hablar de la comprensión del discurso o de la expresión correcta.
En el Foro de Expertos en la Educación, los asistentes señalaban-ante los resultaos ofrecidos mediante descarnadas estadísticas, que la equidad y eficiencia terminal de la educación impartida, y por ende, se deben hacer los esfuerzos necesarios para elevar la “la calidad de los maestros” sin olvidar el condicionamiento social, económico y ambiental de las distintas regiones. Nuestro país, la República Argentina, no escapa a la gravedad de la denuncia, tanto su educación polimodal, como algunas Universidades del Estado padecen males endémicos que se manifiestan en la falta de calidad de la oferta educativa que alejada de los éxitos que alcanzó durante el normalismo, sojuzgada por un tradicionalismo a ultranza o un “aggiornamento” improvisado.
Es que la preparación del alumno de Enseñanza Media de nuestro país es pobrísima en relación con las exigencias de un mundo de trabajo cada vez más competitivo. Ni el “curriculum” ni la metodología más moderna pueden paliar la falta de interés por la lectura o la falta de conciencia de las propias limitaciones expresivas. Causa de índole diversas se aúnan para profundizar estas falencias: los problemas socioeconómicos, las deficiencias y los gustos de una sociedad regalona y consumista, que ha dejado a un lado la sana competencia, en nombre de un equivocado sentido de igualdad, no hay duda de que no todos los alumnos tienen la misma capacidad para expresarse fácilmente, y menos aùn, con cierta galanura. Sin embargo es deber de todos hacerlo con propiedad y corrección. Deber hacia los demás con quienes se comunica en esta aldea interplanetaria que es la tierra, deber consigo mismo pues solo mediante el maravilloso vehículo del lenguaje alcanzarán comunicándose la plenitud personal.
En una sociedad en la que la tecnología audiovisual ocupa un lugar prioritario, el culto al libro, privativo de otras épocas, ha cedido su espacio al mensaje internet, o televisivo. Otros y diversos son los lenguajes. Importan una suerte de múltiples desafíos, ya que todos, denotación y connotación se entrelazan a modo de otros imperios lingüísticos, el dominio de la propia lengua es sencillamente indispensable. Y he aquí la paradoja: cuando en razón de las circunstancias históricas, el hombre necesita unirse más a quienes, cerca o lejos, esperan su mensaje, su capacidad de comunicación se ve disminuida por falencias expresivas, derivadas de la pobreza de vocabulario o de la sintaxis deficiente, y aún del uso de una puntuación ambigua. Ya he catalogado los tres problemas básicos de la expresión escrita de los alumnos.
Falta mencionar la ortografía, tema que por su gravedad merece un tratamiento diferencial. Es que el adolescente del siglo XXI desprecia todo formalismo. Y así como manifiesta su repulsa contra lo instituido mediante actitudes o acciones no convencionales, su registro lingüístico provoca, en el receptor de más edad, asombro e impotencia. En esta etapa del constructivismo pedagógico, el adolescente parece haber captado plenamente esta teoría para aplicarla al lenguaje. Tal es su poder de creación lingüística, especialmente en materia de vocabulario. Así ejerce el supremo don de la creatividad mediante los procesos mentales que tanto le cuesta aplicar a otros campos del saber.
Ejemplos: Reemplazo del adverbio “muy” con prefijación de valor intensificador.
PREFIJOS
Modificando al adjetivo: “re-lindo”
Modificando al verbo: “me re-gusta”
METAFORAS HUMORISTICAS CON VALOR DE SINECDOQUE:
“Estar del tomate”: estar loco
“estar refisurado”: estar deprimido
“Hacer rostro”: mostrarse, presumir “Fuma”: tranquilízate
VOCATIVOS
Muchos vocativos usados por los adolescentes están vacíos de su significado literal. Ejemplos: “hola gordo”, “hola negro”. Estos vocativos, generalmente, no guardan ninguna relación forzosa con las características físicas de las personas a quienes van dirigidos, son arbitrarios. Otros vocablos vulgares, tradicionalmente considerados insultos o de valor ofensivo o despectivo, han pasado a ser vocativos sin ninguna intencionalidad. La creación que despliega el adolescente en su discurso no lleva a recordar el pensamiento de importantes lingüistas como el de Ferdinand de Saussure, la dicotonomía lengua y habla. Inmersos en este siglo XXI, que nos ha tocado vivir, el neobarroco está vigente en su lenguaje, a través del oblicuo tema sexual que pueblas sus expresiones de una pátina paródica. Al oírlos Quevedo esbozaría una sonrisa cómplice. Guiar a los alumnos hacia el dominio de la expresión oral y escrita, es necesario, y en principio se debe determinar sus deficiencias más comunes en el campo de la ortografía, la sintaxis, el vocabulario, aunque sabemos que ninguno de esos campos podrá mejorarse sin el dominio de la lectura.
Alejandra Crespín Argañaraz
Profesora Superior en Letras
I.N.E.S. Nª 2 “M. Acosta”











